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lunes, 27 de julio de 2026

El Bhagavata Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Segunda parte

CAPITULO 21

 

 

 

EL EPISODIO DE DURVASA

 

 

Vyasa se apresuró a explicar la razón de las risas de Durvasa. "Durvasa, sin embargo, aceptó la súplica de Duryodana y empezó a encaminarse hacia el bosque, diciendo: `Muy bien, así lo haré'. En este ruego había un profundo y siniestro propósito. La razón era la siguiente: Un día, al amanecer, cuando los Pandavas estaban adorando al sol, éste se compadeció de su situación y debido a su inconmensurable gracia les obsequió una vasija cuyo contenido permanecía siempre lleno, sin importar cuánto se tomara de él. Se le llamaba A kshayapatra. Draupadi, como una esposa apegada a su deber, acostumbraba a tomar su comida solamente después de que los cinco hermanos habían comido. La vasija permanecía llena sin importar cuántos se hubieran alimentado, pero una vez que ella terminaba de comer y limpiaba la vasija ésta no podía dar más. De esta forma, diariamente la vasija se llenaba hasta que ella hubiera tomado su alimento. Antes de esto, ella podía alimentar a miles y aun a millones con el mismo recipiente, pero una vez que ella había tomado su ración, ésta perdía el poder durante ese día. Es decir, tenía que haber alguna cantidad de comida en la vasija para que pudiera multiplicarse y usarse un millón de veces. Este era su peculiar poder. Duryodana le pidió a Durvasa que se presentara ante los Pandavas y les pidiera hospitalidad después de que Draupadi ya hubiera tomado su comida, pues él sabía de este impedimento específico".

"Cuando el iracundo asceta buscara comida y los Pandavas fueran incapaces de satisfacerlo a él y a su enorme comitiva, de seguro él invocaría una terrible maldición a causa de los aguijonazos del hambre, con lo cual destruiría a los hermanos para siempre. Así, el complicado problema de vivir con ellos se resolvería y los Kauravas podrían gobernar sobre todo el reino con tranquilidad. Esta era la malvada intención de Duryodana. Pero los Pandavas buscaban apoyo no en algo o alguien en el exterior, sino en el Señor dentro de ellos. ¿Qué podía hacer la maldición de un asceta, por muy poderoso que éste fuera? ¿Cómo podían dañarlos las vilezas de las malvadas mentes de los hombres si el todo protector Señor estaba al lado de ellos? Sus conspiraciones tenían que fallar ignominiosamente. Los perversos Kauravas no se daban cuenta que cuando ellos planeaban algo en una dirección, el Señor disponía lo contrario".

"Durvasa apareció ante los Pandavas con sus diez mil discípulos exactamente en el momento en que Draupadi estaba descansando después de comer y haber lavado el recipiente sagrado y conversaba con sus señores. Dharmaraja vio al asceta dirigirse hacia la cabaña de techo de paja en donde ellos pasaban sus días; se levantó rápidamente y le dio la bienvenida con gran entusiasmo, le lavó los pies, le ofreció flores como reverencia y se postró ante él. Después le dijo lo siguiente: `He realizado mi mayor ambición en esta vida, éste es realmente un día de gran suerte', derramó lágrimas de alegría y permaneció con las palmas de las manos juntas. Sus hermanos y Draupadi permanecieron a su lado después de hacerle reverencias inclinando sus cabezas como homenaje".

"Durvasa estaba visiblemente cansado por el agotador y largo viaje y le dijo con evidente exasperación: `Vamos a ir al río para nuestro baño y ritual del mediodía, tengan lista la comida para mí y mis diez mil seguidores en el momento en que regresemos'. Después de esta advertencia, se dirigió rápidamente hacia el río".

"Cuando llegaron estas palabras a sus oídos, Dharmaraja sintió un choque, y su corazón casi se detuvo. Le preguntó a Draupadi y se enteró que el recipiente había sido cuidadosamente limpiado y puesto en su lugar. Todos ellos se agobiaron por el sufrimiento de lo que podría sucederles. `¡Oh Dios! Hay que alimentar a diez mil gentes, ¿qué nos aguarda este día?' Se lamentaban, absortos en su preocupación, pues para Draupadi, la esposa ideal de un hogar, la oportunidad de atender invitados con comida era siempre bienvenida, pero no a estas horas de la tarde, cuando tantas gentes tenían que ser alimentadas muy pronto en la selva, donde no había provisiones disponibles. Se sentía desesperada. `El personaje que nos visita es el famoso Durvasa, cuyos logros y cualidades son reconocidos en todo el mundo; con una simple mirada puede convertir en cenizas a quienes lo hagan enojar. ¡Dios mío! Qué terrible desgracia les espera a mis señores', reflexionaba temblando de miedo".

"No lograba encontrar alguna solución para alimentar a la horda que había llegado a ella. ¿Quién más podía ayudarla sino el Señor Krishna, el salvador de los buenos? `¡Oh Gopala, salva a mis señores! ¡Protégenos de la destrucción que nos amenaza, muéstranos alguna forma para satisfacer a estos monjes y a este asceta!' Así llamaba a Krishna, con lágrimas en los ojos y la angustia destrozándole el corazón. Le rogaba incesantemente al Señor. No le importaba lo que pudiera sucederle a ella, pero sí le suplicaba que salvara a sus esposos y que su auspiciosidad y su posición matrimonial permanecieran intactas. Lloraba a viva voz con una congoja inconsolable. Los hermanos Pandavas oyeron sus lamentos y sus angustias se duplicaron. Ellos también rogaban a Krishna, su único refugio: 'Oh Nandanandana, Tú nos salvaste de las calamidades planeadas por los Kauravas una tras otra, Tú nos protegiste como los párpados a los ojos, ¿por qué nos has hundido en esta terrible pena ahora? Perdona nuestros pecados y faltas, sálvanos de este terrible peligro, ayúdanos a complacer a este sabio y a su enorme grupo".

"Las oraciones de los Pandavas y las lágrimas de Draupadi ablandaron el corazón de Krishna en Matura, y se dirigió hacia allá. Se escucharon Sus pisadas y los Pandavas que estaban con las cabezas agachadas levantaron los ojos ante la angustia de que Durvasa hubiera regresado del río y vieron a Krishna entrando en su choza, emanando una deslumbrante brillantez con Su sonrisa; Sus vestidos amarillos rozando el suelo. Todos exclamaron: '¡Krishna, Krishna!', y corrieron hacia el Señor. Draupadi oyó esas voces y se apresuró a salir de su recámara, pues sintió que esto podía ser alguna señal de que la gracia de Dios podía ser derramada sobre ellos. Sin embargo, al ver a Krishna, corrió a Sus pies y los humedeció con sus lágrimas: 'Sálvame, salva mi auspiciosidad, satisface al asceta y sus seguidores'. ¡Krishna, el consumado director de este drama universal, pareció no inmutarse ante sus sufrimientos, sino sólo preocuparse de su propio apetito! y le dijo: 'Draupadi, es extraño, pero tengo hambre. Primero satisface mi apetito y después puedes pedirme lo que necesites, dame inmediatamente un poco de comida', y puso la palma de su mano hacia arriba, como si no pudiera esperar".

"Draupadi le dijo: '¡Oh Señor! No hay tiempo para bromas, éste es un momento de prueba para nosotros. Sálvanos, no te rías de nuestras súplicas', y se limpió las lágrimas que le brotaban, con la orilla de su sari. Le imploraba con sus manos extendidas en son de plegaria. Krishna levantó la cara de ella con su mano y le dijo con una suave entonación afirmativa: 'Niña, las lágrimas brotan en los ojos de las mujeres a la menor provocación. Pero, ¿pueden las lágrimas calmar Mi apetito?' Evidentemente Krishna estaba de humor bromista. Draupadi respondió: 'Gopala, Tú eres el segundo que llega a nuestra puerta pidiendo comida, pero si nosotros no te damos lo que nos pides, Tú no nos maldecirás ni nos destruirás. ¡Sin embargo, la otra persona junto con sus diez mil discípulos esperan calmar su hambre con la comida que esperan de nosotros! Todos nosotros seremos reducidos a cenizas, ¿en dónde podremos conseguir un solo grano en esta selva?

¿Cómo puedo satisfacer el hambre de tanta gente en tan poco tiempo, en este desolado lugar?' Ella expresaba de esta forma la razón de la preocupación que los invadía".

"Gopala se rió sonoramente y exclamó: '¡Dices que han venido diez mil invitados, pero Yo no veo a uno solo aquí! No puedo sino reírme de tus palabras. Estás haciendo a un lado al niño de tu regazo para acariciar al niño que está lejos. Primero dame lo que necesita Mi apetito y después puedes pensar en alimentar a la gente que está lejos".

"Krishna insistía en que El debería ser atendido primero, actuaba en forma perfecta el papel de una persona hambrienta. Draupadi tuvo que explicar su predicamento: 'Señor el recipiente tuvo una gran variedad de guisos, todos ellos fueron servidos y se terminaron ya; yo tomé ya mi parte. Limpié la sagrada vasija que nos otorgó el sol y la he puesto en su sitio. ¿Cómo puedo satisfacer Tu apetito? Tú eres mi único refugio. Si Tú, que eres el que lo sabe todo, nos causas este sufrimiento, ¿qué podemos decir de los demás?' Draupadi lloraba nuevamente".

"Gopala dijo: 'Bueno, trae aquí ese recipiente. Si obtengo aunque sea una partícula de algo comestible estaré contento'. Así ella fue a traer la vasija y la puso en manos de Krishna. Gopala pasó cuidadosamente sus dedos dentro del recipiente, buscando alguna partícula que pudiera haber escapado al fregado y lavado. El encontró en el cuello de la vasija un fragmento de una hoja cocinada; entonces le comentó: '¡Draupadi, parece que has tenido un platillo de hojas para la comida de hoy!"

"Draupadi estaba sorprendida de que Krishna hubiera podido descubrir un pedacito de hoja en la vasija que ella había fregado y lavado. 'Esto debe ser Tu milagro; cualquier cosa que yo hago, la hago eficientemente. No puedo haberla limpiado tan descuidadamente', y se rió. Cuando ella se aproximó hacia Krishna para ver la hoja que El le había mostrado, Krishna le dijo: 'Mira, encontré esto en tu vasija, esto es suficiente no sólo para satisfacer mi apetito, sino el hambre de todos los seres del universo'. Entonces la puso en su lengua con la punta de su dedo y tragándosela exclamó: '¡Ah, qué bien! ¡Mi hambre ha desaparecido!"

"En ese preciso instante, en el río, Durvasa y sus diez mil discípulos sintieron sus estómagos repletos de comida. Sus apetitos también desaparecieron y experimentaron una dicha extrema, libres de las molestias del hambre que habían sufrido en los minutos previos. Maravillados comentaban entre sí con palabras y gestos diciendo: '¡Nuestros estómagos están tan llenos que ya no hay espacio siquiera para un grano más de arroz! Dharmaraja debe estar esperándonos con un enorme banquete de manjares deliciosos e insistirá en que le hagamos plena justicia a su hospitalidad. Pero, ¿dónde haremos espacio para el festín que ha preparado? ¡En verdad que estamos en un terrible predicamento!' Algunos recordaron entonces el incidente acaecido con su maestro Durvasa cuando maldijo a Ambarisha y sufrió una gran lección a manos de la propia víctima de su imprecación, gracias a que Krishna intervino por ella. Le explicaron a Durvasa su situación y sus conjeturas. El asceta se dio cuenta de la gracia que había obtenido Dharmaraja, lo bendijo profusamente y se alejó de ese lugar con sus discípulos por otro camino, evitando la vivienda de los hermanos Pandavas".

"Sin embargo, Krishna había enviado a Bhima para que fuera al río y trajera pronto al asceta y a su comitiva para la comida. Cuando Bhima los vio alejándose por otro camino, aceleró su marcha y los discípulos, asustados de sus intenciones, corrieron en dirección a la selva para salvarse. Bhima se interpuso ante Durvasa y le dijo: `Maestro, mi hermano mayor me ordenó encontrarte y llevarte con él porque la comida para todos ustedes está ya lista'. Durvasa se excusó: `Bhima, no podemos comer ni siquiera una fracción de bocado, estamos llenos a reventar. No estamos disgustados de ninguna manera con ustedes. Yo los bendigo para que puedan obtener toda la felicidad. Yo mismo vendré a verlos cuando estén reinando sobre la tierra como soberanos indiscutibles y entonces recibiré su hospitalidad. Aquellos que me enviaron hacia ustedes con motivos siniestros encontrarán su total destrucción'. Deseándoles la mejor de las suertes, Durvasa se alejó".

"¿Te das cuenta, Parikshit, de la devoción y sentido inigualable de entrega de tus abuelos? En forma similar, la gracia que Krishna derramó sobre ellos era insuperable". Cuando Vyasa le revelaba estos incidentes a Parikshit para demostrarle la fe inquebrantable de los Pandavas y la Gracia de Krishna, aquel lo escuchaba atentamente, con su mente afectada alternadamente por el asombro, el respeto y la ansiedad. Cuando Vyasa describía en esta forma el dilema de los Pandavas, Parikshit se agitaba, cuando le describía alguna catástrofe que los amenazaba lloraba conmovido y cuando le narraba algún pasaje exitoso derramaba lágrimas de alegría.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 22

 

 

 

ARJUNA PELEA CONTRA LOS DIOSES

 

Vyasa prosiguió:"¡Oh rey! Tus abuelos estaban listos para renunciar a todo por Dios si hubiera sido necesario; también estaban preparados aun para pelear con los dioses si se hubiera requerido, porque ellos sólo estarían observando su deber de guerreros cuando pelearan así. Tú debes haber escuchado la historia de tu abuelo luchando contra Shiva y que obtuvo de él el arma divina Pasupata Astra". En ese momento, el rey levantó su cara de improviso y exclamó: "¡Maestro! ¿Qué dices? ¿Que mi abuelo sostuvo una batalla contra Shiva? Nunca había oído nada parecido. Cuéntame eso, sacia mi sed de saber acerca de ese acontecimiento". Parikshit se postró a los pies de Vyasa insistiéndole que le narrara la historia.

Vyasa aclaró su garganta y dijo: "Hijo, ¿cuántas historias más tengo que contarte? La narración completa de las relaciones entre los Pandavas y los dioses no requiere horas ni meses, ¡sino años! Por lo tanto, únicamente porque tú me lo pides te contaré tanto como sea posible dentro del tiempo disponible. ¿Escucha, oh rey! Cuando los Pandavas vivían en la selva, un día Dharmaraja estaba agobiado por la ansiedad. Presentía que sus perversos primos, los Kauravas, no les permitirían descansar en paz aun después de que terminara el período de exilio. Era dudoso que ellos les devolvieran la parte del imperio que les correspondía. Dharmaraja estaba temeroso de que la guerra fuera inevitable y que los grandes arqueros de la época, Bhisma, Drona, Karna y Ashwatama, se pusieran del lado de las hordas Kauravas. Temía que los Pandavas pudieran no ser capaces de vencer a esa galaxia de poder, tenía miedo que al término de la gran guerra salieran derrotados y que los Pandavas tuvieran que pasar todos los años de su vida en esa misma selva".

"Cuando Arjuna lo vio sumido en estas preocupaciones, se acercó a él y le suplicó que le diera su permiso y bendiciones para retirarse y lograr armas divinas a través del ascetismo, con las cuales podrían derrotar al enemigo. Dharmaraja le indicó que podía irse a su retiro para complacer a los dioses y a través de la gracia de ellos obtener armas para ganar la guerra. Arjuna se dirigió al interior de la zona de Gandamadana, la cual era inaccesible aun para los más emprendedores ascetas, y practicó su austeridad para invocar a lndra, el soberano de los dioses. Los cielos estaban asombrados de los rigores de su ascetismo y su tenaz persistencia. Así que Indra se apareció ante él diciéndole: '¡Hijo! Estoy complacido por tus sacrificios, sin embargo, si quieres realizar tus deseos primero gana la gracia de Shiva; entonces yo te llevaré al cielo y te dotaré con todas las armas que el cielo puede otorgar".

"Según los consejos de Indra. Arjuna se sentó a meditar en Shiva a fin de ganar su gracia. Mientras tanto, Shiva decidió efectuar su propia dramatización, te contaré cómo fue esto. Un enorme jabalí, ferozmente irritado, corrió hacia el lugar en donde Arjuna estaba ejecutando sus penitencias, y a pesar de que durante las prácticas ascéticas (tapas) uno debe desistir de dañar a cualquier ser viviente, lo vio y tomó rápidamente su arco y sus flechas cuando el jabalí estaba a punto de embestirlo. En ese preciso instante apareció ante Arjuna un habitante de la selva, armado también con flechas y arco, junto con su esposa. Arjuna estaba admirado de que una mujer acompañara al cazador en esa espesa selva, en donde nadie podía andar seguro. Sin embargo, al observar más detenidamente encontró que había una enorme banda detrás del cazador, formada por hombres y mujeres de feroz apariencia, los cuales gritaban y vociferaban en forma extraña. Arjuna estaba perplejo y sorprendido. La persona que había aparecido primero, el cazador, con una cara de fiereza y centelleantes ojos rojos le gritó a Arjuna: '¡Hey tú! ¿Quién eres! ¿Por qué has venido a este lugar? No vivirás si disparas una flecha contra ese jabalí, aun si lo haces por error, te lo advierto. Yo lo he perseguido y lo hice correr hasta acá, ¿qué derecho tienes a tomar tu arco y flechas contra él?' Estas palabras que pronunció entraron en el corazón de Arjuna como una ráfaga de flechas y se sintió terriblemente herido, pues un simple cazador lo había insultado. Se dijo a sí mismo: 'Estas gentes no saben mi nombre ni conocen mi fama, o de otra forma no me hubieran desafiado'. Entonces levantó su arco y lanzó unas flechas hacia el jabalí, en ese mismo instante el cazador disparó otra flecha y el jabalí rodó muerto por el suelo. El cazador estaba a punto de estallar de furia y empezó alanzarle insultos a Arjuna: '¡Hey tú! ¿No conoces las reglas de la cacería? Yo ya había puesto los ojos en ese animal y lo escogí como la presa de mis flechas, ¿cómo es que te has atrevido a tirarle una flecha? Eres un bárbaro ambicioso'. Sus ojos echaban chispas a causa de su incontrolable ira. Arjuna también se enojó y le gritó en respuesta: '¡Cállate, miserable, o te despacharé al reino de la muerte! Sálvate tú mismo y calla tu lengua suelta; vete por el mismo camino por donde has venido".

"El cazador se irguió ante esa amenaza sin inmutarse y le replicó: 'Quienquiera que seas, no te tengo miedo, podrás tener tres millones de dioses a tu lado, pero yo no me rendiré, ten cuidado, tú eres el intruso. ¿Quién te dio permiso para entrar aquí? ¿Quién eres tú para ordenarme salir? Esta jungla es nuestra, tú eres el ladrón que se ha escurrido adentro y todavía tienes la audacia de decirnos que nos larguemos'. Al oír esto, Arjuna adivinó que no se trataba de un cazador ordinario y entonces le habló en un tono más calmado: 'El bosque es propiedad de todos, tú has venido a cazar, yo he venido a hacer prácticas ascéticas para congraciarme con Shiva. Yo maté a ese jabalí sólo para salvar mi vida de su furia'. Sin embargo, el cazador no se calmó. 'No me importa a quién adores o a quién quieres complacer; acepta que has hecho algo indebido. ¿Por qué le disparaste al animal que yo estaba persiguiendo? Acéptalo y discúlpate, pide perdón', le insistió. Arjuna perdió toda la paciencia y se dijo a sí mismo: 'La vida de este hombre terminará como la del jabalí, pues no puede ser convencido con palabras suaves".

"Así, seleccionó una aguda flecha y poniéndola en su arco la disparó hacia él, pero, al igual que una espina que choca contra una roca, ésta cayó al suelo rota por el impacto. Arjuna, asombrado, tuvo que lanzarle una flecha con punta de luna creciente, tratando de cortarle la cabeza; sin embargo fue desviada por el cazador con su mano izquierda como si se tratara de una hoja de pasto. Finalmente Arjuna le arrojó una interminable lluvia de flechas de su funda 'siempre llena' que llevaba al hombro. Estas tampoco tuvieron efecto; Arjuna se sintió desesperado al igual que un hombre privado de todas sus propiedades y de todos sus medios de resistencia. Se sintió impotente y se llenó de furia. Era como un pájaro con las alas cortadas, un tigre al que le hubieran sacado los colmillos y limado las garras, un barco sin velas ni timón. Hizo un gran esfuerzo tratando de vencer al cazador con el propio arco, pero éste se hizo pedazos ante el impacto. Sorprendido por esto, Arjuna decid¡ó usar sus puños, pues eran las únicas armas que le quedaban. Se preparó para el combate y se lanzó sobre el cazador y luchó furiosamente para lograr la victoria. El cazador recibió este nuevo intento con una sonora carcajada. Empezaron a forcejear para batirse mutuamente con golpes tan terribles que parecía como si dos montañas estuvieran en un mortal conflicto; los pájaros de la selva estaban tan asustados del extraordinario suceso que volaron aterrorizados muy alto hacia el cielo. Los animales que poblaban la jungla permanecieron en el lugar, presenciando lo que sucedía y presintiendo que una gran catástrofe se cernía sobre ellos. La tierra temblaba, incapaz de soportar el peso de la batalla. A pesar de todo, el cazador no mostraba señales de cansancio, reía con absoluta despreocupación, estaba tan activo como al inicio de la pelea. ¡Arjuna, sin embargo, estaba bañado en sudor, respirando agitadamente, y sus puños estaban hinchados y sangrando! ¡El cazador estaba ileso y sin mostrar los más mínimos efectos. Además, cuando logró agarrar a Arjuna y le dio un ligero apretón, ¡Arjuna vomitó sangre! En ese instante el cazador soltó una cruel carcajada y se jactó ante su esposa con una mirada insinuante: '¿Te das cuenta de eso?"

"Arjuna se tambaleó envuelto en una gran confusión, perdió su espíritu de confianza y murmuró para sí '¡Krishna! ¿Por qué me has humillado de esta forma? ¡Ah! ¿Es esto también una escena de Tu creación? Verdaderamente que este cazador no es un simple mortal. Tal vez Tú mismo has venido en esta forma para castigar mi orgullo. ¡Dios! ¡Ser vencido por un cazador habitante de la selva! ¡No! Esta es una estratagerlia Tuya, Tu juego. Este cazador no es un ser ordinario. ¡Sálvame, pues creo que eres Tú mismo!' Al decir esto, se volvió hacia la pareja que estaba ante él, pero no vio al cazador y a su mujer sino a Shiva y su consorte Gauri, la Madre Divina, quienes lo bendecían con una cautivadora sonrisa y las manos levantadas con la palma hacia él en el gesto de saludo, asegurándole que no tenía nada que temer".

"Arjuna se desbordó de regocijo y corrió hacia ellos diciendo: '¡Oh Shankara! ¡Oh Madre Gauri!', y se postró a sus pies. Les rogó para que lo perdonaran por su irreverencia e ignorancia. Gauri y Shankara, que son la personificación de la gracia, lo levantaron de los hombros amorosamente, tomaron su cabeza con la palma de sus manos en forma afectuosa y le dijeron: '¡Hijo! Has obtenido los frutos de tu vida, tú cumpliste con el deber que estabas obligado a realizar. No está mal de ninguna forma. Ahora toma esto como señal de nuestra gracia', y así Arjuna obtuvo de manos del mismísimo Shiva el arma divina, el Pasupata Astra".

"¡Oh Maharaja! ¿Cómo podría alabar la proeza de tu abuelo que combatió contra Shiva, que está armado con un invencible tridente? La fuente de ese valor y osadia residía en la gracia que el Señor Krishna derramó sobre él. Tus abuelos nunca pensaron siquiera en hacer algo sin una orden específica de El. En verdad que en la batalla del Mahabarata les otorgó su gracia a cada momento y en amplia medida sin que se lo pidieran. La profundidad del amor que promovió esa gracia sólo era conocida por ellos mismos. Nadie más podría medirla".

Cuando Vyasa hacía estas remembranzas, derramaba lágrimas de alegría por la buena fortuna de los hermanos Pandavas, pero no solamente él estaba así. La persona que lo escuchaba, Parikshit, estaba incluso más saturado de admiración y agradecimiento. Derramaba lágrimas de alegría, sus labios temblaban y su voz estaba entrecortada por la emoción. No pudo contenerse y exclamó: "¡Ah, qué afortunado soy por haber nacido de esta estirpe! ¡Qué valerosos, devotos e intachables fueron mis abuelos! ¡Imagina mi suerte, pues tengo la fortuna de oír sus historias de los labios de santos benditos como tú! ¡Ah, realmente he sido triplemente bendecido! Cuando escucho las hazañas de mis abuelos y las glorias del Señor Krishna, nunca podría decir que he oído lo suficiente, pues siempre deseo oír más. Te ruego que me digas cómo participó y protegió a mis abuelos en la batalla el Señor Krishna. Esto será como un manantial de alivio para mi sed, una satisfacción para mi hambre".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 23

 

 

 

EL GUARDIAN DE LA BATALLA

 

 

Cuando el rey le suplicaba de esta manera, Vyasa le dijo: "¡Oh rey! Tal como lo habían pactado, los Pandavas habían aceptado vivir doce años de exilio en la selva y también completar un año de vida en incógnito. Al final, cuando se presentaron, en la ocasión de! rapto de Kine del reino de Virata, perpetrado por los malvados Kauravas, Duryodhana, el mayor del cruel clan, ese monstruo arguyó que no había transcurrido un año completo de vida en incógnito y que por lo tanto los Pandavas habían roto su promesa, por lo cual tenían que cumplir el castigo de una cláusula pactada y pasar otros doce años de exilio y un año más de vida en incógnito y se mantenía inflexible en esta afirmación".

"Los mayores, Bhishma y otros, afirmaron que los Pandavas habían cumplido escrupulosamente los términos acordados y que no habían revelado su identidad ni su lugar de estancia durante un año completo; también habían permanecido en el exilio por doce años completos. Sin embargo, los Kauravas no aceptaban esta verdad evidente. ¡Y así prepararon el camino para su propia caída y destrucción! No escucharon a nadie ni dieron oídos a algún consejo y juraron que sólo podían resolver esta discrepancia en el campo de batalla. ¿Quién podía hacer algo ante este decreto real? Fue así que ambos bandos se dedicaron a prepararse para la guerra, ¡Duryodhana, el rey investido con la autoridad de soberano, y los Pandavas, que reclamaban desde su exilio! Sin embargo, la verdad y la justicia se aliaron con los exiliados y por esto unos cuantos reyes que estaban motivados por principios morales se unieron a ellos. Los oponentes, en cantidades enormes, se pusieron del lado del monarca gobernante y de esa forma los Kauravas pudieron comandar once akshauhinis, mientras los Pandavas pudieron reunir solamente siete (un akshauhini consiste de 109350 hombres de infantería, 65610 hombres de caballería, 21870 carros con sus arqueros y aurigas y 21870 elefantes con sus respectivos militares)".

"¡Escucha! El carruaje de Arjuna tenía al Señor Krishna, al Gopivallaba, como a su conductor y no sólo eso, El se convirtió en el auriga del destino de los Pandavas. Por lo tanto, los Pandavas no tenían un solo punto débil en su defensa. El constituía toda la fortaleza que necesitaban. Sin embargo, el papel de Arjuna en el gran drama del Señor había tomado ya un inesperado giro que asombró a todos".

"El Señor le ordenó a Arjuna que examinara a los jefes enemigos a quienes tenía que enfrentarse. Desde el carruaje que estaba estacionado entre los ejércitos listos para la batalla, Arjuna pasó rápidamente su vista sobre los héroes ansiosos de enfrentarse a él en el desafio y sus ojos se llenaron de lágrimas en seguida. Después de esto se desplomó en su asiento, decaído y desmoralizado. Esta escena llenó de indignación a los que veían".

"Pero date cuenta que tu abuelo no estaba afligido por el miedo o la cobardía. Había visto frente a él a Bhishma, el venerable abuelo, a quien le encantaba sentar a Arjuna en sus piernas cuando éste era un niño y que se deleitaba mucho al acariciarlo, como si hubiera sido su propio hijo; a su venerable maestro Drona, de quien aprendió todos los secretos de la arquería; su corazón se afligía a causa de esto. `¡Dios! ¿Tengo que pasar también por esta sangrienta guerra contra estas grandes personas, a quienes yo realmente debería venerar con suaves y hermosas flores? ¿Cómo podría disparar flechas contra ellos? ¿Tengo que herir esos pies, en los cuales, en verdad, yo debería colocar respetuosamente mi frente cuando me postrara ante ellos, como es mi deber?' El sentimiento que realmente lo agobiaba era esta emoción de veneración. Esto era lo que realmente lo deprimió tanto y no una emoción de debilidad. El sentimento del yo y mío se volvió tan intenso en él que se volvió hacia Krishna y le dijo: `¡Krishna! Lleva el carruaje de regreso a Hastinapura, deseo alejarme de todo esto'. Krishna rió burlonamente y le comentó con una ironía apenas disimulada: `Mi querido cuñado, evidentemente parece que tienes miedo de pelear; bueno, te llevaré de regreso a Hastinapura y traeré en tu lugar a tu esposa Draupadi, ella no tiene miedo. Ven, regresemos. No me había dado cuenta de que eras de esta clase de cobarde, pues de otra forma no hubiera aceptado el puesto de conductor contigo. Fue un gran error de mi parte".

"Mientras Krishna decía esto, además de muchos otros comentarios sarcásticos, Arjuna replicó: `¿Piensas que yo, que luché contra el Dios Shiva y obtuve de él el arma Pasu pata, podría titubear ante estos simples mortales? Es el sentido de reverencia y misericordia el que me empuja a desistir de matar a estos parientes, no es el miedo lo que me contiene'. Arjuna habló por un largo tiempo argumentando sobre el tema de los yos y los míos; sin embargo, Krishna no aceptaba sus respuestas y después le explicó los principios básicos de toda actividad y moralidad, y le hizo levantar todas las armas que había tirado.

El lo indujo a seguir los dictados de las obligaciones sociales y morales de la casta guerrera a la cual pertenecía".

"Cuando, en medio de la batalla, todos los guerreros Kauravas lanzaban a la vez una ráfaga de flechas en forma simultánea sobre Arjuna, Krishna lo salvaba de esta lluvia, tal como lo hizo antes cuando levantó la colina de! Govardana para salvar a los habitantes y el ganado de Gokula de las torrenciales tormentas que hizo caer sobre ellos el furioso dios Indra. Atrajo todos los proyectiles sobre sí mismo, salvando a Arjuna de las mortíferas armas, pues éste se encontraba sentado detrás de El en el carruaje. La sangre fluía de las heridas de su cuerpo, pero, a pesar de todo, lo interpuso ante las furiosas andanadas de flechas enviadas por el enemigo. Su propósito era proteger a Arjuna de cualquier daño. También había decidido reducir el poder y orgullo de los malvados oponentes y elevar la gloria y reputación de Arjuna. El no empuñó ninguna arma pero ocasionó la aniquilación de los enemigos y proclamó así ante el mundo la magnificencia de! camino del Dharma, al cual se habían adherido los hermanos Pandavas. Durante la batalla frecuentemente tu abuelo sufría por el papel que el propio Krishna había tomado para sí mismo. '¡Dios mío! ¿Cómo es que te estamos utilizando para este insignificante propósito? ¡A ti, a quien nosotros deberíamos tener instalado en el loto de nuestro corazón, te sentamos ahora en el asiento del auriga! ¡Te hemos reducido al nivel de un sirviente! ¡Hemos rebajado al Señor en una forma tan malvada! ¡Dios! ¡A qué niveles nos hemos rebajado!' Así se lamentaba Arjuna dentro de sí. Pero había algo que era aun más doloroso que todo lo demás; era un terrible acto que Arjuna tenía que realizar forzosamente una y otra vez. En todas las ocasiones que tuvo que hacerlo, el pobre Arjuna se sentía agobiado por un remordimiento insoportable".

Al decir esto Vyasa bajó su cabeza, como si quisiera evitar hablar más al respecto. Esto despertó aun más la curiosidad de Parikshit y entonces inquirió ansiosamente: "Maestro, ¿qué fue exactamente ese daño inevitable que él tuvo que hacer, pese a que era un sacrilegio?" En ese momento Vyasa le contestó: "¡Oh rey! En el furor de la batalla, cuando el capitán tiene que dar una indicación al hombre que actúa de conductor sobre cuál es la dirección a seguir, no puede esperar ser escuchado; si éste le dijera izquierda o derecha, el ruido sería demasiado fuerte y confuso, por lo que, mientras se está totalmente inmerso en la salvaje excitación del enfrentamiento, para poder acertar sobre el enemigo, él tenía que presionar las sienes con las puntas del pie izquierdo o derecho; con este fin él debía mantener las dos puntas de los pies siempre en contacto con los dos extremos de su frente. Sus señales deben estar a un nivel tan profundo que si el carruaje tenía que ser conducido hacia adelante, ambos ¡es tenían que presionar con igual fuerza. Ese era el acuerdo".

"En vista de que tal presión tenía que ser aplicada con los pies que estaban calzados con pesados zapatos, los dos lados de la frente del Señor mostraban diariamente las marcas de los rasguños producidos. Arjuna se maldecía a sí mismo por la enorme vergüenza; él odiaba la simple idea de la guerra y le suplicaba que cesara en ese mismo instante ese perverso juego. Con frecuencia estaba terriblemente acongojado por el sufrimiento de que tuviera que tocar con sus pies la cabeza que los propios santos y ascetas adoraban. Las palmas de las manos de Krishna, que eran suaves y tersas como pétalos de loto, empezaron a ampollarse por todos lados a causa de las riendas que tenían que ser mantenidas firmemente, ya que los briosos corceles forcejeaban fuertemente cuando les controlaba o se les frenaba. El Señor se olvidaba de alimento o sueño, realizaba tanto trabajos bajos como elevados y mantenía siempre listos y en perfecto estado tanto al carruaje como a los caballos. También se ocupaba de otras varias actividades que eran fundamentales para la victoria. Bañaba a los caballos en el río, les atendía sus heridas y les aplicaba bálsamo para curarlos. ¿Para qué detallar toda esta lista? ¡Actuaba como un sirviente en la casa de tus abuelos! Nunca asumió su papel de Soberano Universal, el cual es realmente su naturaleza y condición. Así de grande era la medida de su afecto por sus devotos". Esto era lo que Vyasa le comentaba al rey.

