photo om_anm_zps9964cdbf.gif

108 ULTIMAS PUBLICACIONES

viernes, 31 de julio de 2026

El Gita Un Torrente de Sabiduría BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA - SEGUNDA PARTE

CAPITULO

XIV

 

 

 

No hay nada igual al conocimiento. ¿Y qué es el conocimiento? Aquello que te ayuda a cruzar este mar de constante flujo y reflujo. Es de dos clases: el primero es el conocimiento objetivo (vishayajñana), y el segundo, el conocimiento integral (abhedajñana).

A la primera clase corresponde el conocimiento del mundo y a la segunda el conocimiento de la identidad de Dios y del Atma individual, el cual es llamado conocimiento indiferenciado o integral (abheda). Este conocimiento no es una función del intelecto (buddhi); es una característica de algo que está más allá, de algo que presencia las actividades aun del mismo intelecto. Destruye el engaño respecto a este constante fluir que se tiene por realidad; quita el temor del corazón del hombre; le revela a Dios y lo que él y todo esto son. Por ello se le llama el conocimiento correcto (myakjñana), el conocimiento más cercano (samipyajñana).

Hay dos senderos por los cuales el hombre puede acercarse a este conocimiento indiferenciado (abhedajñana): el interno y el externo. La práctica externa (sadhana) es la acción (karma) sin deseo por los frutos (nishkamakarma), el que se ocupa de actividades sin apego por el resultado de las mismas y como dedicadas al Señor. La sadhana consiste en la meditación y la iluminación (dhyana y samadhi). En terminología vedántica, a ésta se la llama meditación profunda y repetida (nididhyasana). "Escucha y reflexiona sobre lo que has escuchado". Estos dos pasos son las bases de esta concentración interna. Sin darlos, la meditación es imposible de lograr.

El significado de lo que se llama control de los sentidos (Atmasamyama) es el desapego del mundo sensorio exterior. La meta de toda vida es conocer al Alma Suprema (Paramatma), lograr la Liberación. No puede haber otra finalidad para el hombre. El hombre no es dotado de vida para que la utilice como un medio para construir casas y edificios ni para la adquisición de tierras o la acumulación de riqueza, el aumento de la progenie, la obtención de títulos ni para ascender a escaños más elevados de la vida social. Su grandeza no depende de esto. El éxito superior en la vida consiste en alcanzar la Bienaventuranza permanente, en el escape continuo del pesar y la agitación.

El llamado es: "Escuchen, ¡oh hijos de la inmortalidad en el mundo entero!" Esa es la invitación. La herencia de la inmortalidad debe ser reconocida y experimentada; tiene que volverse a ganar. Los lazos formados por los nombres y las formas tienen que romperse; sólo son ligaduras hechas por el mismo material que el de los sueños. Son cambiantes y temporales. No son características naturales y genuinas del individuo. La verdadera sabiduría consiste en reconocer que el hombre es Bienaventuranza pura; Bienaventuranza que perdura desde el pasado hasta el presente y perdurará en el futuro. El escapar del pesar por un breve período y lograr alegría por poco tiempo no son señales de verdadera Liberación. "Si buscas este estado de Bienaventuranza permanente, genuino y puro, debes apegarte a Mí", dijo Krishna.

"¡Arjuna! Quien efectúe práctica espiritual después de apegarse a Mí y con la mira de liberarse de la vejez y de la senilidad, llegará a saber todo lo que ha de saberse respecto a Brahman (Dios), al karma y al Atma. Soy el señor de los elementos que componen la materia, el constante devenir de las deidades tutelares o espíritus y del sacrificio, y si como tal soy adorado, el adorador logrará ser ecuánime y controlar por completo los caprichos de la mente. Además, esa persona morará en Mí, sin olvidarme ni siquiera en sus últimos momentos. Por esta razón, él también me alcanzará. Es decir, se fundirá en Mí.

"¡Arjuna! Todo el mundo está ansioso de evitar la vejez y la muerte; es propio de la naturaleza humana tener esa ansiedad. Pero, ¿de qué sirve la mera ansiedad? La conducta y el comportamiento deberian estar de acuerdo con el propio objetivo. Si se tiene un anhelo sincero y se entrega toda la confianza al Señor y se rinde uno fielmente ante El, la niebla del dolor será dispersada por los rayos de Su Gracia. Si por el contrario, uno deposita su confianza en los objetivos de este mundo, el sufrimiento consiguiente nunca terminará; ni tampoco podrá ser eliminado por nadie más que por el Señor. Así que sirve al Señor de la maya, al diseñador de todo este país de ensueños, en lugar de servir al sueño mismo. ¿Cómo podría el apego a la ilusión producir otra cosa que desilusión? ¿Cómo podría lograrse la felicidad por tales medios? Si no se obtiene la felicidad y no se evita el pesar ¿cómo puede lograrse la Liberación?", preguntó Krishna.

Arjuna intervino y dijo: "Krishna, ¿no podrán alcanzarte hombres con un comportamiento semejante? Dices que el dolor debe ser conquistado antes que uno pueda alcanzarte. Pues bien, ¿cuál es el origen de ese dolor? ¿Cómo debe atacarse? ¿Cómo aparece? ¿Cómo puede uno tratar de superarlo sin conocer su origen y su desarrollo? Por favor, dime cómo surge este dolor en la mente humana".

"Escucha, Arjuna", condescendió a explicar Krishna. "La fuente de toda clase de sufrimiento es la ignorancia. Podrías ahora preguntarme cuál es la fuente de la ignorancia. Te lo diré. Es la identificación con el cuerpo, la ilusión de sentir que eres sólo el cuerpo. Esta puede ser eliminada únicamente mediante la adquisición del conocimiento apropiado. Para ahuyentar las tinieblas, lo que se necesita es luz; no se las puede espantar, no es posible que se desvanezcan con la oración, la petición o la protesta. A menos que haya luz, la oscuridad no desaparecerá, por mucho que uno se esfuerce en ello. Así, la ignorancia tampoco desaparecerá tan sólo con desear que desaparezca. Una vez que hayas comprendido la naturaleza y las variaciones de este aspecto, de este no conocimiento, la verdad quedará desnuda y el pesar se desvanecerá.

"Cuando se va la ignorancia, el dolor también se va. Por lo tanto, apégate a Mí, obtén la luz del conocimiento verdadero y camina por el sendero del no pesar", dijo Krishna.

Inmediatamente, Arjuna replicó: "¡Krishna! Hasta ahora estuviste hablando de determinados senderos por los cuales podemos alcanzarte. Pero si al final de todo me dices estas cosas tan incomprensibles, ¿cómo podré yo captar su significado? ¡Ni siquiera medas, como medida preliminar, alguna capacidad para lograrlo! Por eso te pido me complazcas describiéndome este punto con mayor detalle, de manera que yo pueda seguirte mejor y alcanzarte".

Krishna contestó: "¡Amado cuñado! ¡Escucha! Podrás comprender Mi misterio una vez que tengas clara la idea de Dios (Brahman), del Espíritu Supremo, de todo lo relativo al ser individual (adhyatma), de la acción (karma), de la esencia de la materia (adhibhuta), del espíritu tutelar (adhidaivam) y del sacrificio supremo (adhiyajna). Y te digo esto también: cualquiera que entienda Mi misterio me alcanzará".

"Entonces, oh Señor, háblame del primero de éstos, de Brahman", exclamó Arjuna.

"¡Arjuna! `Aksharam Brahma Paramam'... Brahman (Dios) es mencionado como el indestructible que está más allá de todo. `Akshara' significa sin `kshara' o destrucción, o sea indestructible. Brahman proviene de una raíz que significa grande, vasto, etc. ¿Qué tan vasto? preguntarás. Más vasto de lo que tú llamas vasto, es la respuesta. La palabra `akshara' tiene otro significado también. Significa omnipresente, inmanente a todo. Brahman no es meramente `akshara', como habrás notado. Es 'Param aksharam'. ¿Qué significa esto? Es esa clase de ser imperecedero que está más allá del alcance del tiempo, del espacio y del conocimiento; no puede ser reconocido por ningún ser de ninguna categoría; nunca declina ni tiene fin; es Paramaksharam, el indestructible, indescriptible Supremo.

"La meta de la humanidad es alcanzar ese Brahman. Aksharam y Dios significan la misma meta. Indican dos aspectos de la misma verdad; uno con atributos (saguna) y otro sin ellos (nirguna). Pues akshara significa también una sílaba, el 'pranava OM', que es el símbolo de Brahman (Dios). Por eso se le llama Yoga del Supremo e Imperecedero Brahman o Akshara Parabraman Yoga. Brahman tiene dos adjetivos: Paranam y Aksharam. Akshara indica el pranava a la vez que la maya. La maya también está contenida en el pranava. Estos dos aspectos tienen atributos, tienen cualidades específicas (savisesha). Brahman, sin embargo, no tiene calificativos ni atributos, es puro por su propio derecho (nirvisesha). Quien comprende esto, me alcanzará.