 

 

 

 

CAPITULO 24

 

 

 

LA MALDICION SOBRE PARIKSHIT

 

 

Parikshit escuchaba todas las narraciones del santo Vyasa con profunda devoción y una firme fe en los Pandavas. Estaba colmado por la felicidad al oír acerca de la gracia incondicional que el Señor Krishna había derramado sobre ellos. El rey estaba tan absorto en su regocijo que no se daba cuenta si era de día o de noche. Repentinamente fue despertado por los dulces gorjeos de los pájaros y los fuertes cantos de los gallos. Escuchó también los cánticos que sus ciudadanos entonaban al amanecer para dar la bienvenida a los dioses y las campanas que sonaban en los templos que circundaban el palacio. Vyasa también se percató de que esto indicaba el comienzo de un nuevo día y dijo: "Debo irme ahora, hijo". Tomó la jarra de agua que siempre llevaba consigo cuando viajaba, se puso de pie y bendijo al rey, quien se arrojó a sus pies con gran pena. "¡Qué tristeza que la aurora haya llegado tan rápidamente", y se quejaba así: "Aún tengo mucho que comprender de la grandeza y gloria de mis abuelos. Todavía tengo mucho que sondear para ver la profundidad de su devoción y su sentido del deber".

El rey le daba vueltas en su mente a los singulares incidentes que había oído y saboreado. Estaba tan lleno de euforia que no podía concentrarse en los asuntos del reino. De hecho evitaba inmiscuirse en ellos y buscaba estar solo. Debido a esto decidió ir de cacería a la selva como una alternativa. Dio instrucciones para hacer los preparativos para la expedición a la jungla. En poco tiempo, uno de los sirvientes llegó hasta su puerta para decirle que todo estaba listo y que los cazadores y las demás personas se habían reunido con todas sus armas. Un poco desanimado, el rey caminó lentamente hacia el carruaje y subió en él. Con todo el equipo, sus ayudantes emprendieron la marcha, unos adelante del carruaje real y otros detrás de él como era la costumbre. El rey sintió, por alguna razón, que no era necesario que lo acompañara tanta gente, por lo cual le pidió a algunos que regresaran. Después de algún tiempo lograron avistar algunas manadas que rondaban por ahí; a la vista de esto el rey se sintió más animado, descendió de su carruaje y con su arco listo persiguió a los animales seguido por algunos de sus hombres. La manada, al espantarse, se desperdigó y los cazadores los persiguieron frenéticamente. El rey había puesto su atención en un grupo de animales que huían y corrió detrás de ellos sin percatarse de que se había quedado solo, al separarse de sus ayudantes que se habían ido por diferentes caminos.

Había caminado una gran distancia y no pudo capturar ningún animal. Una terrible sed empezó a torturarlo. Estaba extremadamente agotado y buscaba agua en forma desesperada. Afortunadamente descubrí¿> una ermita, una choza con techo de paja. ¡Con gran expectación se apresuró a llegar a ella, pero no se veía a nadie! El lugar parecía vacío; gritó, sumamente desesperado, tanto como pudo. Con su temblorosa garganta gritaba con voz suplicante: "Agua, agua". No hubo respuesta en la cabaña. Cuando entró a ella encontró dentro a un asceta absorto en su meditación. Se acercó a él y le dijo patéticamente: "Señor, señor", pero él se encontraba tan perdido en las profundidades de la meditación que no emitía respuesta alguna.

Repentinamente el rey se sintió avasallado por el resentimiento y un furioso brote de ira. A pesar de que había llegado a la cabaña y visto al ermitaño, aún no había podido saciar su sed y su hambre. Esto hirió su orgullo, pues él era el rey de esos dominios y el ermitaño había osado interiorizarse tanto dentro de él a pesar de que el rey había llegado ante él y lo llamaba. Se cegó a las reglas de la cortesía y apenas pudo controlar su furia. Su pie tropezó con algo parecido a una cuerda en el suelo; descubrió que se trataba de una serpiente muerta. En ese instante surgió en su mente una mala idea, y con un poco de los designios del destino, la puso alrededor del cuello del ermitaño, quien permaneció sentado como estatua, ajeno al disgusto del rey. Después abandonó la cabaña y se alejó rápidamente en busca de otro lugar en donde saciar su sed y tomar algún alimento.

Algunos niños lo vieron salir de la cabaña y entraron al lugar para ver por qué se había ido y qué había sucedido, pues lo habían visto como un extraño suntuosamente vestido. Descubrieron que había una serpiente alrededor del cuello del asceta Sameka. Se acercaron un poco más y al examinarla se dieron cuenta de que estaba muerta. Se preguntaron entonces quién podía haber hecho esta atrocidad y concluyeron que debería ser obra del hombre que hacía poco había abandonado la ermita. Corrieron a informarle esto al hijo de Sameka, quien estaba entretenido en el juego con sus amigos. Al principio no prestó oídos a estas historias, pues pensó que nadie podía insultar a su padre de esa manera y se concentró en su juego. Sin embargo, los niños repitieron su historia e insistieron en que él mismo verificara su veracidad, viendo el triste estado de su padre con sus propios ojos. Sringi, sorprendido por esta insistencia, empezó a temer que el incidente hubiese sucedido realmente. Corrió hasta la cabaña y encontró que había sucedido algo inconcebible. Trató de encontrar al culpable de tal infamia en contra de su amado padre. Entonces se enteró de que una persona con vestidos reales había entrado y salido y que no había nadie más en los alrededores desde esa mañana; los niños llegaron a la conclusión de que debía ser obra suya. Inmediatamente corrió en la dirección que le indicaron para tratar de alcanzarlo. Después de un largo tiempo, vio a la persona con vestimentas reales y su ira no tuvo límites. Caminando lentamente detrás del rey, lanzó un puñado de agua hacia él y pronunció la maldición: "Que aquel que puso la serpiente muerta alrededor del cuello de mi padre sea mordido por una serpiente dentro de siete días y muera ese mismo día a causa del veneno". Los niños que estaban junto a él le suplicaron que no lo hiciera pero a pesar de ello invocó la maldición sobre el rey. Después de esto, regresó a la ermita y se sentó en el suelo con la cabeza encendida por la ira.

"¡Qué horrible que mi padre haya sufrido esta ignominia estando yo vivo y cerca de él! Sería mejor que yo estuviera muerto. ¿Para qué sirve un hijo vivo si no puede impedir que alguien insulte a su padre?" Se condenaba a sí mismo y se lamentaba de su mala suerte en forma conmovedora. Sus amigos se sentaron a su alrededor y trataron de calmarlo; hablaron duramente del malhechor tratando de consolar al afligido muchacho.

En esos momentos, el asceta Sameka salió de su Bienaventuranza interior y entró al reino de la conciencia material. Abrí¿) sus ojos, desenrolló la serpiente de su cuello y la colocó a su lado. Vio a su hijo llorando en un rincón y le pidió que se acercara. Le preguntó la causa de su aflicción y se enteró entonces de la historia del desconocido y la serpiente muerta. Sameka sonrió y comentó: "Pobre tipo, él lo hizo por ignorancia y tú revelas tu ignorancia al llorar por esto. Yo no soy susceptible al honor o la deshonra. Experimentar el Alma le permite al hombre permanecer en un estado de equilibrio, sin inflarse por las alabanzas ni deprimirse por las difamaciones. Algún campesino me jugó esta tonta travesura y como ustedes son todavía niños están exagerando diciendo que es un gran crimen; están convirtiendo una colina de hormigas en una montaña de sufrimientos. Levántense y váyanse a jugar al campo". Hizo que su hijo se sentara en sus piernas y le palmeó suavemente la cabeza para calmar un poco su abatimiento.

Sin embargo, Sringi le dijo a su padre: "Esto no es una travesura jugada por un campesino, esto es un terrible sacrilegio cometido por un tipo vestido como un rey y envenenado por el ego". En ese instante Sameka preguntó: "¿Qué dices, una persona con traje de rey? ¿Lo viste tú? ¿Cometió el rey esta tonta felonía? Esta tontería no podría caber nunca en la cabeza de un rey". Los compañeros de Sringi se unieron para ratificar que ellos también vieron a la persona responsable de ese sacrilegio. "Maestro, nosotros vimos la serpiente muerta y corrimos a donde estaba Sringi y lo trajimos aquí. Sringi se puso tan furioso que tomó agua del río Kouwiki en su mano y la lanzó a esa persona que caminaba rápidamente, pronunciando al mismo tiempo la maldición: "Que la persona que colocó la serpiente muerta, muera mordido por una serpiente dentro de siete días a partir de ahora".

Sameka se quedó pasmado por la noticia; estaba sorprendido por el comportamiento de su hijo y lo quitó de sus piernas empujándolo al suelo. "¿Qué? ¿Lanzaste una maldición de esa índole? ¡Qué calamidad! Que el hijo de un asceta se haya comportado así. ¡Qué maldición tan terrible para una ofensa tan trivial! Tu falta nunca podrá ser enmendada, eres la desgracia de tus compañeros, pues no pudiste soportar con fortaleza una tonta travesura tan insignificante. Me da vergüenza decir que un niño así es mi hijo. No tienes la fortaleza mental para afrontar esos pequeños percances. ¡Qué tristeza, qué desgracia que tu niñería pueda hundir a todos los sabios y ascetas en la mala fama; la gente dirá que ellos no tienen ni la más elemental paciencia y fortaleza. No quiero ver tu cara, verla es un sacrilegio. Castigar a la gente por sus faltas es la labor del rey, no la de un recluso en el bosque. El recluso que pronuncia maldiciones no es un renunciante íntegro. Movido por el anhelo de obtener la visión y la presencia del guía y guardián de todos los mundos, el ermitaño ha renunciado a todos los deseos y se ha establecido en la selva, donde vive de frutas y raíces. Considera cualquier acto de alimentar los sentidos como un detrimento para el progreso espiritual. Esas horribles maldiciones nacidas de la impaciencia y el egoísmo que vienen a la lengua de un recluso son una señal de la acechanza de la ruina; indican el surgimiento de la edad de hierro, de la falsedad". Así se expresaba Sameka. "¡Qué desgracia! Qué gran pecado has agregado a tu carga el día de hoy". Describía a su hijo y a sus amigos lo abominable del acto cometido por Sringi, haciendo gran énfasis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 25

 

 

 

LA COMPASION DEL ASCETA

 

 

Las duras palabras del padre produjeron un gran dolor en el tierno corazón de Sringi, el hijo; éstas cayeron como espadazos y golpes de martillo; el pobre chico no pudo soportar más, cayó al suelo y aferrándose a los pies de su padre chillaba: "¡Padre, perdóname! Estaba dominado por la ira de que el propio rey pudiera haberse comportado tan atrozmente insolente, tan irrespetuoso, tan inhumano. No pude controlar mi resentimiento por el insulto que te hizo. No es digno que un rey se comporte de esa manera cuando entra a una ermita y en una forma tan extremadamente injusta, ¿no es cierto?"

Al ver el estado de su hijo, el asceta Sameka lo puso a su lado y le dijo: "Sringi, hijo, la compulsión del momento es inevitable. Los dictados de la razón son frecuentemente hechos a un lado por el hombre debido a este impulso. La fuerza del destino romperá las riendas de la razón. La fuerza del impulso se enfrenta al hombre con todo su poder y éste no puede sino rendirse. El rey es un ferviente creyente, un profundo devoto. El ha alcanzado un esplendor espiritual, se ha establecido firmemente en el comportamiento moral. El es el Señor de todas estas regiones. Su fama ha llegado a todos los confines de los tres mundos. Es servido siempre por miles de doncellas y hombres leales. Cuando él sale de su mansión y se traslada, es acompañado siempre por muchos guardias, quienes están todo el tiempo atentos con sus manos en son de plegaria, sus ojos puestos en él, esperando el momento de ejecutar a su plena satisfacción la más simple de sus órdenes y para tratar de ganar sus favores. Tan pronto como él entra a un reino, el gobernador del lugar le ofrece una suntuosa bienvenida, recibiéndolo con un respetuoso homenaje y magníficas atenciones. Es natural que una persona acostumbrada a esta rica rutina se haya conmocionado cuando no recibió ninguna señal de bienvenida aquí, de que no fue ni siquiera reconocido y honrado; la desatención fue tan grave que no tomó ni una taza de agua para calmar su sed. Estaba atormentado por los aguijonees del hambre y de la humillación, pues a pesar de que llamó varias veces no obtuvo respuesta. Por lo tanto, al ser incapaz de soportar el sufrimiento y el impacto de esto, se vio impulsado a cometer esta acción incorrecta. Por supuesto que fue una falta, pero por esta pequeña felonía le has ocasionado un daño irreparable a la comunidad completa de ascetas y ermitaños al reaccionar en una forma tan violenta. ¡Dios mío, qué terrible desgracia has causado!"

El anciano ermitaño cerró sus ojos y se sentó en silencio por un momento, buscando algún medio por el cual pudiera salvarse al rey de esta maldición. Como no encontró solución alguna y concluyó que sólo Dios podía componer esta situación, empezó a orarle con todo su corazón, pues solamente El es Omnipotente y Omnisciente. "¡Oh, refugio de todos los mundos! Este niño inmaduro, sin conocimiento de lo bueno y lo malo ni de lo que es el deber propio o no lo es, impulsado por la ignorancia ha cometido esta gran torpeza. Perdónalo o castígalo, pero procura el bienestar del rey".

El ermitaño abrió sus ojos y vio a otros ascetas y a los pequeños amigos de su hijo que permanecían a su alrededor. Con gran tristeza les dijo: "¿Se han dado cuenta del gran daño que mi hijo ha ocasionado? No es correcto que nosotros los ermitaños insultemos o dañemos al rey, que es el guardián y guía de la humanidad, ¿no es verdad? Es por esto que les pido a todos ustedes que en sus oraciones le rueguen al Señor que el rey no sufra ningún daño y que sólo le sucedan cosas auspiciosas". Cuando el sabio Sameka se dirigió de esta forma hacia ellos, del grupo de monjes se levantó uno de ya avanzada edad, que era la imagen misma de la paz y la resignación, y le dijo: "¡Mahatma! (alma grande), tú estás derramando una profusa gracia sobre el rey. La persona que invocó la maldición es tu propio hijo, seguramente tus logros espirituales son mucho más elevados que los de tu hijo y puedes obtener cualquier cosa a través de ellos. ¿Por qué entonces estás tan consternado por la maldición que este niño le lanzó al rey? Tú puedes hacerla ineficaz, ¿no es cierto?" En ese instante el resto del grupo, tanto los mayores como los jóvenes, exclamaron: "¡Cierto, cierto! Escucha nuestros ruegos y perdona a este niño. Tráele bienestar al rey y sálvalo de todo daño".

El santo Sameka sonrió, cerró los ojos y vio con su visión yóguica interna el pasado y el futuro del rey y examinó si su presente estaba condicionado por su pasado o por su futuro. Así encontró que Parikshit tenía que sufrir la mordedura de la cobra Takshaka y que éste era su destino. Sintió que tratar de salvarlo de este fin sería contrario a los designios de la Divinidad; se percató de que el mal comportamiento del rey y la furiosa reacción de su hijo eran consecuencia de una reacción compulsiva y concluyó que solamente Dios, el artífice de todas las resoluciones y logros, podía modificar estos hechos y que cualquier esfuerzo de su parte podría ser una exhibición de su ego. Sabía que el ego era el más letal de los enemigos de los ermitaños, pero aun no había concentrado toda su indudable fortaleza en contra de éste con el fin de destruirlo completamente. Decidió darle todavía aunque fuera la más pequeña ayuda al desafortunado monarca del reino. Abriendo sus ojos miró alrededor para seleccionar entre todos al más capaz de sus discípulos. Finalmente llamó a uno de los estudiantes y le dijo: "Tienes que partir inmediatamente a Hastinapura y regresar; prepárate para el viaje y ven conmigo de nuevo".

El estudiante le contestó: "Estoy siempre listo a obedecer tus órdenes, ¿para qué tendría que hacer preparativos? Yo estoy siempre dispuesto, puedo empezar en este mismo instante, dime qué tengo que hacer allá". Con estas palabras se postró a sus pies y le ofreció su obediencia. El santo se levantó de su asiento y llevó a su discípulo a la habitación interior y le detalló todos los puntos que tenía que informarle al rey. Después el estudiante se postró nuevamente a los pies de su maestro y partió hacia la capital.

Mientras tanto, el rey había llegado a su palacio y, después de descansar un poco, se percató de la gran falta que había cometido con el ermitaño. "¡Dios! ¡En qué profundidades de la vileza ha caído mi mente; es verdaderamente un espantoso pecado que yo, el emperador, le haya hecho un insulto así a un asceta". Así pensaba para sus adentros. "¿Cómo podré enmendar este crimen? ¿Debo ir a la ermita y pedirle perdón? ¿O debo ofrecer mi cabeza para recibir el castigo que merezco? ¿Cuál es exactamente mi deber ahora?" Y dentro de si se debatía para encontrar alguna respuesta.

En ese preciso instante vio que un guardia había llegado a su puerta en silencio, con las manos juntas en son de reverencia, y le preguntó a qué había venido. El guardia le dijo: "Un estudiante de la ermita ha venido y espera audiencia, dice que ha sido enviado por el santo Sameka y que su mensaje es muy urgente e importante; tiene mucha prisa. Espero las órdenes de su majestad".

Cuando oyó estas palabras le pareció que la cama de flores de jazmín en la que estaba recostado se había transformado en un lecho de serpientes con terribles lenguas, siseando y oscilando alrededor de él. Llamó al guardia para que se acercara y le lanzó una ráfaga de preguntas, una tras otra, acerca del joven que había venido de la ermita. "¿Cómo es él? ¿Parece triste o enojado? ¿Muestra mucha alegría y ecuanimidad?"

El guardia le contestó: "Oh rey, el que ha venido es el hijo de un ermitaño, es muy tranquilo y calmo. Además repite: `Victoria a nuestro rey, victoria al monarca'. No veo ninguna señal de ira o pasión en su cara". Esto le dio un poco de tranquilidad al rey. Preguntó lo que se le había contestado al joven estudiante y el guardia le respondió: "Le dijimos que el rey había estado en el bosque, que había regresado en estos momentos y que estaba descansando un poco; que por favor esperara un rato y tan pronto como se recuperara, le informaríamos". El rey insistió: "¿Qué contestó entonces?" El guardia le respondió: "Señor, este joven estaba muy ansioso por verte lo más pronto posible, decía que tenía algo urgente que comunicarte, dijo además que su Maestro estaría esperando su regreso contando los minutos. Expresó que cuanto más pronto te viera, tanto mejor sería y repetía continuamente para sí todo el tiempo: `Que todo esté bien con el rey, que la seguridad y la prosperidad estén con él'; le ofrecimos un asiento alto y lo invitamos a que se sentara, pero no lo aceptó, prefirió permanecer de pie en la puerta y se mantiene allí contando los minutos". Secándose las lágrimas de alegría que fluían de sus ojos, el rey se dirigió presurosamente hacia la entrada, sin ponerse las vestimentas reales o sus insignias, ni siquiera sus sandalias o alguna capa sobre sus hombros. Se postró a los pies del joven ermitaño y después tomó sus manos entre las suyas y lo condujo hacia las habitaciones interiores, en donde lo colocó en una silla alta y él se sentó en el suelo a un lado. Ahí le suplicó que le comunicara las razones de su viaje.

El estudiante le dijo: "Oh rey, mi maestro, el santo Sameka, te envía sus bendiciones especiales. Me ha comisionado para comunicarte algunos asuntos especiales", y rompió en sollozos; al ver esto el rey exclamó: °¡Bien, hijo mío! Dime pronto si tengo que hacer algo, dímelo pronto, estoy preparado para dar mi vida como cumplimiento a mis deberes. ¿O es que mi reino está en peligro? ¿Tengo que tomar alguna medida o algún remedio? Estoy listo para sacrificar cualquier cosa por salvarlo". El estudiante respondió: "¡Oh rey! Ningún daño amenaza al reino o a los ermitaños, ningún temor puede incomodarlos; tú eres la persona a quien acecha el peligro, a quien le sucederá el daño". Cuando le dio esta sutil prevención, el rey exclamó: "En verdad que estoy bendecido; si mis súbditos y los ermitaños ocupados en su ascetismo están a salvo, no tengo la menor preocupación de lo que pueda sucederme. Yo inhalo y exhalo sólo para que pueda asegurar la paz y prosperidad de ambos". El rey se tranquilizó y después de un tiempo le dijo al muchacho: "Dime ahora lo que tu Maestro quería que yo supiera". El le contestó: "Rey, mi Maestro está muy preocupado acerca de una grave falta que se ha cometido a causa de la pura ignorancia y esto es la causa principal por la cual me envió contigo". Al oír esto, Parikshit se veía más agitado y le preguntó: "¿Cuál es la falta de que hablas? ¿Quién cometió ese error? Dime, dímelo todo".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 26

 

 

 

¿MALDICION O GRACIA DIVINA?

 

 

"¡Oh emperador! Nuestro preceptor tiene un hijo; aunque está en una edad muy tierna, el esplendor de sus logros espirituales es impresionante. El venera a su padre como a su Dios y la principal meta en su vida es servirle y elevar su renombre. Se llama Sringi; su majestad fue a esa ermita y empujado por algún impulso inescrutable colocó una serpiente muerta alrededor del cuello de su padre, quien también es mi Maestro. Unos niños vieron esto y corrieron a informarle adonde estaba ocupado en el juego con sus amigos. Al principio él no creyó y continuó con su juego, pero los niños de los ermitaños le repitieron la historia varias veces insistentemente; se rieron de él por jugar tranquilamente mientras su padre había sido insultado tan burdamente. Aun sus compañeros de juego se rieron de él por su apatía. Finalmente corrió tan rápido como pudo hacia la cabaña y encontró que la historia era cierta. Cuando regresaba, te vio alejándote del lugar y sin ningún sentido de la cordura acerca de lo que tiene significado duradero y lo que es temporal, impulsado por una frenética pasión de ira, el joven perdió todo control de sí y pronunció una maldición sobre ti. Esto le ha causado a mi preceptor un incontrolable sufrimiento".

En este punto el emperador lo interrumpió y le preguntó: "Oh, hijo de un ermitaño, dime qué maldición es". El joven le respondió: "Señor, es algo muy difícil de decir, mi lengua se niega a pronunciarlo, pero aun así tengo que comunicártelo, pues mi Maestro me ha comisionado para esto. El hijo de mi preceptor tomó rápidamente agua del sagrado río Kowsiki en su mano y dijo: `En siete días a partir de ahora, que el rey sea mordido por la serpiente Takshaka'; verdaderamente una terrible maldición". El joven calló, pues la pena se desbordaba en él y rompió en sollozos.

Sin embargo, el rey sólo sonrió y le dijo: "Joven ermitaño, ¿es ésta una maldición? ¿Ser mordido por Takshaka y hasta dentro de siete días? Esto no es una maldición, es una señal de gracia. Esta es una bendición venida de los labios del hijo de tu preceptor. Inmerso en los asuntos del imperio, me había vuelto sordo a los asuntos del espíritu de Dios, los cuales son las metas de la vida. Como resultado, el misericordioso Señor Hari (Dios) movió la lengua del hijo de ese sabio para articular esas palabras, ¡El me ha concedido un lapso de siete días! ¡Qué gran bendición es ésta! Debe de ser un acto de la voluntad Divina el que yo pueda pasar cada momento de estos siete días en la contemplación de Dios. Desde este preciso instante dedicaré mi tiempo y pensamiento sin interrupción a los pies del Señor. Joven amigo, ¿qué más te dijo tu preceptor que me informaras? Dime pronto, mi corazón está ansioso de oírlo".

El joven mensajero prosiguió: "Mi preceptor sintió que esta maldición significaba una traición imperdonable, porque tú estás apegado al Dharma, además de ser un gran devoto del Señor; fue por esto que él buscó por mucho tiempo descubrir algún medio por el cual podrían ser evitadas las consecuencias de la maldición; sin embargo, supo, a través de sus poderes yóguicos, que estás destinado a perder la vida como resultado de la mordedura de una serpiente y también a alcanzar al Señor cuando mueras. El piensa que esto es un final que valía la pena y que era pecaminoso obstruir esa gloriosa consumación. Es por esto que te envía sus bendiciones a través de mí, para que puedas alcanzar la presencia de Dios. He terminado ahora mi misión, puedo irme en cuanto me lo permitas".

Parikshit se postró ante el joven discípulo y le suplicó que le comunicara su reverente gratitud al gran santo Sameka y su hijo. En ese mismo momento partió el joven hacia la ermita para informarle al ermitaño todo lo sucedido en la capital.

Mientras tanto, el emperador se encaminó con gran regocijo hacia las habitaciones interiores y, parándose ante la entrada de los dormitorios reales, pidió que su hijo Janamejaya fuera traído ante él. Al oír su llamado, su hijo se preguntaba por qué era requerido tan repentinamente y corrió hacia Parikshit. El rey llevó a su cuarto a un brahmín anciano y colocó en la cabeza de su hijo su propia corona que yacía sobre un lienzo, y le encargó al nuevo rey al viejo brahmín. Inmediatamente después caminando descalzo se dirigió hacia el Ganges, vistiendo sólo las ropas que llevaba puestas.

En pocos minutos, las noticias de este hecho se difundieron por todos los rincones de a ciudad; grupos de hombres y mujeres, brahmines y ministros se apresuraron detrás del rey y le suplicaban conmovedoramente, pero todo fue en vano. Lloraban a viva voz, caían a sus pies rodando por el piso a lo largo del camino, cruzándose a su paso. El rey no hizo caso a nada ni dio respuesta alguna, sólo continuó hacia adelante con el Nombre del Señor en su mente y la meta de la realización en sus pensamientos. Se dirigía rápidamente hacia las playas del sagrado Ganges. Cuando los súbditos se dieron cuenta de que el rey caminaba solo hacia el río sin atención alguna, hicieron caminar detrás de él el elefante, el caballo y el palanquín reales para que pudiera subir a éstos como era costumbre, pero el rey no hizo caso a estas impertinencias. El pueblo estaba sorprendido de ver a su monarca descartar la comida y la bebida, pues estaba dedicado a la repetición ininterrumpida del Nombre del Señor. Como nadie sabía la razón de esta repentina decisión de renuncia, empezaron a circular toda clase de rumores producto de la imaginación de cada individuo.

Sin embargo, algunas personas investigaron los antecedentes de su actitud de renunciación y descubrieron que el discípulo de un ermitaño había llegado a él con noticias muy importantes, y siguiendo la pista supieron que el rey tenía solamente siete días de vida. La gente se congregó en la orilla del río y se sentó sumida en su dolor por el rey, orando por su seguridad.

Las trágicas noticias se esparcieron tan rápidamente que llegaron incluso hasta la selva. Ascetas, aspirantes, sabios y santos también caminaron hacia las playas del Ganges, con sus jarras de agua en la mano. Todo el lugar tenía la apariencia de irse a celebrar un gran festival. Resonaban por todo el lugar los cánticos del Pranava, (el sonido primordial) la recitación de himnos védicos y los coros de cánticos de las glorias del Señor, algunos grupos estaban alrededor del hijo de Sameka recriminándolo por haber causado toda esa tragedia. De esta manera, en poco lapso las riberas del Ganges estaban tan atestadas de cabezas humanas que no podía verse un solo grano de arena.

Mientras tanto, un anciano ermitaño que estaba lleno de compasión y gran afecto hacia el emperador, se acercó a él y derramando lágrimas de afecto, le habló de esta forma: °¡Oh rey! La gente dice toda clase de cosas, hay muchas versiones que van de boca en boca; he venido a ti para saber la verdad. Apenas puedo caminar con grandes dificultades, pero te quiero tanto que no puedo soportar todo lo que dice la gente acerca de ti. ¿Qué sucedió exactamente? ¿Cuál es la razón de este repentino acto de sacrificio? ¿Cuál es el misterio que está detrás de la maldición que el hijo de un ermitaño invocó en contra de un Alma tan evolucionada como tú? ¡Acláralo, por favor! Calma nuestras ansias de saber la verdad. No puedo ver a la gente sufrir de esta manera, tú eres como un padre para ellos. Ya no pones atención a sus súplicas, has renunciado a todos los deseos y has venido a este lugar. Diles al menos algunas palabras de consuelo. Al estar tú sentado aquí en silencio, sin comer, en las arenas del río y empeñado en un riguroso ascetismo, las reinas están como peces arrojados fuera del agua. ¿Quién era ese joven cuyas palabras han causado esta desastrosa tormenta? ¿Puede ser el auténtico hijo de un ermitaño? ¿O es solamente su disfraz? Todo es un misterio para mí".

El rey escuchó estas palabras pronunciadas con tal afecto y ecuanimidad que abrió sus ojos y se postró a los pies del asceta. "¡Maestro, Mahatma! ¿Qué puedo ocultarte? Esto no puede esconderse aunque lo quisiera. Fui de caza a la selva, descubrimos muchos animales pero huyeron cuando nos acercamos. El pequeño grupo de arqueros que iba conmigo se desperdigó también en su intento de perseguir a los animales. Me encontraba solo tras la pista de los animales. No obtuve ninguna presa, estaba agotado por el hambre y la sed, el ardiente calor me fatigó; finalmente descubrí una cabaña y entré en ella. Después me enteré que era la ermita del sabio Sameka. Hice repetidos llamados para ver si había alguien adentro, no hubo respuesta, nadie salió de allí. Luego vi a un ermitaño sentado en meditación profunda, perdido en su propia meditación (Dhyana). Cuando salía de la choza, sentí algo suave bajo mi pie, lo levanté con mis dedos y encontré que era una serpiente muerta. Tan pronto como la vi mi mente se envenenó, surgió en mí un sucio pensamiento y la coloqué en el cuello de ese ermitaño absorto en su meditación (Dhyana). De alguna forma su hijo se enteró de lo sucedido, no pudo soportar la ignominia y pronunció la maldición: `Que esta serpiente alrededor del cuello de mi padre tome la forma de Takshaka y termine con la vida del hombre que insultó así a mi padre, en siete días a partir de hoy".

"Las noticias de esta maldición y sus consecuencias fueron enviadas a mí por el ermitaño. Estoy consciente del pecado que he cometido, siento que un rey que ha sido capaz de este pecado no tiene lugar en el reino, así que he renunciado a todo, a todos los deseos. He decidido usar estos siete días para la contemplación incesante de la gloria del Señor; es una gran fortuna que se me haya dado esta oportunidad. Es por esto que he venido aquí".

De esta forma, los nobles, cortesanos, príncipes, reinas, ministros, ermitaños y otras gentes se enteraron de los verdaderos hechos y libraron su mente de las locas conjeturas que se habían hecho y oraron en voz alta para que la maldición perdiera su fatal efecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 27

 

 

SUKA SE PRESENTA

 

 

Algunos ascetas que oyeron la historia de la maldición de labios del propio rey estaban tan indignados contra el hijo de Sameka que afirmaron que éste debía ser un charlatán, un niño despreciable, pues ningún hijo nacido de un sabio de la estatura de Sameka podía haber pronunciado una maldición tan devastadora por una travesura tan trivial. "Debe ser un tonto y un ignorante o un orate", se decían entre ellos. °¿Cómo puede tener efecto la maldición surgida de la lengua de alguien así?", y afirmaron que el rey no podría sufrir ningún daño como consecuencia de esa maldición. Después trataron de convencer al rey de que no necesitaba sentir miedo ante ese suceso.

Muchos otros que sentían lo mismo argumentaban que el rey no tenía razón para tomar la maldición tan seriamente, pero el rey permanecía inmutable y les contestó con las manos en actitud de plegaria: "Ustedes piensan y hablan en esta forma impulsados por la simpatía y bondad hacia mí, pero yo sé que la falta que he cometido no es ligera ni insignificante. ¿Existe algún pecado más terrible que lanzar un insulto a aquellos que merecen reverencia? Además, yo soy el rey, el responsable de su bienestar y el mantenimiento de su honor, ¿cómo puede ser mi acto considerado como algo simple e insignificante? Más aun, si ustedes lo consideran más profundamente, la maldición pronunciada por ese niño no es una maldición, sino, por el contrario, una gran bendición. Debido a que yo había caído en el pozo del pecado llamado imperio me engañé en la creencia de que los placeres son la finalidad y sentido de la vida; estaba llevando la vida de un animal, había olvidado a Dios y mi deber hacia El. Dios mismo, a través de este medio y este instrumento, me ha dirigido a lo largo del camino correcto. Dios me ha bendecido. Esto es una gracia, no un castigo por mis errores pasados, como ustedes imaginan".

Cuando el rey habló así, emanaban lágrimas de alegría y agradecimiento de sus ojos. Estaba visiblemente conmovido con una extrema sinceridad y devoción. Pronunciaba lo que sentía, en calma, con imperturbable regocijo. Los ascetas y todos los que lo rodeaban estaban asombrados por su ecuanimidad y sintieron que sus afirmaciones eran ciertas. El anciano asceta se levantó y parándose ante la quejumbrosa muchedumbre le dijo lo siguiente: °¡Oh, tú el mejor de los reyes! Tus palabras son como rayos de luz para los corazones de los ermitaños; son muy apropiadas de tu linaje y tus antecesores, pues has nacido entre los Pandavas, quienes nunca cayeron, ni una sola vez, en el pecado o el error. Ellos siempre se aferraron a los pies de Hari, el Señor, se apegaron tenazmente a las órdenes del Señor. Cuando el Señor regresó a su morada celestial dimitieron al reino como resultado de una renunciación espontánea y se encaminaron hacia las regiones del norte. Tú también ahora está siguiendo este sagrado camino, ya que perteneces a este gran clan, el cual lleva esta forma de vida por herencia".

En ese momento el rey le rogó con las palmas de sus manos juntas en actitud de plegaria y adoración: "¡Oh, tú, el mejor de los ascetas! Tengo sólo una duda, por favor, quítamela de la cabeza. Haz mis días dignos de ser vividos". El asceta le contestó: "Dime qué cosa es". El rey pidió que le dijera cuál era la mejor cosa que podía hacer un hombre cuya muerte es inminente. En ese instante un asceta se levantó y dijo que conforme lo permitiera el tiempo uno debería celebrar sacrificios, ofrendas o ensimismarse en la repetición del Nombre del Señor o prácticas ascéticas, actos de caridad, peregrinajes, ayunos o rituales de adoración. Otro más declaró que la Liberación sólo podía ser adquirida a través de la obtención del Conocimiento Superior, un tercero habló de la suprema importancia de los actos sagrados prescritos en los Vedas y Shastras. Algunos otros arguyeron que el cultivo de la devoción por Dios era el mejor método para usar esa semana. "El Señor sólo se puede ganar por la devoción". En esta confusión de opiniones en conflicto, el rey trataba de encontrar el verdadero sendero y los ascetas se quedaron en silencio ante la persistencia del rey en obtener una verdadera respuesta al problema que les había planteado.