"Ahora vamos a un segundo punto: es Dios quien mora en cada cuerpo en la forma del `yo'. En efecto, cada cuerpo depende de esa entidad llamada `yo'. En el cuerpo, cada parte y cada órgano desempeñan una tarea principal. Cada sentido establece contacto con el medio e informa después respecto a un determinado conjunto de impresiones que recibe del mundo exterior. Pero aunque relacionado con los sentidos, hay un 'yo' que brilla en el cuerpo, por encima y detrás de ellos. Si esa relación se rompe, ¡esa entidad se convierte en materia inerte!

"Cuando la fuerza del `yo' fluye a través de los sentidos, éstos pueden desempeñar las tareas que tienen asignadas. Esa fuerza es el Ser Supremo (Adhyatma); no puede conocerse sin tener que hacer un gran esfuerzo. Utiliza tu más aguda capacidad de discernimiento y podrás conocer esa fuerza aunque sólo hasta cierto punto. Dios es la entidad `Aquello'(Tat); el Ser Supremo (Adhyatma) es la entidad `Tú' (Tvam). Para que esto sea más claro, considera estas entidades como si una fuera la apariencia y la otra el carácter, o bien una la forma y otra la sustancia, respectivamente. Dios (Brahman) es la forma, el Ser Supremo (Adhyatma) es la sustancia", dijo Krishna.

Hagamos más consideraciones sobre este asunto. Los Sastras (Códigos de Moral), describen a Dios como Ser ConcienciaBienaventuranza (Sat Chit Ananda), ¿no es así? Esta es una manera de nombrarlo con el lenguaje vedántico. También se le describe como "asthibhathipriyam". ¿Son iguales ambos, o significan cosas diferentes? Veamos, "Ser" (Sat) significa aquello que perdura en el pasado, el presente y el futuro. El mismo significado lo tiene la palabra "asthi", existente, presente. "Conciencia" (Chit) significa lo que está consciente de todo; el mismo significado tiene la palabra "bhathi", percepción, conocimiento. "Bienaventuranza" (Ananda) significa interminable fuente de alegría; "priyam", amado, favorito, que da alegría, también indica lo mismo. Estos tres atributos se encuentran en cada ser humano, y también en cada bestia y en cada ave.

Tomemos el primero de ellos, Ser (Sat), y lo veremos con mayor claridad. El cuerpo está sujeto a destrucción, tarde o temprano. Todo el mundo está consciente de esto; nadie ignora este hecho elemental. Sin embargo, ¡todo el mundo le tiene temor a la muerte! Nadie desea la muerte ni ansía encontrarse con ella. Pero es inevitable y uno tiene que encontrarse con ella, aunque no la desee y trate de evitarla. Todo lo que nace tiene que morir algún día; sin embargo, a nadie le gusta morir.

¿Cuál es la clave de esta paradoja? Fíjate en esto: ¿quién no desea la muerte? ¿Quién se encuentra con la muerte? ¿Qué es lo que se va y qué es lo que queda? Respuesta: el cuerpo es lo que muere, lo que cae. Lo que no muere es el Atma. Sólo que te engañas a ti mismo al pensar que es el Atma o "tú" lo que muere. El Atma nada tiene que ver con la muerte o el nacimiento. El cuerpo es lo que experimenta la muerte; el Alma, que es eterna, verdadera y pura, no muere. Tú eres el Alma, que no es afín con la muerte. Es decir, eres "sat" o la existencia; tu naturaleza es el Ser. El Alma es "hija de la inmortalidad", y no el cuerpo. El Alma es la existencia, no el cuerpo.

Tú eres el Ser (Sat), el Alma, la entidad que no muere. Es el Alma lo que está dentro de cada envoltura y, de esta manera, cada ser siente la fuerza de ese Ser (Sat) en forma de existencia eterna e inmutable. Esto está claro y no puede haber confusión.

Ahora tomemos el segundo punto, Conciencia (Chit), la fuerza que insta a uno a conocerlo todo. Toda persona tiene ansia de saber acerca de cualquier cosa que aparezca en su conciencia y se pregunta: "¿Qué es esto? ¿Cómo sucede aquello?" Los que tendrán éxito en averiguarlo serán unos cuantos. Otros sólo podrán tener el anhelo, porque carecen de la inteligencia persistente que se necesita para insistir en la búsqueda hasta lograrlo. Pero eso no importa, ya que el factor esencial es la sed, el anhelo.

Háganse acompañar por un pequeñuelo cuando vayan al mercado, al bazar o a una exposición. Notarán que el muchacho no solamente se paseará admirando las diversas cosas por todos lados, sino que está constantemente preguntándoles: ¿qué es esto? y ¿qué es aquello? Podrá tratarse de alguna cosa que él no necesita para nada o que no está al alcance de su comprensión y sin embargo, el torrente de preguntas no se agotará.

Consideren tan sólo el significado interno de esta sed de conocimiento. Es el poder de la conciencia (chitshakthi) que se está expresando. No es propio de su naturaleza dejar a un lado las cosas, ser indiferente a ellas. No puede descansar hasta obtener el conocimiento, y así es como surge el hambre de saber, como un torrente de preguntas. El poder de la conciencia es luminoso por sí mismo, de manera que tiene la virtud de iluminar hasta las cosas inertes. Esta es la razón por la cual estas cualidades brillan en el hombre y se vuelven más claras para él las demás cosas.

 Esto es bastante para dejar bien asentado que el hombre tiene en sí mismo el principio de la inteligencia.

Y ahora al tercer punto, la Bienaventuranza o Ananda. Hasta las bestias y las aves anhelan felicidad, sin necesidad de ser instadas o persuadidas por otros; hacen cualquier esfuerzo por alcanzarla. Ninguna de ellas desea el sufrimiento o el dolor; todas se esfuerzan por escapar al dolor y al sufrimiento, y si éstos se vuelven inevitables, se esfuerzan por ponerles fin.

En cuanto al hombre, no se necesita mayor explicación. En toda ocasión, en todo acto, en toda actividad, él busca felicidad continua. En ningún momento, en ningún lugar, en ninguna etapa de su vida, desea el sufrimiento. Implora la alegría y la felicidad, propias y de los suyos, por medio de cualquier adoración que ofrezca o de cualquier reunión de bhajans (cantos devocionales) en que participe, por los votos que cumple, por los ritos que ejecuta, las peregrinaciones que efectúa y las ofrendas que hace para obtener mérito espiritual. ¿Y por qué? Hasta cuando el cuerpo sufre alguna enfermedad y el doctor receta una medicina para curarlo y sanarlo, ¡quiere que ésta sea dulce, sedante y agradable!

¿Qué es lo que está en la raíz de este deseo? El hombre es fundamentalmente de naturaleza feliz (sukhasvabhava). La Bienaventuranza es su personalidad misma. No es de la naturaleza del cuerpo que ocupa. Es de aquella del Alma. La felicidad es la naturaleza del Alma. Por eso es que nadie se sorprende cuando está feliz y nadie muestra curiosidad por la felicidad de uno, puesto que es algo natural. La gente se sorprende únicamente cuando observa algo que no estaba ahí antes. Lo que se ve todos los días no incita la curiosidad. Esta surge solamente cuando ocurre algo que no es natural y se hace notar.

Tómese este ejemplo. Una criatura está en su cuna. Alegremente ríe al oír el tintineo de las campanillas, o al disfrutar con algún juguete, o quizás porque ha recibido alguna sensación lo suficientemente placentera como para expresarse así; nadie se sorprende ni se preocupa por esto. Nadie pierde la calma a causa de eso. Pero en cuanto la criatura que antes jugaba y reía empieza a gritar y a llorar, entonces todo aquel que esté lo suficientemente cerca para oírlo correrá hasta la cuna y desesperadamente buscará en ella y entre las sábanas la causa de esa conmoción. Esta es la experiencia de todos aquellos que tienen algo que ver con niños. A nadie le preocupó descubrir la razón por la cual el niño estaba contento; pero todos buscaron la causa cuando lloró. ¿Por qué? Porque la felicidad y el gozo son su naturaleza propia; la tristeza es antinatural, contraria a su composición interna.

Pero esto no es todo. Tomemos de la experiencia otro ejemplo. Cuando algún amigo o pariente se encuentra feliz y en la opulencia, nadie se toma la molestia de preguntarle por qué está tan contento; sencillamente no le prestan atención, no lo molestan con preguntas sobre su estado de ánimo. Pero cuando se ve afectado por el pesar y se muestra infeliz, entonces empiezan a preocuparse y a preocuparlo a él también. ¿Por qué? Porque la felicidad es natural, es de esperarse, no es nada que sorprenda, puesto que es de la naturaleza del Atma, lo que todo el mundo es. Esa es la razón por la cual uno siempre anhela tener felicidad (ananda) constante.

Los tres atributos antes mencionados: Ser, Conciencia y Bienaventuranza (Sat Chit Ananda), pueden verse en cada ser como el meollo mismo de su existencia, como su propia realidad. De manera que es el Señor mismo quien ha asumido el papel de Alma individual o jiva y representa a una persona en ese papel. Es sobre este significado interno que Krishna habló en detalle, para que la relación de Dios con el espíritu (adhyatma), es decir, la identidad de ambos con El, pudiera ser bien comprendida por Arjuna.

Enseguida Arjuna rogó que el tercer tema, el de la acción o karma, le fuera explicado plenamente. Krishna desde luego estaba muy dispuesto a complacerlo. Empezó diciendo: " ¡Arjuna! La limitación necesaria para la creación, el desarrollo y la destrucción de los seres es lo que se llama karma. Tanto los que se mueven como los que están quietos, todos son seres. El acto mismo de decidir la creación es karma, el primerísimo karma, el mismo que todavía lo activa todo por doquier; todo este universo y todos los movimientos, agitaciones y actividades contenidas en él son la consecuencia directa del karma primario, Mi Voluntad Divina (Mi sankalpa). En tanto perdure Mi resolución, la corriente de karma seguirá fluyendo. Ese torrente no se secará mientras Yo no lo quiera. Todo lo que ustedes hacen es ser atraídos hacia esta corriente, pues ustedes no son sino corrientes dentro de este torrente, como si fueran ondas u olas. Mi voluntad ha impulsado todo karma, y así, el karma que se hace en consonancia con Mi voluntad se convierte en parte de Mí".

 

 

 

CAPITULO

XV

 

 

"El karma es Mi naturaleza; Yo me manifiesto como karma", dijo Krishna, causando gran constemación en Arjuna. Dijo bien claro que todo karma es Divino, ¡de Su propia esencia! "Será suficiente que sepas que Yo soy Brahman, lo Universal, el Alma, lo individual, y el karma; el conocimiento de esto te dará la Liberación. No necesitas preocuparte de lo demás", dijo Krishna, como si hubiera querido evitar mayor discusión. Evidentemente Krishna quería llevar el carruaje a las filas del enemigo y empezar la batalla, pues el tiempo transcurría muy rápidamente.

Pero Arjuna se mantenía firme; él era diferente. Los hombres comunes no hubieran discutido tanto tiempo con Krishna. Cuando Krishna dice: "No te preocupes del resto", uno debería dejar de preocuparse. Pero Arjuna era el inquisidor preciso para Krishna, y Krishna era el Maestro adecuado para Arjuna; en efecto, ellos son Nara y Narayana (el hombre y el Creador), ¿no es así? De ahí lo apropiado, interesante y valioso de este diálogo.

Arjuna no quedó contento con dejar el asunto así; no aceptó la seguridad de Krishna. "Háblame de las otras tres también, Señor", le rogó: "Sálvame de los tentáculos de la duda", imploró. "Destruye las tinieblas y revélame Tu realidad", insistió. En este punto, Krishna se enterneció un poco. Afectuosamente pasó Su mano por la espalda de Arjuna y le replicó: "No te aflijas; te lo diré todo. La esencia de la materia (adhibhutam) a que antes aludí, no es un embrollo tan formidable. Es algo que está al alcance de todos. Todo lo que declina y muere, todo lo que tiene forma y nombre, está incluido en ella.

"Para decirlo en otras palabras, la esencia de la materia está más allá de la Naturaleza; todas las cosas de aquí, de allá y por doquier que han tomado cuerpo son esencia de la materia (adhibhutam). Pese a ello, no son diferentes a Mi", dijo Krishna, pausando significativamente. ¡Pero no continuó con su exposición!

Los caminos del Señor son conocidos solamente por El. Nadie puede comprender su significado y su propósito. El tratar de descifrarlos es una tarea infructuosa.

"¡No son diferentes de Mí!" Al escuchar estas palabras, Arjuna quedó petrificado por la sorpresa. Su cabeza se llenó de duda. Su inteligencia se nubló. Su convicción sufrió una sacudida. Las dudas se multiplicaron en su cerebro en una secuencia aterradora. ¿Por qué sufría así? ¿Cuál era la razón de todo este desconcierto?

Después de declarar: "Yo soy Ser Existencia Bienaventuranza, la Entidad Verdad Eternidad. No soy afectado por la muerte, la decadencia ni la destrucción", Krishna hacía la devastadora admisión de que ¡El era también el cuerpo temporal, transitorio, destructible! ¡Esta era la causa de toda esa confusión en el cerebro de Arjuna! Cualquiera se hubiera sentido confundido por la duda ante estas declaraciones conflictivas. Krishna rió al ver el apuro de Arjuna.

Sin embargo, puesto que no tenía intención de causar demora y como sabía el origen del dilema de Arjuna, Krishna inmediatamente se propuso resolverle la duda. "¡Arjuna! ¿Por qué te sientes perdido? Estás confundido porque dije que Yo también tengo un cuerpo de tan efímera duración, ¿no es así? La gente común se sorprenderá al escuchar esto. Su reacción será de rechazo, pues es difícil conciliar las dos afirmaciones. Este cuerpo, que es temporal, transitorio y pasajero, tiene afinidad conmigo, pues Yo soy la base de la cual surge. Sin Mí, el cuerpo no puede existir jamás. Esto lo verás claro con una relación sobre su origen. Escucha la explicación de los orígenes del cuerpo, que aclara el misterio. El cuerpo debe primordialmente su surgimiento al alimento que los padres consumieron, ¿no es así? ¿De dónde vino ese alimento? Del elemento tierra, de los granos y otros materiales que crecieron en la tierra. ¿Y la tierra, el elemento tierra? Surgió del elemento agua. Remontándonos más, encontramos que el elemento agua surgió del elemento fuego, el fuego del aire, el aire del éter y el éter de la maya (la ilusión) de Dios. Esa maya es tan sólo Mi vestimenta.

"Mi vestimenta, que Yo mismo dispuse y coloqué a Mi alrededor, se convirtió en el éter, el éter se transformó en el aire, el aire en fuego, el fuego en agua, el agua se convirtió en tierra, la tierra hizo crecer los granos alimenticios ¡y el alimento se transformó en el cuerpo! Así queda aclarado cómo el cuerpo es también Yo mismo, ¿no es así? ¿Por qué dudar de esto?

"Por lo tanto soy también la esencia de la materia (adhibhuta) al igual que soy, como lo dije antes, Dios, el Supremo, y el karma. La causa es lo mismo que el efecto; soy la causa primordial, y así, soy también todos estos efectos. Soy el Absoluto Universal (Paramatma); el resto son las deidades tutelares. En cada ciudadela física o cuerpo está inmanente la personalidad divina llamada Hiranyagarbha.(*) Así como el hombre es servido por sus sentidos, el Hiranyagarbha es servido por las deidades tutelares.

"Podrás preguntar cuál es el papel de estas deidades. Son deidades que sirven al propósito divino; es decir, el ojo es iluminado por Surya, el Sol; el oído por las deidades de las Moradas; Indra motiva a la mano; estas y otras deidades tutelares constituyen los sentidos de Hiranyagarbha (*). No importa cuán grande pueda ser un aspirante, o qué altura haya alcanzado, él podrá lograr el Altísimo únicamente a través de Hiranyagarbha. Hiranyagarbha es en verdad Dios; no hay distinción entre ambos. ¿Está claro, Arjuna? Yo soy tanto esencia de la materia como deidad tutelar; y soy tanto estos dos como soy Dios, el Supremo, y el karma (la acción). Todos ellos plenamente divinos.

"Y ahora la siguiente entidad, el Señor del sacrificio (adhiyajna). ¡Ese también soy Yo! Esta es la entidad que consume gozo y sufrimiento, el resultado de las diversas acciones en que se ocupa. ¡Soy el receptor de la palabra, del tacto, de la forma, del sabor y

 

 

(*) Literalmente, un feto dorado. Nombre de Brahma (así llamado porque nació de un huevo dorado formado de la semilla depositada en las aguas cuando fueron producidas como la primera creación del Autoexistente). Esta semilla se transformó en un huevo dorado, resplandeciente como el Sol, en el cual el Brahman Autoexistente nació como Brahma el Creador, el cual es entonces considerado una manifestación del Autoexistente

del olor, a través de los cinco sentidos de todos los seres, el principio del sacrificio! Soy no solamente la entidad responsable del karma; soy también la entidad para la cual se experimenta ese karma, el receptor de los frutos; soy tanto el benefactor como el beneficiario."