Mientras tanto, un joven asceta, con cara extraordinariamente brillante y con una atractiva y esplendorosa personalidad, se movió entre la muchedumbre de ancianos sabios como un veloz flujo de luz y al llegar ante la presencia del rey, se sentó en un lugar elevado. Los que lo vieron estaban admirados por esta repentina aparición. Algunos de ellos sentían una viva curiosidad acerca de su identidad. Por su apariencia exterior era el hijo de un asceta; pero por su presencia, su actitud, ecuanimidad y personalidad, todos afirmaban que se trataba de un Maestro. En años era muy joven, pero había un halo Divino que lo bañaba. Muy pronto, un sabio y anciano asceta lo reconoció y se acercó reverentemente a él con las manos en actitud de plegaria. "¡De verdad que todos nosotros somos benditos! Este rayo de Divina refulgencia no es otro más que Sri Suka, la preciosa descendencia de Bhagavan Vyasa", y presentando de esta manera al desconocido a los allí presentes, el asceta continuó: "Desde el momento en que nació, este ser está libre de todo apego. El es el maestro de todo conocimiento". Cuando el rey oyó esto, derramó lágrimas de gratitud y alegría. Se levantó como un cometa en el aire, tan ligero, tan lleno de felicidad, y se postró a sus pies. Cuando se levantó, tenía sus manos juntas en actitud de plegaria, se mantuvo silencioso y erguido como un pilar. Estaba inmerso en la Bienaventuranza. Visualizó al joven que estaba ante él como al propio Krishna. El esplendor de Suka era demasiado brillante para sus ojos. Al rey le parecía que su encanto era igual al del dios del amor. Los negros rizos de su pelo se movían como cabezas de serpientes balancéandose sobre el blanco óvalo de su cara. Tal como las estrellas entre las nubes oscuras, sus ojos brillaban con un clarísimo resplandor e irradiaban una extraordinaria luz. Una sonrisa derramaba gotas de gozo en sus labios.

El rey se acercó a Suka con pasos lentos, su voz entrecortada sonaba diferente y su garganta temblaba de emoción. Entonces le dijo: "¡Maestro! No tengo fuerzas para describir la profundidad de tu gracia. Cada uno de tus actos está encaminado hacia el bienestar del mundo. Es una verdadera fortuna que hoy pueda tener Tu Visión Divina (Darshan) tan fácilmente, porque yo sé que esto sólo puede ser obtenido a través de persistentes y prolongados esfuerzos. ¡Oh, qué afortunado soy! Tengo que atribuir esto a los méritos obtenidos por mis abuelos". El rey estaba inundado con la grata alegría de la presencia de Suka y permanecía ante él con sus ojos derramando lágrimas.

Con una sonrisa que jugueteaba en sus labios, Suka le indicó al rey que se sentara junto a El. Después le dijo: "¡Oh rey! No hay duda que tú eres recto y apegado a la conducta moral. Estás siempre listo a servir a lo bueno y divino. Tu vida meritoria ha traído a esta gran congregación de ascetas alrededor tuyo en este día. De otra manera estos ascetas que están sólo dedicados a sus disciplinas espirituales no habrían abandonado sus actos para venir aquí y orar para que tú puedas lograr la realización del Supremo. ¡Esto no es un acto de caridad! Tú has ganado esta gracia a través de muchas vidas virtuosas y correctas".

El rey veía con admiración y devoción la cara de Suka cuando éste le estaba hablando; repentinamente levantó su cabeza y le habló así al joven: "¡Señor! Tengo una duda que me atormenta, quítamela y dale paz a mi corazón. La estaba poniendo a la consideración de la asamblea antes de que vinieras. Yo sé que Tú puedes resolverme esta duda fácilmente. Esto será un juego de niños para ti". Suka lo interrumpió diciéndole: "Parikshit, la razón por la cual he venido es la de aclararte esta duda que te atormenta. Puedes preguntarme cualquier cosa que tengas en mente. Yo disolveré tus dudas y te otorgaré la satisfacción". Cuando el gran Suka pronunciaba estas palabras, los ascetas que estaban reunidos exclamaron: "¡Qué gran fortuna! ¡Bendito, bendito!", y aplaudieron tan fuerte por la alegría que su aclamación llegó hasta los cielos.

El rey habló humildemente y con evidente ansiedad: "Señor, ¿en qué debe ocuparse una persona que encara la muerte y que está consciente de que su fin se acerca? ¿En dónde debe morar su mente antes de la muerte para no volver a nacer? Cuando ésta es su oración, ¿cómo debe pasar los días que le restan? Este es el problema que me inquieta en estos momentos. ¿Cuál es mi deber supremo?" El rey suplicaba una y otra vez para que se le guiara.

Suka le respondió: "¡Oh rey! Aleja tu mente de los pensamientos mundanos y fíjala en Hari, el Señor que encanta a todos los corazones. Yo te instruiré en el verdadero conocimiento de lo Divino. Escucha con todo tu corazón. No existe ninguna actividad más sagrada que ésta. No hay ningún ejercicio espiritual, disciplina o voto más grande que éste. El cuerpo es un valioso navío. La historia de Hari es el reino, este mundo de cambios, este constante flujo de la vida es el mar. ¡Dios es el botero! Hoy este sagrado equipo está disponible para ti. El problema que has expresado no es sólo incumbencia de un solo individuo, su solución es de incumbencia de todo el mundo. Es el más vital de todos los problemas que merecen indagación. El principio del Alma es la panacea para todas las enfermedades. Esta es la verdad última. Nadie puede escapar a ella. Establecerse en esta fe durante los últimos días es el deber de los seres humanos. De acuerdo con esta base se establece la situación en la siguiente vida. Por este motivo la pregunta que hiciste, la duda que tienes, es asunto de gran importancia para el bienestar de toda la humanidad. La respuesta no es sólo para ti, escucha".

 

 CAPITULO 28

 

 

 

LA HISTORIA ENCANTADORA

 

"¡Maharaja! El Bhagavata (un texto de amor divino) es en verdad el gran árbol que inspira un temor reverencial. Tiene dentro de sí todas las formas concebibles de auspiciosidad y de felicidad. El señor harayana es la semilla de la cual brotó, el brote es Brahma, el tronco es (`tarada; Vyasa constituye las ramas y los frutos dulces son las nectarinas historias de Krishna. Aquellas almas ávidas que ansían ese néctar y que lo anhelan melancólicamente, sin importarles la comodidad del cuerpo o el paso de los años, hasta que aseguran el fruto y absorben su esencia, esas almas son santos y yoguis genuinos".

"¡Oh ascetas y sabios! Este día yo les relataré ese Bhagavata Shastra, esa encantadora historia de Krishna; atesórenla en la memoria y sálvense de la ilusión y el sufrimiento, ustedes ya han oído los versos de todos los Shastras. Ustedes han dominado todas las prácticas espirituales, pero no han conseguido la más grande de todas ellas. Ahora les daré el sagrado nombre de Krishna y la dulzura que fluye de él. Es el nombre más dulce que uno puede concebir; cuando llega a los oídos, el corazón se llena de alegría; cuando ustedes recuerdan el hombre, brota un manantial de amor del corazón. El Bhagavata inspira y promueve una profunda devoción hacia el Señor Krishna".

"El Absoluto Universal, el no nacido, el sin forma, inmanifestado, infinito, tomó las limitaciones de los nombres y formas y se concretó como avatares (encarnaciones) en muchas ocasiones y se manifestó en innumerables instantes de divina intervención y gracia. A través de éstas, así como de las características asumidas y de las ideas propagadas, Dios ha salvado a la humanidad de la caída. Aquellos que cantan la historia de esta gloria, aquellos que escuchan ávidamente recitarlas, aquellos que absorben y digieren las lecciones transmitidas, esos son los genuinos devotos. Ellos son los Bhagavatas. El Bhagavata une al devoto con Bhagavan, es decir, la historia los llenará a ustedes con Dios y los transmutará en la Divinidad".

"Dios encarna no solamente para la destrucción de los malvados. Esto es sólo un pretexto, una de las razones obvias. A decir verdad, Dios encarna para el bien de los devotos fervientes. La vaca tiene la leche básicamente para el sustento de su ternera, pero es usada por el hombre para mantener su salud y energía. De la misma manera, Dios encarna principalmente para el sustento de los devotos, de los que están llenos de fe, los virtuosos y los buenos. Sin embargo, aun los incrédulos, los malos, utilizan la oportunidad para sus propios propósitos".

"Es por esto que en el Bhagavata existen historias de esos malvados personajes entre las narraciones de la gloria y gracia del Señor. Esto no hace al Bhagavata menos sagrado. Cuando se le ha extraído a la caña su dulce jugo, el bagazo se desecha. Cuando se ha probado la dulce majestad Divina, el bagazo puede ser eliminado. La caña contiene tanto el azúcar como el bagazo, no puede ser solamente azúcar. De igual forma, los devotos tienen que vivir entre los escépticos, unos no pueden existir sin los otros. Dios no está atado al tiempo o al espacio, porque para El todos los seres son lo mismo. El es el maestro de lo viviente y lo inerte. Al término de cada era el proceso de involución se completa en el diluvio; entonces, la evolución empieza de nuevo y, como Brahma, El crea los seres nuevamente. Ilumina a todos con una chispa de su propia gloria y la nutre en el camino de la realización de cada uno de ellos en forma de Vishnú y de nuevo El, como Shiva, concluye el proceso a través de la destrucción de todo. De esta forma tú puedes ver que no hay límite para su poder ni final para su potencia. No existen fronteras para sus realizaciones. El encarna en innumerables Formas; en ocasiones viene como la encarnación de un Kala (fragmento) de El, o como un Amsa (parte) de El; o viene como un inspirador interno para algún propósito definido; también viene para inaugurar una era o concluir otra (Yugavatar). Las narraciones de estas encarnaciones son el Bhagavata".

"El principio divino único funciona a través de tres formas como Brahma, Vishnú y Shiva, a fin de conducir y completar el proceso de convertirse en un ser denominado Srishti. Los tres provienen de la misma esencia fundamental, no hay uno superior o inferior, los tres son igualmente Divinos. El es Brahma cuando se le asocia con la creación. Es Vishnú cuando es el sustentador y es Shiva en la disolución. En ciertas ocasiones, cuando desciende y asume una forma especial para algún propósito definido entonces se le conoce como avatar. De hecho, Manú, Prajapathi y otros personajes fueron seres Divinos que tenían la misión de poblar el mundo, lo cual les fue encomendado por Brahma. Todo sucede en armonía con su voluntad Divina, por lo cual podemos asegurar que los santos, sabios, ascetas y hombres, tanto buenos como malos, son todos avatares de la entidad de Vishnú; los avatares son tantos como los innumerables seres humanos, pues cada uno nace como resultado de la voluntad divina. Pero sólo la historia del Yugavatar es digna de atención, porque su advenimiento es para restaurar el Dharma y la vida moral. La historia de todo el resto no es sino una narración de desesperación y sufrimiento".

"Brahma le encargó a Manú que se dirigiera hacia la tierra y creara seres vivientes ahí; Devi, el principio femenino, lo eludió y llevó la tierra a las regiones de las profundidades. Entonces Brahma tuvo que pedir la ayuda de Vishnú (Hari) y éste tomó la forma de un jabalí y rescató a la tierra de las regiones más bajas y la colocó entre las aguas. Tiempo después la tierra estaba tan indignada por las atrocidades del emperador Venu, que mantuvo a todas las semillas dentro de ella sin permitirles brotar; a causa de esto todos los seres estaban agobiados por la agonía del hambre. La tierra se convirtió en una serie de colinas y valles sin nada verde sobre ellas. Entonces el Señor tomó la forma de Pritu, quien niveló la superficie y le dio fertilidad al suelo e indujo el crecimiento de la agricultura y promovió el bienestar de la humanidad. El crió a la tierra como a su propia hija y es por esto que a la tierra se le llama Pritivi. Se dice que El tuvo que construir las primeras ciudades sobre la tierra. Es decir, que fue la voluntad del Señor que todo sucediera así. Es esta voluntad la que se llevaba a cabo".

"El señor creó los Vedas para la preservación del hombre a través de la práctica de la moral y los ejercicios espirituales; los Vedas contienen Nombres que liberarán a los seres humanos y reglas y normas que lo guiarán. Cuando los Asuras (demonios), `los de mente perversa', amenazaban con robar los Vedas, los escondieron en las aguas y el Señor asumió la forma de un pez para recuperarlos. El salvó a los siete sabios y a Manú de esas mismas aguas. Es por esto que se dice que el Señor encarnó como un pez".

"¡Oh ascetas! ¡Oh rey Parikshit! Cuando se oyen las antiguas historias del hombre sobre la tierra pueden surgir en sus mentes las dudas. Los procesos de la voluntad Divina son misterios maravillosos, no pueden ser comprendidos con las facultades con las que ustedes miden los hechos mundanos, En muchas ocasiones estas historias pueden parecerles carentes de bases, pero el Señor nunca se involucra en acciones que no tengan un propósito definido. Esa voluntad no necesita ser explicable, ella es la propia motivación, cualquier cosa en cualquier lugar se debe a su voluntad".

"Para que se inicie la creación debe existir alguna atracción que actúe como deseo. Es por esto que Brahma tuvo que convertirse en dos, en cuerpo y actividad. El cuerpo único se transformó en dos y por lo tanto, en donde había una voluntad inicialmente, aparecieron dos, uno que atraía y otro que era atraído hacia la creación, lo femenino y lo masculino. En virtud de que uno poseía la atracción en cien formas distintas se le denomina Satarupa (cien caras) y Brahmapriya (amado de Brahma). El otro fue llamado Manú. Estos dos ganaron un gran renombre en la primera etapa de la creación. Satarupa y Manú fueron los primeros progenitores".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 29

 

 

 

COMIENZA EL DIALOGO

 

"Satarupa y Manú se aproximaron al Señor de la Creación y le preguntaron lo que debían realizar. Brahma le contestó con una sonrisa: `Sean compañeros uno del otro, tengan hijos y pueblen la tierra'. Provistos con la autoridad derivada de esta orden, ellos llenaron de gente a la tierra". Así le narraba Suka al rey.

En ese momento el rey preguntó: "¡Maestro! He aprendido por experiencia propia que el origen de todo sufrimiento en este mundo es la fascinación o el apego. No tengo deseos de oír nada acerca de estos asuntos; por favor, dime cómo vencer la fascinación, la ilusión y el apego. ¿Qué es exactamente lo que debe hacer un hombre en sus últimos días? ¿Qué nombre debe permanecer constantemente en su mente para que pueda evitar siempre esta rueda de nacimientos y muertes? Dímelo", le dijo el rey.

Suka estaba complacido por esta petición y le respondió: "¡Oh rey! Tú eres un Alma espiritual. Tú sirves a los sabios con devoción. Esta gran muchedumbre de monjes, ascetas y sabios es una prueba de actos meritorios, porque ellos no se congregan usualmente en ningún lugar". El rey lo interrumpió protestando: "¡No, no, señor mío! Yo soy un gran pecador, no tengo una pizca de progreso espiritual en mí. Si tuviera algún mérito, si hubiera servido a los ascetas en forma dedicada, no me hubiera convertido en el blanco de la maldición de su brahmín. La fortuna que ahora gozo, es decir, la compañía de estos grandes sabios y la oportunidad de adorar tus pies, es el resultado de los actos meritorios de mis abuelos. Yo sé muy bien que mis actividades no han contribuido en nada a ella. La gracia que Shyamasundara (Krishna) derramó sobre mis abuelos es la causa; si hubiera sido de otra forma, ¿podría una persona como yo, que está sumergido en el pozo del ciclo de nacimientos y muertes (samsara), inmerso en la vana persecución de los placeres sensuales, que no contempla ni por un momento la verdad, al eterno, al puro, esperar siquiera ver ante sí, en una forma concreta, su presencia, la cual siempre deambula en los silencios del bosque, desconocido para el hombre? Realmente éste es un golpe de inalcanzable buena fortuna. Todo esto debido a las bendiciones de mis abuelos y la gracia de Shyamasundara y no a ninguna otra cosa. Tú estás lleno de afecto hacia mí y por eso atribuyes esto a mis propios méritos. Estoy muy consciente de mis fallas. Por favor, continúa vertiendo sobre mí el mismo afecto y ayúdame a decidir qué es lo que tiene que abandonar una persona cuya muerte es inminente, qué es lo que tiene que adoptar y practicar. Aconséjame acerca de esto y haz que mis días valgan la pena. Sólo tú puedes resolverme esto. Relátame el Bhagavata tal como me dijiste que lo harías. Me dijiste que era la base para el progreso y la Liberación, que destruye los pecados, que confiere la prosperidad. Déjame beber el sagrado néctar del nombre de Krishna y refresca este febril calor". De esta manera suplicaba el rey.

Suka le sonrió y le dijo: "El Bhagavata es tan digno de reverencia como los Vedas y muy digno de estudio y observancia. Al final de la era de Dwapara, en las montañas de Candamadana, en la ermita de mi padre Vyasa, escuché este sagrado texto. Yo te repetiré lo mismo a ti. Escucha". En ese momento el rey le preguntó con sus manos en actitud de plegaria: "¡Oh incomparable santo! Yo he escuchado que tú eres un asceta de profundo desapego, desde el mismo momento de tu nacimiento, aun sin los tradicionales rituales y ceremonias para purificar y clasificar el intelecto, tales como el primer baño luego de nacer, la ceremonia de poner el nombre y la conducción de un Maestro, tú obtuviste la plena conciencia de la realidad y desde entonces he sabido que te desplazas en la conciencia de esa verdad, lejos de los hombres, en los bosques. Es por esto que estoy sorprendido que tu corazón fuera atraído hacia este texto, el cual dices que está saturado de devoción. ¿Qué es lo que causa interés en ti en este camino? Te ruego que me describas estas razones".

Suka empezó a explicarle con un semblante de calma imperturbable: "Sí, yo estoy más allá de las prescripciones y prohibiciones, estoy en una fusión inquebrantable con el Dios carente de atributos, ésta es la verdad acerca de mí. A pesar de esto debo aclararte que existe una dulzura inexpresable en Dios que te atrae y te cautiva a través de sus actividades, juegos y atributos. Debo confesarte que yo también he escuchado las descripciones de la belleza y dulzura de Dios. Mi mente se deleitó en la lectura y audición de las glorias de Dios, manifestando sus divinas cualidades, a través de cada una de ellas. No pude permanecer tranquilo, lo alababa como un loco, embriagado por la bendición obtenida de escuchar y leer. Sus dulces aventuras y travesuras me embriagaron con infinita alegría. Hoy he venido a este lugar porque me di cuenta de que había surgido una oportunidad de relatarlas a un grupo de ávidos oyentes, personas que en todos los aspectos son merecedoras de escucharlas y entender su significado. Es por esto que les relataré ese sagrado Bhagavata y a través de ustedes a las personas que se han reunido aquí. Ustedes tienen la avidez y los logros necesarios para oírla, ustedes se han propuesto lograr la meta más grande para un hombre. Aquellos que escuchen esta narración con atenta devoción, y no simplemente oigan, y reflexionen sobre su valor y significado y actúen de acuerdo con la luz que ésta proyecta en sus mentes, se fundirán en la Bienaventuranza, la cual es la encarnación del Señor Vasudeva. Sus corazones se llenarán con el dulce néctar de la personificación de encanto cautivador y experimentarán la Bienaventuranza de ser uno y único. La práctica espiritual más elevada es la recitación del hombre de Dios con la plena vigilancia del pensamiento, sentimiento y pronunciación y la entonación en viva voz de los cánticos de su gloria. No existe mejor ejercicio espiritual".

"iOh rey, no te pierdas en la ansiedad de que el tiempo es corto! No se necesita mucho tiempo para ganar la gracia de Dios. Los rayos de esa encarnación de la compasión pueden caer sobre ti tan rápido como un parpadeo. Yo haré posible que escuches durante estos siete días las historias de muchos que experimentaron la Bienaventuranza espiritual; de cómo Vasudeva los bendijo con progreso espiritual; cómo algunos cruzaron el océano del nacimiento y la muerte escuchando estas historias y cantando las glorias del Señor que se manifiesta en ellos. No desperdiciaremos un solo instante. Tú estás consciente de que sólo tienes siete días de vida. Por lo tanto, abandona todo sentimiento de mío y tuyo del cuerpo en que vives y del hogar en que habita el cuerpo. Sólo presta atención a la historia de Madava, el Señor del universo. Bebe las nectarinas narraciones de las encarnaciones del Señor".

"Frecuentemente se oye decir que estas historias son narradas y escuchadas por multitudes de miles de gentes, pero el `conocimiento' (jñana) sólo puede ser adquirido a través de la plena fe en lo que se oye. Esa fe debe producir una mente limpia y un corazón puro. ¡Un detalle más, oh rey! Existen innumerables exponentes que van por ahí hablando de moral y asuntos espirituales con la base del simple estudio; ellos no tienen ni una pizca de experiencia de lo que predican, no tienen fe en la autenticidad de las diversas manifestaciones de gloria divina sobre la cual se explayan. Dichas exhortaciones son tan ineficaces como hacer las ofrendas de Ghi (mantequilla clarificada) sobre un montón de cenizas frías y no en las llamas. Esto no curará la mente de las fallas y errores".

"En tu caso no hay temor de esa inefectividad, tu corazón está inmerso en flujo ininterrumpido de Amor hacia Dios. Cualquiera que escuche esta narración y absorba el néctar de esta historia con el corazón emocionado por el anhelo Divino, una inquebrantable fe en Dios y un gozo constante, puede obtener la realización de su ser. Este se encuentra más allá del reino de la duda. ¡Oh rey! en esta ocasión, este texto y este oyente son realmente apropiados y excelentes".

El santo Suka colocó su mano sobre la cabeza del rey como bendición, acarició sus espesos rizos de cabellos y le expresó: "¡Ah, cuán afortunado eres!" El rey le suplicó muy humildemente: "Maestro, tú sabes muy bien que tengo muy poco tiempo", y permanecí¿) con sus manos en actitud de plegaria. "Dame la suprema guía para establecerme en ella durante todos estos siete días. Dame la sagrada fórmula para que pueda repetirla en el corto tiempo que me queda, mantenerla fresca en mi memoria y así salvarme".

El santo rió: "Parikshit, aquellos que se concentran en los placeres sensoriales pasan sus días preocupados en la ansiedad, e! dolor, el sufrimiento y las lágrimas a lo largo de un prolongado período de sus vidas. Ellos se reproducen como pájaros y bestias, comen buenos alimentos y los desechan como orina y heces. Esta es la vida sin rumbo que lleva la mayoría de la gente. ¿Se le puede llamar vida a este proceso de existencia? Existen enormes cantidades de seres vivientes sobre la tierra. Vivir no es suficiente; esto no tiene valor por sí solo o para sí solo. Lo que importa son los motivos y los sentimientos, los pensamientos, las actitudes que surgen día a día en la vida. Si una persona tiene cualidades Divinas que se manifiestan como pensamientos, sentimientos, etcétera, entonces está viva. Por el contrario, si una persona corrompe el sagrado vehículo de su cuerpo utilizándolo para propósitos egoístas, que proveen felicidad momentánea e ignorando a causa de esto a la omnisciente y omnipotente Providencia, debe ser condenada por la negación premeditada de su propia humanidad. Toma el caso de una persona que ha fijado su mente en los pies de loto del Señor (Hari). No importa si tiene una vida corta, durante ese período ella puede hacer su vida fructífera y auspiciosa. ¡Oh rey! Para eliminar tus dudas, te contaré la bella historia de un sabio rey. Escucha".

"En la dinastía solar hubo una vez un rey que era poderoso y heroico en el campo de batalla, prolífico en la caridad, recto en su carácter y justo en sus transacciones. Su nombre era Katvanga. No había quien lo igualara, nadie podía desafiarlo. En ese entonces los malvados Daityas y Danavas unieron sus fuerzas e iniciaron la guerra contra los Devas; los dioses temían ser vencidos, notaron su debilidad, por lo que descendieron a la tierra y buscaron la ayuda del rey Katvanga. El rey estaba siempre buscando la oportunidad de la aventura de la batalla, así que tomó su arco y sus flechas y guiando su carro de guerra se dirigió al escenario de la batalla. En ese lugar él estremeció los corazones de los Daityas y Davanas por el terror que les produjo su valor. Los enemigos huyeron despavoridos, incapaces de soportar la terrible masacre. Debido a que no es ético perseguir a un enemigo que huye, Katvanga desistió de efectuar más enfrentamientos".

"Los dioses estaban felices de haber obtenido la victoria gracias a la ayuda oportuna de Katvanga. Alababan su poder y su sentido de la rectitud: 'Oh rey! No hay nadie en la historia contemporánea que pueda compararse contigo. Tú nos brindaste el triunfo en esta mortal lucha contra las fuerzas del mal. Deseamos que, en pago, aceptes de nosotros cualquier ayuda que necesites y que nosotros podamos darte'. El rey les respondió: '¡Oh, dioses!, los sacrificios y las ofrendas que celebran los hombres son para complacerlos a ustedes, ¿no es cierto? Por lo que a mí respecta, esta batalla en la que tuve el privilegio de participar es un sacrificio. ¿Qué más necesito de ustedes, después de que han vertido esta gracia sobre mí? Esta es propiamente una gracia'. Al hacer esta declaración se postró a los pies de los dioses".

"Los dioses no estuvieron satisfechos con su respuesta y lo conminaron a pedir algo, una gracia de ellos. Aunque no tenía en mente pedir nada, fue inducido a pensar en algún deseo, pues sintió que no lo dejarían así. Finalmente dijo: 'Oh, ustedes dioses, revélenme cuántos años más viviré, solamente así podré decidir la gracia que les pediré'. Purandara (Indra), el monarca de los Devas, es omnisciente y, por lo tanto, sin demorar un instante le contestó: '¡Oh rey! Tu vida está muy cerca de su fin. Tú vivirás solo un período de algunos minutos más'. Al oír esto Katvanga les dijo: 'No tengo nada que pedir, no necesito nada. Siento que todos los placeres de este mundo y del otro son minucias que deben ser desechadas. No entraré de nuevo al flujo de placeres sensuales. Concédanme la gracia de alcanzar la sublime presencia del Señor, de cuyo seno no hay regreso, a quien se le dedica toda la vida'. ¡Después se sentó con los ojos cerrados repitiendo el Nombre de Dios y al final del breve período alcanzó los pies de loto de Hari!".

"Date cuenta cómo en pocos minutos él desechó de su mente todos los apegos a los objetos placenteros. De esta forma Katvanga fue capaz de llegar a los pies del Señor, donde el miedo no se atreve a aproximarse. Tú tienes siete días, mientras él sólo tuvo unos minutos. Por lo tanto, no tienes razón de estar ansioso. Durante estos días purifica tu conciencia interior a través de escuchar atentamente la mejor y más sagrada de las narraciones de las manifestaciones de Dios".

En este instante Parikshit derramó lágrimas de alegría al recordar la suprema bendición ganada por el gran devoto Katvanga y exclamó:

"¡Maestro, instrúyeme en lo que debo hacer ahora, no tengo palabras para expresar mi anhelo. Mi corazón se desborda de Bienaventuranza!" Después se sentó petrificado y silencioso.

Suka le aconsejó: "Rey, provéete con la espada del desapego, corta en pedazos al ilusorio afecto por el cuerpo. Renuncia a `lo mío' que te hace atar a tus parientes y amigos. Siéntate firmemente en las arenas de este río sagrado". Entonces, cuando Suka estaba a punto de iniciar su narración, Parikshit parecía ansioso de hacerle alguna pregunta. Al notar esto, Suka dijo: "Pareces estar confundido a causa de algo, dime qué deseas saber y elimina esa duda de tu mente". Inmediatamente el rey respondió: "Maestro, tú eres en verdad un océano de compasión. Tus palabras traen un fresco alivio a mi ardiente corazón, al igual que una deliciosa comida a una persona hambrienta. Amado preceptor, tú me hablaste hace unos momentos de los inicios de la creación; no la entiendo claramente. ¿Por qué el Dios sin atributos, sin forma, inmanente, trascendente, asumió una Forma y atributos? Háblame de esto". El rey se sentó con una cara de expectación, todo atención y orando sinceramente, ávido de escuchar y aprender.

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 30

 

 

 

EL CAMINO DEL BHAGAVATA

 

 

El santo Suka se acomodó en su asiento y empezó: "El Señor supremo y soberano se manifiesta como Brahma, Vishnú y Maheshwara a través del deseo primordial y se dedica a crear, preservar y destruir los mundos. En lo que se crea de esta forma siempre existe el principio de la dualidad. Hay una diferencia y disparidad entre uno y otro. Si estas diferencias y disparidades son armonizadas sabiamente, el mundo tendrá felicidad y paz; si, por el contrario, los seres vivientes se comportan erróneamente, el mundo se sumirá en la ansiedad, la miseria y la confusión. Cuando esto surge, el Señor asume formas apropiadas y provee la protección y corrección necesarias. Arregla el mundo dañado y remueve las fuerzas malignas que causan el daño e instruye a la humanidad en la ciencia de fomentar el bien y la rectitud".

"No es posible limitar la libertad de Dios para asumir formas. El adopta interminables formas para manifestarse en el mundo y salvarlo. Su encarnación se da en conformidad con las necesidades de la crisis del momento. Cuando la tierra se lamentaba bajo la injusticia de Hiranyaksha, El tuvo que aparecer como jabalí, tomando forma y equipado con atributos, a pesar de que en esencia no tiene forma ni atributos. La voluntad de Dios es misteriosa, no puede ser explicada por categorías o por efectos. Está más allá de la imaginación y razonamiento humanos. Sólo puede ser comprendido por aquellos que lo han conocido y no por los que han adquirido la erudición o un intelecto agudo. La causa y el efecto están ligados integralmente".

"Un día, cuando Brahma estaba descansando un momento sobre el trono, ¡salió de su nariz un jabalí tan pequeño como la punta de su pulgar! Brahma, que había asumido en su exhuberante juego la forma humana, sabía el por qué y la razón de todo, pero fingió no saberlo y miró al pequeño jabalí con asombro. Mientras tanto, éste se desarrollaba más y más rápido alcanzando un tamaño cada vez más grande, primero como una rana, después como una rata, como un gato y en las proporciones de un monstruoso elefante durante su evolución. Brahma se sonrió dentro de sí de sus ocurrencias. Muy pronto el jabalí creció tanto que parecía cubrir el cielo y la tierra; después se sumergió en el mar y salió de éste con la diosa Tierra, quien se había escondido bajo las aguas a causa de la humillación conduciéndola a salvo y segura bajo sus colmillos".

"En ese instante un chillido se oyó detrás de El. '¡Hey, tú, miserable jabalí! ¿Hacia dónde huyes? Detente ahí'. El jabalí no hizo caso al grito y continuó su camino como si no hubiera oído nada. Entonces Hiranyaksha, el malvado ogro jefe, lo enfrentó en forma de terrible monstruo, retándolo a probar su poder. Se produjo un mortal combate entre los dos. Al presenciar los escalofriantes golpes y contragolpes, la diosa Tierra temblaba de miedo; sin embargo, el jabalí la conoció diciéndole: 'Diosa, no te asustes, yo daré fin a la vida de este ogro inmediatamente. Te otorgaré la seguridad y la paz en un momento'. Pronto el jabalí asumió un aspecto terrible, la diosa estaba muy agitada por la batalla. El jabalí cayó sobre Hiranyaksha con un poderío abrumador y la diosa cerró los ojos por el terror, incapaz de soportar la visión de la devastadora forma del jabalí. El duelo se libró con una furia indescriptible, pero al final Hiranyaksha fue despedazado y cayó al suelo".

"De esta forma, el Señor asume varias formas de acuerdo con las necesidades de la situación: las formas más adecuadas para la destrucción de los malvados Danavas (la raza de los ogros de mentes perversas), y para la protección de los buenos y lo Divino y para la preservación de las escrituras que revelan la Verdad, los Vedas. De esta manera el Señor encarnó como el pez, la tortuga, el hombre león y el enano (Matsya, Kurma, Narasimha y Vamana). De todas las encarnaciones, la suprema y más llena de bendiciones es la forma de Krishna. Sin embargo, debes darte cuenta de que el propósito principal de todas las encarnaciones es la preservación de la acción correcta (Dharma)".

"El que instruye debe medir las capacidades del aprendiz que recibe la lección. Será un esfuerzo vano tratar de comunicar el conocimiento supremo a personas pertenecientes al nivel más bajo, pues éstos no lo pueden comprender. Así también, si las instrucciones que tienen que ser dadas a los niveles inferiores son enseñadas a aquellos en niveles superiores, éstos no obtendrán ninguna satisfacción de esta enseñanza. Para aclararte esto, te contaré acerca del diálogo que una vez se produjo entre Brahma y Narada. Escucha cuidadosamente".

Suka empezó a narrarle la historia de Narada: "En una ocasión Brahma le reveló lo siguiente: 'Oh hijo de mi proyección mental, la creación es mi tarea, a través de la cual realizo mi misión, mi disciplina espiritual. Yo lo deseo y la creación surge. Sin embargo, establecí ciertas reglas y normas para cada especie y si ellos se apegan en forma adecuada, la rueda girará apegada al Dharma. Por el contrario, si las normas y reglas son pasadas por alto y se esfuerzan por lograr la satisfacción de sus deseos por caminos errados y torcidos, ellos tendrán que sufrir muchas miserias. La noche y el día son voluntad mía; los gobernantes de los seres vivientes son parte de mí, el impulso que la gente tiene para multiplicarse es el reflejo de mi voluntad. Algunas veces, cuando el mundo creado tiene que ser sostenido, yo mismo asumo un Nombre y una Forma e inicio los Manvantaras (las eras de Manú) y proveo a la tierra con las personalidades divinas apropiadas además de sabios, quienes ponen el ejemplo a ser seguido e indican los caminos para el progreso. Yo también pongo fin al crecimiento ¡limitado de los seres, cuando esto sucede. Es por esto que yo también tomo la forma de Rudra. Creo lo malo a fin de enaltecer y promover lo bueno y con el propósito de proteger lo bueno, pongo ciertos límites, tanto para lo bueno como lo malo, porque de otra forma se desvían todos hacia los malos caminos e infligen un gran daño. Soy inmanente en todos los seres. La gente se olvida de mí, de quien está dentro y fuera de ellos. Yo soy el corazón interno de cada ser, pero ellos no están conscientes de esto. Por lo tanto, están tentados a creer que el mundo objetivo es real y verdadero y persiguen placeres materiales y caen presas del dolor y el sufrimiento. Por otro lado, si concentran toda su atención sólo en mí, confiando en que el Señor ha deseado todo y a todos, Yo los bendigo y les revelo la verdad de que ellos son Yo y Yo soy ellos. Miles han sido bendecidos así. Estos son los buscadores, los aspirantes, las grandes almas (mahatmas), los sabios, los inspirados por la Divinidad, las manifestaciones de lo Divino, los guías que muestran el sendero. Ellos han adquirido la experiencia de que la verdad es el Dharma, (el dictado de Dios)".

"Yo te contaré de algunos de ellos, escucha: Sagara, Ikshvaku,

Prachinabari, Rubu, Druva, Ragumaharaj, Yayati, Mandata, Alarka, Satadanva, Dilipa. Kali, Bhishma, Sibi, Pipalada, Saraswata, Vibishana, Hanuman, Muchukunda, Janaka, Satarupa, Pralada y muchos reyes, sabios, estudiosos de Dios, príncipes, nobles, pueden ser agrupados bajo una sola categoría, la de devotos Divinos (Bhagavatas). Todos ellos anhelan la oportunidad de escuchar las glorias de Dios. Todos ellos han sido bendecidos, sin importar su casta, posición o sexo".