Por supuesto, Krishna logró abrirle los ojos a Arjuna y aclararle esta verdad, este hecho de ser El el Señor del sacrificio. Pero los intelectos ordinarios podrían resultar incapaces de aprehender sus implicaciones. Resultará más fácil si tomamos algunos ejemplos de la vida misma. Cuando quieres aire, conectas el ventilador; cuando quieres luz, conectas la lámpara; cuando quieres cocinar, enciendes la hornalla; cuando quieres dirigirte a un auditorio muy grande, instalas micrófono y amplificadores y los conectas. O si es una impresión gráfica lo que necesitas, harás funcionar la prensa mediante un interruptor. Considera todas estas operaciones como separadas y notarás que no tienen relación la una con la otra. La luz y el aire, el calor y el sonido, no se relacionan entre si; son distintos en todo, según parece. Pero para todos éstos el motivador es el mismo, a saber, la corriente eléctrica. Las expresiones, las manifestaciones podrán ser diferentes; pero el fundamento, la inspiración, la potencia latente, la base, es la misma.

Como la corriente, Dios también trabaja a través de todos los instrumentos y distribuye las consecuencias de todas las actividades de esos instrumentos. Es el receptor de los frutos de todos los karmas. Como la corriente, es el motivador interno de todos los seres. Puesto que es el activador de todos los karmas se le llama Señor del sacrificio.

"El séptimo es el pranava (la vibración vital) que, cuando es pronunciado en el momento de la muerte, propicia la fusión con el imperecedero Dios mismo." A1 decir esto Krishna, Arjuna le rogó de inmediato que le explicara el punto un poco más, de manera que pudiera comprenderlo claramente. Krishna condescendió gustoso. "El momento de la muerte no significa `algún punto futuro del tiempo'. Significa `¡este mismo momento!' Cualquier momento puede convertirse en el `momento de la muerte'. Así, cada momento es el último. Cada momento debe ser llenado con el pranava. El destino del hombre después de la muerte es moldeado por el pensamiento que predomina en el momento de la misma.

Ese pensamiento es el cimiento sobre el cual se construirá el siguiente nacimiento. Quien en ese momento me recuerde, alcanzará Mi gloria y de hecho me alcanzará a Mí. Por eso, cada acción del hombre, cada esfuerzo suyo, cada práctica espiritual, debería dirigirse a la santificación de ese momento fatal; los años de la vida deben dedicarse a la disciplina que en ese momento hará surgir el pensamiento de Dios o de la palabra Om o Aum.

"Lo que ha de descartarse es el cuerpo, la envoltura física; lo que ha de ganarse es el Ser Supremo, el Universal Absoluto (Parabrahma). El cuerpo contiene tu realidad, tu propia forma, la indescartable, indestructible, inmortal verdad y eternidad. Esa realidad es la entidad llamada Atma o, lo que es lo mismo, el Alma Universal (Paramatma). Puesto que tú eres eso, no puedes descartarlo. El abandono del cuerpo es semejante a la mudanza de una casa que uno ha ocupado durante varios años; el nacimiento es la entrada en la nueva casa. Ambos actos son puramente físicos, no afectan al Atma. ¡Arjuna! El Atma no entra ni tampoco sale. A aquellos que viven en la falsedad de lo físico (dehatattva) no puede revelárseles el Atma. El cuerpo está expuesto al deterioro y a la muerte. Por lo tanto, más aún que los seis principios que ya mencioné, el pranava, que es un instrumento de Liberación tan poderoso, tiene que ser comprendido con claridad. Deben usarse todos los largos años de la vida en esta consumación para que la mente esté fija en el pranava cuando se vaya a desechar el cuerpo. Se eructa el sabor del alimento que se ha tomado; el último pensamiento indica el alimento con el cual uno se ha alimentado.

"Tu progreso va de acuerdo con tu práctica. Ten siempre conciencia de la necesidad de fijar !a mente en pensamientos santos al desechar el cuerpo. Es decir, sumérgete en pensamientos santos en todo momento de tu vida."

Arjuna inquirió: "¡Oh, Señor! ¿Tiene uno que esforzarse en ello desde ahora, si desea obtener pensamientos santos en el último momento de la vida? ¿No podemos obtenerlos en ese mismo instante?" El Señor se dio cuenta de su duda y le replicó: "Tu inteligencia parece haberse embotado bastante, pues estás titubeando para aceptar la necesidad de desarrollar pensamientos santos desde ahora. ¡Arjuna! La mente tiene que ser educada en este hábito mediante lo que se llama la disciplina de la práctica constante (abhyasa yoga). Tiene que ser entrenada para evitar otros pensamientos y concentrarse solamente en el Señor. Solamente entonces podrás alcanzar la Super Alma, el Espíritu Supremo (Paramapurusha). A menos que sistemáticamente le enseñes y la entrenes, no recordará al Ser Supremo en el momento de la muerte; no podrá recordarlo.

"Me preguntarás la razón de ello. Pues bien. Piensa en tu propio caso. Tú puedes usar estas armas tanto de ataque como de defensa en la batalla que es inminente porque aprendiste el arte de manejarlas desde hace muchos años, ¿no es así? ¿Podrías usarlas con confianza, si no tuvieras preparación o sin pensarlo? ¿Sería esto posible? El guerrero algún día será llamado a las armas; por eso se le enseña el arte desde niño, para que esté preparado para la emergencia.

"Similarmente, sea lo que sea que el hombre llegue a encontrar durante su vida, seguramente se encontrará ante la muerte. Por eso, cada uno debe adiestrarse para tener en ese momento la actitud y el pensamiento que sean más beneficiosos para él. De otra manera, la vida habrá sido un fracaso, resultaría inútil. La persona no preparada para esta consumación tendrá que sufrir la suerte que le corresponda. Nadie entra en la batalla con el propósito de ser derrotado. Así también, nadie acepta voluntariamente una caída; busca solamente el progreso. ¿No será prudente, entonces, esforzarse por aquel objetivo que es de su mayor interés? De ahí que cada hombre deba esforzarse sinceramente por asegurar el pensamiento en el séptimo principio, el pranava, en el último momento de la vida. Quien muere con ese pensamiento, Me alcanza a Mí", dijo Krishna.

Esta es toda la esencia del Gita. Pues la meta de todas las acciones del hombre es alcanzar el pináculo del progreso, ¿no es así? Ese es el impulso que lo hace dedicarse a las oraciones, a la repetición del Nombre (japa) y a la meditación (dhyana), a la alabanza (archana) y a las austeridades (tapas). Todos aquellos que han puesto su fe en estas prácticas tienen que recordar esa meta todo el tiempo.

Krishna dijo que el Om tiene que ser recordado en el momento de la muerte. Hay algunos puntos que requieren explicación en relación con esto, pues hay muchos que arguyen que el pranava puede ser repetido solamente por unos pocos y que los demás no tienen derecho a hacerlo. Esto es erróneo. Es una falsa conclusión que se debe a que no conocen la verdad. Surge de una creencia errónea.

El Gita no se refiere a este grupo o a aquel otro. Krishna dice "quienquiera", sin palabras calificativas que lo limiten a una sola clase o a un solo sexo. Ni siquiera dijo "quien merezca o quien no merezca", "quien esté autorizado o quien no esté autorizado". Sólo dijo que para la meditación en el OM (el mero "traerlo a la memoria" es inútil), tiene que pasarse antes por algunas disciplinas preliminares, como el control de los sentidos, la concentración de la mente, etc.

Pues si la mente anda brincando de una fantasía a otra, ¿cómo puede resultar de beneficio alguno la sola pronunciación del sonido Om, Om, por los órganos vocales? El sonido no ayudará al logro de la Liberación. Los sentidos tienen que ser controlados, los pensamientos tienen que concentrarse, la gloria tiene que ser aprehendida. Por eso es que el Señor aconsejó que desde el nacimiento hasta la muerte uno debe dedicarse a la búsqueda de la Verdad. Si, en cambio, se pospone la práctica hasta el último momento, entonces se será como un estudiante que por primera vez hojea su libro de texto momentos antes de entrar al salón de examen. Si el estudiante piensa tener un año entero por delante y descuida el aprender de su maestro y de las notas tomadas en las clases y de los libros, ¿cómo puede entrar algo en su cerebro si abre su libro esa misma mañana? Sólo aumentará su desesperación. Sólo podrá declarársele experto en indolencia.

Ningún árbol producirá fruto inmediatamente después de ser plantado. Para que llegue esa etapa, tendrá que cultivarse cuidadosamente durante un prolongado período de tiempo, ¿no es así? Similarmente, para cualquier resultado que se busque tienen que seguirse cuidadosamente, sin interrupción, las disciplinas preparatorias. Nadie puede adquirir el fruto sin vigilancia ni constancia.

Los aspirantes tienen que estar siempre conscientes de esto. ¡El anhelo debe alejarse del "cómo nacer" y dirigirse al "cómo morir"! Pues el nacimiento depende de cómo ocurre la muerte. La muerte viene primero, el nacimiento ocurre después. La gente cree que los hombres nacen para morir y que mueren para volver a nacer. Está equivocada. Se nace para no volver a nacer.

Se muere para no volver a morir. Es decir, el hombre que muere debe morir de tal manera que no vuelva a nacer. Una vez que muere, no debería volver a nacer para encontrarse con otra muerte. La muerte es inevitable si se nace. Entonces, eviten el nacimiento y evitarán la muerte.

Así, el aspirante no debe anhelar un buen nacimiento; debe buscar una buena muerte. Puede que nazcas bien, en una buena familia o con muchas circunstancias favorables; pero tus acciones subsiguientes posiblemente no te aseguren una buena muerte. Entonces, si se anhela una buena muerte, el problema de nacer y quedar nuevamente sujeto a la muerte, puede evitarse.

Todo hombre que ha nacido debe tener su fin siempre presente. Cultiven buenos hábitos de pensamiento y de acción para hacer ese fin genuinamente auspicioso. El logro de tal fin es una señal inequívoca de haber merecido la Gracia de Dios.

 

 

 

 

 

CAPITULO

XVI

 

 

 

La gente común no puede fijar la mente en Dios tan fácilmente en el momento de la muerte. Ello presupone un largo entrenamiento, el logro previo de ciertas realizaciones; lo que se llama tendencias anteriores (purva samskara). La mente habrá tenido que pasar por un determinado curso de disciplina; tiene que estar inmersa en profunda meditación (yogayukta). Y ni siquiera eso es suficiente. La mente tiene que desechar cualquier otro pensamiento como bajo e inferior, y hasta como corruptor. Este disgusto respecto a todos los demás objetos debe ir fortaleciéndose. Si eso se logra, el pensamiento de Dios ciertamente surgirá y será constante durante los últimos momentos.

De modo que la mente es lo importante; cuando la' mente se pudre, todo lo demás se pudre. El hombre se mueve con la rapidez de su mente, en la dirección que la mente toma. Para domar y entrenar a la mente hay que buscar buenos hábitos y disciplinas. Por tanto, Krishna empezó a describir cómo tiene que visualizarse al Señor en la mente durante las etapas de la práctica y con qué sentimientos y emociones debe fijarse en la mente.

"¡Arjuna! La gente'me describe de tres maneras diferentes: 1) sin atributos y sin forma (nirguna y nirakara), 2) con atributos y sin forma (saguna nirakara), y 3) con atributos y con forma (saguna sakara). Te hablaré primero de la segunda y de cómo tienes que visualizar al Señor en este aspecto. Escucha: se le describe como poeta (kavi), antiguo (puranam), independiente (anusasita), más sutil que lo sutil, el apoyo y la base de todo, de forma indescriptible, con el esplendor del Sol como Su naturaleza, más allá de todo vestigio de ignorancia y de tinieblas."

En este punto Arjuna interrumpió a Krishna para preguntar: "¡Señor! ¡Dijiste que El es un kavi o poeta! Hay también poetas entre los mortales comunes. ¿Cómo entonces puedes llamar poeta también al Señor y así desacreditarlo? ¿O la palabra poeta denota algo especial cuando se aplica a El? Aclara un poco más ese punto". Krishna contestó: "Poeta (kavi), cuando se refiere al Señor significa no solamente quien compone versos; significa también uno que está consciente del pasado, del presente y del futuro, y así resulta una descripción del Señor. El lo sabe todo; El lo ve todo. Por tanto, la derivación de poeta (kavi) se menciona como `Aquel que lo sabe todo' (Sarvajña), `Aquel que ve el paso siguiente' (Krantadarsi). Es el Señor que se mueve en cada corazón y que efectúa cambios paso a paso. Para toda la Creación, el poeta (kavi) es el motivador, la base primaria; Su poema es todo esto". Arjuna nuevamente inquirió: "Señor, en segundo lugar dijiste antiguo (purana), que El es antiguo, ¿cuál es el significado de eso?" Krishna replicó: "Por supuesto, el Señor es el más antiguo, pero El es tan moderno como antiguo. Es el Principio (sanathana) Primario, Eterno, más allá del comienzo; también es nuevo en cada momento (nutana). Antiguo (purana) significa anteriormente nuevo (pura navamiti), nuevo a cada minuto del pasado y del presente".

"¿Y qué me dices de la palabra anusasita (independiente), Señor?" "Independiente, no supervisado. El fija la conducta de todos. Los cinco elementos cumplen Sus órdenes. No pueden sobrepasar los límites fijados por El. Sus leyes gobiernan también al mundo interno de todos los seres, como ninguna ley humana puede hacerlo. El trabaja en las regiones de la mente."

"La cuarta expresión que usaste es que `El es más sutil que lo sutil' (anoraniyam)."

"¿`Sutil'...? ¡Quizás pensaste que sutil quiere decir un diminuto cuerpo microscópico! No, no. La expresión `más sutil que lo sutil' significa sin atributos, sin características, desprovisto de cualidades; algo que no puede ser escudriñado por el ojo, el oído y el resto de los sentidos. Una cosa se vuelve más sutil con la reducción de sus características; si tiene más, resulta menos sutil.

"El sonido (sabda), el tacto (sparsa), la vista (rupa), el gusto (rasa) y el olfato (gandha), éstas son las características de los cinco elementos que son el éter (akasha), el aire (vayu), el fuego (agni), el agua (jala) y la tierra (prithvi). La tierra tiene todos los cinco; el agua tiene sólo cuatro; el fuego tiene tres: forma, tacto y sonido; el aire tiene solamente el tacto y el sonido; el éter tiene sólo uno, el sonido. Es decir, cada uno es más sutil que los anteriores y el éter es el más sutil de todos.

"Esto es evidente por sí mismo. La tierra está fija; el agua es más sutil y, por lo tanto, fluye. El fuego es más sutil que el agua y así se eleva. El aire, que es aún más sutil, puede moverse en todas direcciones. Y el éter tiene solamente una característica, el sonido o palabra; no tiene tacto, ni forma, ni sabor, ni olor. El Señor, que está más allá de estos cinco elementos, no tiene ninguna de estas características; es más sutil que lo más sutil. Todo lo penetra, es inmanente a todo. Es el cúmulo de características lo que hace pesada una cosa. El Señor no tiene esa carga; de modo que es más sutil que todo lo demás.

"Enseguida, respecto a la quinta expresión: `el apoyo de todos' (Sarvadhara), hay dos categorías: lo sostenido y el sostenedor. Todo lo que existe es visto por el ojo o escuchado por el oído, pues la Creación entera está sostenida, es lo basado: todo está compuesto de los cinco elementos. Pues bien, los cinco elementos están sostenidos, puesto que están asentados sobre una base que es Dios. Dios es la única base; El no se apoya en otra entidad, puesto que no hay un segundo. Por tanto, El es la base de todo (Sarvadhara).

"La sexta también te la aclararé. Significa `con una Forma indescriptible' (Achintya rupam), una Forma que no puede ser delineada ni imaginada, puesto que El está más allá del alcance de la mente y es la mente la que visualiza, delinea o imagina. De manera que Su Forma es incapaz de ser imaginada por la mente. Podrás vacilar para aceptar esto. Pero la mente es material; es inerte. Es pasajera. En cambio Dios, el Supremo, es `Conciencia' Pura; es Eterno, Perpetuo, Imperecedero; El y la mente están en polos opuestos  lo permanente y lo pasajero , están totalmente separados el uno del otro. La una muere, ¡el otro permanece! Lo inerte y lo activo no se relacionan entre sí.

"En tu mente puede surgir la pregunta: ¿qué es entonces lo que debe hacer el aspirante? Ah, él no carece de esperanza. Que visualice al Supremo como indescriptible, eso es suficiente. Mora en pensamientos como éste y el fruto se te otorgará. El aspirante debe conocer los canales por los cuales deben correr sus pensamientos."

A esto, Arjuna imploró a Krishna así: "Señor, sigamos: el tiempo se está yendo rápidamente. No podemos estar parados en este campo de batalla sin asumir alguna responsabilidad o sin tomar alguna decisión. La guerra nos acecha con las fauces bien abiertas, prestas para tragarnos y exterminarnos. Estoy listo para obedecer las instrucciones que Tú te dignes darme; sólo te pido que no haya más demora. Por tanto, ilumíname pronto sobre el séptimo atributo de lo llamado sin atributos y sin forma".