"Soy la causa de todas las causas. Soy eterno. Yo soy Existencia (Sat), Conciencia (Chit) y Bienaventuranza (Ananda). Yo soy Hari (Dios que disipa la ignorancia) y también Hara (aquel que destruye), pues cuando surge la ocasión Yo me transformo en estas manifestaciones. La creación, el universo, no son sino la proyección de mi voluntad, éstos no tienen realidad básica. Hijo mío, Yo te revelo esta verdad como resultado de mi profundo amor hacia ti. Otros no serán capaces de comprender el misterio de esta creación. Lo que te he revelado es conocido como el Bhagavata resumido".

"Bhagavata denota tres secciones de conocimiento: 1. La gloria y majestuosidad de las encarnaciones de Dios. 2. Los nombres de aquellos que están completamente dedicados al Señor, y 3. La relación íntima entre Dios y lo Divino. Cuando se encuentran juntas estas tres, entonces se tiene el Bhagavata. Todo lo que es visible no está más allá o fuera de Dios. Por lo tanto, en pocas palabras, ¡todo es Bhagavata! Todo es digno de ser honrado así".

"Mientras Brahma le enseñaba en esta forma a parada, (uno de los siete grandes sabios, hijo de Brahma), con gran alegría, Narada lo interrogó con asombro y con una ansiosa súplica. `Señor, tal como Tú lo mandaste, yo estoy ocupado ininterrumpidamente en cantar las glorias del Señor y permitir al mundo que obtenga Bienaventuranza con esto. Sin embargo, esta poderosa e insidiosa maya (ilusión) puede vencerme en cualquier momento, puede sumergirme en lo erróneo y crear obstáculos en el camino de mi misión. ¿Existe algún método por el cual yo pueda escapar a esta calamidad? Por favor, instrúyeme en esto y muéstrame esta señal adicional de Tu afecto paternal".

"Brahma se rió de esta petición y le contestó: `¡Hijo! Tus palabras parecen infantiles. Las nubes de la ilusión (maya) no pueden oscurecer la conciencia interior de aquellos que se regocijan en la gloria y majestad de Dios, de aquellos que saben y hacen saber que Dios es el Maestro de maya, el que maneja las fuerzas actuantes que a la vez confunden o destruyen la ilusión, de aquellos que están ocupados en buenas acciones, ejecutadas con fe y devoción, y de aquellos que siempre se esfuerzan en mantener la Verdad y la Rectitud. Por lo tanto, muévete sin miedo por los tres mundos con tu vina (instrumento parecido a la cítara) en las manos, cantando en adoración a Dios. Escuchando el recital y los detalles de los misterios de Dios y de lo Divino, los habitantes de los mundos se salvarán del ciclo de nacimientos y muertes".

"El Karma (actividad y actos resultantes) es esclavizante, pues produce consecuencias que tienen que sufrirse o gozarse; pero los actos de servicio están libres de este efecto. Mantente siempre fijo en el pensamiento del Señor, no existe ningún otro medio para evitar que la mente sea atraída por los objetos sensoriales y actividades materiales".

Suka le dijo al rey: "¡Oh Parikshit! En vista de que esta enseñanza no puede ser comunicada a todos, excepto a aquellos que han alcanzado un elevado nivel de pureza y entendimiento, Brahma se lo enseñó a Narada y tal como le fue indicado, Narada también continuó alabando y adorando al Señor a través de las canciones de Dios, quien es inmanente y trascendente. El no ignoró o descartó las enseñanzas con las que Brahma lo favoreció. Tú también estás capacitado para recibir esta sagrada lección. Esta es la razón por la que yo, que soy inaccesible, he venido espontáneamente hacia ti, para describirte el Bhagavata. No soy un ministro ordinario. Nunca me aproximo a una persona_ que no ha ganado el derecho de escucharme. ¡Imagina las alturas que Narada tuvo que haber alcanzado para adquirir los méritos necesarios para que se le instruyera en los atributos del Dios sin atributos!" Cuando Suka le estaba confirmando seriamente esto, Parikshit le dijo: "¡Maestro! Tú dijiste que el antiquísimo soberano de cuatro caras, Brahma, le indicó a Narada que contara el Bhagavata; ¿a quiénes se lo narró Narada? ¿Quiénes fueron estos personajes tan grandemente favorecidos? Cuéntame acerca de ellos". Suka le respondió: "Oh rey, ¿por qué te dejas llevar por la prisa? Sé fuerte y controlado. Yo te lo relataré todo a su debido tiempo. Contrólate y cálmate".

El rey se disculpó así: "Maestro, perdóname, realmente no estoy excitado, solamente anhelo fijar mi mente en el último momento de mi vida en la encantadora sonrisa que juguetea en los labios del Señor Krishna y beber el néctar de los pies de loto del Señor en ese instante. No tengo ningún otro deseo. Si no soy capaz de establecer en mi mente la cautivadora imagen del Señor en el momento de la muerte tendré que nacer de nuevo en alguna de las ochenta y cuatro mil especies de seres vivientes, ¿no es cierto? Este infortunio no debe sucederme; es por esto que debo recordar en el último suspiro al dador del aliento vital. Haz mi vida útil describiéndome las divinas características del Señor y sus actividades benditas".

Suka se rió de esto y le dijo: "Rey, ¿cómo puede la mente establecerse en los pies de loto del Señor si los oídos escuchan las características y actividades del Señor? Dime cuál es tu opinión al respecto". Parikshit le respondió: "Maestro, creo que no existe distinción entre Dios, su nombre y sus atributos ¿es correcto esto? Cuando se narra y se escucha la historia, el Nombre del Señor y sus cualidades entran al corazón a través de los oídos y disipan la oscuridad de la ignorancia, ¿no es cierto? Cuando el león entra a la selva, los cobardes chacales huyen con las colas entre sus patas, ¿no es así? El oyente sincero fijará verdaderamente su mente en lo que ha absorbido a través del oído. Mientras escuche absorta las cautivadoras características del Señor y su encantadora sonrisa, la mente estará tan apegada a la dulzura extraída de esto que no podrá ser atraída por los objetos bajos y vulgares, ¿no es cierto? El oído y la mente actuarán al unísono y entonces simplemente esto producirá Bienaventuranza (Ananda)".

Cuando el rey estaba ensalzando entusiastamente en esta forma los beneficios del escuchar intensamente las actividades y magnificiencia del Señor, Suka interrumpió sus alabanzas y le dijo: "Oh rey, la íntima naturaleza de la mente es la inconstancia. ¿Cómo puede ella renunciar a su característica y por sí sola postrarse a los pies del Señor? ¿No es una hazaña imposible?" Suka estaba intentando medir los sentimientos que llenaban la mente de Parikshit. Este sonrió y contestó: "Maestro, si por favor me lo permites y me indicas hacerlo, yo contestaré. La abeja volará zumbando alrededor de la flor hasta que se pose en ella y beba su néctar. Una vez que haya entrado en la flor y probado su dulzura ya no zumbará o revoloteará. No tendrá el extraño pensamiento que perturbe su Bienaventuranza. Se embriagará tanto con esa bendición que no pondrá atención ni a su propia seguridad, pues cuando los pétalos de la flor se cierran, se deja aprisionar dentro de ella. Similarmente, una vez que la mente se fija en los pies de loto del Señor, de esa encarnación de la belleza y bondad, ya no puede ansiar nada más excepto el néctar de sus pies de loto".

 

 

 

 

 

CAPITULO 31

 

 

 

DUDAS Y PREGUNTAS

 

 

Cuando el santo Suka oyó esta respuesta, le dijo: "Rey, en vista de que tu corazón está fundido en Shyamasundara, el señor Krishna, yo estaré muy complacido de que me preguntes acerca de todos estos interrogantes que te perturban. Yo te daré las explicaciones y respuestas apropiadas. Yo te deleitaré y elevaré tu anhelo por Shyamasundara, el encantador Señor del color parecido a las nubes cargadas de lluvia".

Parikshit estaba plenamente deleitado por las palabras del Maestro y le dijo: "Ilustre preceptor, ¿qué méritos tengo yo para ser merecedor de hacerte preguntas? Instrúyeme como tú consideres mejor; dime lo que más necesito durante estos críticos días, enséñame lo que sea más benéfico, más digno de atención, lo más importante. Tú sabes más de esto que yo. Nárrame todo sin importar mis interrogantes o deseos. Por supuesto que me aguijonearán las dudas, ya que estoy atado por las tentaciones de la ilusión e ignorancia. Cuando éstas surjan, yo te comunicaré mis dudas y temores y recibiré de ti las curativas explicaciones. Te ruego que no me atribuyas otros motivos. No consideres mis méritos. Trátame con el afecto que le darías a tu hijo; transfórmame en una persona tranquila y silenciosa. Sin embargo, déjame exponerte una duda que he traído conmigo desde hace mucho tiempo. ¿Las experiencias de este cuerpo son causadas por su propia naturaleza o son resultado de la suma de las consecuencias de acciones del pasado? Hay otra más: Tú dijiste que del ombligo del Señor Primordial surgió un loto y éste floreció y que toda la creación se originó de ese loto. Ahora bien, ¿aparece Dios con miembros y órganos como el individuo? ¿Existe alguna distinción entre el individuo y el Absoluto Personificado? Déjame preguntarte algo más: ¿En base a qué se diferencian el pasado, el presente y el futuro? Cuarto: ¿Qué actos del individuo conducen a los resultados y consecuencias que establecen el futuro? Quinto: ¿Cuáles son las características de los grandes? ¿Cuáles son sus actividades? ¿Por qué señales se les puede reconocer? Sexto: ¿Cuáles son las historias de las asombrosas y encantadoras encarnaciones de Dios? Séptimo: ¿Cómo podemos distinguir entre los Yugas o Eras, Kritha, Threta y Dwapara? ¿Cómo podemos denominar a un Yuga como tal? Octavo: ¿Cuáles son las disciplinas que uno tiene que practicar a fin de fundirse con el alma interior? ¿Cuál es la Supra Alma, el Alma Universal? Finalmente, ¿Qué son los Vedas y los Upadevas? ¿Con qué Vedas están relacionados cada uno de los Upadevas?'

Tor favor, dame las respuestas a estas cuestiones y a otras que merezcan atención. Maestro, yo me rindo a ti, no hay nadie más que pueda iluminarme en éstos y otros interrogantes. Por lo tanto sálvame de la perdición de la ignorancia". El rey cayó a los pies del Maestro y le imploró estos favores. Con una afectuosa sonrisa, el santo le dijo: "¡Levántate, oh rey! Si acumulas todas estas preguntas, ¿cómo podrás entender las respuestas? por otra parte, tú no has saciado tu sed o comido algún alimento desde hace mucho. Ven, come algunas frutas y toma un poco de leche cuando menos. Estos son los privilegios y los derechos del cuerpo físico. Con un cuerpo tan hambriento podrías morir mientras tanto con tus ideas sin resolver, así que toma algo de comida". Así le ordenaba el santo asceta.

El rey le contestó: "Maestro, aquellos cuyos días finales han llegado no preferirán la comida que nutre la falsedad en lugar del alimento que otorga la inmortalidad, ¿no es cierto? ¿Cómo podría morir a medio camino aun si mi cuerpo estuviera hambriento, mientras estoy bebiendo el néctar de la inmortalidad y cuando me estás llenando con la emoción de probar la dulce panacea para la enfermedad de la muerte? No, eso no sucederá. Aun si el iracundo Sringi no me hubiera maldecido, aun si la serpiente Takshaka no hubiera sido elegida para matarme en siete días, yo no podría morir a la mitad del camino, mientras escucho las historias del Señor. Yo las oigo sin pensar en la comida o la bebida. Mi alimento y mi bebida son las nectarinas historias de Krishna. Por lo tanto, no consideres el sustento de mi cuerpo físico, sólo hazme apto para la suprema bendición, el supremo estado de la realización; me postro ante tus pies, sálvame de la caída".

El rey derramaba lágrimas de contrición y se sentó implorándole a su preceptor. El santo le dijo: "Escucha entonces. En el principio, Brahma derramó la luz sobre el mundo manifestado por maya o la ilusión. Brahma deseó que la creación proliferara, pero una voz del vacío superior lo evitó. El ascetismo es la base esencial para todas las cosas, a través de la austeridad desaparecerá la ilusión". Parikshit intervino en ese momento y le preguntó: "¿Cuál es el significado y valor de austeridad? Por favor ilumíname".

Suka tomó tranquilamente esta interrupción y exclamó: "Hijo, ascetismo significa disciplina, ejercicio espiritual. A través del proceso de ascetismo se producen los grandes procesos de creación, preservación y destrucción. Es decir, cuando la mente, el intelecto y los sentidos son sometidos al crisol de la disciplina espiritual, entonces el Ser se revelará. Te hablaré acerca de esta técnica de disciplina. Escuche: La mente, el intelecto y los sentidos están continuamente inclinados hacia los objetos exteriores, también están perpetuamente dirigidos hacia afuera. Cuando algún sonido del mundo exterior los toca, el oído lo oye. Tan pronto como el oído oye esto, el ojo intenta verlo. Cuando el ojo lo ve, la mente lo desea. Inmediatamente el intelecto aprueba la idea y se apresta a adquirirlo tan rápido como sea posible. De esta forma, cada sentido, uno tras otro, corren tras los objetos externos; el uno apoyando al otro, miserablemente y sin descanso. Uno debe tener bajo control a la mente, a la facultad de razonar y a los sentidos que vagan sin propósito alguno detrás de los objetos placenteros. Uno debe entrenarlos en la tarea de concentrar toda su atención en la gloria y majestuosidad de Dios, con el fin de seguir un camino sistemático y una disciplina centrada en un solo punto. Reúnelos a todos ellos y condúcelos hacia un sendero elevado. Su comportamiento licencioso tiene que ser corregido; ellos tienen que ser educados por medio de la Repetición del Nombre (Japa), Meditación (Dhyana), buenas actividades o alguna otra ocupación elevadora y consagrada que los purifique".

"Se le denomina ascetismo (tapas) a este proceso de purificación del equipo interior del hombre en el crisol de la conversación centrada y el sentimiento y la actividad dirigidas hacia Dios. La conciencia será limpiada de todo defecto o falta cuando la conciencia interior se haya vuelto pura e inmaculada; entonces Dios residirá dentro de ella. Finalmente experimentará la visión del Señor mismo dentro de ella".

"Oh rey, ¿qué cosa podemos visualizar que sea más grande que esto? Los grandes santos, las grandes Almas, se dedicaron a la disciplina austera y como resultado obtuvieron un continuo y único esplendor espiritual. Aun los demonios Ravana y Hiranyakasipu obtuvieron el dominio sobre el mundo material y adquirieron tremendos poderes de destrucción, a través del ardoroso ejercicio de austeras disciplinas (tapas) dirigidos por canales agresivos. Si solamente hubieran dirigido sus esfuerzos por e¡ sendero sátvico (puro), en lugar del rajásico (de la pasión) que habían escogido, podrían haber obtenido la paz y la alegría de la autorrealización. De acuerdo con el impulso que la promueve, la disciplina se clasifica en tres grupos: tamásico, rajásico y sátvico. De éstos el más efectivo para visualizar a Dios es el sátvico".

"Vashista, Viswamitra y otros santos adquirieron asombrosos poderes a través de sus prácticas sátvicas realizadas con motivos puros y no egoístas. Finalmente ellos se elevaron al estado de Conocedores de Dios también. La práctica austera se clasifica también en otra serie de tres: mental, físico y vocal. Tú podrías preguntar cuál es la más importante de estas tres. Debo decirte que las tres son importantes; sin embargo, si se pone atención a la disciplina mental las demás la siguen. La persona encadenada a los deseos materiales se afanará en múltiples formas para satisfacerlos. Será una esclava de los sentidos y sus propósitos, pero si aparta los sentidos del mundo y obtiene el control sobre su mente, y ocupa a esa mente en austeras disciplinas, entonces puede establecer la independencia o control sobre sí mismo. Permitir que los sentidos se aten a los objetos es esclavitud. Si la mente que fluye a través de los sentidos hacia el mundo exterior es dirigida hacia el interior y se le hace contemplar el Alma, entonces logrará la liberación".

"Oh rey, todas las cosas que se ven son pasajeras, irreales. Sólo Dios es eterno, real. El apego a los objetos conduce al dolor. Dios es la realidad de uno mismo. Esta realidad, el Dios en ti, no tiene relación con el mundo cambiante y transitorio de los objetos, él es solamente conciencia pura. Aun si fija alguna relación para él, ésta solamente puede ser del tipo de relación que existe entre el soñador y los objetos vistos y experimentados en los sueños".

En ese instante el rey empezó a preguntar sabiamente: "Maestro, acerca de esto hay una duda que me preocupa: En los sueños solamente aparecen aquellas cosas que han sido conocidas directamente al estar despierto y de esta forma debe existir una realidad como base de las apariencias falsas, ¿no es cierto? Mientras se experimenta el sueño, todos los objetos son tomados como reales, al despertar del sueño uno se da cuenta de que todos ellos eran irreales. Sin embargo, ésta es la experiencia de nosotros los hombres. Pero ¿puede Dios ser engañado también? Más aun, si los objetos fueran únicos y de tipo uniforme, entonces se podría decir que maya engaña y éste es el efecto. Pero, éstos son variados y de múltiples formas. Todos ellos parecen reales y verdaderos. ¿Cómo pueden compararse con las experiencias del sueño?"

Suka se vio obligado a reírse por esta pregunta: "¡Oh rey! La maya misma ha producido las múltiples formas. Esto es el habilidoso escenario de la obra, una especie de vestido caprichoso. El mundo de los objetos o naturaleza asume formas diversas a través de las manipulaciones de maya, el impulso engañoso. A causa de este impulso primario de la ilusión o ignorancia surgen y se mezclan los Gunas (atributos de la materia) y así se manifiesta el tiempo como cambios y de toda esta multiplicidad aparece lo que se le llama universo. Por lo tanto, el individuo debe dedicarse al maestro de la ilusión, el director de esta obra, el manipulador de este tiempo, el actor que juega los Gunas (tipos de comportamientos, grupos de cualidades, conjuntos de atributos), la madre de todos los mundos (Maya). El debe llenarse con la comprensión de la inconmensurable gloria y poder del eterno absoluto, él debe sumergirse en la bendición obtenida de esto, entonces se liberará de toda la ignorancia (ajñana) y podrá estar libre de la esclavitud aun cuando use las creaciones de maya!"

El rey estaba impactado y maravillado con estas palabras del santo y le dijo: "Señor ¿cómo se originó la primera creación? ¿Cuál fue la sustancia original que maya hizo que proliferara?" Suka amplió estos puntos. "La creación está sucediendo desde más allá de los principios del tiempo. Primero, del ombligo del ser primordial, al que se llama Narayana en las escrituras, surgió el loto. De este loto, el Señor mismo se manifestó como Brahma; Brahma sintió el deseo de ver hacia todos los puntos cardinales, por lo cual desarrolló cuatro caras. Brahma se dio cuenta de que El mismo debería activarse para que pudiera producirse la creación, para lo cual se sentó en la postura yoga de posición de loto (Padmasana) y generó la idea de toda esta creación. Parikshit, el misterio de la creación no puede ser revelado tan fácilmente o ser comprendido rápidamente. No pueden existir cadenas de causaefecto en las actividades del Absoluto. Nadie puede examinar o inquirir exitosamente las facultades creativas y los logros del Supremo, el cual es Omnipotente y Omnisciente. Rey, cuando apenas estaba tratando de contestar las preguntas que me habías hecho al principio, me hiciste otras más. Tal vez sentiste que podría olvidarme de darte las respuestas en mi prisa de contestar la última. No, de verdad que te aclararé todos estos puntos durante el transcurso de la narración de la historia del Bhagavata. Todas tus preguntas están dentro del límite de los Puranas".

Cuando`Parikshit escuchó todas estas palabras reconfortantes y de consuelo, le suplicó así: "Maestro, ¿qué son los Puranas? ¿Qué contienen? ¿Cuántos son?" Suka le respondió: "Se les denomina Puranas a los textos que explican las suaves verdades que están enmarcadas en los Vedas. Estos son innumerables sin embargo, en la actualidad son notablemente famosos dieciocho de ellos. Estos fueron reunidos y escritos por mi padre Vyasa. Ellos tienen diez características en común; los suplementos de estos Puranas, que se les denomina Upapuranas, tienen solamente cinco características. Podrías preguntar cuáles son esas diez. Yo te lo diré antes de que lo preguntes; son: Sarga, Visarga, Sthana, Poshana, Ooti, Manvantara, Isanucharita, lyiroda, Mukti y Asraya (El proceso de la creación; la proliferación hacia la múltiple variedad de seres creados; la fijación de límites; el fomento, cuidado y preservación del daño; las consecuencias de la actividad; la cronología de Manú; las glorias de Dios; la absorción; la liberación y la ayuda.). La ayuda es la más importante".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 32

 

 

 

PURANAS Y ENCARNACIONES

 

 

Contestando a las súplicas del rey, el santo Suka dijo: "Si estas diez características de los Puranas tuvieran que ser descritas en unas pocas palabras sería muy difícil, porque todas tienen que ser definidas claramente, igual que en el proceso de la elaboración de la mantequilla donde cada paso tiene que ser detallado, desde el ordeñe hasta el batido. Cada paso es importante. Tal como lo marcan sus significados, los diez nombres están relacionados con sus atributos. Sin embargo, el propósito de todo esto es obtener la "mantequilla" de la Liberación. Se han prescrito estas diez cualidades para el logro de la Liberación. Todos los Puranas están diseñados para conferir la base y el sustento necesarios para los ávidos y entusiastas que los escuchan durante su peregrinaje hacia la Liberación. Lo que en los Vedas se indica por medio de afirmaciones por un lado, o con axiomas por otro, o a través de una sugerencia implícita en otro contexto y a veces, en alguna otra sección, por una descripción directa de la verdadera experiencia, en los Puranas se describe ampliamente para su mayor inspiración y esclarecimiento.

Cuando escuchó esto, surgió una duda en la mente de Parikshit y la manifestó así: "Maestro, me dijiste que me relatarías un Purana. Es por esto que me gustaría oír más acerca de estas características. Esto hará la narración más benéfica".

Suka se dispuso a contestar esa pregunta, empezando con la descripción de las diez características de los Puranas, diciéndole: "Escucha, ¡oh rey! He decidido relatarte el Bhagavata Purana. Este texto se encuentra saturado con respuestas para todas las dudas que surjan en tu mente. No existe ningún Purana superior a éste. De sus características, la primera es El Proceso de la Creación (Sarga). Te diré qué significa. Cuando ¡os tres Gunas o atributos, Satvas, Rajas y Tamas, están en equilibrio, se le denomina Prakriti, la naturaleza, la sustancia primordial (Mula). A causa de una perturbación en el equilibrio, el desbalance produce los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter. También los atributos sutiles de estos cinco: olor, sabor, forma, textura y sonido, creándose además los cinco sentidos sutiles que pueden experimentarlos: la nariz, la lengua, el ojo, la piel y el oído. La mente y el ego también surgen del mismo principio. Este Proceso de Creación es descrito por la expresión Sarga".

"La segunda característica de un Purana es Visarga, es decir, Sarga o creación en un sentido especial. Se describe como Visarga a la proliferación de una gran variedad de tipos de seres a través de la interacción activa de varias de las características y peculiaridades básicas. Esta se encuentra íntimamente asociada con la omnímoda SupraPersona en la cual el universo está inmanente".

"Sthana es el tercer contenido principal de un Purana. Todo lo que se origina en el universo debe tener ciertos límites para que pueda servir a algún propósito. La fijación de estos límites y los procesos por los cuales los límites son cumplidos se describen totalmente en la sección titulada Sthana o estado. Por ejemplo, una máquina tiene una sola llave con la cual puede ser echada a andar. También tiene aditamentos con los cuales puede regularse o detenerse su funcionamiento; de otra forma sería una fuente de peligro para sí misma y para sus usuarios. El establecimiento de tales sistemas de regulación es el tema comprendido bajo Sthana".

"La siguiente cualidad distintiva de un Purana es la inclusión en éstos de una sección sobre el Poshana: fomento, cuidado y preservación del daño. En pocas palabras, todo el fomento, guía y preservación están incluidos en el tema más amplio de la Gracia Divina. El retoño que se planta tiene que ser cultivado con amor y cuidado. Toda la creación es cultivada así por la gracia del Creador".

"La siguiente es Manvantara, la cronología de Manú que contiene cada Purana. El día está compuesto de ocho yamas, treinta días hacen un mes, a doce meses se les llama un año. Un año de este mundo es sólo un día para los dioses, trescientos sesenta de esos días forman un año para ellos. El Kali Yuga o la Era de Kali está formada de mil de estos años. La anterior Dwapara Yuga tuvo dos mil de estos años, mientras que el Threta Yuga que le precedió tuvo tres mil y el Krita, que fue el primero de los cuatro, tuvo cuatro mil años. Cada Yuga tiene doscientos, cuatrocientos, seiscientos u ochocientos períodos de contacto o períodos Sandya. Doce mil años de este tipo forman un Maha Yuga, y mil Maha Yugas forman un solo día de Brahma. Cada día de Brahma ve catorce Manús reinando en el universo. Por lo tanto, cada Manú es el maestro por más de setenta Maha Yugas. La historia de estos Manús y su linaje se llama Manvantara".

"El siguiente signo de un Purana es Ooti, que significa la consecuencia de la actividad, su impacto en la naturaleza y vida de alguien. La naturaleza de cada vida está determinada por el impacto de las actividades de la entidad en sus vidas previas. Esto no es asignado por un Dios arbitrario. Dios trata a todos igual, los hombres forjan sus destinos en forma diferente, de acuerdo con sus propias extravagancias y obstinación. Ooti trata este aspecto".

"Isanucharita es otro tema tratado en los Puranas. Este significa las glorias de Isa o Dios y las formas diversas en las cuales los hombres han experimentado el poder y la magnificencia, la dulzura y la luz que su gloria representa; después encontramos en los Puranas el Lakshana o aspecto que trata sobre Niroda o absorción. El Señor absorbe hacia dentro de sí toda la gloria que hace manifestarse; después se sumerge en un sueño de Yoga hasta que el impulso Divino se manifiesta otra vez y perturba el equilibrio Divino".

"Mukti es otro aspecto sobre el cual se explayan todos los Puranas. Esto significa la liberación del hombre de las ataduras de la ignorancia, la cual lo mantiene esclavizado. Es decir, el hombre tiene que ser liberado del sentimiento de que él es el cuerpo en el cual está atrapado; se le debe hacer experimentar que él es el Alma, el Alma que es la realidad encerrada dentro de esta forma".

"Asraya es el aspecto final que se trata en los Puranas. Esto significa la ayuda, el sostén, el impulso. Sin ayuda no se puede obtener la Liberación. El Absoluto es el impulsor del universo. El Absoluto del cual todo esto ha emanado, en el cual todo esto existe, dentro del cual todo esto se funde, es el impulso para obtener la Liberación. Aquel que conoce el Adi bowtik, el Adi daivik y el Adi atmik por sólo ese conocimiento también sabe del apoyo o Alma Suprema". Aquí, Parikshit interrumpió al santo y le suplicó: "¡Maestro! Dime entonces qué son el Adi bowtik, el Adi daivik y el Adi atmik".

Suka estaba contento de que se le hiciera esta pregunta y se preparó para contestarla: "¡Oh rey! Veo una cosa, esta cosa es Adi bowtik. Pero, ¿qué es exactamente quien la ve? Tú podrías decir que los ojos la ven. ¿De dónde obtiene el ojo la capacidad de ver cosas? ¡Piensa en eso! La deidad que preside sobre los ojos es Surya, el sol. El le da al ojo el poder de la visión. Sin el sol, en la oscuridad, el ojo no puede ver, ¿no es cierto? Entonces el sol es Adi daivik. Pero hay un factor aun más importante en este proceso: el individuo detrás de todos los sentidos (el jivi), detrás del ojo, del oído y los demás. Ese individuo es el Alma, el Adi Atmik. El Alma, la deidad y los sentidos son los que traen el conocimiento de las cosas, sin los cuales, el proceso no puede funcionar. El Alma es el testigo. Ya te expliqué las diez características del Bhagavata y otros Puranas. Dime ahora qué es lo que deseas saber y yo con mucho gusto te lo diré. Estoy siempre listo", dijo el santo.

En ese instante Parikshit le dijo: "Maestro, ya pude entender los diez distintivos de los Puranas, ahora sé que el Alma Suprema está en cada uno como Alma y es el testigo del tiempo, el espacio y la causa. Ese éterno testigo ha asumido muchas formas por el bien del mundo y la elevación de la rectitud y moralidad. Quiero escuchar las narraciones divinas de estas encarnaciones de Rama, Krishna y otras manifestaciones y de los profundos misterios de estas apariciones. No sientas que el tiempo es corto. Déjame santificar cada momento que tenga escuchando intensamente la inspiradora narración de estos incidentes. Te ruego que sea mitigada su sed de esta manera y que mi corazón sea recompensado con el contento de tu gracia".

Suka contestó: "¡Oh rey! Yo también estaba dirigiéndome hacia esas historias, así que escucha. Cada manifestación concreta de Dios es importante, no puede existir una inferior o superior. Cada una de las historias de ellas es edificante. Cada una es una manifestación completa. Escuchar las historias te podría hacer sentir que una manifestación es más grande o más elevada que otra. Podría parecer como si obtuvieras más inspiración de un avatar que de otro, pero todos son igualmente divinos y misteriosos. La manifestación es adecuada al tiempo, a la tarea, a la circunstancia y a las necesidades, su forma está de acuerdo con el propósito".

"Entre estas encarnaciones, la de Krishna y Rama son las más significativas para la humanidad, ya que el hombre puede comprender sus ejemplos, seguir sus soluciones a los problemas y obtener Bienaventuranza a través de la contemplación de sus excelencias y enseñanzas. Ellos dos estuvieron instalados en el corazón de la humanidad y aún están recibiendo la veneración de los hombres. Te narraré lo más notable y valioso en los incidentes de las vidas de estas dos encarnaciones. Escucha".

 

CAPITULO 33

 

 

 

EL AVATAR RAMA

 

El santo Suka continuó su narración así: "Primero te describiré la cualidad de soumya de Sri Rama. Por soumya me refiero a su gentil, suave y tierna naturaleza. El usaba una túnica de color verde hoja y una tela amarilla alrededor de su cintura, además de una diadema de oro en la. cabeza; sin embargo, cuando caminaba, sus ojos miraban hacia el/suelo, como si tuviera vergüenza de mirar de frente. La escena derretía los corazones de todos los que lo veían. Nadie lo sorprendió en el acto de posar sus ojos sobre los demás. El siempre tenía la visión interna y no la externa. Siempre que alguien le ofrecía algo, lo aceptaba pero no totalmente; acostumbraba a romperlo para tomar sólo un pedazo o una pequeña porción a fin de complacerlos o solamente tocaba la ofrenda con sus dedos y lo devolvía a la persona que la había llevado".

"Se comportaba con su suegro y su suegra no como un yerno, sino como un hijo. Apenas abría la boca para hablarle a sus cuñadas y doncellas. Nunca levantaba la cara y posaba su mirada sobre ellas. Reverenciaba a todas las mujeres mayores que El como si honrara a su madre Kausalya. Consideraba a todas las más jóvenes como sus hermanas menores, a las de su edad como si fueran sus madres adoptivas. Se apegaba a la verdad estrictamente. Pensaba que si su padre rompía su palabra la dinastía caería en una gran deshonra. Debido a esto y con el fin de sostener la palabra comprometida por su padre y mantener su reputación, El mismo se exilió catorce años en la selva. Su padre no le dijo que lo hiciera, pero El lo supo de su madrastra Kaikeyi. Nunca discutió o replicó: renunció al reino y se dirigió a la selva. Actuó correctamente, de acuerdo con sus palabras".

"Rama tenía un corazón lleno de compasión, daba refugio a cualquiera que le pidiera su protección y se rindiera a El. Cuando las hordas de Vanaras (monos) y Rakshasas (ogros), se enfrascaron en un mortal combate durante la batalla en Lanka contra el malvado Ravana, algunos ogros se disfrazaron de monos y penetraron detrás de las líneas, pero fueron rápidamente atrapados por los guardias monos y fueron traídos ante El para un drástico castigo. Sin embargo, Rama detuvo a los monos que los torturaban y les dijo que ellos habían venido a pedirle refugio, y declaró que era su promesa perdonar a todos aquellos que se le rindieran, sin importar sus faltas o errores. De esta forma le dio asilo al hermano de Ravana y lo trató como a su propio hermano Lakshmana. Rama declaró: `Si él dice solamente una sola vez: Yo soy tuyo, él será mío para siempre'. Rama vivió el Dharma a través de todos sus actos, estableció el Dharma a través de la práctica y los preceptos. Protegía y alentaba a los hombres buenos, libraba de los sufrimientos a los bondadosos, y los ponía muy cerca de El; sus vidas se realizaron a través de su gracia. No conocía distinciones entre los alto o bajo. El era el maestro de todos los Shastras, sabía el significado de todos los Vedas".

"Rama transformó el mundo en un reino de rectitud, a través de sus múltiples actividades y ejemplos. Durante la gran ceremonia sagrada del caballo que El celebró, todos los eruditos y sabios del ritual que se reunieron lo honraron como un gran benefactor de la tradición y la cultura. Su compasión y ternura de corazón están más allá de toda descripción, ninguna palabra puede llegar a su profundidad y extensión. El colocó en su regazo a la moribunda águila, un ave que ninguna persona honraría normalmente, limpió con su propio pelo suelto el polvo que se le había adherido, y cuando exhalaba su último aliento ¡él efectuó los funerales al igual que un hijo lo hace cuando su padre muere! Su sola apariencia encantaba a todos los que lo veían. Amor, belleza y virtud emanaban de El y se esparcían alrededor suyo. Trataba a los Vanaras (monos) con tanto afecto como el que tenía hacia sus hermanos, Bharata, Lakshmana y Satrugna. Rama era la manifestación plena de la rectitud o Dharma, ¡los ascetas lo ensalzaban diciendo que el Dharma mismo había tomado esa forma humana! No hay necesidad de extenderse y hablar de un millar de detalles. Para el jefe de familia, Rama es el ideal; su descenso fue para restaurar los valores espirituales y salvar al mundo del desastre moral. ¡Cuán afectuosamente se movía entre sus hermanos! Todo estaba listo para su coronación, pero en el último minuto fue exiliado y tuvo que irse a la selva; los habitantes de Ayodya se lamentaban con angustia incontrolable, pero Rama sal¡ó de la ciudad y del reino ¡con toda la alegría y ecuanimidad que tenía, como cuando se dirigía hacia el trono para la coronación! ¿Se requería mayor ejemplo para personificar el Stitaprajna (la persona cuya conciencia está en calma y más allá de las agitaciones)?"

"El sentía que la palabra dada era más digna de sacrificio aun que la propia vida. Sufrió terribles dificultades con perfecta ecuanimidad, con el fin de preservar la promesa dada por su padre. Su sincera perseverancia en cumplir la promesa hecha por su padre es una inspiración y un ejemplo para cada hijo de hombre".

"Sita también insistió en acompañar a su esposo al bosque, pues la verdadera esposa sólo puede vivir en compañía de su esposo. Ella nunca antes se había expuesto al sol y la lluvia; no obstante, pasó sus días en una aterradora jungla, como un deber irrenunciable y con una alegría inmaculada".

"Aquel que nació contigo es más digno de afecto que aquella que se te unió más tarde". Este fue el punto de vista de Lakshmana cuando se unió a su hermano Rama, dejando en Ayodya a su propia esposa Urmila. Bharata no pudo sino obedecer el deseo de Rama y regresó hacia la capital con un gran pesar en su corazón, pues Rama se negó a retornar y tomar posesión del trono. Bharata creó una selva artificial para él, es decir, llevaba una vida de asceta debido a que sintió un intenso deseo por vivir como su hermano exiliado. Considera la diferencia entre Dasarata, él padre, y Rama, el hijo: ¡eran tan diferentes como la tierra y el cielo! Para complacer a su esposa, para hacerla feliz y tenerla contenta, el padre estaba dispuesto a soportar la más terrible pena. Finalmente, él envió a su querido hijo a la jungla como exiliado. ¡El hijo llevó a su esposa a la selva con El a fin de respetar las opiniones del hombre común de su imperio! Piensa en las diferentes formas en las cuales los dos cumplieron sus deberes hacia la gente sobre la cual gobernaba. Dasarata estaba abrumado por la ilusión de que él era el cuerpo físico; Rama estaba movido por la conciencia de que El era el Alma. ¡Oh, rey! Es imposible para mí describirte las virtudes y excelencias de Rama. ¿Qué tarea y misión más grande puede tener un hombre en su vida que la de contemplar al Ser Supremo? Para salvarse de la decadencia, el único ejercicio que se requiere es escuchar el glorioso relato de la vida de los avatares; cuando ustedes lo hacen así, eliminan todos sus pecados", dijo Suka.

En ese instante Parikshit estaba maravillado, su cara brillaba de emoción y exclamó: "¡Maestro! Mientras me contabas la vida, actividades, virtudes y encanto de Rama, la personificación del Dharma, ¡eso me produjo una Bienaventuranza (Ananda) de tal magnitud que me pregunté cuánta mayor Bienaventuranza podría yo experimentar cuando me describieras la vida de Krishna! ¡Sus travesuras, sus aventuras infantiles, sus divinos lilas, sus divinos balbuceos! Elevo mis oraciones para que pueda estar inmerso en el pensamiento y contemplación del poder, la magnificencia, la belleza y el encanto del propio Krishna durante los días que yo aún tengo de vida. Ruego para que con esto pueda salvarme del ciclo de nacimientos y muertes".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 34

 

 

 

LA BIENAVENTURANZA QUE OTORGA KRISHNA

 

 

Al oír esta plegaria, Suka le dijo: ¡Oh rey! Verdaderamente que los lilas de Krishna son como tú dijiste: asombrosos y maravillosos, pero, aun así, dulces y llenos de significado. No están empañados por el deseo de mostrar su naturaleza Divina. El hombre común está atraído por la pompa externa y los motivos aparentes, por lo cual juzga los lilas como comunes e incluso como vulgares. El propósito y significado profundo no son fácilmente accesibles para todos. Sin embargo, el Señor nunca podría inmiscuirse en actividades triviales y sin sentido. Su advenimiento tiene el fin de salvar al mundo de la maldad, la corrupción y la confusión, para la realización de las necesidades de los que se dedican a él, para el restablecimiento de la rectitud y la moral y para revivir los Vedas. El tiene que tomar en consideración los méritos adquiridos por cada uno en sus vidas previas y derramar su gracia en forma congruente. El se vuelve útil cuando nos otorga sus dones; sus lilas o actividades divinas están conformadas de tal manera que son adecuadas a la época, las personas, la aspiración y la compasión que causa cada flujo de gracia. Por lo tanto, ¿quién puede comprender e interpretar correctamente estos lilas?"

"Se dice que 'Los asombrosos lilas de Hari son comprendidos solamente por Hari'. El sólo puede ser interpretado por El mismo y no por otro; sin embargo, puede hacerse una observación con toda confianza. ¡Las encarnaciones manifiestas de Dios no se dedicarán en lo más mínimo a su propio bienestar o para cumplir algún gusto o deseo personal! Todas sus actividades serán por el bien del mundo. A pesar de que sin ellos el mundo no podría existir ni sobrevivir, actúan y se mueven en el mundo como si no tuviera que ver con ellos. En cada una de sus palabras y sus obras uno puede observar la corriente interna de total renunciación. Pues, para ellos que sostienen a los mundos en las palmas de sus manos, ¿qué puede otorgarles o darles este mundo? Ellos lo pueden moldear a su gusto. Los tontos, las personas sin fe, los que niegan a Dios, los atrapados en las redes de la ignorancia, aquellos que no comprenden ninguna cosa, podrían ver estos lilas de Dios como egoístas, o quizá motivados por la ilusión, como las acciones de los mortales comunes. Sin embargo, los genuinos devotos los aclamarán como significativos y sustentadores del ejemplo de la gracia. ¿Cómo puede el "Tu" (ThatO ser comprendido por los que están enfrascados en 'Eso' (Thwam)?"

"Rey, debes recordar que las acciones de Rama, emperador de Kosala, y de Krishna, son algo muy diferente. Cuando los malvados y crueles enemigos de la rectitud estaban a punto de vencer a los buenos, nacieron los dos hermanos Krishna y Balarama. Uno negro y el otro blanco (como una cabeza con cabellos blancos y negros) y con sus actos que trascendían la comprensión del hombre asombraron al mundo. Los lilas de Krishna están fuera de la comprensión de cualquiera, no importa su erudición o sabiduría. Sus actividades, su andar, su plática, su sonrisa, sus gestos, su voz, sus canciones, eran cada una de ellas encantadoras, con un arte único. Todo en El se veía tan peculiar, tan extraordÍnario. Muy a menudo parecía arbitrario y notoriamente travieso. Mientras caminaba en dirección al este, ¡su atención estaba fija en el oeste! Hablaba con su mirada; el destello de sus ojos hablaba de sus planes e intenciones. No se preocupaba de las limitaciones y disciplinas humanas; no hacía distinción entre las nuevas y las viejas costumbres; las trataba igual a ambas. No se preocupaba por los lazos de la amistad o por las exigencias de los convencionalismos. A dondequiera que iba provocaba alguna u otra travesura. Al igual que un torbellino barriendo la tierra, en cada casa que visitaba dejaba tras de sí una serie de riñas, lamentos, desorden y lágrimas".

"No era necesario invitarlo ceremoniosamente a una casa; podía entrar sin invitación y sin anunciarse. Todas las cosas le pertenecían; solía obtener y tomar cualquier cosa que deseaba, no importaba dónde estuviera escondida y comérsela para el contento de su corazón. Era el más querido amigo de todo el mundo, el más diligente camarada. Por lo tanto, podía tomar cualquier cosa de cualquier lugar impunemente. Sin embargo, no se conformaba con eso. Tomaba mucho más de lo que necesitaba, porque también lo regalaba en grandes cantidades a sus compañeros, y ¡ellos eran una gran cantidad! Los dueños podían lamentarse de la pérdida y condenar el robo, pero El no se preocupaba, ¡daba las cosas como si fueran propias! Nadie podía sondear sus juegos, nadie podía ir en contra de su palabra. ¡Si algunos se hubieran atrevido a oponerse o a amenazarlo, habrían caído sobre sus cabezas sufrimientos que serían indescriptibles! Pero a decir verdad, aun el más pequeño acto suyo estaba saturado con la dulzura suprema. Aun los sufrimientos que infligía sobre aquellos que deseaba castigar eran dulces. Por esto nadie sentía el más mínimo rencor hacia El, por el contrarió, ansiaban encontrarse con El más frecuentemente, jugar con El por más tiempo, conversar y pasar con El el mayor tiempo posible. Cualquiera que fuera su travesura o sus bromas, las víctimas nunca se sintieron molestos con El. La razón era que el Amor (Prema) motivaba todas sus palabras y actos. Las jóvenes pastoras se abalanzaban sobre El con palos para golpearlo, pero cuando estaban cerca y posaban sus ojos sobre El sus corazones se llenaban con Amor y regresaban sobre sus pasos, con una oración en sus labios. Cualquier cosa que hacía se delataba como un juego Divino, un lila".

"¡Y su forma de hablar! Era tan encantadora y tan hábil. Estaba encaminada a confundir. ¡Ponía arena en su boca ante todos sus compañeros, pero cuando su madre lo obligaba a confesar lo negaba y sacaba su lengua para probar la falsedad! ¡El convertía en falsas las aseveraciones correctas y en correctas las falsas! Iba diariamente a Vrishabendrapura, la villa donde vivía Rada; mucha gente lo veía en el camino, al ir y regresar. Pero aun así, cuando su madre lo acosaba y lo regañaba diciéndole: `¿Por qué caminas diariamente esas distancias tan grandes? ¿No tienes amigos aquí con quienes jugar?', contestaba: `Ni siquiera conozco esa carretera'. Provocaba confusión en cada caso, creaba división entre los suegros y nueras, los ponía en contra y se divertía con esto. Rara vez permanecía quieto en algún lugar; desde que amanecía y se levantaba de la cama, hasta la hora en que iba a dormir. Este pequeño costal de travesuras vagaba de casa en casa, sin descanso. ¡A pesar de todo esto, los habitantes del lugar no podían soportar su ausencia ni siquiera por un instante! Si algún día no hacía acto de presencia, las pastoras esperaban su llegada atisbando el camino a través de las ventanas, o viendo a la distancia desde sus terrazas. Así era el encanto del Divino Amor que Krishna derramaba sobre ellos y el amor que la gente le tenía. Sus travesuras eran muy encantadoras, pues estaban llenas de inspiración y significado".

"El niño azul era el maestro del subterfugio y la diplomacia. Veía a través de cualquier artificio, no importaba cuán inteligentemente estuviera disfrazado. Cuando la hechicera Putana se acercó a El como si fuera su madre, a fin de alimentarlo con su pecho, fingió ser engañado. Con esta estratagema, El le succionó la vida y aquella cayó muerta. Muchos Asuras (demonios) se le acercaron para destruirlo, algunos asumiendo formas que les eran familiares a los pastores de la aldea pero El descubría sus identidades y los despachaba a la Ciudad de la Muerte. Un demonio tomó la forma de una ternera y se confundió entre las demás vacas y terneras que Krishna estaba cuidando, esperando una oportunidad para aniquilarlo. Pero el Divino niño de tres años lo vio a través de su disfraz; lo tomó de la cola, lo levantó, lo hizo dar una vuelta y lo estrelló contra el suelo, con lo cual dio su último suspiro. Su habilidad y fuerza estaban fuera de toda proporción con esa forma infantil; sin embargo, El demostró su Divinidad en un millón de formas, a fin de convencer y convertir a los hombres. Les enseñó a todos, ya fueran mayores, mujeres, bandidos o a sus propios amigos y seguidores y les aconsejaba los buenos caminos. Confundía a algunos de ellos con dilemas. Su tío materno, Kamsa, estaba embriagado con el poder imperial y las hazañas guerreras. ¡El lo tomó del pelo, lo tiró hacia abajo del trono, lo golpeó con los puños hasta matarlo y arrastró el cuerpo hasta la entrada principal que daba hacia las riberas del río Yamuna! La población entera de la ciudad de Matura vio todos sus actos como una mezcla extraordinaria de lo asombroso, lo maravilloso, lo dulce, lo encantador, lo fascinante, lo bello y lo simple".

"Aun siendo un niño, terminó con las vidas de Putana, Thrinavarta y Sakatasura; ¡en ese entonces El era un pequeño ladronzuelo que iba en busca de mantequilla por todas las casas! Cuando su madre lo ató a un mortero de piedra, lo arrastró detrás de El y con éste derribó dos enormes árboles que crecían juntos. Dominó el orgullo y furia de la serpiente Kalinga, que había envenenado las aguas del río Yamuna y las había hecho mortíferas para los hombres y el ganado. Cuando su madre intentó atarlo con una cuerda alrededor de su cintura, él le reveló su forma universal, la forma en la cual el universo entero no era sino una parte de El. Los padres y la gente de Gokula estaban pasmados ante la notable experiencia de su Divinidad. ¡Al bostezar les enseñó en su boca tanto el macrocosmos como el microcosmos".

"El les mostró a sus queridos compañeros pastores su paraíso, en el cual no se conocen el dolor ni la pérdida. El convenció a Nanda de detener el culto (puja) usual para Indra y ofrecerlo en su lugar a la colina Govardana. ¡Cuando el dios de la lluvia, Indra, herido por ese abandono, derramó terribles lluvias sobre esa población, Krishna sostuvo en el aire sobre su pequeño dedo a la colina del Govardana, invitando a toda la gente a tomar refugio debajo".

"El ponía en estado de éxtasis a los vaqueritos y jovencitas a través de sus juguetonas pillerías y la melodiosa música de su flauta. Interpretar esto como bajo y sensual es un signo de ignorancia".

"Cuando Krishna bailó a la luz de la luna con las doncellas, cada una de ellas tenía una forma concreta de Krishna a su lado; esto fue interpretado por la gente de mente baja como una relajación de la moralidad y un pasatiempo vulgar. No hay ninguna base para tal interpretación. Krishna tenía solamente cinco o seis años cuando tuvieron lugar estos milagrosos incidentes; ¿cómo puede entonces condenarse esa experiencia como lujuriosa? El Señor no tiene atributos ni cualidades. El Rasa Krida (la danza de Krishna con las pastoras), como se le llama a este suceso, no fue sino una forma de darles a las gopis (vaqueras devotas) una valiosa gracia, un ejemplo de su devoción y el fruto de la devoción y dedicación. El Señor derramó sobre ellas la gracia que habían ganado a través de sus actos meritorios; fue un don, una bendición".

"Cuando se considera como simplemente humana esa manifestación suprahumana Divina, entonces podrían atribuirseles lujuria y pillería; sin embargo, considera: ¿Qué ser humano puede lograr siquiera un fragmento de lo que El hizo? El salvó al mundo de ser desolado por monstruos malhechores como Pralamba, Denuka, Kesi, Banasura, Arishta, Mushtika, Kuvalayapida, Kamsa, haraka, Poundraka, Dwivida, Jarasanda, Dantavakra, Sambara, Kamboja, Kuru, Matsya, Kaikaya y muchos otros poderosos guerreros. ¿Puede decirse acaso que esto está dentro de la capacidad de un simple hombre?"

"En este avatar único, cada acto es un asombroso milagro. Aun cuando estaba enojado, no podía dar sino evidencias de su desbordante Amor (Prema). Con este Amor su compasión fluía abiertamente. A través de su visión Divina, su contacto Divino y su conversación uno podía obtener la Liberación. El les concedió la inmortalidad a aquellos que se acordaron de su nombre. Los pastores entre los cuales se desenvolvió y vivió probaron el néctar del éxtasis cada vez que presenciaban sus actividades o las recordaban".

"¡Oh rey! El Bhagavata no es la simple narración de la historia del Señor sobre el escenario de Matura, Brindavan, Gokula, las riberas del río Yamuna, con Wanda, Yashoda, Vasudeva, Devaki y otros personajes. El Bhagavata incluye todas las narraciones de todos los advenimientos de Bhagavan o el Señor. Todas las encarnaciones fueron las manifestaciones del mismo ser de Gopala Krishna, de Go loka o Vaikunta. La historia de cada uno de ellos no es sino la historia de Vasudeva surgiendo de El y fundiéndose en El. Ese poder Divino es el factor que sostiene a todas las encarnaciones al igual que a todos los seres vivientes".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 35

 

 

 

EL AVATAR KRISHNA

 

 

"Escucha, oh rey, Dios es Omnipotente, El no conoce la distinción entre lo posible y lo imposible. Su magia, su juego y sus proezas no pueden ser descritas con el vocabulario que usa el hombre. Aunque El no tiene Forma, puede asumir la Forma de la Persona Universal, conteniendo toda la creación en su Forma. El es uno, pero se convierte en muchos: Matsya, Varaha, lNarasimha, Vamana, Parasurama, Rama, Krishna, Buda, Kalki; la gente le relata a los demás que éstas son las formas divinas que El ha asumido. Pero esto no lo describe en su vasta magnificencia. Tenemos que visualizar todas las formas como suyas. Su aliento es la vitalidad de cada ser. En pocas palabras, cada fragmento de su creación es El mismo, la manifestación de su voluntad. No existe algo distinto o separado de El. Pero para la protección del mundo, el restablecimiento del Dharma, para el cumplimiento de los anhelos de los devotos, El actúa especialmente y toma una forma especial para desplazarse en el mundo; les otorga gran alegría a sus devotos con sus divinos actos, con lo cual los convence de su advenimiento. Así les reafirma su fe y los impulsa a dedicar sus actividades a Dios para que en esta forma se salven y se liberen por sí mismos. De aquí que la gente considere que las formas antes mencionadas fueron asumidas con este propósito y como especialmente sagradas y veneren estas formas encarnadas de Dios. En ciertos momentos, para resolver ciertas crisis urgentes, Dios ha encarnado en formas que contenían parte de su Divinidad, con algunos poderes y potencialidades Divinos. Los ejemplos de dichas encarnaciones para la protección del mundo son muchos".

Cuando Suka hablaba así, Parikshit levantó su cara, iluminada con una extraña alegría, y exclamó: "Ah, ¿el encantador Señor asumió dichas formas con sólo una parte de El mismo? Claro que todo es un juego para El. Cuéntame acerca de esas formas tomadas por El para la preservación del mundo; hazme feliz dejando que escuche esas narraciones". Implorando de esta forma se arrodilló ante su preceptor.

Suka continuó: "Escucha rey; Kapila, Datatreya, Sanaka, Sananda, Sanatkumara, Sanatsujata y otros sabios; Rshaba, para Narayana, Vishnú, Druva, Hayagriva, Pritu, Kachapa, Danvantari, Hamsa, Manu, Balarama, Vyasa y muchos otros personajes divinos, no son sino formas y nombres asumidos por el Señor para otorgar favores divinos a los devotos, para salvar al mundo de la ruina, para establecer los códigos de moralidad y comportamiento correcto para la humanidad y la restauración de los bien establecidos ideales tradicionales y costumbres entre la humanidad. Hay muchos otros más Amsa Avataras (encarnaciones divinas parciales), pero no tenemos tiempo para una descripción detallada de cada uno. Más aun, no son tan importantes como para merecer una consideración detallada. He respondido a tu pregunta porque sentí que una pequeña revisión era suficiente".

Sin embargo, Parikshit intervino diciéndole: "Maestro, cuando menos cuéntame en forma muy resumida las razones por las cuales el Señor se encarnó así, aunque sólo una parte de El haya encarnado como Kapila, Druva, Datatreya, Hayagriva, Danvantari, etcétera. Cuéntame acerca de sus logros y el significado de cada advenimiento. Esto me traerá una purificación iluminadora".

A esto Suka respondió: "Devahuti, la esposa de Kardama Prajapati tuvo nueve hijas y como su décimo niño nació la Forma de Kapila. ¡Al nacer como Kapila, el Señor se convirtió en el preceptor y guía espiritual de su propia madre, Devahuti! El le enseñó el secreto de la obtención de la Liberación y le otorgó la enseñanza que conduce a la Liberación final. La esposa del sabio Atri, de nombre Anasuya, le oró al Señor para que El naciera como su hijo, en su matriz, y el Señor le contestó: `Concedido' (Data). Como el nombre del padre era Atri, a El se le llamó Data atreya, Datatreya. El vertió el gran tesoro de la sabiduría védica sobre los emperadores de gran renombre y provistos con toda la gloria: Kartaviryarjuna y Yadu. Fue en esta forma como en el principio de este Kalpa o era, Dios se desenvolvió en la forma de los cuatro niños sabios: Sanaka, Sanandana, Sanatkumara y Sanatana. A la edad de cinco años eran tan inocentes que no usaban ropa y tan Divinos que esparcían sabiduría y paz a su alrededor".

"El Señor nació como los gemelos para y Narayana, quienes vivieron en los bosques alrededor de Badri, en los Himalayas, practicando austeridades y tuvieron a Murtidevi como a su madre. El Señor apreció la intensidad de las austeridades del niño Druva y le concedió la bendición de la visión de su Forma concreta, santificó las vidas de los padres de Druva, lo coronó como el señor de las regiones boreales y lo situó en el cielo como la estrella polar. El decadente y malvado Vena fue maldecido y destruido por los sabios; cuando su cuerpo era molido surgió el primer soberano de la tierra; pues el Señor tomó esa Forma, la de Pritu, el primer Ishwara (Señor) de la tierra, Pritvi. Por medio de sus austeridades ybuena conducta, Pritu salvó a su padre del infierno. El restauró la prosperidad y moralidad en el mundo entero. Construyó ciudades, pueblos y aldeas sobre la tierra y ordenó que el hombre habitara en paz de ahí en adelante, cada uno trabajando en cooperación amorosa con el resto, en las labores asignadas a cada uno".

"El Señor nació de nuevo como el hijo de Nabi y Sudevi; El se manifestó como un sabio realizado (Paramahamsa), y predicó que el supremo remedio para todos los males era la renunciación y enseñó las formas para cultivarla. Más tarde, el Señor tomó la Forma de un sacrificio (yajna), en un Sacrificio a Dios (Brahma Yajna) y como tenía la forma de un caballo del cuello para arriba, fue llamado Haya (caballo) Griva (cabeza). El aliento de Hayagriva se manifestó como los Vedas. Cuando el feroz ogro Somaka robó los Vedas y los escondió en las crecientes inundaciones del Pralaya (la gran disolución), el Señor tuvo que asumir la Forma de un pez, buscar a los Vedas en medio de las profundidades del mar, destruir al ogro y rescatar a los vedas para

que fueran retornados a Brahma y así reinstaurar en la tierra las maneras de vivir que se establecen en los Vedas, al igual que las metas de la vida señaladas en éstos. De esta manera el Señor ha tomado muchas formas adecuadas a cada necesidad, manifestándose en innumerables ocasiones críticas y vertiendo su gracia sobre el mundo. El ha destruido el miedo y la agonía de la humanidad; él ha rescatado lo bueno y lo Divino, son incontables. las narraciones de dichos advenimientos. Su voluntad genera su encarnación; por lo cual es tonto el investigar las razones que lo inducen a encarnarse".

"Aquellos que buscan conocer o establecer las causas por las cuales el Señor deseó una forma y no otra, son realmente unos ilusos

al involucrarse en una aventura tan impertinente; también lo son aquellos que aseguran que su poder y sus planes tienen tales características, cualidades y límites, o aquellos que proclaman saber que el Señor actuará solamente en alguna forma en particular, o quienes afirman que el principio divino es de una cierta naturaleza y no de otra forma. No puede haber límite u obstáculo a su voluntad. No pueden

existir limitaciones a las manifestaciones de su poder y gloria. El hace fructificar todo lo que desea, él puede manifestarse en cualquier forma que desee. El es único, incomparable, sólo igual a sí mismo. El es su propia medida, testigo y autoridad".

"En una ocasión el Señor se conmovió tanto por la sinceridad de la devoción de Narada hacia El que asumió la Forma de un Hamsa (cisne celestial) y le detalló la naturaleza del devoto, de Bhagavan y de la relación entre ellos, para que los aspirantes pudieran ser conducidos y liberados. El colocó la sabiduría y el camino sobre una base suficientemente fuerte para que sobreviviera hasta el término de esta edad presente, sin ningún temor de que declinaran. El produjo los siete mundos brillantes de pureza, a través del esplendor de su renombre sin tacha. Durante el gran batido del Océano de Leche, el Señor tomó la Forma de una tortuga para sostener la cima de la montaña Mandara, la cual era el rodillo batidor. En ese preciso instante el Señor tomó otra Forma también, como Danvantari, para traer la Divina vasija llena con amrita (el néctar que concede la inmortalidad). Como Danvantari, El enseñó los medios para dominar la enfermedad y hacer capaz al hombre de curar sus padecimientos físicos. El formó a muchos doctores y médicos famosos, expertos en diagnósticos y tratamientos".

"Oh rey, El hizo mucho más; hasta ese entonces los médicos y doctores no estaban autorizados para recibir una parte de las ofrendas hechas a Dios en los sacrificios. Danvantari estableció que ellos deberían recibir su parte y de esta manera elevó su condición en la sociedad. ¿Te das cuenta del juego inescrutable del Señor que está evidente en estas manifestaciones? ¡Dios! Sólo Dios conoce los designios de Dios. ¿Cómo pueden los demás medir su grandeza y su gloria? ¿Cómo pueden ellos medirlas con éxito, con su pobre dotación de inteligencia e imaginación? Debido a que el hombre está atado por los grilletes de la ignorancia él discute, habla mucho en voz alta acerca de Dios y sus atributos y se debate en el pecado del sacrilegio. En vez de esto, el hombre puede ganar la gracia de Dios si solamente descarta sus dudas cuando ve las manifestaciones Divinas, si su imagen de Dios no se mancha por el paso de las disposiciones y acontecimientos, y si transmuta sus propios estados de ánimo y acciones, de conformidad con las manifestaciones de Dios que ha tenido el privilegio de presenciar. Si él actúa en otra forma no puede esperar ganar la gracia o saborearla Bienaventuranza".

"Y después, ¡el misterio de la encarnación de Krishna, esa encarnación de la dulzura, es lo más cautivador! Encanto exquisito, dulzura sin rival, Amor incomparable. ¡La Forma de Krishna fue la concretización de todos estos. Esa Forma fue la mansión del tesoro de la Bienaventuranza; fue el océano de virtudes. ¡Ah, qué inocencia! ¡Qué excelencia suprahumana! ¡Su simple visión es suficiente, basta con sólo escuchar sus palabras; el simple acto de tocarlo hace que la vida de una persona encuentre su realización! Todos los rituales, todos los sacrificios, todas las ceremonias de las escrituras tienen como su meta sólo esto, esta visión, esta percepción, este contacto. Los logros obtenidos por los rituales y otros medios no son nada cuando se les compara con los logros de verlo, tocarlo y escuchar su voz. No, aquellas no son realmente nada. ¡Ah! ¡Qué dulzura tan inconmensurable!"

Al contemplar esa Forma, al recordar el encanto y su adorable imagen, el santo empezó a derramar abundantes lágrimas de alegría; estaba tan lleno de Bienaventuranza interna que interrumpió su narración y perdió toda la conciencia de sí mismo y sus oyentes. Los ascetas que lo rodeaban y el rey mismo estaban impresionados por la maravilla de la rara imagen del samadi (estado de Bienaventuranza) del santo. La luminosidad de su cara tenía un impacto avasallador sobre todos ellos. Se sentaron como estatuas, temerosos de molestar al santo y se sumergieron en su propio asombro y regocijo.

Después de un tiempo, Suka abrió sus ojos y exclamó: "¡Cuán afortunados fueron los gopas y las gopis (los pastores y sus mujeres) que vivían entonces, cómo habrán brillado sus cuerpos con la Divina alegría que ellos experimentaron cuando se movieron en su compañía, jugaron, hablaron y cantaron con El y compartieron la Bienaventuranza Suprema con El! Los dioses envidiaban la suerte de ellos, porque esto era una oportunidad que ellos no pudieron tener. Esas personas simples e ignorantes pudieron obtener esa singular buena fortuna, como consecuencia de los méritos adquiridos por ellos en muchas vidas anteriores. Estos gopas y gopis no eran solamente hombres y mujeres comunes. No, a simple vista ellos daban la impresión de gente iletrada y simple, eso era todo; pero ellos tenían dentro de sí un vasto tesoro de sabiduría revelada, la cual solamente unos pocos pudieron apreciar y entender. ¿O de qué otra forma pudieron ellos haber obtenido las bendiciones del contacto con el Señor, que aun Rukmini y Sathyabama no pudieron lograr tan fácilmente? ¡Debe decirse que los gopas y las gopis son más afortunados que esas reinas. Su buena fortuna fue el fruto de sus buenas acciones realizadas no durante una vida, sino en tres vidas previas!"

Los ojos del santo se cerraron de nuevo. Estaba en samadi (estado de Bienaventuranza) probando la dulzura de la encarnación de Krishna; había una hermosa sonrisa brillando en sus labios. Parikshit estaba asombrado por la imagen de las oleadas de gozo que envolvían al gran santo, a cada uno de los momentos en que él hacía que su mente recorriera la Divina vida de Krishna. El también ansiaba con entusiasta impaciencia escuchar esos cautivadores incidentes y actividades del Señor.

Cuando Suka se recobró, Parikshit también perdió toda la conciencia de lo que lo rodeaba; ¡estaba tan impresionado por el prodigio que dudaba que alguno de estos sucesos hubiera ocurrido alguna vez! Esto le produjo un inmenso dolor y le causó una angustia insoportable al pensar en su propia inconstancia. Debido a esto puso su problema ante el santo y ganó la paz mental, después de oír sus explicaciones y detalles. En un momento, durante el curso del relato, el rey empezó a tener serias dudas acerca de la devoción de las gopis; el discutía dentro de si mismo y buscaba afirmaciones tranquilizantes a través de su propio entendimiento y fe. Pero las dudas no se desvanecían, tampoco tenía el valor de preguntarle al santo, pues podría considerarlas como muy infantiles. Y por lo tanto sufría y a la vez reprimía su sufrimiento. Esto no pasó inadvertido para el santo, por lo que le dijo con una sonrisa: "Es evidente que alguna idea malsana te está distrayendo. En estas crisis no es benéfico sufrir de emociones reprimidas. Si alguna duda te está atormentando o estás ansioso de saber algo acerca de la duda que te está lastimando, no vaciles en preguntarme; yo la resolveré, yo aliviaré tu sed y procuraré la alegría y contento de tu mente". Cuando el santo animó al rey de esta forma, éste le dijo: "Maestro, tú conoces el pasado, el presente y el futuro. Tú tienes la visión y la capacidad para resolver la duda que me está perturbando. Por favor, no me malinterpretes; escúchame y aclara mi duda, cúrame de la ansiedad que tengo a causa de ella. Restaura la paz que tenía mi mente antes de que la duda entrara en mi corazón". El rey cayó a los pies del santo y continuó así: "Maestro, he oído mucho, en varias versiones, de los juegos y hazañas de la Rasakrida (la danza Rosa) de Krishna con las jóvenes pastoras de Brindavan. Estos parecen ser pasatiempos sensuales de los mortales comunes. Si estos incidentes sucedieron de verdad, ¿cómo pueden ser interpretados como Divinos? ¿No son desaprobados por el mundo? Estos incidentes en Brindavan, en las playas del río Yamuna, donde se realizaron estos juegos lascivos, sensuales y libertinos, empañan la naturaleza Divina de Krishna; estoy asustado. Se dice que la última Liberación puede ser obtenida sólo por aquellos que han trascendido los gunas o cualidades. Estas gopis estaban afligidas por las cualidades y los deseos nacidos de éstas, principalmente sensuales y materiales. Cuando se dice que las gopis fueron capaces de obtener Liberación, esto me causa asombro; de verdad esto me parece más bien ridículo. Sin embargo, si estas actividades inmorales tienen algún significado interno que las justifique como para ser aceptadas como dignas de alabanza, ilumíname, por favor".

Cuando Parikshit suplicaba así, Suka rió de buena gana y le dijo: "Oh rey, no pienses que estás afligido por una duda; no, es algo mucho peor. Porque aquellos que han comprendido que Krishna es el Señor mismo no admitirán esa clase de dudas. Este es el período final de la era de Dwapara. La edad de Kali empezará pronto. Es el espíritu de Kali, el espíritu de la era de la maldad, el que ha entrado en ti, que te ha impulsado a alojar tales ideas en tu mente. ¿O acaso no tienes tú una fe inquebrantable en que Krishna es el supremo Dios soberano?

Cada incidente en su carrera brilla en tu corazón con luminosidad Divina. En el momento que recuerdas su Nombre te inundas de alegría y tus pensamientos se funden en El. ¡Por lo tanto, estas dudas no pueden surgir en alguien como tú! Estás manchando tu .personalidad con ellas. Por otro lado, considera qué clase de persona soy yo. Tú sabes que no hay lugar en mi corazón para actividades nacidas de los gunas o de los impulsos creados por esas cualidades. ¡Simplemente considera cómo alguien como yo es abrumado por la suprema alegría cuando contemplo el Divino juego de Krishna con las gopis! Considera cómo alabo la buena fortuna de las gopis que tuvieron esa preciosa compañía. ¿Pueden ser éstos simples juegos sensuales? ¿O son puras y genuinas efusiones de la embriaguez Divina? Piensa un poco. La euforia sensual y el éxtasis Divino pueden parecer iguales en sus manifestaciones externas para el ojo no entrenado, pero cuando se trascienden los sentidos, cuando el individuo y lo universal se han fundido en un solo pensamiento y conciencia, cuando toda la conciencia del cuerpo ha sido suprimida el interpretar estas actividades como materiales y sensuales es, por decir lo menos, una verdadera estupidez".

" ün cuchillo en las manos de un asesino está lleno de peligro para todos; un bisturí en las manos de un cirujano confiere la liberación del dolor, a pesar de que en ambos casos exista una mano que sostiene un instrumento punzocortante. De igual forma, los actos de quienes tienen su ser centrado en el cuerpo tienen que ser condenados pero los de las gentes que tienen su ser centrado en el Alma o realidad interior son altamente benéficos y dignos de alabanza".

"Dedíquense a mí y reciban poder de mí. En la medida que intensifiquen entusiastamente y aceleren este proceso de dar y tomar, en esa medida ustedes serán felices y tendrán éxito. Déjenme todas sus ansiedades, problemas, penalidades y deseos y a cambio reciban de mí alegría, paz y fortaleza de mente. Durante este advenimiento, solamente los aspirantes espirituales y personas rectas son parientes, amigos y recipientes de mi gracia".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 36

 

 

 

EL NIÑO PASTOR

 

 

"¡Maharaja, Parikshit! ¿Quién puede describir el supremo encanto de Krishna, cuya adorable imagen era la mismísima personificación de la dulzura? ¿Cómo podría alguien describirla con palabras? Tú deseas que te relate las historias de Krishna, pero éstas pertenecen a un reino que está más allá del alcance del vocabulario humano. Dios ha encarnado frecuentemente y durante cada advenimiento ha demostrado muchos milagros supraterrenales; sin embargo, en esta encarnación de Krishna el exhibió una atracción única. No tenía sino que sonreír una sola vez, mostrando su aperlada línea de dientes, para que todos aquellos que tenían el manantial del amor y el calor de la devoción en sus corazones y hasta los que habían logrado el control de los sentidos y habían vencido sus reacciones interiores sintieran la creciente emoción surgiendo de ellos, como un torrente de amorosa adoración. ¡Sólo le bastaba tocarlos suavemente con su tierna mano para que perdieran el conocimiento y se hundieran tanto en la Bienaventuranza, que a partir de ese momento vivían en armonía con él! En todas partes acostumbraba regocijarlos contándoles relatos humorísticos. ¡En esas ocasiones los escuchas sentían que había muy pocas gentes más afortunadas que ellos, muy pocas gentes superiores a ellos en el mundo entero!"