"Sí, el séptimo es `con el esplendor del Sol como Su tez' (aditya varavam)". Esto significa: `El es autor efulgente como el Sol; es independiente; es la fuente de la misma luz con la cual brilla'. Es el fulgor del Sol; El hace brillar al Sol. Por eso se le llama Aditya. Enseguida te hablaré del octavo, `más allá de las tinieblas' (tamasah parastat); El es el testigo de la oscuridad o ignorancia, pues sólo es testigo (para), alguien no afectado; y ninguna oscuridad es tan oscura como la ignorancia, ni tan profunda y peligrosa. La maya es otra palabra para esta ignorancia y así, esto significa más allá de la maya (tamasah parastat).

"Arjuna, cierra los ojos por un momento. ¿Qué es lo que percibes? Oscuridad completa, ¿no es así? ¿Cómo supiste que estaba oscuro? Tú no puedes ver la oscuridad; entonces, ¿cómo aseveraste que había oscuridad ahí? Hay dos entidades: la oscuridad y quien ve la oscuridad, ¿no es así? Si tú mismo fueras la oscuridad, ¿cómo podrías ver la oscuridad? Entonces tú eres el que ve, y así no eres la oscuridad. La oscuridad es lo que es visto; el que ve eres tú, tú eres el testigo.

"Ahora considera otro hecho; el hombre con mucha frecuencia se tilda a sí mismo de ignorante, pero si en realidad fuese ignorante o un necio, ¿cómo es que resulta capaz de reconocer su propia ignorancia? ¿De dónde obtuvo ese conocimiento? ¿Cuándo penetró en él ese conocimiento? ¿Y cómo?

"La ignorancia esto `visto'; el conocimiento es el que ve. Tú eres quien ve el objeto que es la ignorancia. De la misma manera hay que contemplar las ocho entidades arriba descriptas. Esa es la manera correcta de meditar sobre la Forma del Señor."

Arjuna preguntó: "¡Krishna! ¿Es tal meditación suficiente por sí sola o tiene que ser complementada?"

"Por supuesto, cuando se practica esta forma de meditación, debe ponerse cuidado en ver que la mente esté concentrada en ello solamente. No deberá perseguir objetivos diversos. Debe adherirse a ese Supremo Uno, con amor y devoción. Por regla general, el amor del hombre suele fijarse en cosas triviales y temporales, y de esa manera sufre reveses y pesares. Por eso el amor tiene que ser retirado de tales objetos y centrarse en el Señor.

"Te diré brevemente en qué consiste la devoción. ¡Escucha! La devoción es la completa identificación de las propias actividades mentales con las del ideal sobre el cual se centra el apego."

Aquí Arjuna interrumpió con otra pregunta: "¿Cómo es eso posible, oh Señor?" "Es posible, Arjuna. Controla los sentidos, deja que la mente se retire a un segundo plano, que el corazón se purifique, que los aires vitales se eleven a la más alta región del Sirsha (una montaña), que el individuo se establezca en la verdad del Alma (átmica), y que el Om sea el único punto de atención en el momento en que el aire vital (prana) abandone el cuerpo. Un hombre tal viene a Mí y se reúne conmigo; sus actividades mentales se vuelven iguales a las Mías", dijo Krishna.

Aquí los lectores deberían fijar su atención en lo que el Señor le dijo a Arjuna. El Señor habló del control de los sentidos, no de su destrucción. Controlar significa poner bajo las órdenes de uno, obedecer a la voluntad. Destrucción significa negación de actividad, inacción completa. El Señor también habló de todos los sentidos, no solamente de uno de ellos o de dos. El hombre debe mantener todos sus sentidos bajo su control y usarlos solamente cuando ha de cumplirse el propósito para el cual fueron hechos. No deberían dejarse sueltos nada más que porque uno los tiene. Aplíquenlos a las funciones para las cuales fueron creados, pero no permitan que los dominen y los arruinen. Déjenlos que funcionen estrictamente sobre líneas reguladas. Esa es la intención del Señor.

Hay otra cosa más. Ustedes tendrán que razonar y descubrir por sí mismos qué es exactamente lo que expandirá su corazón y lo que engendra en él intranquilidad; luego, aférrense a lo primero y abandonen lo último. De otra manera, desviándose por senderos tortuosos como un mono loco, darán vueltas, confundidos. ¿Cuál es la causa de todos los problemas y el descontento que tantos sufren hoy día? Es el uso inapropiado que hacen de los sentidos. Deben decidir y vigilar cuidadosamente quiénes son los que han de entrar por las puertas de su casa. Aquellos que deban entrar por una puerta no deberían usar ninguna otra; si lo hacen, entonces en esa casa habrá solamente descontento, confusión, desorden. Es más prudente tomar precauciones contra tal desorden antes de que se efectúe la entrada, que tener que tratar con los intrusos una vez que hayan entrado por la puerta equivocada. Podrán excusar la transgresión la primera vez; pero deberán tener el cuidado suficiente para que eso no se repita. Ese es buen método, aunque no el mejor.

De nuevo, Arjuna sintió surgir otra duda dentro de sí: si los sentidos están sujetos, ¿cómo puede pronunciarse el Om? Krishna comprendió esto y El mismo citó el asunto. "¡Arjuna! ¡El Om tiene que pronunciarse en la mente, no por medio de la boca como un órgano sensorio!" Enseguida Arjuna hizo otra pregunta para quitarse otra duda. "Tú dijiste: `Aquel que repite el Nombre (japa) no cae en pecado'; pero si el repetir ese Nombre lo libra a uno del pecado, ¿qué es lo que ocurre con la Liberación? Evidentemente, la sola repetición del Nombre es insuficiente para lograrla; no hará que uno concretice al Señor."

El Señor se alegró de que Arjuna mencionara esta duda. "¡Partha! (`Hijo de la Tierra', otro nombre de Arjuna). Tu pregunta es importante y voy a responderla: la Liberación no necesita ser buscada separadamente, aparte de otros objetivos. Si se recita el Om y se medita sobre su significado, es decir, sobre el Señor, entonces el Señor es alcanzado; en otras palabras, uno se libera". Arjuna insistió en este punto y preguntó: "¡Señor! ¿Es posible que alguna vez la repetición produzca ambos resultados? Por supuesto, es muy fácil para Ti declararlo así, pero la dificultad empieza cuando seguimos el sendero de la repetición y de la meditación."

Krishna replicó: "Es precisamente con este propósito que mencioné desde el principio el valor de la práctica (abhyasa yoga). Con la práctica constante obtendrás ambos resultados, la ausencia del pecado y la Liberación. Probablemente no te das cuenta de la importancia de la práctica. ¡Oh, necio Arjuna! ¿No ves cómo con la práctica un animal logra realizar tareas difíciles? Mira esos caballos uncidos a tu carro, esos elefantes alineados en el campo; ellos prestan en la batalla una ayuda que ni siquiera el hombre que cuenta con un equipo superior como es la razón podría dar. Considera cómo se ha logrado. ¿Dónde han visto las tácticas de guerra aquellos elefantes que viven en el bosque? ¿O acaso dirás que pelear sobre el campo de batalla es propio de su naturaleza? No, su destreza actual es una prueba del valor de la práctica.

"En forma similar practica persistentemente tú el ejercicio de retirar la mente de los sentidos, y entonces tu mente desarrollará habilidades que te liberarán de la esclavitud. Yo te aseguro que aquellos que con su último aliento repiten el sagrado pranava Om alcanzan al Señor." Krishna dijo esto con énfasis.

Arjuna se atrevió a plantear otra pregunta: "¡Señor! Está bien que aquellos que repiten el pranava con su último aliento alcancen al Señor. Pero, ¿qué ocurre con aquellos que no lo hacen? Su número es ciertamente mucho mayor. ¿Acaso no tienen oportunidad alguna de Liberación? En la corte del Todopoderoso, ¿acaso sólo algunos han de ser aceptados? ¿No tienen los miserables y los pobres, posibilidad alguna? Dime adónde van; dónde serán admitidos".

"¡Arjuna! Estás cayendo en un grave error, ten cuidado. El Señor no discrimina entre el débil y el fuerte, o entre el elevado y el bajo. Tal actitud jamás torcerá Su visión. Todos tienen derecho a Su Gracia; todos tienen derecho a entrar en Su sala de audiencias. Sus puertas están siempre abiertas para todos. No hay guardias que impidan la entrada de ninguno. A nadie se priva y nadie es invitado. Todos son bienvenidos. ¿Qué se puede hacer si algunos no se acercan a la puerta? Aquellos que desean calor tienen que acercarse al fuego lo suficiente o sentarse cerca. Los que permanecen lejos sólo pueden ver la luz que sale de las llamas. ¿Qué dices tú de aquel hombre que, permaneciendo alejado, sostiene que el fuego no tiene calor? Que ciertamente no está en sus cabales.