"Los gopas y las gopis, los hombres y las mujeres de Vraja, podían estar ocupados en sus labores diarias pero no hacían sino ver a Krishna una vez y por su adorable encanto quedaban pasmados, como clavados en el lugar, como estatuas esculpidas en piedra. Las mujeres de Vraja habían rendido sus mentes y su propio aliento a Krishna, a quien reconocían como el Amor y la compasión encarnados. Ningún erudito, por muy elevados que fueran sus logros, puede encontrar el lenguaje adecuado para describir su naturaleza y experiencias. De hecho el lenguaje es torpe, no puede sino fallar".

"La devoción y dedicación de los gopas y las gopis, llenas de sublimes emociones, no conocían límites. Aun el propio Udava exclamó al verlos: '¡Oh Dios! He desperdiciado todos estos años de mi vida, ¿no es cierto? Estando tanto tiempo ante la refrescante y reconfortante presencia de Krishna chandra, de hecho tan cerca de El, no he ganado el acceso a su amor y su gloria. Mi corazón aún no esta iluminado siquiera por una fracción de la devoción y el amor que estas gopis tienen por el Señor. Verdaderamente, si uno tiene que nacer de nuevo, ¡uno debe nacer como gopa o gopi! ¿Para qué nacer en otra forma y llevar una vida sin sentido, sin significado? Si no tengo la suerte de nacer como un gopa o una gopi, déjame convertirme en una verde enramada de flores o en una planta de jazmín en Brindavan; o, si ni siquiera merezco esa fortuna, cuando menos nacer como una brizna de pasto en los jardines frecuentados por las gopis, los gopas y Krishna'. Udava se lamentaba así, implorando con sincera angustia y un corazón lleno de ansiedad; de hecho se salvó a causa de esa misma angustia".

"La persona que afirma que esta relación entre Krishna y las gopis era vulgar y lujuriosa sólo revela que es fácilmente conducida a falsas conclusiones. Por lo tanto, estas afirmaciones no son dignas de atención. Maharaja, nadie sino el corazón puro puede comprender los juegos de Krishna".

Parikshit estaba muy contento de oír esto y le preguntó al santo con una sonrisa en los labios: "Maestro, ¿cuándo se dirigió Udava a Brindavan? ¿Por qué fue él allá? ¿Qué razón lo impulsó a abandonar la presencia de Krishna e ir allá? Por favor, explícame este incidente".

Suka empezó la descripción tal como se lo pidió: "¡Oh rey! Udava no podía nunca estar lejos de Krishna, ni por un solo momento, nunca abandonaba su presencia, sino que el propio Krishna lo envió a Brindavan a fin de que les comunicara a las gopis su mensaje; por lo cual él no tuvo otra opción sino ir allá. La separación se volvió inevitable. Sin embargo, Krishna le dio un solo día para cumplir con su misión; le recomendó que no permaneciera ahí por más de un día. A pesar de esto, ese solo día de separación le pareció una era a Udava cuando se dirigía a Brindavan".

"Sin embargo, al llegar a Brindavan, Udava estaba triste de que las horas volaran tan de prisa y que tuviera que abandonar pronto ese lugar. '¡Oh Dios! ¡Tengo que alejarme de esta gente tan pronto! ¡Cuán feliz podría ser yo si pasara toda mi vida en su compañía! Desafortunadamente no he podido lograr ese mérito'. Estos eran los tristes pensamientos que preocupaban a Udava".

"¿Te das cuenta, maharaja, de que no hay realmente diferencia entre el Señor y el devoto? ¡Udava se sentía más angustiado cuando tuvo que abandonar la presencia de las gopis que cuando tuvo que abandonar la presencia del propio Krishna! Su Bienaventuranza era la misma en ambas partes. Realmente no hay distinción entre gopi y gopala, entre el devoto y Bhagavan. Los corazones de las gopis se habían transformado en altares en donde El se había instalado. Sus ansias interiores estaban saciadas al beber el néctar del dulce Krishna. Udava fue capaz de percatarse del sufrimiento de ellas ante la separación de Krishna, la sinceridad de su amoroso apego hacia El, su anhelo de oír algo acerca de El, su ansiedad acerca de El y su firmeza y obediencia para escuchar y obedecer su mensaje. Los gopas y las gopis no permitieron que su atención se distrajera por un solo instante de las historias de Krishna, de la descripción de los juegos de Krishna y de las narraciones de sus actividades y hazañas. ¡El esplendor de la dulzura de Krishna ejerció una influencia tan poderosa sobre Vraja que lo viviente parecía inerte y lo inerte parecía vivir! Udava vio con sus propios ojos las piedras de Govardanagiri deshacerse en lágrimas de gozo. Vio también a las gopis transformarse en figuras como hechas de piedra cuando sus corazones fueron colmados con el gozo Divino. Estas experiencias le parecieron maravillosas e iluminadoras".

Al describir estas características devocionales de las gopis, el santo Suka estaba tan abrumado por la alegría que las lágrimas caían de sus párpados y perdió la conciencia de todas las cosas que lo rodeaban y entraba en estado de Bienaventuranza tan frecuentemente que los ascetas y sabios que lo escuchaban y lo observaban estaban impregnados con el éxtasis y el incontrolable anhelo de visualizar a Krishna chandra, quien extasiaba tan profundamente a Suka.

Tiempo después, Suka abrió los ojos y exclamó: "Maharaja, ¡cuán afortunado fue este Udava! Al mismo tiempo que le mostraban los lugares en donde ellas jugaron con Krishna, las gopis lo condujeron al Govardanagiri también. Cuando Udava llegó al lugar y lo vio, su asombro se incrementó aun más, porque pudo ver sobre las rocas y en la tierra dura las huellas de los pies de Krishna, de las gopis y de los gopas tan claramente como cuando ellos caminaban en esa área largo tiempo atrás. Cuando se acercaron al Govardanagiri, las gopis sintieron el agobio de la separación de Krishna en una forma tan dolorosa que rompieron en sollozos. Ellas solamente estaban atentas a El, fundían sus pensamientos solamente en El. Cuando todas exclamaban al unísono '¡Krishna!', los árboles que se erguían por ahí se llenaron de una horrible angustia. Estos mecían sus ramas y empezaron a quejarse de tristeza. Udava observó con sus propios ojos cómo la separación de Krishna había afectado y afligido no solamente a las gopis y los gopas de Brindavan, sino también a sus colinas y árboles. Maharaja, ¿qué más puedo decirte? Udava presenció escenas que sobrepasan la razón, estaba abrumado de asombro y sentía también una gran humildad".

En ese momento, el rey estaba ansioso de saber más y le dijo: "Maestro, ¿cómo sucedió eso? Si no tienes objeción, por favor ilumíname acerca de esto también". Cuando él le imploró de este modo, Suka le respondió: "Rajá, la conciencia de las gopis se había convertido en una con la conciencia de Krishna, por lo que ellas no percibían nada, ninguna otra cosa más. Cada piedra, cada árbol que ellas veían lo veían como a Krishna, y ellas permanecían llamándolo: 'Krishna Krishna'. Eso hizo que las piedras y los árboles sintieran la agonía de la separación de Krishna y ellos también se ablandaron con el calor de ese sufrimiento a tal grado que caían lágrimas de las puntas de las hojas. Las piedras se conmovían con las lágrimas que ellas derramaron. ¡Ve cuán asombrosas tuvieron que haber sido estas escenas! De esta manera El comprobó que el axioma 'Todo está vivo' era cierto. Las piedras y los árboles de Brindavan le demostraron a Udava que no había nada que estuviera desprovisto de conciencia y vida".

"Aquellos que son incapaces de captar la gloria de las gopis, la devota que ablandaba las rocas y arrancaba sollozos de tristeza de los árboles, no tienen derecho a juzgar y pronunciar un veredicto. Si lo hicieran sólo revelarán que su inteligencia es más inerte que las rocas y piedras. Las mentes obtusas no podrán nunca comprender el esplendor de Krishna chandra, quien es el soberano del universo, quien cautiva al universo con su belleza y poder. Sólo la más clara y pura inteligencia puede comprender esto".

"En forma similar, esa tarde en Brindavan, Udava se dio cuenta de una peculiaridad novedosa. Al igual que los brahmines y los otros dos veces nacidos que se dedican a una ceremonia ritual de adoración al fuego durante la puesta del sol, las gopis encendían los hornos de sus casas trayendo brasas o llamas vivas desde las casas vecinas en cuencos de barro. Sin embargo, Udava se dio cuenta de que la primera casa en encender una lámpara y el horno era la casa de panda, el hogar donde Krishna creció y jugó; observó también que tan pronto brillaba la luz en la casa de panda, las gopis acudían a ese lugar, una tras otra, con las lámparas en sus manos, para prenderlas auspiciosamente ahí, y llevaban sus lámparas encendidas de esta manera hacia sus casas. Udava se sentaba en la escalinata del templo de la villa y observaba el movimiento de las lámparas".

"Una vez, una gopi estaba tomando demasiado tiempo en encender su lámpara en la casa de Krishna; las demás que estaban detrás empezaron a impacientarse, pues no habían tenido todavía la oportunidad de encender sus lámparas. Yashoda, que estaba en las habitaciones interiores, salió y al verla, gritó: '¡Oh, qué calamidad es ésta!', y trató de despertarla con palmadas en la espalda. Sin embargo, ella no abría sus ojos. Las gopis que estaban alrededor de ella la llevaron cuidadosamente lejos de la lámpara y la recostaron para que pudiera descansar por un momento. Sus dedos se habían quemado terriblemente. Con un gran esfuerzo se le hizo recobrar el conocimiento. Al interrogarla, ella les reveló que vio a Krishna en la llama de la lámpara y que estando en esa gloriosa experiencia no se dio cuenta de que sus dedos estaban quemándose en la llama y no sintió dolor alguno".

"Udava estaba pasmado por este suceso, el cual era otra fabulosa prueba de la devoción de las gopis".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 37

 

 

 

CAMARADA Y REY

 

 

"¡Maestro! Estoy ansioso de oírte hablar acerca de los juegos, travesuras y aventuras de Krishna a las que se dedicaba cuando era un niño vaquero (gopala), junto con sus compañeros en la comunidad de Vraja, entre los sembradíos y en la selva, durante los once años que pasó en Brindavan, después de haber llegado ahí proveniente de la prisión de Matura, en donde El escogió nacer".

Cuando Parikshit hablaba así, Suka se sintió muy contento y sonriéndole le dijo: "No es posible para mí describirte todos los lilas que realizó ese Divino Gopala, que impregnan la mente de dulzura. Los vaqueritos de Vraja que compartieron esa alegría fueron ciertamente benditos. El Señor no hace distinción en las diferencias externas, el nombre del individuo, su nacionalidad, su casta, su profesión o sus aptitudes. No importa la actitud en la cual una persona se acerca a El. El siempre la recibirá, la acercará a El, le cumplirá sus deseos y les brindará felicidad. Esa era la naturaleza de Gopala".

"Desde que su padre Vaasudeva lo dejó en la casa de Nanda, Krishna le otorgó una gran alegría a éste, además de los agradables gritos de `Victoria' que sonaron y resonaron en ese lugar como resultado de la Divina prestancia de ese niño. Este crecía días tras día con un encanto cada vez mayor; brillaba como el más querido tesoro de la madre cuando jugaba en su regazo. Tambaleándose cruzaba el umbral de la puerta y se sostenía del dedo de su padre o de su madre y osadamente caminaba unos cuantos pasos. A pesar de que sus padres hicieron su mejor esfuerzo por mantenerlo fuera de la vista de los extraños para que los múltiples mensajeros de la muerte que Kamsa había enviado sin interrupción no pudieran atraparlo, de alguna forma u otra El mismo se ponía al alcance".

"El acostumbraba avanzar hacia ellos para enfrentarlos, ¡y presentarse El mismo! ¿Quién podía mantener oculto y en qué lugar a Gopala, el proveedor y protector del universo? ¿Quién podía y cómo? ¡Oh Parikshit, todo esto es su juego Divino!"

"Creciendo días tras día, comenzó a ir a los sagrados bancos de arena del río Yamuna para jugar junto con los niños de las casas de las gopis que eran de su edad. Los padres se esforzaban en detenerlo, pero no podían. Al igual que sus compañeros, El conducía las vacas hacia los pastizales. Verdaderamente era una escena fascinante ver a Gopala en medio de la manada de mansas, limpias y felices vacas y terneras. ¡Visualízala tú mismo, oh rey! La inmaculada manada blanca de vacas y terneras y el Divino niño oscuro. Ellas estaban muy atraídas hacia El, muy cerca de El, sin permitir que las dejara o se perdiera. Tampoco Krishna lo hacía, ¡pues las amaba como a sus propios hermanos y hermanas o como a sus propios hijos! No hacía sino tocar muy levemente sus lomos y las terneras y sus madres olvidaban todo acerca de sí mismas, abrían sus bocas, levantaban sus colas, sacaban sus lenguas y amorosamente lamían su cara y sus manos. Gopala frecuentemente las abrazaba del cuello y se mecía de un lado al otro con gran regocijo, con sus ojos cerrados y su cara reluciente con una radiante sonrisa. Las terneras presionaban juguetonamente su suave cuerpo con sus apenas incipientes cuernos. El acostumbraba a jugar graciosa y alegremente con sus amigos, las terneras y los vaqueritos sobre las siempre frescas y primaverales arenas del río Yamuna sin importarle si era de día o de noche. Los padres tenían que enviar a los mozos para buscarlo y llevarlo a regañadientes junto con sus amigos a sus casas".

"Conforme pasaban los días, tanto en su casa como afuera, El se convertía en un cautivador niño. A pesar de que su padre no quería que lo hiciera, soltaba a las vacas y terneras del establo y las conducía hacia el camino que usualmente tomaba el ganado del pueblo y las guiaba también sobre este camino común hacia la verde pradera que había más adelante. Al igual que otros niños, El usaba un bastón apoyado sobre su hombro y una tela enrollada alrededor de su cabeza. Al caminar lleno de suprema seguridad, parecía un magnífico cachorro de león real. Se divertía con sus compañeros, cantaba en voz alta las más dulces canciones, con su mano izquierda cubriendo su oreja del mismo lado. Al hacer esto, las vacas que estaban masticando vorazmente el verde pasto se detenían como si estuvieran demasiado embelesadas para continuar comiendo y lo contemplaban deleitadas, escuchando su Divina melodía. Permanecían inmóviles, con sus orejas alertas para no perder el mensaje que las llamaba a la Bienaventuranza, ¡con los ojos semicerrados, como si estuvieran absortas en las profundidades de la meditación! Las terneritas que estaban pegadas a las ubres, ávidas de llenar sus estómagos, bebían en su lugar los Divinos pasajes de las canciones de Krishna. Era una escena electrizante para todos los que la presenciaban".

"¡Oh Rey! No puedo contarte acerca de la cantidad y naturaleza de los lilas (Juegos Divinos) de Gopala. Todos son maravillosos y asombrosos, todos están llenos de Bienaventuranza y producen Bienaventuranza. Algunas veces solía retar a sus amigos a girar el bastón, ¡y su mano era tan rápida que el ojo no podía ver el bastón! En esos instantes, sus compañeros se reunían alrededor de El y le suplicaban que les enseñara a girarlo así. Para El que hace girar al universo entero con todo lo que contiene a tal velocidad, girar un bastón no era ninguna hazaña especial, es una proeza que ninguna enseñanza puede impartir. Los pobres niños no comprendían la realidad que había detrás de su compañero de juegos".

"Muchas veces jugaba sobre los árboles al juego de cazar al ladrón. Cuando los que lo perseguían trepaban detrás de El se refugiaba en la más alta de las ramas, en una rama tan delgada y frágil que se hubiera doblado aun si una ardilla se hubiera posado en ella. ¡El no podía ser atrapado en ninguna forma! ¡Por supuesto! ¿Cómo podría ser atrapado por alguien o todos? ¡Solamente el corazón puro puede capturarlo".

"En ocasiones, cuando Gopala estaba con sus camaradas en los bosques y huertos, podía estar jugando con ellos, haciéndolos felices con muchos trucos graciosos y divertidos juegos, podía andar entre ellos con sus manos cariñosamente sobre sus hombros, pero en un momento podía desaparecer y perderse de vista. Mientras tanto, solía ponerse ante sus compañeros en un hábil disfraz, tan perfecto que ellos creían que era un extraño a quien no deberían hablarle. Pero El los tomaba por sorpresa con una explosión de carcajadas y la exclamación: `¡Soy yo, soy yo, no pudieron descubrirme!' Esto asombraba a los niños y en ocasiones hasta se atemorizaban".

"Así pasaban los días; cuando caía la oscuridad, regresaba a la villa con sus amigos, tan inocentemente como si nada hubiera pasado para perturbar su ecuanimidad. En ciertos días, su mamá insistía en que El debería permanecer en casa y no ir a los campos de pastoreo. Esos días, los vaqueritos, las vacas y las terneras caminaban lenta y pesadamente, con tristeza, hacia los pastizales: permanecían bajo los árboles desanimados y solitarios, sin deseos de comer o beber, pero con sus ojos expectantes a  la llegada de Krishna, quien era el único que podía darles vida".

"Muchas veces en el día, el malvado tío Kamsa enviaba sus emisarios, los ogros disfrazados, llevando consigo juguetes y dulces deliciosos. Los niños se reunían alrededor del vendedor ambulante y preguntaban el precio de las cosas que deseaban. Pero los ogros estaban buscando la oportunidad de pescar a Krishna, esperaban el momento en el cual El estuviera cerca. Krishna no ponía su vista sobre los juguetes o dulces. El solía esperar hasta la tarde y entonces aproximarse a los malévolos hombres, haciéndoles creer que había caído en la trampa, ¡pero solamente para caer sobre ellos y hacerlos pedazos y tirar los restos lejos de ahí! Estas aventuras llenaron de asombro, miedo y maravilla a la gente de la aldea, además de deleitarlos por el feliz escape del peligro".

"Un día, la villa estaba llena de carretas repletas de mangos. Krishna sabía que esto era otro sucio plan de los ogros, los emisarios de Kamsa. Así que mató a aquellos que habían traído las frutas y se quedó con éstas, pues sintió que no era propio rechazar las frutas que su tío había enviado; así que las aceptó pero no dejó que nadie regresara vivo a informarle de lo sucedido. Este fue el destino de todos aquellos que fueron enviados por el tío en sus malévolas misiones".

"¡Oh rey! Desde el día en que el Señor tomó residencia en la región de Vraja, el lugar se convirtió en una casa de tesoros de Lakshmi, la diosa de la fortuna y el bienestar. Parecía como si ella estuviera esparciendo sus gratas sonrisas sobre toda la región. Había miles y miles de vacas; no existía escasez de yogurt, leche o mantequilla. De hecho, había tal abundancia que no sabían cómo consumirla o cómo conservarla para su consumo posterior".

"Gopala amaba tanto a las vacas que no podía soportar la simple idea de que se desperdiciaran sus preciosos regalos. Esta es la razón por la cual El estaba muy complacido en recibirlos en su propio estómago. Estos actos de gracia fueron la base para el apelativo de `el ladronzuelo de leche y mantequilla'. Cuando Indra observó que se referían a Krishna en esta forma, decidió mostrarle al mundo que El era verdaderamente el mismísimo Dios venido a la tierra; así Indra manejó la situación cuando el ritual en su honor fue cancelado por la gente de Vajra, lo que fue respondido con densos torrentes de lluvia, ¡y Krishna tuvo que alzar el monte Govardana con el fin de resguardar a los pastores y a las vacas de la catástrofe del diluvio! Todo fue parte de una actuación. Indra no tenía ira, ni pasó por su mente la idea de venganza o desquite. Tampoco Kr¡shna le aconsejó a la gente abandonar el ritual. Estos milagros estaban ya decididos, con el fin de hacerlos identificar a la Divinidad que estaba ya entre ellos. Dichos incidentes confirman el punto de vista de que nada puede suceder sin un propósito subyacente".

En ese instante, Parikshit lo interrumpió con una regocijante exclamación y le dijo: "¡Oh, cuán dulces son los lilas, los juegos y las travesuras del Divino niño Gopala! ¡Cuanto más escuchamos, tanto más crece nuestro apetito! Maestro, permíteme escuchar un poco más y alcanzar el estado de Liberación".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 38

 

 

 

EL DESTINO DE LOS DEMONIOS

 

 

¡Verdaderamente que el recordar las travesuras infantiles de Krishna y permitirle a otros escuchar el relato de esas pillerías eran tareas que le daban un gran deleite a Suka! Era por esto que tan pronto como se le pedía, él empezaba. "¡Oh rey! Ido existe un cauce superior para ti durante los días que te quedan de vida, que dedicarte a la contemplación de Dios. ¿No es así? Los hechos del Señor son gotas de néctar. Cada una de ellas es una fuente de Bienaventuranza. Dime cuáles deseas escuchar, yo te contaré la verdad y gloria de cada una de las que yo presencié".

En ese instante el rey Parikshit dijo: "Maestro, deseo escuchar acerca de la maravillosa forma en la cual Gopala se comportaba entre los niños vaqueros; eso me dará una alegría tal que podré librarme de las ataduras de la vida y la muerte".

En vista de esto Suka dijo: "Rey, Gopala despertaba temprano, durante las horas propicias a Dios (entre las 4 y 6 en la mañana), terminaba de lavarse rápidamente y se iba hacia el establo para seleccionar y separar las vacas y terneras que tenían que ser llevadas a los pastizales durante ese día y para darles agua. Amontonaba pasto ante los animales que tenían que quedarse en la villa para que pudieran comer hasta llenarse; aflojaba de los postes las cuerdas de las vacas que estaban atadas y las cuales deseaba llevar con. El y las conducía fuera del establo, hacia el frente de su casa; después, entraba a su casa y tomaba su paquete de arroz frío y yogurt con una pizca de pepinos en vinagre y le avisaba a su hermano mayor que era tiempo de empezar; éste, parándose en el camino, tocaba una caracola a fin de avisarles a sus amigos que estuvieran listos para unirse a ellos. Al escuchar el llamado los vaqueritos se movían rápidamente, terminaban sus obligaciones en casa a toda prisa, hacían sus bultos con los paquetes de comida para el mediodía y se apresuraban a llegar a la casa de Yashoda (la madre de Krishna), listos para la actividad para la cual los había llamado Krishna".

"Después los niños iniciaban su camino, tocando sus flautas, cantando melodiosas canciones. Algunos de ellos respondían con canciones a los kokils que cantaban en los árboles. Otros corrían tras las sombras de los pájaros que volaban arriba. Otros más se acostaban sobre los lomos de las vacas y cantaban alegremente sus canciones favoritas, mientras observaban ansiosamente dónde estaba Gopala y qué hacía. De este modo se desplazaban en la vegetación".

"Después Gopala colocaba su flauta firmemente en su cintura, deteniendo el paquete del almuerzo en la mano izquierda y, elevando su adorable voz, entonaba alguna cautivadora canción al tiempo que caminaba lentamente. Las vacas también caminaban al compás de la melodía, como si se deleitaran en llevar el ritmo con sus patas. También aguzaban sus orejas para oír la Divina melodía, levantaban sus cabezas en silenciosa admiración y adoración; finalmente llegaban a las orillas del estanque".

"Para estos momentos ya era hora de tomar el almuerzo. Se sentaban bajo los árboles y desataban los bultos de tela que contenían arroz mezclado con yogurt, crema y leche y algunos otros ingredientes de acuerdo al gusto y necesidades de cada uno. Los niños, antes de tomar el primer bocado, esperaban hasta que Gopala abría su paquete y empezaba a comer. Tan pronto como El tomaba un bocado completo, todos los niños empezaban a comer. ¡Algunas veces Gopala solía dar a sus compañeros un poco de comida de su paquete y recibir de cada uno de ellos un puñado de su propia ración! ¡El se dirigía a cada uno de ellos y les pedía compartir sus almuerzos! Los niños estaban renuentes y hasta temerosos de darle a Gopala un puñado de la comida que él les pedía de sus paquetes, porque había perdido su pureza ceremonial, ya que ellos había comido antes. Al ver esto Gopala les aseguraba que el Uno residía en cada uno de ellos, por lo cual no deberían sentir que estaban separados de El, y les preguntaba cómo podía surgir una impureza ceremonial si todos eran uno. Entonces él tomaba una porción y comía un pepino mordido que ellos habían puesto a un lado. ¿Cómo iba a desistir el Señor de comer las sobras de sus amigos pastores si cuando fue la encarnación de Rama él comió con gusto las migas del plato de Sabari? Todos ellos estaban íntimamente ligados a El".

"ün día estaban sentados sobre las rocas a la sombra de las colinas, habían comido sus almuerzos y lavaban sus manos cuando Gopala corrió hacia un grupo de vacas que pastaban en el campo abierto. Sus compañeros se preguntaron qué era lo que sucedía y notaron una enorme vaca muy hermosa entre la manada. Gopala se dirigió directamente hacia ese animal y tomándolo de las dos patas traseras, lo levantó, le dio varias vueltas por encima de su cabeza y lo estrelló pesadamente sobre una roca para aplastarla; sin embargo, ésta hizo un terrible ruido y se convirtió en un Rakshasa (ogro) que vomitaba sangre, y expiró. Los niños estaban asombrados de esto; después corrieron con gran prisa hacia Gopala y le pidieron que les dijera cuál era el misterio de esto. Gopala brillaba con una radiante sonrisa en sus labios y les dijo: 'Un perverso ogro asumió esta forma y vino acá mandado por Kamsa para matarme. Se mezcló entre nuestra manada de vacas y estaba actuando el papel en la obra que él había planeado, y por eso le di su merecido castigo'. A1 oír esto los niños alabaron la clarividencia: '¡Gopala! Tú le diste lo que se merecía', y brincaron con gusto y regocijo alrededor de El. Después buscaron entre la manada alguna otra vaca o ternera extraña, sospechando que los ogros podían haber ido con ese disfraz. También tenían miedo de que sus propias vacas pudieran ser dañadas o tragadas vivas por algún malvado ogro en alguna forma; así que examinaron cuidadosamente sus vacas para descubrir si había algún indicio de peligro, antes de que fuera muy tarde".

"Mientras tanto llegaron, al mediodía, a una colina muy rica en pastura. Condujeron a las vacas hacia la sombra de las rocas más altas para protegerlas del quemante sol; los niños también descansaron un rato acostándose sobre el pasto. Pronto llegó la tarde y cuando se aproximaba la puesta del sol, un niño se levantó y se aproximó al ganado para reunir a las vacas para el retorno a la villa; entonces vio a una gigantesca garza picando y engullendo a los animales completos hacia su cavernoso estómago y gritó: '¡Krishna, Gopala!' Al escuchar sus desesperados gritos de auxilio, Gopala llegó ahí en un instante, tomó por el pico a la garza (la cual El sabía que era un ogro disfrazado llamado Bakasura) y separando la parte superior e inferior, partió a la garza en dos. Las vacas que había en el interior quedaron libres".

"De esta forma, Gopala destruía a los mensajeros enviados por Kamsa, ¡cada día un nuevo milagro, una nueva maravilla! Los niños vaqueros empezaron a sentir esto como un juego supremo. Ya no se asombraban más, sus corazones se dieron cuenta profundamente de que sus poderes y habilidades eran sobrehumanos e incomprensibles. Por lo cual siempre estaban listos a cualquier hora para acompañarlo a cualquier lugar sin ningún miedo".

"Cuando el hermano de Bakasura escuchó que Gopala había matado a su hermano, quien había planeado acercarse a El y engullírselo completo, se puso tan furioso que juró venganza y fue a la selva en donde había pastizales y se convirtió en un pitón. Se puso en un sendero de la selva con su enorme boca abierta, esperando engullirse a todas las vacas con los vaqueros, así como a Balarama y Krishna. Toda su apariencia simulaba ser una gran caverna y, sin percatarse del hecho de que era una trampa, las vacas y vaqueritos entraron en ella.

Gopala reconoció que era otro malévolo ogro y también entró en el cuerpo del pitón, solamente para abrirla desgarrándola y salvar así la vida de los que habían sido atrapados. Todos ellos perdieron el miedo y se desplazaban desde o hacia sus hogares sintiéndose seguros bajo la protección de Gopala".

"A partir de ese día, los vaqueritos no tenían la menor pizca de miedo, confiaban en que Gopala los resguardaría con toda seguridad de cualquier peligro, porque El era Omnipotente. Debido a esto no se preocupaban de nada en el camino, nunca se volvían a ver los lados del camino, sino que caminaban confiadamente en la dirección que Krishna tomaba".

"Las diversiones del niño Krishna eran a cada momento una maravilla, un milagro, un hecho asombroso, una heroica aventura. ¿Qué puedo decir acerca de ellos? ¿Pueden los mortales comunes realizar tales maravillas? Aquellos que no tienen fe, a pesar de haber visto esos sucesos, no son sino carga para la tierra, son frutos que no tienen sabor ni uso alguno".

Suka tenía la cara iluminada con una sonrisa interna y profunda cuando hablaba de esto; cuando fijaba sus ojos en un punto, éstos brillaban intensamente por largo tiempo como si tuvieran la visión del resplandeciente Uno. Parikshit le preguntó: "Maestro, si aún los Danavas (monstruos subhumanos) desarrollan fe hacia Dios y lo adoran, ¿cómo es que los seres humanos se olvidan de El y se niegan a adorarlo? Le dan más crédito a sus oídos que oyen que a sus ojos que ven. Considero que esto es una consecuencia de algún gran pecado que han cometido, o quizá sea efecto de alguna maldición".

En ese instante Suka dijo: "Oh rey, tus palabras son ciertas. Individuos monstruosos como Kamsa, Jarasanda, Salya y Sisupala, vieron con sus propios ojos la evidencia de los poderes suprahumanos de Krishna, sin embargo, la apariencia de que era solamente un niño vaquero era tan poderosa y les resonaba tanto en sus oídos que ellos sólo estaban atentos al oráculo que escuchaban del cielo, en lugar de lo que veían con sus ojos. Como consecuencia de ello perdieron sus vidas ignominiosamente. Ignoraron los milagros, los hechos maravillosos, las asombrosas proezas que presenciaron, las continuas derrotas que infligió a sus enviados y abandonaron el deber hacia el Dios que estaba entre ellos. ¿Qué otra explicación podemos darle a todo esto? Excepto que ellos fueron malditos para comportarse así y que ese hechizo debió haber caído sobre ellos como resultado del pecado".

"Gopala es Lokapala, no un pequeño pastor (Go significa vaca; pala quiere decir aquel que nutre y protege. Loka significa mundo). La forma humana que El asumió era la de un niño vaquero y nada más.

Pero realmente hablando, El es la Forma más auspiciosa que libera de la esclavitud la cual tiene en sus manos al poder, los medios de realización y la liberación de las ataduras".

Parikshit estaba sumamente encantado por las palabras del santo y dijo: "Mis abuelos tuvieron la singular buena fortuna de estar en la divina compañía de Gopala; ellos jugaron y hablaron con El, recibieron la bendición de su presencia y su compañía. Bueno, estoy listo para escuchar la descripción de cuando menos una fracción de su gloria y regocijarme en esa Bienaventuranza. Esto también es una gran buena fortuna. Esta oportunidad de escucharlas de un santo tan famoso como tú es también debido a las bendiciones de mis abuelos. ¿Puede ganarse una oportunidad así sin una especialísima buena suerte?" dijo Parikshit, con los ojos llenos de lágrimas que escurrían por sus mejillas.

Después exclamó: "Maestro, he oído que Gopala danzó sobre la serpiente Kaliya y humilló su orgullo. ¿Cuál es el significado interior de ese juego? ¿Qué grandiosa verdad yace detrás de ese milagro? ¿Por qué se le consideró como una asombrosa señal de su gloria? Por favor, dímelo y quita de mí la duda que me inquieta", le imploraba.

 

 

 

 

 

CAPITULO 39

 

 

 

LA SERPIENTE KALIYA

 

 

Suka dijo: "Escucha, oh rey, este maravilloso incidente: El Divino niño Gopala no era sino Dios que había tomado una forma humana como un mero juego. Nadie puede saber el significado de sus acciones. Nunca acostumbraba comunicarle a los demás el motivo de sus juegos o lilas, ni antes ni después; uno tenía solamente que observar y obedecer; nadie podía adivinar su naturaleza o sondear sus significados, no importe cuáles fueran sus aptitudes. Un día, cuando tenía cinco años reunió secretamente el ganado, sin que sus padres y hermanos lo supieran. Todos los días su hermano mayor solía cuando menos saberlo y también acompañarlo, pero ese día, ni aun El se dio cuenta de sus maniobras. Krishna reunió a sus amigos de las casas de las pastoras y se dirigió con el ganado hacia las riberas del río Yamuna. Los llevó a una profunda poza del río, la cual generalmente la gente evitaba".

"Esa poza tenía una siniestra historia. Ese tipo de pozas tenían por naturaleza agua turbia y estancada, sin embargo, la de esta poza era de color azul e hirviente; el agua burbujeaba emitiendo vapores que se elevaban por el aire. Como resultado había siempre una nube encima de ésta. Cualquiera que respirara la atmósfera contaminada por estos humos moría ante la consternación y asombro de todos. Los pájaros que volaban inocentemente sobre esa poza eran fatalmente envenenados, por lo que aleteaban violentamente en su desesperación y caían muertos hacia sus profundidades".

"Toda la gente de Gokula conocía muy bien esta mortal trampa. La gente evitaba cuidadosamente acercarse a ella, prevenían a sus niños en contra de ésta y evitaban cuidadosamente que su ganado pastara en algún lugar cercano. Por supuesto, sus compañeros protestaron desesperadamente y le suplicaron a Krishna que no se acercara a ese lugar. Le rogaron mucho y por largo tiempo, pero todo fue en vano. El les afirmó que tenía que ir justamente a esa poza, que ésa era su predeterminación en ese día. Los niños tiraban hacia atrás y hacían grandes esfuerzos para prevenir el inevitable 'desastre'. Se soltó de los niños y, quitándose sus ropas, les anunció que se deleitaría nadando dentro de esa poza venenosa. Los niños no pudieron armarse de suficiente valor para prevenirlo en contra de los terrores de esa poza, El ignoró sus débiles protestas. Por su propia voluntad, aparentemente maligna, se subió a un árbol de la orilla y se zambulló en esa horrible poza, a un lado de la ribera. No salió a la superficie durante un largo tiempo; los pastorcitos, para quienes Krishna era el mismo aliento de sus vidas, estaban dominados por el miedo, se amontonaron alrededor de la poza y empezaron a llamarlo con una insoportable angustia, sollozando y derramando lágrimas en un intenso sufrimiento".

"Después de un rato, Gopala apareció sobre las aguas, agitando la poza con sus brazos mientras nadaba, como si un terremoto la estremeciera. Repentinamente vieron que una enorme serpiente lo perseguía, escupiendo veneno y arrojando fuego por sus centelleantes ojos, como un volcán. Los niños no podían ver esta escena tan terrible sin aullar en incontrolable angustia: 'iKrishna, regresa a la orilla, ven acá, ven a la playa!' Krishna nadaba como si no escuchara sus ruegos. Estaba feliz en la poza, deleitado con la emoción y excitación. Finalmente la serpiente tuvo éxito en la persecución de Krishna dentro de la poza a través de las enormes y turbulentas olas; se enroscó alrededor de su cuerpo, apretándolo más y más. Al ver esto, algunos niños corrieron tan rápido como pudieron hacia Gokula y les gritaron estas noticias a Nanda y Yashoda, el padre y la madre de Krishna, quienes lloraron a viva voz cuando les contaban lo ocurrido. Inmediatamente, junto con todas las gopis y los gopas y la población completa de Gokula, corrieron en dirección a la poza envenenada, apurados por el miedo de que alguna terrible desgracia fuera a sucederle a Krishna. Balarama, su hermano mayor, también estaba entre ellos. El conocía la fuerza y habilidad de Krishna, así que calmó la ansiedad de sus padres y les aseguró que no podía sucederle ninguna calamidad a Krishna. Los consoló y les dio confianza en muchas formas. En poco tiempo, la orilla del río quedó repleta de gente. Por todos lados resonaba en cada garganta el grito de desesperación: 'iKrishna, Krishnal' Aterrados por la angustia, muchos se desmayaron cuando vieron a Krishna atrapado por aquel poderoso monstruo y luchando valientemente con él. Cuando volvieron en sí lloraban conmovedoramente y llamaban por su nombre a su amado Krishna. 'Mi querido hijo, ¿dónde estuvo escondida esa horrible serpiente durante todo este tiempo? ¿Por qué tuvo que salir ahora?', se lamentaba Yashoda en su desesperación. Algunos de sus compañeros sollozaban: '¿No puede la serpiente clavar sus colmillos sobre nosotros en lugar de herir a Krishna? ¿No puede soltar a Gopala?' Algunas pastoras y doncellas se prepararon para lanzarse a la poza, para que la serpiente las atacara y soltara a Krishna, y decían: 'Daremos nuestras vidas para que Krishna pueda salvarse'. Pero Balarama las detuvo en sus intentos y les aseguró que Krishna saldría ileso, pues ningún daño podía ocurrirle, y empezó a llamarlo para que regresara pronto, después de derrotar al monstruo".

`Muchas gopis oraban fervientemente por la victoria de Krishna, porque `la seguridad de Krishna es la seguridad de todos los mundos. Nuestro Krishna es el único soberano de todos los mundos. Por eso oramos para que Krishna se libere rápidamente del sofocante apretón de la serpiente'. Sus oraciones estaban dirigidas al propio Krishna, a quien deseaban salvar por medio de la oración. Ellas abrían los ojos mientras oraban para ver si El mismo se había librado ya. La gran muchedumbre que estaba sobre la orilla del río miraba atentamente, sin parpadear, esperando el instante en el cual Krishna pudiera librarse, lo cual podría suceder de un momento a otro. Estaban abrumados por el miedo y la ansiedad, por la esperanza y la fe. En ese momento... ¡oh rey! ¿Cómo puedo contemplar y describirte esa escena?" Suka no pudo continuar, pues no pudo contener el torrente de Bienaventuranza (Ananda), sufrimiento, maravilla y adoración que surgió de su corazón. Estaba tan embargado por esto que se cubrió la cara con las manos en un esfuerzo por contener sus lágrimas.

Parikshit, al ver esto, exclamó: "¡Maestro, maestro! ¿Qué maravilla fue esa? ¿Qué sucedió después? ¿Qué desgracia sucedió que te afliges así? ¡Por favor, dímelo pronto!"

Suka recobró su compostura, secándose sus hilos de lágrimas con una punta de su túnica ocre, y dijo: "¡Maharaja! No sucedió ninguna calamidad, sino que sucedió esta maravilla: Krishna creció tan grande, tan alto y tan rápidamente, que en un instante la serpiente tuvo que soltar una tras otra sus espirales que lo envolvían. Cuando los gopas y las gopis vieron al pequeño niño crecer ante sus propios ojos, se petrificaron de asombro y alegría. Finalmente la serpiente tuvo que soltarlo. Estaba demasiado exhausta para hacerle ningún daño, pero aun así su furia no estaba dominada, por lo que vomitó veneno sobre las aguas y el aire. Levantaba sus cabezas a cada cierto tiempo y fijaba su mirada sobre Krishna, como si su deseo de terminar con El estuviera aún sin satisfacer".

"En ese instante, Krishna la agarró por la cola y la hizo girar a toda velocidad y golpeó la superficie del agua con su cuerpo. Esto obligó a la serpiente a doblar sus cabezas; sin embargo, con gran esfuerzo forcejeaba para mantenerlas erectas sobre las aguas. ¡Entonces Krishna saltó sobre ella y sosteniendo la cola en una mano decidió danzar sobre la hilera de sus cabezas! La serpiente no pudo soportar el peso del Señor, quien brincaba alegremente de cabeza en cabeza; sangraba profusamente por las narices y fauces; se quejaba lastimeramente a causa del dolor y la vergüenza. Apenas podía respirar y estaba a punto de fallecer. Al ver esto, la gente que estaba reunida sobre la orilla gritaba con gozo y confianza: '¡Krishna! Ven ahora a la orilla. Tú nos has salvado de este monstruo. El peligro terminó. Has obtenido la victoria, nuestras oraciones han sido oídas. Hemos obtenido el fruto de nuestras buenas acciones'. Mientras los vaqueros alababan de esta manera el asombroso giro de los acontecimientos, salieron de las profundidades de la poza unas serpientes hembras que eran las consortes de ese monstruo, sollozando fuertemente con gran angustia y se postraron a los pies de Krishna suplicándole: `¡Señor! Tú has encarnado con el claro propósito de castigar a los malvados y viciosos, has pisoteado a este monstruo domando su orgullo, lo cual no sólo es correcto, sino también justo. Tú simplemente has realizado tu tarea y tu misión. Sin embargo, a pesar de lo cruel que haya sido nuestro esposo, nosotras estamos seguras que su naturaleza fue transformada cuando tus pies se posaron sobre sus cabezas. ¡Perdónalo, oh Señor! y regrésanos a nuestro señor con tus gratas bendiciones. Sálvalo y bendícelo para que ya no cause ningún daño más a algún ser viviente".

"El Señor accedió a sus ruegos, perdonó al monstruo Kaliya y lo soltó con la siguiente advertencia: `De aquí en adelante, no hagas ningún daño a nadie sin provocación, sé sátvico de naturaleza. Te bendigo para que nadie te dañe ni provoque tu venganza. Ahora llevas sobre tus cabezas las huellas de mis pies y debido a esto, aun tu enemigo natural, el águila Garuda, ya no te hará más daño; ve y vive en paz".

 

 

 

 

 

CAPITULO 40

 

 

 

LOS ESTUDIANTES OMNISCIENTES

 

 

°¡Gran maestro! No estoy satisfecho; no importa si oigo muchas historias acerca de las diversiones de la niñez de Krishna, realmente este adorable niño Krishna es la Divinidad, quien tenía dentro de sí todo lo que existe, pero que, sin embargo, jugueteaba como si fuera un niño común. ¡Oh qué buena fortuna la mía! Cuando pienso acerca de ella, siento que me ha sido otorgada no como el resultado de los méritos obtenidos en esta vida. ¡Ah! Estoy pasando estos últimos días escuchando las hazañas de El, quien tiene a la serpiente Sesha como lecho! ¡La maldición de ese ermitaño me ha ayudado a purificarme de los pecados de esta forma! ¡Yo le ofrezco una vez más un millar de postraciones a la ira del monje por haberme concedido esta benéfica oportunidad! Conforme se acerca el momento final, cada vez más, así se centra mi anhelo en la regocijante inmersión dentro de las narraciones de los juegos de Krishna. Estos me embriagan, me enloquecen. Este deseo me está consumiendo, dame esa refrescante bebida a lo largo de las pocas horas que le restan todavía a la vida que se me ha permitido tener".

Parikshit se postró a los pies de Suka, embargado por el cúmulo de la devoción de su corazón y le rogó que le contara más historias del niño Krishna. El manantial de la compasión del santo brotaba al oír estas plegarias, y le preguntó: "¡Oh rey! Entre los incontables y deliciosos incidentes Divinos, ¡cuáles desearías escuchar? Su número es tan grande que aunque fueran narrados continuamente por milenios, muchos quedarían aún por contar. Nadie, por muy eficiente que sea, puede abreviar las narraciones en unas cuantas horas".

En ese instante Parikshit contestó: "Maestro, he oído que nuestro amado y adorado Señor aprendió muchas destrezas y enseñanzas junto con Balarama de acompañante, de boca de un muy afortunado preceptor, Sandipani. ¿Quiere decir esto que era necesario que un hombre ignorante instruyera a aquel que es el maestro y soberano de todo? Esto debe de haber sido un juego. Solamente ese director de escena, Gopala, sabía quién tenía que ser bendecido y salvado, por qué medios y cuándo. El debe de haber actuado este papel a fin de salvar a Sandipani de las cadenas del nacimiento y la muerte, a través de la gracia de la compañía del Señor. Déjame escuchar los incidentes de la obra centrada alrededor de Sandipani; me salvará al escucharla".

Suka dijo: "¡Oh rey! Lo que tú dijiste es la verdad irrefutable; sí, todo es su juego Divino. El universo es el escenario de la obra que Krishna dirige, en el cual los hombres son los actores para actuar varios papeles diseñados para salvar y librarlos. En vista de que el propicio destino de Sandipani había madurado, Él le dio esa gran oportunidad y lo bendijo en esa forma. Escucha, te relataré ese Divino drama".

"Balarama y Krishna, los hermanos Divinos, crecieron como el sol hacia el cenit y brillaron con creciente esplendor. Sus padres, panda y Yashoda, estaban preocupados del futuro de ellos, ya que estaban confundidos por la ilusión natural. Decidieron que los niños deberían ser educados en las artes y ciencias, las habilidades y virtudes adecuadas a su posición y condiciones. Garga, el sacerdote de la familia, fue llamado y al consultarlo se fijó una hora y día propicios para celebrar los rituales necesarios. Después se celebró con gran pompa y ceremonia el rito de iniciación en la sabiduría brahmánica, llamado Upanayana o el 'rito de conducir al alumno hacia el preceptor'. Ese día se hicieron muchos actos de caridad y se regalaron muchas cosas valiosas, de acuerdo con las recomendaciones shástricas. La gente de Gokula se sintió feliz con los juegos folklóricos que se les ofrecieron".

"En dicha ocasión, los padres invitaron a muchos eruditos y les encomendaron, junto con Garga, la misión de encontrar al preceptor que fuera más eficiente y deseable para la educación de los niños. Garga pensó por unos instantes y declaró que lo mejor era enviar a los niños con el gran Sandipani, un filósofo de Avanti, que vivía en Kasi, la ciudad santa sobre el sagrado río Ganges. Decía que Sandipani era una persona santa, pero los padres no podían enviar a sus queridos hijos a un lugar tan distante; sin embargo estaban conscientes de la verdad de que 'el aprendizaje sin preceptor era solamente un aprendizaje a ciegas', por lo que estuvieron de acuerdo en esto y ellos mismos viajaron a Kasi con Balarama y Krishna. Cuando llegaron al sagrado lugar, le encomendaron a Sandipani el cuidado de los pequeños hermanos e hicieron todos los arreglos para su estancia con el famoso preceptor. Después retornaron rápidamente hacia Gokula con el corazón apesadumbrado".

"Desde aquel día, Balarama y Krishna estudiaron bajo el cuidado de Sandipani, ofreciéndole el tributo del respeto y la veneración. Oh rey, existen miles, cientos de miles, millones de niños que estudian con maestros, pero estudiantes que se comportaban de esa manera, que le daban satisfacción y alegría al maestro, son muy raros. ¡Ni siquiera uno en cada ciento! El deber de un estudiante es satisfacer al maestro estudiando bien lo que le ha sido enseñado, evitando la persecución de los placeres sensuales y apegándose solamente al propósito del conocimiento, siempre con la conciencia de que el estudio es la tarea y el deber. Esto era lo que Balarama y Krishna hacían".

"Ellos nunca, ni en una sola ocasión, interrumpieron el discurso del preceptor o interpusieron su voluntad en contra de él. Nunca pasaban sobre su voluntad o dirección bajo ninguna circunstancia. Nunca desafiaban su autoridad o se atrevían a desobedecer sus instrucciones. A pesar de que ellos eran los depositarios de la suprema autoridad sobre la tierra y los cielos, siempre le dieron a su preceptor el respeto y la obediencia digna de su posición y eminencia. Estaban siempre llenos de diligencia y devoción; no permitían que alguna cosa los distrajera de su lección. Sandipani sentía brotar una gran alegría en su corazón al observar la disciplina y el entusiasmo por aprender que ellos demostraban. Cuando los veía, sentía un deseo incontrolable de instruirlos en muchas ramas del conocimiento. Los hizo maestros en los cuatro Vedas, los Vedantas, la ciencia de la lógica, gramática, jurisprudencia y economía. Les enseñó todo lo que conocía. Rey, ¿qué puedo decir? ¿Cómo puedo describirlos? El mundo podía haber sabido de genios que pudieron dominar una materia en cinco años, en un año o en un solo mes, pero, escucha: ¡Balarama y Krishna estuvieron solamente sesenta y cuatro días con Sandipani y en ese corto período dominaron las sesenta y cuatro artes y ciencias! Así fue como actuaron este papel de estudiantes; éste era sólo un juego para ellos. ¿Cómo puedo explicar este asombroso, convincente, Divino y teatral lila? ¿Puede un mortal común aprender tan rápido? ¿Podrían éstos dominar tanto en tan pocos días?"

"Mientras alababa la humildad y lealtad de los hermanos, aceptando al mismo tiempo sus reverencias y saludos ofrecidos tan sinceramente y se enfrascaba en la deleitante conversación con ellos, Sandipani solía derramar lágrimas, a pesar de sus reiterados esfuerzos por controlar la emoción que brotaba en él. Balarama y Krishna observaron esto por largo tiempo y parecían dudar en preguntarle acerca de los motivos. Finalmente, un día Krishna se paró ante su preceptor con las palmas de sus manos juntas en actitud de plegaria y se dirigió a él así: `¡Saludos al más grande de los maestros! Cuando hemos estado conversando contigo, hemos visto ocasionalmente que tus ojos se llenan de lágrimas. ¿Puedes decirnos las razones de este sufrimiento? Si ¡o consideras apropiado, por favor, dínoslo".

"Cuando Sandipani oyó esta súplica, la angustia reprimida de su corazón se desbordó. Agobiado por un tremendo sufrimiento abrazó a Krishna con ambas manos y lloró con angustia incontrolable. Krishna sabía toda la historia, pero pretendió no saberla y dijo: `¡Guruji! (Maestro querido) Dinos la razón de este sufrimiento. Nosotros trataremos de hacer nuestro mejor esfuerzo con toda nuestra energía y habilidad para remediarlo. Ninguna misión puede ser tan sagrada ni tan importante para nosotros que restaurar la alegría en el corazón de nuestro gurú. Dínoslo, no tengas ninguna duda. No nos consideres como niños, ni titubees'. Cuando Krishna se mostró así ante él, Sandipani se sintió muy aliviado. Se recobró y se acercó a los hermanos, haciéndolos sentar junto a él a su izquierda y a su derecha. Después les dijo: `¡Queridos! Verdaderamente es una gran fortuna que los haya tenido a ustedes. Además, estoy obteniendo el gozo de realizar mi deseo, con sus palabras. Mi conciencia me dice que ustedes no son niños comunes. Siento que puede ser posible para ustedes realizar esta misión; esta fe me impulsa, a veces me estremecen las dudas. No sé qué hay reservado para mí'. Al terminar esto, calló y las lágrimas fluyeron una vez más. En ese instante Balarama se postró de nuevo a sus pies diciéndole: `Guruji, ¿por qué dudas y te resistes a creer en nosotros? Nosotros somos como tus propios hijos. Con tal de darte Bienaventuranza estamos preparados a sacrificar nuestras propias vidas'. La disposición de los niños y la firmeza de sus resoluciones le causaron un sent¡miento de veig>>',e:,za al preceptor, que lo reprimía de darles la razón de su srrfrirniento, '¡Hijos! Tuve un descendiente después de muchos años de •,,ida de casado. Lo crié amorosamente con muchos cuidados, .o protegía como a mi propia vida. Un día él fue al Prabakshetra, carea piel arar, y mientras realizaba la sagrada zambullida en las oa. S  ahogó Yo esiaba obtc:r:endo un gran consuelo y gozo al verlos :Ist~es dos, ',, al ~•bservar su humildad y sentido de la disciplina, c,7.~. ~:ii::~r esta pé rc~d.3, pero ustedes han aprendido todo lo que yCl que ?nserr:arles muy rápidamente y ahora ni siquiera ustedes p~ie_r~ permanecer conmigo más tiempo. ¿A quién voy a cuidar y amar después de que ustedes se vayan?' E! preceptor rompió en inconso¡ables sollozos"

`Krisiina se irguio ante él, muerte y derecho, y le dijo: ¡Oh tú el mejor de los maestros! Nosotros tenemos que ofrecerte nuestra gratirud por las enseñanzas que nos diste en una forma incomparable acerca de todas esas únicas artes y ciencias. Este es nuestro único Dharma, ¿no es cierto? Permítenos partir inmediatamente y lucharemos contra e¡ mar que se tragó a tu preciado hijo y lo recobraremos. Nosotros te lo regresaremos para darte la felicidad. Déjanos dedicarte este acto como nuestro Gurudakshina (obsequios ceremoniales que le hacen los alumnos al maestro). Bendícenos para que podamos iniciar esta expedición. Danos tus bendiciones y permítenos partir y empezar'. Después de decir esto, se postraron en el suelo ante sus pies se levantaron y permanecieron expectantes. Sandipani tenía la seguridad de que los niños no eran de una hechura común; tenía fe en que ellos podían tener éxito. Los abrazó, acarició sus cabellos y los bendijo".

El rey exclamó: "¡Maestro! ¡Cuán afortunados fueron mis abuelos de haber podido presenciar estas cosas! Krishna era la Divinidad que actuaba en su papel de ser humano, a pesar de que tenía inmanente dentro de El todo lo que existe y lo que existirá!"

Suka dijo: "Oh rey, habiendo recibido la aprobación y bendiciones del preceptor, Balarama y Krishna se apresuraron hacia el mar y parándose ambos majestuosamente en la playa, le ordenaron con voz de mando! '¡Océano, regresa al hijo de nuestro gurú! Hazlo inmediatamente o sufrirás el castigo que pensamos darte'. El océano se estremeció de miedo cuando escuchó estas palabras, tocó los pies de Balarama y Krishna y les dijo: `¡Perdón! ¡No fue culpa mía! Cuando el niño estaba bañándose el destino lo llevó hacia un remolino y lo arrastró hacia las profundidades. En ese entonces el ogro Panchajana, que estaba viviendo en esas cavernas, se lo tragó y lo tiene en su estómago. Esta es la verdad de lo que pasó. Les dejo el resto a ustedes".

"Cuando el mar les habló en esta forma, Krishna asintió: `Bueno, he escuchado tu historia', y se zambulló en las profundidades del mar, hacia la caverna del ogro. Lo atacó y en el mortal combate, el ogro le dio el niño al dios de la muerte antes de morir, para que Krishna no lo pudiera recuperar cuando le desgarraba el estómago. Cuando buscaba con gran furia en los intestinos para descubrir en qué lugar estaba el niño, un enorme caracol llegó a sus manos. Asegurándolo firmemente, Krishna salió del mar y fue derecho a la Ciudad de la Muerte. Parándose en la entrada, Krishna tocó la caracola que había obtenido dentro de Panchajana. El sonido que produjo era como un trueno para los oídos. Yama, el dios de la muerte, se abalanzó hacia la entrada aterrorizado; vio a Balarama y Krishna y les preguntó cortésmente la razón por la cual habían venido tan lejos. Los niños le ordenaron traer al hijo de su gurú y que se los dejara a su custodia. Con las manos en son de reverencia, Yama les respondió: `Como ustedes ordenen'. Después le dio órdenes a sus subordinados y en segundos el consagrado hijo de su preceptor fue puesto en sus Divinas manos. Lo llevaron de inmediato a la ermita y lo pusieron al lado de Sandipani y parándose junto a él, Krishna le dijo: `Este es nuestro Gurudakshina, por favor, acepta este acto como ta!".

"El gozo de los padres estaba más allá de las palabras; estaban embargados con el repentino brote de felicidad. Nadie que hubiera contemplado tal logro Divino como el de traer ala vida al hijo del gurú, quien estaba en los brazos de la muerte, y milagros sirnilares, puede tener la creencia de que ellos son mortales y no Divinos. Entonces, ¿qué decir de Sandipani? El sabía, tuvo conciencia de que ellos eran los gemelos Nara Narayana. Estaba desbordado por la emoción cuando se acordaba de que había tenido la inmensa fortuna de tener a esos Divinos seres como sus discípulos y que ellos mismos lo hubieran llamado `su gurú'. Se postró mentalmente ante ellos y con lágrimas fluyendo sobre sus mejillas los abrazó e hizo los arreglos para que partieran del ashram".

"Después de despedirse de su gurú y su esposa, Balarama y Krishna se marcharon en su carruaje y llegaron a la ciudad de Matura. Cuando los habitantes de esa ciudad se enteraron de cómo los hermanos habían demostrado su gratitud a su gurú, los alabaron por su Divina compasión y sus hazañas. Todos se sintieron inmensamente felices de que hubieran llegado a estar con ellos".

°¡Oh rey! Reflexiona por un momento cuán inspirador fue el ejemplo de Gopala Krishna cuando estaba recibiendo su educación y cuánto contribuyó a la alegría de sus mayores con su conducta y diligencia. Cada acto de Krishna, aunque aparentemente insignificante y sin importancia, tenía un profundo significado y sentido. Los tontos no pueden descubrirlo, por lo cual consideran estos actos insignificantes. ¿Existe alguien en el mundo que pueda afirmar que puede enseñarles a los peces el arte de nadar? En forma similar, ¿quién podría enseñarle y convertirse en el preceptor de Dios? A pesar de que todas las enseñanzas emanan de El y deben ser ganadas a través de su gracia, El jugaba el papel de un alumno, como el prototipo del alumno ideal, a fin de mostrar al mundo, con su propio ejemplo, la forma en la cual se debe escoger y servir a un gurú, la cualidad de la humildad que la educación debe inculcar, y la gratitud y respeto que los alumnos tienen que ofrecer al maestro. El propio Krishna pasó a través del proceso educativo y encarnó un ideal con la finalidad de guiar e impulsar a los estudiantes de la actualidad. ¡Date cuenta cuán sutil es el misterio de Dios y sus lilas!" Mientras Suka repetía estas palabras, fluían sobre sus mejillas profusas lágrimas de alegría.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 41

 

 

 

EL DESHACE LOS MALEFICIOS

 

 

El rey, que escuchaba la emocionante narración de la gratitud de Krishna hacia su gurú, repentinamente abrió sus ojos y viendo al santo ante él, le dijo: °¡Ah, los lilas de Krishna! Sus actos, plenos de admiración, superan cualquier milagro y misterio. Dios está preparado a asumir cualquier carga a fin de corregir y mejorar el mundo; en esta forma El proclama su genuina grandeza y poder. No obstante, el oscuro humo de maya se asienta firmemente sobre los ojos del hombre y lo hace incapaz de reconocer a la Divinidad. Por lo tanto, éste ignora el significado interno de estos lilas".

Suka entendió el trabajo de la mente del rey y le contestó: "Rey, la engañosa influencia de maya es la consecuencia de actividades acumuladas en vidas previas. Uno puede escapar de maya a través de buenas acciones; uno sucumbe a ella si los actos son perniciosos. Si las buenas obras han caracterizado las vidas previas, cualquier tendencia pecaminosa en esta vida será superada por las tendencias virtuosas y se obtendrá la fe en Dios y en la Divinidad; uno se apegará a la Divinidad y vivirá tomando como base a la Divinidad. Por otro lado, aquellos que han cometido crímenes horribles en sus vidas pasadas tienen terriblemente oscurecida la visión, lo cual les impide ver a la Divinidad. Dicha gente nunca recuerda a Dios y su obra, nunca !o anhela para su propio bien y el bien de !os demás; él ve !as cosas en falsa perspectiva: se regocija en la maldad y se enfrasca en actos viciosos. I a fe en Dios es la cosecha de las semillas plantadas en vicias previas; no puede ser sembrada y cosechada repentinamente, en un momento".

A! escuchar estas palabras el rey se puso ansioso de saber aun rriás cerca de méritos adquiridos por medio de !as buenas acciones, e! demérito adquirido por medio de malas actividades y su impacto en la vida de los hombres, por !o cual le suplicó al santo Suka que le contara un incidente más en la vida de Krishna, que tratara sobe una maldición y su expiación, ilustrando el principio del destino.

Suka rió con esta pregunta y dijo: "Rey, son innumerables las curas que Krishna efectuó sobre aquellos afectados por maleficios. Los Rakshasas que mató cuando aún era un niño y después, cuando era un muchacho, tal como te lo he contado, fueron maldecidos para nacer como tales como un castigo debido a sus malas acciones, y cuando encontraron la muerte a manos de El fueron liberados de la maldición". El rey sugirió algo en ese momento: "He escuchado que el desarraigamiento de dos árboles fue un asombroso incidente de enorme importancia; si pudieras narrármelo me darías una profunda alegría". En ese momento Suka inició la historia, pues siempre estaba dispuesto a complacerlo.

"Rey, a pesar de que no había escasez de sirvientes, Yashoda era el ama de casa, quien, de acuerdo con la costumbre tradicional, hacía todos los quehaceres y labores de la casa. Ella personalmente hacía todas las actividades de hervir la leche, cuajarla, batirla y preparar la mantequilla. Un día, se despertó como de costumbre al inicio de las horas propicias (4:30 de la mañana), tomó su baño y se puso a trabajar en sus quehaceres de la madrugada y más tarde puso la vasija de la leche delante de ella y empezó a batir el contenido vigorosamente, tirando de las cuerdas que mantenían firme sobre el líquido al rodillo batidor, todo esto mientras cantaba himnos a Dios. En esos instantes, Gopala se acercó al lugar con pasos lentos pero firmes y se colocó donde su madre estaba batiendo y cantando y le dio un fuerte tirón a una punta de su sari; Yashoda se sorprendió ante este tirón inesperado, volvió su cabeza y fue muy gratamente sorprendida al encontrar que era el travieso niño Krishna. Dejó de batir y tomó a Krishna entre sus brazos y lo acarició: 'Querido hijito, todavía no ha amanecido, ¿por qué te has levantado de la cama tan temprano? Vete a dormir un poco más, querido mío'. Sin embargo, el Divino niño empezó a balbucear más cautivadora mente que tenía hambre y empezó a sollozar conmovedora mente, para confirmar su ansia de ser alimentado. El corazón de la madre se enterneció ante esto, puso a un lado el rodillo batidor, cubrió el recipiente, y colocó después a Krishna en su regazo, permaneciendo en el mismo lugar en donde estaba. Mientras le daba el pecho, suave y tiernamente le daba palmaditas en su cabeza. En esos precisos instantes escuchó el ruido de una olla cayéndose del fuego, en el interior de la cocina; ella pensó que se trataba de las travesuras del gato. Levantó al niño de su regazo y lo dejó en el suelo para poder correr a ver lo que había sucedido. Cuando Yashoda desapareció en la habitación contigua, Krishna se enojó por el abandono de ella, pues lo había dejado a la mitad de su comida. Vio la olla ante sus ojos y desquitó su enojo con ella. Le dio un gran golpe con el rodillo de batir y cuando la leche cuajada se esparció en el suelo, recogió la mantequilla, se la introdujo en la boca y corrió fuera del cuarto para evitar el regaño. Cuando Yashoda regresó al cuarto, vio la olla rota, la leche cuajada en el suelo, que ya no había mantequilla y que Krishna ya había huido. Sabiendo que esto era obra de Krishna, lo buscó en cada rincón y escondrijo, pero no lo encontraba por ningún lugar. Fue a las casas vecinas y preguntó si alguien lo había encontrado. Todos le dijeron que no lo habían visto y que no sabían dónde podría estar. Yashoda estaba en verdad asustada. Se decía dentro de sí: `Debe haber huido temiendo el castigo por haber roto la olla y tirado su contenido. ¡Pobre niño, ha corrido en la oscuridad!' Buscó casa tras casa en la calle; finalmente lo sorprendió en el acto de bajar una olla de mantequilla del colgajo donde el ama de casa había puesto una serie de ollas de leche, yogurt y mantequilla. ¡Krishna había puesto boca abajo un mortero para poder alcanzar la olla de mantequilla, bajarla en forma segura y compartirla con sus compañeros!"

"Al ver esto Yashoda gritó: `¡Oh, tú ladronzuelo! ¿Te has estado comportando así en todas las casas? Cuando las pobres gopis se quejaban conmigo de tus hurtos, yo solía regañarlas sin comprobar sus acusaciones y las mandaba de regreso a sus casas. ¡Pero ahora lo he visto con mis propios ojos! Apenas puedo creer lo que ellos ven. ¡Oh, cuán equivocada estuve todos estos días! No puedo dejarte escapar de aquí en adelante. No, si te dejara salir con la excusa de que eres un niño, más tarde esto podría llevarte a fechorías peores. Ahora tengo que castigarte en forma efectiva y no perdonarte de ninguna manera. Cuando el niño de una gran familia se convierte en ladrón, es una desgracia para todo el clan. La mala fama no puede borrarse fácilmente, y la reputación de nuestra familia sufrirá'. Su sufrimiento estaba más allá de cualquier descripción. Nunca antes ella había pasado por una vergüenza mayor y se dejó llevar por un fuerte sentimiento de ira. Trajo una larga y gruesa cuerda y se aproximó a El con el propósito de atarlo a un pesado mortero. Sabiendo sus intenciones, Gopala se escurrió por todas las puertas y hacía fallar todos los intentos por atraparlo. La madre corrió detrás de El por todas las calles y caminos. Como nunca antes había corrido tan rápido, pronto quedó exhausta, en poco tiempo sus zancadas se hicieron muy lentas y empezó a jadear al respirar. Los hombres, mujeres y niños que veían esto empezaron a reírse de los vanos intentos de su persecución tras el niño. Disfrutaban esa graciosa escena y tuvieron tanta diversión de la travesura de Krishna como del fallido intento de su madre por atarlo".

"Gopala es Omnisciente, nada está escondido para El. Así que se dio cuenta de que su madre estaba demasiado cansada para continuar y El mismo se dejó atrapar. ¡Yashoda no pudo ni levantar su mano para pegarle! Ella lo tomó firmemente de la mano y le decía: `¡Vamos a casa, ladrón! No sería propio si te castigara en la calle, te daré una lección pero en casa".

"Lo llevó hasta su casa y de ahí lo llevó hasta un enorme mortero de piedra, para poder atarlo con una fuerte cuerda. Pero la cuerda que ella había traído resultó ser demasiado corta, por lo cual fue en busca de otra para añadirla a la primera. Ella tuvo que hacer esto una y otra vez pues, no importara el largo de la cuerda, Krishna parecía crecer tanto que ésta no alcanzaba a darle la vuelta. Siempre hacía falta justamente un poco más de largo para poder atarlo. La madre estaba maravillada ante este asombroso fenómeno. ¿A qué se le podía atribuir este milagro? Ella no lo sabía. Finalmente, de alguna forma se las arregló para hacerle un nudo, dejándolo atado al mortero. Yashoda se fue al interior de su casa y se dedicó a sus acostumbrados deberes de ama de casa".

"Mientras tanto, Krishna arrastró el mortero y llegó al jardín con el mortero rodando detrás de El. En aquel lugar había crecido un gran árbol con troncos gemelos muy cerca el uno del otro. El mortero se atascó entre los dos troncos y cuando el niño Divino le dio un ligero tirón para salvar el obstáculo, ¡arrancó de cuajo el árbol! el cual cayó con un fuerte y retumbante estruendo. El ruido atrajo a todos hacia la casa de Yashoda, en donde había caído el árbol, pues no había lluvia ni tormenta. Yashoda corrió para ver qué pasaba y se quedó atónita de lo que vio. Gopala estaba en medio del follaje caído entre las enmarañadas ramas. Dio un fuerte chillido y se acercó al niño. Aflojó la cuerda, cargó al niño y se sintió muy aliviada de que El hubiera escapado de otra terrible desgracia. `¿Te asustaste, hijo mío? ¡Qué mala he sido!', se lamentaba la madre a viva voz. Pero, mientras se quejaba así, surgieron del árbol dos Formas Divinas, ambas masculinas, que cayeron a los pies de Gopala, después permanecieron de pie con las manos juntas en actitud de plegaria y le dijeron: `¡Oh Señor! Nosotros somos los hijos de Kubera, somos hermanos gemelos, Nalakubara y Manigriva. A causa de una maldición del santo Narada nos convertimos en este árbol y existíamos como tal. Este día la maldición ha visto su fin a través de tu gracia. Si nos lo permites, nos iremos a nuestros respectivos hogares'. Al terminar de decir esto, las dos Formas Divinas desaparecieron. La gente de Gokula quedó desconcertada ante esta visión, pero después se llenaron de gran gozo".

"A pesar de que ellos escucharon la glorificación de Gopala como Dios, a pesar de que tuvieron una evidencia concreta de su Divinidad, regresaron a la maya, concluyendo sus conversaciones de Gopala como el niño que era hijo de Nanda y Yashoda y sintieron que El era su amiguito pastor. Fueron atrapados en las espirales de la ilusión".

Cuando Suka dijo esto, el rey interrumpió con una pregunta: "Maestro, ¿cómo le hizo esta maya para adquirir un poder tan avasallador? ¿Quién dotó a maya con la capacidad de esconder la gloria del propio Madhava (Dios)? ¿Cuál es exactamente la verdadera naturaleza de maya? Por favor, dímelo". Entonces Suka le explicó: "Oh rey, esta maya no es algo separado de su propia Forma. Dios es comprensible sólo a través de la envoltura de maya; se hace evidente al usar las vestiduras de maya. La maya obstruye la realidad y es su naturaleza encubrir la realidad y hacerla aparecer como irreal. Solamente aquel que la elimina, la destruye, la destierra, la desgarra, podrá tener una visión de Dios, solamente él podrá alcanzar a Dios. Maya los hace sentir que lo inexistente existe. Muestra agua en el espejismo, les hacer ver como verdadero lo que imaginan o desean. El engaño de la ilusión no puede afectar al hombre si éste es capaz de renunciar a los deseos, a la imaginación y la proyección".