"Todos los que anhelan la Presencia, que desean entrar a la sala de audiencias del Señor y que constantemente fuerzan su mente para lograr este deseo, todos tienen admisión y acomodo ahí. Pero no todos pueden repetir el pranava en el último momento; ésa es la razón por la cual se dice que el constante recuerdo del Señor tiene el poder de inducir al Señor a que asuma la carga de tu bienestar (yogakshema), la felicidad aquí y más allá. Por supuesto, esto también tiene que practicarse prolongadamente. La práctica lo logra todo cuando es constante y fuerte."

 

 

 

 

 

CAPITULO

XVII

 

 

 

"Quien está con la mente puesta siempre en Mí, quien está siempre recordándome, ése, seguro que soltará su último suspiro por el centro de la cabeza y me alcanzará. Estoy tan cerca de él como él lo está de Mí. ¡Mi querido Arjuna! ¿Cómo podría Yo olvidar a quien nunca me olvida? Olvidar es una debilidad humana, no una característica de Dios, ¡te lo aseguro! No hay necesidad alguna de yoga o de austeridades, y ni siquiera del conocimiento; ya sea que abandones a éstos por estar demasiado débil o porque a pesar de tener la fuerza necesaria no te sientas inclinado a esforzarte por dominarlos, eso no importa. Yo no pido ni yoga ni austeridades; solamente pido que tu mente esté fija en Mí. Dedícame tu mente, eso es todo lo que te pido.

"Si un aspirante no puede efectuar siquiera este acto de dedicación al Señor, ¿de qué será capaz en su práctica? Si me alegas que no tienes la fuerza mental necesaria, Yo te pregunto de dónde te viene la fuerza para dedicarte, como lo haces ahora, a ideales vacíos, a vanas fantasías ya sean sobre la familia, la fortuna o la fama. ¿Acaso no puedes aplicar esa fuerza a esa suprema dedicación? El hombre ofrece fácilmente todo lo suyo a dañinos placeres sensoriales; ¡pero se retuerce y protesta como si se le viniera encima una montaña cuando se le insta a que dedique sus pensamientos, sentimientos y actos al Todopoderoso! A sus ojos, ¡la salvación es tan barata y tan fácil de lograr como las verduras en el mercado! Quiere escapar a la esclavitud con facilidad.

No es mucho lo que anhela, ¡pero sí quiere ganar mucho en el campo espiritual! Está más hundido en la oscuridad que en la austeridad... Pero desea los frutos que sólo la austeridad puede ofrecer.

"Aquellos que son movidos por un genuino deseo de obtener el fruto tienen que vencer todos los obstáculos y las tentaciones, todas las dudas y desilusiones; y tienen que establecerse en el pensamiento del Señor. Entonces el Señor no se mantendrá apartado; El conferirá a ese aspirante el estado de identidad descripto como `Yo soy tú, tú eres Yo, somos uno' (Aham Brahmasmi). En ese estado el aspirante estará contemplando esta unicidad sin interrupción. A esto se le llama el pensar en el Uno (Ananyabhava). "

Arjuna preguntó: "Tú dices que este hecho de pensar sólo en el Uno, que esta devoción por el Uno es muy fácil de alcanzar y que no hay necesidad de tomarse ninguna otra molestia; también declaras que para aquellos que lo han adquirido, ¡Tú eres fácilmente alcanzable! Bueno, ¿y cuál es exactamente el beneficio de alcanzarte?"

Krishna al oír esto sonrió y replicó: "¡Arjuna! ¿Qué beneficio hay mayor que éste? Esa bendita victoria convierte a un hombre mortal en un mahatma (Gran Alma). Tú podrás hacer también la pregunta: ¿de qué sirve convertirse en un mahatma? ¡Escucha! El mahatma es muy superior al hombre común. Este último está establecido en el cuerpo y el Alma individual; se identifica con el cuerpo y con el aliento, con lo particular, con `la ola'. Por eso es zarandeado por la alegría y el pesar; se eleva o cae con cada experiencia. Entre los ratos de calma y de tormenta muchos ventarrones lo hacen tambalear.

"El mahatma está libre de toda experiencia dual. Está por encima y más allá de ello. Se ha liberado de la identidad con lo particularizado; está en lo Universal, lo Eterno, lo Inmutable, está absorto en el Ser Autoexistente (Brakmabhava) y no en el ser individual (jivabhava). El sabe que el Atma no es una entidad limitada; siente que se extiende más allá de todo límite; está libre de toda mácula de inercia y actividad; no es torpe ni es arrastrado por el deseo; tiene conciencia pura, inafectada por el apego o el odio. Hay muchos que hoy día se consideran a sí mismos como tales, pero no tienen pureza en su corazón y su conciencia está manchada por la vileza. Los puros de corazón no tienen más nacimientos ni más muertes. No tienen obligación de aparecer nuevamente sobre la Tierra. Sin alcanzar esa pureza, ¡no podrás escapar de la ronda de nacimientos y muertes por muchas que sean tus acciones meritorias, por muy elevado que sea tu estado espiritual y por muy glorioso que sea el cielo que hayas alcanzado! Sólo aquellos que están perpetuamente en esta absorción en el Ser Autoexistente (Brahmabhava) pueden alcanzar ese eterno `yo' y ser liberados de la cadena, fundiéndose en Mí."

Después de esto, Arjuna expresó otra duda que le preocupaba. Preguntó: "Si es así, ¿por qué las Upanishads declaran que aquellos que alcanzan el Cielo (Brahmaloka) no necesitan volver a nacer? Por favor, aclárame quiénes son exactamente los que son liberados de este ciclo de nacimientos y muertes".

"¡Arjuna! Hay dos clases de Liberación que se mencionan en las Upanishads: la Liberación instantánea (sadyomukthi) y la Liberación alcanzada paso a paso (kramamukthi). A la Liberación instantánea (sadyomukthi) también se le llama la Liberación con unidad absoluta (kaivalyamukthi). Para ganar ésta, nadie necesita aspirar a cielo alguno. Este se obtiene de inmediato y no por etapas. La Liberación así lograda es una conquista para siempre. Las demás están expuestas al cambio. Cuando el efecto del mérito adquirido se agota, el cielo tiene que abandonarse y la vida sobre la Tierra empieza de nuevo. Tales almas no conocen ninguna fusión; sólo aquellos que logran la unidad absoluta se funden y se vuelven uno con lo Eterno, con lo Universal."

"Es decir", interrumpió Arjuna, "que las almas que logran la unidad absoluta (kaivalya) son destruidas, ¿no es así? ¿O hay alguna diferencia entre la fusión (laya) y la destrucción? (nasam)"

"¡No, Partha! La fusión no es destrucción. La fusión se presenta cuando uno se vuelve invisible."

"Eso es lo que ocurre cuando una cosa es destruida; se vuelve invisible, ya no podemos verla."

"Pero ¿cómo puedes declarar destruida una cosa por el solo hecho de que ya no puedes verla? No. Un terrón de azúcar o un pedazo de sal que se coloque en el agua, desaparece. Ya no puedes verlo; pero ¿puedes decir que ha sido destruido? O bien, ¿dices que se ha fusionado? Está ahí, así lo atestigua el sabor; ha perdido la forma, pero está presente como su característica, su guna. El Alma individual también se funde así en Dios. No se de~. Cuando el Alma individual no se fusiona de esta manera podrá, cuando mucho, vagar entre el Cielo y la Tierra, mereciendo la vida en el Cielo por algún tiempo y descendiendo de nuevo a la Tierra para realizar ulteriores esfuerzos hacia la salvación."

Arjuna todavía se encontraba atribulado por la duda y preguntó: "¡Krishna! Dices que ningún cielo, ni siquiera el más elevado puede salvar al hombre del ciclo de nacimientos y muertes; entonces, ¿cuál es el camino real hacia la salvación? ¿Quieres decir que aquellos que luchan por alcanzar esos cielos tienen que contentarse con ello y nada más?"

Krishna contestó: "¡Partha! Existe un estado que no conoce declinación, que está más allá de todos estos cielos. Hay muchos caminos por los cuales puede alcanzarse ese estado. Inconsciente de estos caminos o de la alegría de aquel estado, el hombre toma otros senderos que son o tortuosos o cómodos. No sabe cómo distinguir entre el camino recto y el equivocado.