"¿O de qué otra manera podría explicarse que Yashoda, que había visto con sus propios ojos y en muchas ocasiones la Divinidad de Krishna, retornara a la creencia de que El era su hijo? La imaginación y el deseo eran las causas de este engaño. Los cuerpos eran los del hijo y de la madre; pero el verdadero Ser, el Dehi, el que tomó al cuerpo, ése no es madre ni hijo tampoco. ¡La madre cuerpo está relacionada con el hijo cuerpo, pero no existe madre Dehi o hijo Dehi! Si uno adquiere esta fe firme en sí mismo no podrá haber más deseos por los placeres externos. Cuestiónense e investiguen, ustedes sabrán esta verdad. Sin este cuestionamiento, el engaño crecerá y el intelecto será lentamente dominado."

"¡Ah! El rol al que se somete la misma Divinidad produce resultados que son de gran relevancia en verdad. El Vedanta inculca que uno debe penetrar detrás de las manifestaciones: éste es el significado interno. Engañado por su papel, el hombre persigue los deseos; creyendo que el cuerpo que adopta es real y verdadero, el hombre cae en maya. Para aquellos cuya atención está concentrada en el cuerpo, el ser interior no será visible, ¿no es cierto? Las rojas brasas no serán visibles si las cenizas las cubren. Cuando las nubes se hacen densas, no puede verse a la luna ni al sol. El denso musgo que flota sobre un lago dará la impresión de que es tierra firme, sobre la cual hay vegetación. Cuando el ojo tiene cataratas sobre la pupila, no se puede ver nada. De igual manera, cuando la noción del cuerpo predomina como la realidad, el residente del cuerpo no se percibe".

"¡Maestro! En verdad que en este día ha caído el velo de mi mente. Tus enseñanzas, al igual que una ráfaga de viento, sacudieron las cenizas de las brasas vivas. La ilusión de que este compuesto de cinco elementos llamado cuerpo es la realidad ha sido totalmente desechada y exterminada. Estoy bendecido, he sido realmente bendecido".

Con estas palabras, el Maharaja Parikshit cayó a los pies del gurú Suka.

Mientras tanto, los sabios ascetas y ciudadanos comunes que se habían congregado ahí entraron en una animada conversación. Cuando el tiempo marcha aceleradamente hacia el final, el cuerpo también tiene que estar listo para su eliminación, ¿no es cierto? El cuerpo se derrumba cuando los aires vitales dejan de fluir en él, pero la mente no lo abandonará. Esta es la razón por la cual más y más nuevos cuerpos tienen que ser asumidos hasta que la mente se quede vacía, desprovista de contenidos, libre de deseos. "Este día nuestro Maharaja ha diferenciado su mente de su cuerpo. Ahora él está en una Bienaventuranza tal que ni siquiera los aires vitales pueden hacerle ninguna mella. Cuando la mente se funde para siempre en Madhava (Dios) el cuerpo se vuelve todo Divinidad; no puede identificarse su aspecto humano", decían.

"Las enseñanzas impartidas por Suka este día no están dirigidas solamente a Parikshit; son para todos nosotros, son para todos los afligidos por la ilusión de que son el cuerpo en el cual están encerrados. Este tipo de ilusión es la causa de la esclavitud; sin embargo, la otra creencia, la de que somos el Alma, es el método para la Liberación. Esto es lo que los Vedas y los Shastras declaran. I a mente, que le da la bienvenida a la ilusión o que mantiene la idea de la realidad, es a la vez el instrumento para la Liberación o para la esclavitud. Esta afirmación del Sruti es la verdad." Cavilando acerca de esto por algún tiempo, la gente se sentó con los ojos cerrados, absorta en sus oraciones. Cuando el sol estaba a punto de ponerse, los ascetas caminaron hacia las arenas dei sagrado Ganges, sosteniendo sus ollas de agua y sus bastones en sus manos, para poder ejecutar los rituales de la tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 42

 

 

 

EL MENSAJE DEL ADVENIMIENTO DE KRISHNA

 

 

El rey, que había logrado ya la destrucción de las agitaciones causadas por el deseo y había obtenido así el éxito en la eliminación de la mente, juntó las palmas de sus manos y le suplicó a Suka con un solo último deseo que lo inquietaba: "Maestro, el tiempo está llegando rápidamente a su fin, en lo que a este cuerpo se refiere. La culminación de la maldición del asceta se precipita velozmente hacia mí. Por supuesto que estoy preparado en todas formas para darle la bienvenida con toda mi alegría. Sin embargo, en tanto yo sea el residente de esta habitación física, juré que me dedicaría sólo al pensamiento Divino, recuerdos de lo Divino, escuchar lo Divino. No permitas que este juramento se rompa en lo más mínimo. Que el poco tiempo que me resta sea consumido en imprimir en mi corazón la cautivadora faz de loto de 1`landanandana, el adorable niño Divino que iluminó la casa de Nanda, para que esa juguetona Forma llene mi conciencia y se desborde produciéndome una inmensurable Bienaventuranza (Ananda). Descríbeme el torrente de buenos auspicios que debieron manifestarse en la hora en la cual El nació. ¿Cuáles fueron los hechos y sucesos milagrosos que le revelaron al mundo el momento en que Dios vino a la Tierra? ¿Cómo desarrolló Kamsa esa cruel determinación de matar al niño Divino y cómo fue que esa determinación se avivó como una furiosa llamarada conforme pasaban los días? Cuéntamela historia del nacimiento de Krishna y de ese tal Kamsa. Que las últimas horas sean bendecidas por esta sagrada historia. Seguramente esto hará mi aliento tan sagrado, que encontraré la consumación en Gopala".

En ese momento Suka se puso aun más feliz y le dijo: "Maharaja, yo también estoy lleno de júbilo ante la perspectiva de pasar las pocas horas que quedan describiéndote el maravilloso nacimiento y los Divinos juegos de Gopala. Gopala nació por el bien del establecimiento de la Rectitud o el Dharma. Este advenimiento está impregnado con gran misterio. Solamente aquellos que han madurado su sabiduría a través del proceso purificador de las actividades santificadoras pueden descubrir ese misterio y comprender su significado. Para otros, el mundo en sí es un torbellino de viles pecados; se regodean en sus profundidades, se hunden y flotan y finalmente se disuelven en él. Nosotros tenemos la tendencia a no dedicar pensamientos a dichas personas. Meharaja, mucho tiempo atrás el mundo estaba gobernado por un rey de la dinastía Yadu llamado Ahuka. Una gran corte de vasallos rodeaban su trono, esperaban sus órdenes y le rendían respetuosos homenajes, en busca de paz y prosperidad a través de su benéfico mandato real. El tuvo dos hijos, Devaka y Ugrasena. Cuando crecieron lo suficiente para asumir las responsabilidades de la administración, el rey los casó y puso sobre sus cabezas una parte de sus propios deberes'. Pasaron los años y Devaka tuvo siete hijas y Ugrasena tuvo nueve hijos. Devak¡ era la mayor de las hijas de Devaka y Kamsa fue el mayor de los hijos de Ugrasena. Ellos dos jugaron papeles vitales en la historia en la cual nosotros dos estamos interesados. En tiempos pasados, Matura era la ciudad capital de la dinastía Yadu. Dentro de los recintos de esta ciudad vivía un gobernador tributario, el príncipe Yadu llamado Surasena. El tenía diez hijos y cinco hijas; el mayor de sus hijos se llamaba Vasudeva, Kunti era su hija mayor. Estas familias de príncipes vivían unidas, por lo cual los niños crecieron juntos. El tiempo pasó rápidamente y, urgido por la fuerza de la causa histórica, produjo resultados que establecieron una época".

"Devaki, la hija del tío paterno de Kamsa, fue dada en matrimonio a Vasudeva; el casamiento fue celebrado con gran pompa. Gobernantes, reyes, emperadores, eruditos, ascetas y sabios se reunieron en grandes cantidades para el acontecimiento. La ciudad estaba repleta con distinguidos príncipes y personajes. Kamsa tomó un especial interés en brindar una abundante y suntuosa hospitalidad para todos. Ya que no tenía hermanas propias, quería a Devaki como a su propio ser, por lo cual le obsequió costosos vestidos, joyas preciosas y todos los implementos de la  pompa real. Todos estaban complacidos con la grandiosidad del festejo. Durante el tercer día la novia tenía que ser enviada a la casa del novio con todos los presentes y regalos tradicionales. Por este motivo el propio Kamsa condujo a los recién casados en un hermoso carruaje. Cuando desfilaban en una colorida procesión a través de las calles decoradas de la ciudad, se produjo repentinamente un relámpago sobre el carruaje, junto con un terrorífico estruendo, el cual parecía ser el fin del mundo a causa de un diluvio que los engullía por completo. El relámpago y el trueno dejaron a los príncipes y ciudadanos inmóviles como pilares. En ese instante toda la música cesó, unos momentos después el silencio fue roto por unas cuantas palabras muy claras que atronaron en el cielo. Las palabras fueron: '¡Oh, emperador Kamsa! Te comportas como un tonto, ignorando los sucesos venideros. Tu propia hermana, a quien amas corno a tu propio ser, a quien llevas ahora tan afectuosamente en ese carruaje, con tanta fastuosidad y placer, con su octavo hijo dará a luz a la persona que te dará la muerte. Reflexiona acerca de esta calamidad que se acerca'. La brillante figura que pronunció estas aterrorizantes palabras desapareció en el cielo; los campesinos, los príncipes y los eruditos que habían oído los pavorosos augurios del destino perdieron todo indicio de alegría. Sobre el carruaje, Kamsa se llenó con la furia del fuego. Perdió el control de sí mismo, estaba avasallado por la confusión, las riendas cayeron de sus manos. Su corazón estaba ardiendo de odio. Sus pensamientos volaron rápidamente hacia temores más y más fieros; finalmente tomaron un giro decisivo. Si su hermana estaba viva, el asesino tendría que nacer; si cortaba la vida de su hermana, ella no podría crear a la persona que le daría muerte. Pensando de esta manera, levantó a su hermana del asiento trasero del carruaje, agarrándola de su cabello trenzado. La forzó a ponerse de pie y sacó la filosa espada de su vaina con la perversa intención de cortarle la cabeza".

"Hasta el más duro de los corazones se sobrecogió ante la terrible escena. ¡Qué escalofriante era aquello! Kamsa intentaba asesinar a su propia hermana, a quien tanto y tan profundamente quería, a quien escoltaba con tanto gusto; el contraste era pasmoso, nadie podía hacer nada para evitar el desastre. En ese instante Vasudeva, el novio, sujetó ambas manos de Kamsa agarrándolo firmemente con sus puños y le dijo: 'Querido cuñado, yo también oí la voz del cielo. Sí te sucediera algún daño, nosotros también seríamos afectados; no deseamos que ningún mal te dañe. Nosotros oran pos sin cesar por tu bienestar. Nunca buscaremos infligirte ningún daño. No es propio que un hermano como tú se deje llevar por presagios fatalistas cuando todos están disfrutando de alegría. Suelta a tu hermana. Sí tienes una fe tan ciega en la voz que declaró que morirás a manos del niño que va a nacer, yo te prometo solemnemente que entregaré en tus rrlanos a todos los niños que nazcan de ella. Juro que así lo haré. Permíterne decirte que esto disipará tus temores. Además, si a pesar de que teniendo aquí mismo mis ofrecimientos, conviertes la fiesta de tu germana en una masacre, esto acarreará un desastre sobre ti y tu reino como consecuencia de este monstruoso pecado'. Cuando Vasudeva le suplicaba en esta forma tan conmovedora, Kamsa sintió un poco de alivio, pues se había dado cuenta de que había algo de validez en lo que decía su cuñado. Aflojó su puño y dejó caer a Devaki en su asiento y dijo: `Bien. Mantén la palabra que me has dado ahora, te lo advierto'. Después le ordenó a su hermano menor que tomara las riendas y regresó a su palacio. Sí, regresó, pero estaba torturado entre el afecto a su hermana y un miedo mortal. A pesar de que su cama era un suave lecho de plumas, sufría como si estuviera acostado sobre una cama de brasas calientes. No tenía apetito ni sueño. Estaba hundido en el terror de la muerte. Pasó un año completo en este estado. Los cuñados estaban en continuo contacto el uno con el otro. Mientras tanto, Devaki quedó encinta, los nueve meses se cumplieron y ella tuvo un hijo. 'He dado mi palabra para salvar tu vida', le dijo Vasudeva a Devaki cuando tomó de ella al niño recién nacido envuelto en tibios cobertores para ponerlo en las manos de Kamsa".

"Sin embargo, Kamsa no tenía en mente matar a la tierna criatura; estaba complacido de que su cuñado hubiera cumplido su palabra y le dijo: 'Querido cuñado, este bebé no puede causarme daño, la voz del cielo me previno solamente en contra del octavo hijo. Por lo tanto, llévate de regreso a este niño'. Después, Vasudeva tomó el bebé y lo puso en manos de Devaki. La madre estaba feliz de que su primer hijo le fuera devuelto; volcó su corazón en gratitud hacia Dios por esta bendición. Ella concibió de nuevo y ambos esposos estaban afligidos por el temor y la pena de lo que pudiera hacer Kamsa con el niño; deseaban niños pero temían el destino que podían sufrir. En ese entonces el sabio Narada, quien deambula de mundo en mundo cantando las alabanzas al Señor, apareció en la corte de Kamsa y le preguntó al emperador si estaba bien y si su reino estaba en paz y prosperando. Durante la conversación, Narada le reveló que los Yadavas eran los dioses que habían encarnado como hombres y que Kamsa era una encarnación de Kalanemi, un famoso Asura (demonio). También le comentó que el octavo hijo de Devaki arrasaría con la raza de los Asuras y sería la causa de la muerte del propio Kamsa. Esto fue como poner combustible en el fuego. No contento con esto, al despedirse de Kamsa le dijo: 'Toma cada día que logres vivir como si fuera una década o más, no menosprecies a la muerte como a una contingencia distante'. Al escuchar esta advertencia, Kamsa se hundió en una ansiedad aun más intensa. Temía que incluso los pequeños bebés pudieran provocarle la muerte y mandó un mensaje para que Vasudeva fuera a verlo. El pobre Vasudeva llegó temblando con un miedo mortal por el temor de que una terrible desgracia pudiera caer sobre su cabeza. Cuando llegó a su presencia, Kamsa explotó de furia y le hizo una pregunta, gruñendo ante su cara: '¿Cuántos niños tienes ahora?' Vasudeva no tenía palabras para hablar, lo abrumaba el miedo de que algo terrible podía pasar si contestaba; cuando respondió sus labios temblaban. 'Tengo seis ahora'. Kamsa gritó: '¡Bien! Mañana al amanecer debes traer a los seis y ponerlos en mis manos".

"Vasudeva no dijo ni una sola palabra como respuesta. El tenía que cumplir con su palabra. Sin embargo, el apego a sus retoños lo hacía titubear. Caminaba como un cadáver que hubiera podido levantarse. Llegó después adonde estaba Devaki, quien acariciaba a los seis niños que se sentaban en su regazo. Cuando le dijo que Kamsa le había pedido que le llevara a sus hijos, ella los abrazó fuertemente y sufrió una tortura que sobrepasa a la imaginación".

"¡Maharajá! ¡Ve cuántas vidas inocentes fueron sacrificadas con el afán de prolongar una sola vida! Quizá te preguntes el por qué de este horripilante pecado. Pero, ¿quién puede descifrar el misterio de lo Divino? Desde un punto de vista solamente externo, esto parece un imperdonable infanticidio ¡El ojo interno podría percibir en esto el resultado de pecados cometidos en el pasado por esos mismos niños, o por la culminación de alguna maldición que fue pronunciada contra ellos. Bien puede ser también su paso hacia un nivel superior de vida o nacimiento. ¿Quién puede saber lo que yace en los recovecos de sus pasados, o en las cavernas de sus futuros? ¿Quién podría saber por qué ellos nacieron, vivieron y murieron? Todos observan solamente el intervalo entre el nacimiento y la muerte; el hombre se preocupa solamente de ese limitado período, pero el maestro y soberano de todos los mundos, pasado, presente y futuro, no lo hace así. El tiene más compasión que todos los hombres. El derrama su gracia ponderando las tres etapas del tiempo, las tres dimensiones del espacio y las tres cualidades del carácter. El lo sabe mejor, más que ningún hombre; por lo tanto, el único recurso para el hombre es confiar en que todo es su voluntad y estar en paz, absorto dentro de sí mismo en la contemplación de su gloria y su gracia".

"Maharaja, al día siguiente, tan pronto como salió el sol por el horizonte, Vasudeva llevó a los niños totalmente en contra de su voluntad, con la ayuda de sus servidores, y con los ojos cerrados firmemente se los entregó a Kamsa y rompió en llanto. El egocéntrico maniático tomó a cada uno de ellos por una pierna y los estrelló en forma brutal contra el duro suelo. Incapaz de interferir y evitar esto, el infortunado Vasudeva caminó de regreso a casa, con el corazón apesadumbrado, lamentándose del monstruoso pecado que le había ocasionado esta deplorable recompensa. La pareja real sufría una terrible agonía a causa de los terribles sufrimientos que juntos llevaron y soportaron en silencio. Ellos sentían que cada momento de sus vidas era como una insoportable carga. Pero se consolaban mutuamente diciendo: `Que se haga la voluntad de Dios, tenemos que vivir hasta que nuestras vidas se terminen'. Fortalecidos con este sentimiento, fueron disolviendo sus fuerzas en los torrentes de lágrimas que el dolor les hacía brotar".

"Mientras tanto, ¡llegó el séptimo embarazo! Pero, sorpresivamente, éste fue abortado en el séptimo mes ¿era necesario informarle esto a Kamsa? Si tenía que ser así, ¿cómo? Ellos no encontraban la respuesta. Cuando Kamsa se enteró de esto, sospechó que su hermana podía ser capaz de alguna estratagema para engañarlo, por lo cual la puso junto con su esposo en una prisión cuidadosamente vigilada".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 43

 

 

 

LA CONSUMACION EN MANDA NANDANA

 

 

"Devaki y Vasudeva, quienes pasaban sus días en prisión, permanecían sentados con sus cabellos desarreglados, flacos y lánguidos a causa de la falta de apetito y los medios para alimentar sus cuerpos. No tenían deseos de comer o dormir. Se consumían lentamente por el dolor de la pérdida de los niños. Cuando su vida en la prisión entró en su segundo año, Devaki concibió por octava ocasión. ;Oh! ¡Aquello fue maravilloso! ¡Qué transformación les trajo esto a ellos! ¡Las caras de Devaki y Vasudeva, que se habían ajado y secado, florecieron repentinamente como los lotos en plena floración y brillaban con un extraño esplendor! Sus cuerpos, que se habían reducido casi a huesos y piel, ahora se llenaban de carnes y se volvieron redondos y suaves y brillaban con un encantador tono dorado. La celda en la que permanecía Devaki estaba impregnada de fragantes arorfias, emitía una maravillosa luz y estaba llena de inexplicable música y el cascabeleo de pies que danzaban. ¡Verdaderamente eran visiones y sonidos asombrosos! Devaki y Vasudeva se percataron de los fenómenos, pero estaban aterrorizados de informarlo a Kamsa, pues en su furioso delirio de venganza podría destrozar la matriz de Devaki. Estaban ansiosos acerca del extraño futuro de su hijo que debería nacer y estaban inquietos con tétricos presagios".

"¿Y qué decir de Kamsa? El sabía que su tiempo volaba rápidamente hacia su fin, estaba consternado por la ambición de continuar como emperador incuestionable de esos dominios; estaba avasallado por el impulso de la conspiración, y de esta forma invadió los territorios de los principados de los Yadus, Vrishni, Boja y Andaka, y los anexó a sus dominios; estaba tan ansioso de establecer su régimen tiránico que mandó a Ungrasena, su propio padre, ya anciano, a un calabozo, después de lo cual se proclamó soberano".

Cuando Suka relataba esta historia, Parikshit lo interrumpió con las siguientes palabras: "¡Oh Dios! ¿Qué insensatez es esa? Sabiendo plenamente que su fin se acercaba, sabiendo que en el octavo embarazo la persona que iba a destruirlo estaba creciendo rápidamente, sabiendo que la voz del cielo que le había hablado no podía mentir, ¿se decidió aun así Kamsa a efectuar estos actos de ambición desmedida y de perversidad sin nombre? Esto es verdaderamente inconcebible".

Al escuchar estas palabras, Suka soltó una carcajada y le dijo: "¡Maharaja! ¡Evidentemente tú piensas que todos los que saben que su fin se acerca, al igual que tú, utilizarán el tiempo que les queda en la búsqueda de la realización de la visión de El, quien es la encarnación del tiempo! Sin embargo, este tipo de anhelos, como el tuyo, solamente pueden surgir en la mente como resultado de un balance favorable de méritos adquiridos en vidas previas. Este no puede surgir repentinamente. ¡Considera la gran diferencia entre las acciones a las que tú te has dedicado cuando supiste que la vida otorgada para ti se precipitaba hacia su final y las actividades en las cuales se involucró Kamsa cuando supo que su final estaba cerca! Estas dos actitudes son denominadas como Deva y Asura, Divina y demoníaca. Para aquellos que están provistos del Devi o virtudes Divinas de disposición para realizar buenas acciones y tener buenos pensamientos, fe en Dios, compasión hacia todos los seres, arrepentimiento por desviarse del camino Recto, Verdad, No Violencia y Amor, durante sus últimos días solamente tendrán pensamientos en Dios o urgencia de hacer buenos actos. Por el contrario, aquellos que están sumergidos en el egoísmo, la autosuficiencia, la ambición, los vicios, la violencia y la corrupción, durante sus últimos días sufrirán de urgencias malignas, y se destruirán ellos mismos. Los primeros obtienen beatitud; los últimos adquieren solamente el infierno".

"A los ojos de un observador, sólo habrá una misma consumación, la muerte. Pero la meta alcanzada por cada uno de ellos es distinta; es invisible para los que están alrededor de ellos. La meta está determinada por los pensamientos que surgen en la mente del que está muriendo. La destrucción de la vida es algo común; la Visión Divina de Dios es algo que debe ser ganado y merecido. Esto es único. De aquí el proverbio `Cuando el desastre es inminente, el intelecto se vuelve en contra' ¡Solamente aquellos que están a punto de ser destruidos harán y consentirán semejantes intenciones perversas! Aquellos que están propensos a ser bendecidos con la visión de Dios se aferrarán a lo puro y elevado en sus últimos pensamientos".

Cuando Suka habló así, el Maharaja Parikshit dijo con toda sinceridad: "¡No, esto no es el resultado de mi esfuerzo o la consecuencia de los méritos adquiridos por mí en vidas previas! Es el fruto de la bondad de mis abuelos y mi padre la que me dirige a lo largo del camino correcto y más que todo la iluminación irradiada por gemas de la sabiduría como tú, y el efecto consagrante de la Gracia de Krishna. Todos ellos están elevando la devoción y la dedicación que surge en mí; por supuesto que las compañías que uno tiene el privilegio o impulso de compartir, tienen un efecto promotor o adverso. Pero, afortunadamente, desde el momento de mi nacimiento, la Gracia de Dios ha sido la guía y el guardián para mí. Yo he sido formado y sostenido por la asociación con los hombres buenos, la amistad con los justos y morales; las relaciones con grandes eruditos y la inspiración y los actos magnánimos de mis ilustres abuelos. Yo debo también reconocer la ayuda proporcionada por los sabios ministros, que me sirvieron como mi mano derecha y que ganaron y disfrutaron del amor y reverencia de mis ciudadanos. Todo esto no pudo ser nunca el resultado de mis esfuerzos. A pesar de que la semilla fuera excelente, si el campo es estéril, ¿se podría acaso tener una cosecha abundante? Aun si mis ideales fueran sublimes, si mi reino no tuviera una elevada tradición establecida por mis ancestros, ni eruditos y sabios para instruir e inspirar, ni ministros para elaborar y efectuar acciones, ni ciudadanos que apreciaran y actuaran estos ideales, éstos serían sólo como las vasijas de leche arruinadas por las gotas de yogurt ácido; ¿no es cierto?"

"¡Si no hubiera sido por ellos, mis ideales se podían haber evaporado y podría haberme embebido en los vicios de la gente que me adulara y convertirme en otro corazón endurecido como Kamsa! Es por esto que mi conclusión es que los pecaminosos actos de Kamsa tienen que ser atribuidos en una cierta medida a los vicios inherentes en los eruditos, ancianos, ministros y súbditos del reino de Kamsa. Por supuesto que tú eres el más competente para opinar sobre la exactitud de esta conclusión. Bueno, pero ¿para qué gastar las pocas horas restantes de mi vida buscando las faltas de los demás o analizando sus causas y consecuencias? Es mejor si yo santifico cada segundo; cuéntame, maestro, acerca del sagrado momento del nacimiento de Krishna, cuando el mismísimo aliento de mi vida, Gopala, apareció sobre esta tierra". Suplicando de esta manera, Parikshit se postró a los pies de Suka y se sentó con los ojos cerrados, ávido de escuchar. Estaba anhelando con jubilosa expectación saber de parte de Suka el asombroso misterio del nacimiento de Krishna. Suka continuó la historia así:

"Maharaja, el feto del séptimo embarazo fue tomado y transferido a la matriz de la esposa de Vasudeva, llamada Rohini, quien estaba en Gokula bajo la protección de Nada. Esto fue hecho con el fin de que el niño pudiera crecer como un compañero y ayudante de Gopala. Rohini dio a luz un niño, quien fue nombrado Balarama por Garga, el preceptor de la familia, ya que era extraordinariamente fuerte de cuerpo y cautivaba a todo el mundo por su inocencia y su inteligencia. Como había sido transferido de la matriz de Devaki a la de Rohini, también fue llamado Samkarshana (Aquel que fue atraído)".

"Mientras tanto, el octavo embarazo completó sus nueve meses; Devaki y Vasudeva sentían sus vidas pendiendo de un hilo, pues estaban torturados por el pensamiento de lo que podía suceder en cualquier momento, cuando llegara el nacimiento, ¡pues Kamsa podría castigarlos o destruir al enemigo al que temía! Se sentían indefensos, con gran angustia, sin apetito ni sueño. Cuando Kamsa supo que los nueve meses habían transcurrido, tomó precauciones adicionales para evitar que el niño se le escapara. Ordenó que se pusieran grilletes con cadenas en los pies y manos a Vasudeva y Devaki, mandó cerrar las puertas de la prisión con artefactos aun más complicados, colocó alrededor de la prisión un mayor número de guardias que también eran más capaces y alertas, ordenó también que cada cinco minutos los guardias deberían examinar y convencerse de que los prisioneros estaban dentro de las paredes de la prisión. Kamsa estaba incesantemente preocupado y ansioso por el nacimiento y lo que podía sucederle a él después".

"Pero, ¿quién puede sondear la inescrutable operación de la voluntad Divina? ¿Puede penetrarse y revelarse el misterio Divino? Los tontos que no pueden comprender la verdad, que no pueden reconocer la Divinidad ni medir el poder de Dios, que no tienen fe en Dios, vivirán en el engaño de que sus insignificantes planes los salvarán y que pueden triunfar a través de sus propios esfuerzos. El hecho es que ni siquiera el más pequeño éxito puede obtenerse sin la Gracia de Dios. A pesar de que esto es verdad, no debemos sentarnos con las manos en actitud de plegaria, creyendo que una cosa se realizará por sí sola y cuando Dios desee. El esfuerzo humano es esencial y el hombre mismo debe hacer el intento. Debe usar la fuerza y habilidades con las cuales ha sido dotado y decidirse a continuar con el trabajo, dejando la responsabilidad del éxito a Dios. Porque sin la Gracia de Dios, todo esfuerzo se volverá infructuoso".

"Una noche, estando acostada sobre el piso de la prisión, Devaki sintió los dolores del parto; fijó su mente en Dios y veía atentamente hacia la llama de la pequeña lámpara de aceite, preguntándose ansiosamente: `¿Qué sucederá conmigo? ¿Qué me depara el destino?' Repentinamente la llama se extinguió y la oscuridad invadió la celda. En ese preciso instante ella vio una resplandeciente figura que emanaba un extraño resplandor y que permanecía frente a ella. Se preguntaba qué podía ser; llamó a Vasudeva temiendo que pudiera ser Karnsa en esa forma; estaba perdida en la confusión y la duda acerca de la identidad del fenómeno que estaba ante ella. Repentinamente, la figura se volvió clara. Estaba armada con la concha, el disco, la maza y la cuarta mano colocada en el gesto de Abaya (la posición que indica que uno no debe temer). Aquella figura habló suave y dulcemente: `No se aflijan, soy Narayana. Voy a nacer en unos instantes más como tu hijo con la intención de aliviar todas tus aflicciones, en respuesta a la promesa que te hice cuando me visualizaste como resultado de tu intenso ascetismo. No se preocupen por mí. Sean simplemente testigos del drama que está a punto de representarse. En todos los catorce mundos no existe alguien ya nacido o por nacer que me pueda infligir el más pequeño daño; estén seguros de esto. Aun cuando les afecten algunas pequeñas ansiedades, como consecuencia del afecto hacia el niño que ustedes tendrán, y la ilusión nuble sus mentes, podrán ser capaces de atestiguar inmediatamente milagros que les revelarán mi naturaleza. Tan pronto como Yo nazca, los grilletes caerán de sus manos y pies y las puertas de la prisión se abrirán por sí solas. Sácame de aquí sin que nadie se dé cuenta y llévame a la casa de Nanda en Gokula, después colócame al lado de su esposa Yashoda, que en estos precisos momentos tiene dolores de parto. Toma de su lado a la bebita que ella habrá dado a luz en esos momentos y tráela a esta prisión y manténganla con ustedes. Después envía el mensaje a Kamsa. Mientras él recibe la noticia, nadie en Matura ni en Gokula se dará cuenta de ti ni te aprehenderá; yo lo arreglaré todo de esta forma'. El brillaba con una Divina irradiación y bendiciendo a Devaki y Vasudeva, entró en la matriz de ella como una esfera luminosa. En pocos minutos Devaki daba a luz".

"Eran las 3.30 de la madrugada, la hora auspiciosa del Brahmamuhurtan. El Poder Divino de la Ilusión (Vishnu Maya) produjo un sueño repentino sobre todos los guardias y centinelas, quienes cayeron como troncos en sus lugares y entraron en un profundo sueño. Las gruesas cadenas de hierro que ataban las manos y pies de Vasudeva cayeron al suelo en un instante. Las puertas y los pórticos se abrieron de golpe. A pesar de que era la hora más oscura de la noche, los cucos cantaban con un espontáneo brote de júbilo, los pericos anunciaban la celestial felicidad que sentían. Las estrellas titilaban porque cada una de ellas estaba sonriendo con gran regocijo interior. El Dios de la lluvia derramaba una llovizna de gotas con forma de flores sobre la tierra. Alrededor de la prisión se arremolinaban parvadas de pajaritos trinando las dulces melodías de sus alegres cantos".

"Vasudeva se percataba de todas estas manifestaciones del encanto de Dios volvió los ojos hacia donde estaba el recién nacido y se quedó maravillado por lo que vio. `¿Es esto realidad?', se preguntaba dentro de sí. `¿O será esto una ilusión mental?', Maharaja, él estaba como clavado a ese lugar, como una columna, pues había un brillante halo de luz que circundaba al bebé, quien rió abiertamente al ver al padre y a la madre. ¡Daba la impresión de que estaba a punto de decir algo! ¡Y efectivamente, ellos escucharon sus palabras: `Ahora, sin demora, llévame a Gokula!"

"Vasudeva no titubeó, extendió un viejo doti sobre una esterilla de bambú y colocó al bebé sobre ella, después tomó un viejo sari de Devaki y cubrió con él al bebé. Finalmente, salió a través de las puertas y portones abiertos, y entre los guardias dormidos. O'bserv ó que caían del cielo pequeñas gotas de lluvia y estaba triste de que e¡ niño recién nacido pudiera empaparse rápidamente. Sin embargo, cuando miró hacia atrás, encontró que la serpiente Adi sesha seguía sus pasos y evitaba que la lluvia mojara al bebé manteniendo una ribeteada sombrilla formada por las amplias caperuzas de sus cabezas. A cada paso a lo largo del camino Vasudeva notaba señales favorables y auspiciosas. A pesar de que el sol no había salido aún, los lotos se habían abierto dentro de todos los estanques y se inclinaban hacia El cuando pasaba. A pesar de que era de noche y no había esperanzas de luz de luna, tal vez por el anhelo de tener una visión del Divino bebé, la Luna llena espiaba a través de las nubes, y durante todo el camino iluminó con sus frescos rayos de luz solamente la esterilla de bambú en la cual estaba acostado el bebé. El niño que atraía todos estos buenos augurios fue colocado en la casa de Nanda y la niña que había nacido en ese preciso instante fue llevada y colocada en las manos de Devaki. Tan pronto como hizo esto, Vasudeva explotó en lágrimas; no podía contener su llanto".

En los precisos instantes en que Suka expresaba este paip',ras, Parikshit gritó: "¡Krishna, Krishna!" ¡Toda la gente miró hacia C; rey y se apresuró a llegar hacia él y vieron a una serpiente que se alejaba zigzagueando rápidamente, después de haber mordido el pie derecho del Maharaja! Fue evidente para todos que el final había llegüdo. Te

dos hicieron eco a las palabras de Parikshit y repetían: "¡Krishna, Krishna!" y "¡Oh Dwarakavasa! ¡Brindavanavihara." La vasta congregación no tenía otro pensamiento que el de Dios, ninguna otra palabra que el nombre de Dios. El Maharaja cayó al sucio s obrc la tierra repitiendo: "¡Krishna, Krishna!" Los eruditos en el Vedanta recitaban hinnnos védicos. Los devotos cantaban la gloria de Dios en coro, los ascetas y sabios estaban absortos en la repetición del Nombre (Japa) y meditación (Dhyana). Suka derramó lágrimas de Bienaventuranza interior; les anunció: "¡El Maharaja ha alcanzado a Gopala!" Ordenó que los rituales funerarios fueran celebrados y se alejó de ahí sin que nadie lo notara.

La palabra Suka quiere decir guacamaya; sí, él fue la guacamaya que cortó del árbol de los Vedas la madura fruta llena de néctar llamada Bhagavata y le permitió al mundo probarla y ser nutrido por ella. ¡Que el mundo disfrute de esa fruta y a través de ella se fortalezca y obtenga la Bienaventuranza que ella puede conferir! ¡Que la humanidad alcance el Nanda nandana!

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