"Puedo decirte que hay cuatro caminos que ahora utiliza la humanidad: 1) el que trasciende el karma, que está más allá del karma, inafectado por el karma; 2) el del karma sin deseo alguno por el fruto del mismo, el karma no afectado por ningún anhelo del resultado (nishkama karma); 3) el del karma con la ambición de cosechar y gozar de su fruto (sakama karma) y 4) el de los caídos, el karma que no conoce restricción ni control (karma bhrashta).

"Los que trascienden el karma (karma antas) son los liberados en vida (jivanmukthas); todos sus karmas han sido quemados por el fuego de la Sabiduría (jñana); sus impulsos por actuar han sido reducidos a cenizas por la Sabiduría que han alcanzado. Ya no tienen ninguna necesidad de mandamientos ni de prohibiciones. No necesitan de ninguna práctica espiritual, como la caridad, el Dharma, la vida virtuosa, la austeridad. Todo lo que hagan, sientan o piensen será divino, santo, virtuoso y de beneficio para la humanidad. El mismo suelo que pisan será sacrosanto; cada palabra que pronuncien será la palabra de Dios; su aliento no necesita llevarlos, cuando mueran, a reinos celestiales; ellos se funden en Dios sin demora en cuanto abandonan la vestimenta corporal. Así son los individuos que ahora he descripto como poseedores de la Liberación con unidad absoluta (kaivalyamukthi, Brahmaprapthi o sadyomukthi).

"Luego, el segundo grupo: los adeptos del karma sin deseo por los frutos (nishkama karma). Estos son los deseosos de liberarse de la existencia mundana (mumukshus), alertas en el sendero de Liberación, que se esfuerzan por alcanzarla. Ejecutan cada acto como un paso hacia la realización del Señor. Por eso nunca pueden hacer nada malo; no esperan el resultado; dejan al arbitrio del Señor el que se los otorgue o retenga. No son impulsados por motivos mundanos y ni siquiera por el deseo de obtener los placeres celestiales. Su objetivo es solamente éste: liberarse de la esclavitud del mundo objetivo. Obtienen la Gracia del Señor en proporción a la firmeza de su fe y a la forma en que la practican.

"El tercer grupo, que cree en cosechar y gozar los frutos del karma (sakama karma), ejecuta todos sus actos por el deseo de recibir el fruto de los mismos; como tienen la mirada puesta en la exitosa obtención de ese fruto, se ocuparán únicamente en acciones aprobadas por los Sastras; no ejecutarán ningún acto pecaminoso ni prohibido. Equipararán cada acto con el mérito que haya de conferir, la felicidad que asegurará, el Cielo que ganará. Tales hombres, cuando partan de este mundo, entrarán en las regiones supramundanas, que es el fin que han buscado y por el cual han trabajado, y después de permanecer allí por el tiempo que les corresponda, según sus méritos, tendrán que regresar a la Tierra.

"El cuarto grupo no se guía por ninguna regla de conducta. No tiene normas, ni discrimina entre la virtud y el vicio, lo correcto y lo erróneo, lo propio y lo impropio. ¡No le tiene horror al infiero, no tiene ninguna concepción del Cielo, ningún temor al mal, ninguna reverencia por Dios, ningún respeto por los Sastras, ninguna visión de la Rectitud (Dharma)! La mejor manera en que puede describírseles es como bestias con forma humana. La mayoría de los humanos pertenecen a este desafortunado grupo. Luchan por el placer momentáneo, la felicidad de breve duración, la alegría temporal y el evanescente bienestar. El llamarlos simios con cuerpo humano seria poco, pues el simio solamente salta de rama en rama o de un árbol a otro. Suele soltarse de la rama o árbol antes de caer en la otra u otro. Los hombres son más bien como las orugas, que se mueven de una hoja a otra fijando primero sus patas delanteras en la nueva hoja antes de soltar las patas traseras de la hoja en la que hasta entonces descansaban.

"Es decir, que el hombre por sus actos en esta vida decide su siguiente nacimiento y dónde y cómo ha de ser, aun antes de abandonar este mundo. El nuevo lugar está determinado: sus patas delanteras ya están allí. ¡Es sólo hasta después de asentarse ahí que se suelta de este mundo! Los hombres de esta categoría giran en la rueda de nacimientos y muertes. Para nacer y para morir, uno tiene que tener momentos propicios que garanticen una vida sabia y un final que valga la pena, Arjuna. Los yoguis, por ejemplo, abandonan la vida únicamente cuando disponen de momentos favorables, y no a otra hora. Por eso la gente dice: `La muerte es el testigo de los buenos'. Hasta para el acto de la muerte debe escogerse un momento oportuno."

Arjuna preguntó: "¡Krishna! Dime cuándo debe cederse el cuerpo a la muerte para que uno pueda escapar del ciclo de nacimientos y muertes; dime también qué período de tiempo debe uno evitar". Krishna replicó: "¡Partha! Tu pregunta es muy oportuna y apremiante. A veces me maravillas con tu inteligencia y me haces muy,feliz. En otras ocasiones, me haces reír con tu ignorancia. Tu egoísmo y apego a las cosas ocasionan esta confusión. Pero dejemos eso y vayamos a tu pregunta.

"Los yoguis que practican el karma sin deseo por los frutos (nishkama karma) mueren en la luz durante el día, en la mitad brillante del mes, y dentro del período de seis meses que dura el solsticio de verano (Uttarayana). Su primer estado es agni o fuego. De ahí que su sendero se conozca como sendero de la peregrinación, o sendero de la llama o luz (devayana o archiradimaya). Esos yoguis surgen de la refulgencia (prakasa) y viajando a través de la misma, se funden en ella. Alcanzan a Dios y ya no vuelven a nacer.

"Los yoguis que practican el karma con deseo por los frutos (sakama karma) mueren de noche [en dhuma (humo)], durante la mitad oscura del mes y dentro de los seis meses del solsticio de invierno (Dakshinayana); pasan por el sendero del humo (dhumadimarga) y alcanzan el Cielo y allí disfrutan de los placeres que han añorado y por los cuales han trabajado y cuando se agota su saldo de méritos, nacen de nuevo.

"Estas dos categorías de hombres son llamados yoguis; existirán en tanto haya en el mundo aspirantes e individuos activos y progresistas.

"Aquí puede surgir una duda razonable: ¿cómo es que la mitad brillante del mes es propicia, mientras que la mitad oscura no lo es?

Y de nuevo, ¿qué les ocurrirá a aquellos que mueren cuando no es ni brillante ni oscuro, ni de día ni de noche? Esta es una duda muy legítima y todo el mundo tiene derecho a conocer la respuesta.

"Ahora bien, debes comprender primero lo que quiere decir la Quincena Brillante (Suklapaksha). Es la mitad del mes en que la luz de la Luna aumenta día a día. Pero ¿cuál es la relación de la luz de la Luna con el hombre y su muerte? La Luna es el símbolo de la mente del hombre. `De la Luna nació la mente (manas)' (Chandramaa manaso jaathat). La mitad brillante de la Luna, por tanto, significa el progreso de la mente espiritualmente, en disciplina divina; la Luna llena significa la plenitud de ese logro. La mitad brillante es, de este modo, el período durante el cual se obtiene progreso espiritual. Para el cuerpo, la Luna visible; para la mente, ¡la simbólica deidad que representa la Luna y que preside la mente! Ese creciente esplendor de la mente debido a la también creciente realización de la propia Divinidad es lo que se quiere indicar con la expresión `Quincena Brillante' (Suklapaksha).

"¿Y qué relación hay con respecto al solsticio de verano (Uttarayana)? Líbrate de toda duda en relación con eso también. La adoración que se ofrece conociendo el significado de cada rito y los ejercicios espirituales (sadhana) que se practican conociendo las implicaciones que hay en cada paso que se dé, limpian el corazón con mayor efectividad y sueltan las cadenas de la duda.

"El solsticio de verano (Uttarayana) es el período durante el cual ni una sola nube ni una pizca de niebla manchan la vasta bóveda del cielo y el Sol brilla en toda su gloria. Este es el significado burdo; pero hay también uno sutil. El corazón es el cielo interno. Ahí, el Sol que brilla es la inteligencia (buddhi). Cuando las nubes de la ignorancia, la niebla del egoísmo y el humo del apego flotan en ese cielo interno, el Sol de la inteligencia queda oculto y las cosas se ven lóbregas y se confunden. El verano (Uttarayana) del corazón es cuando el cielo interno está libre de todos estos deméritos y el Sol brilla en todo su esplendor. Habrás oído la expresión 'el Sol de la Sabiduría' (jñanabhaskara). El Sol siempre se asocia con la sabiduría y con la inteligencia. Cuando una persona muere con el refulgente Sol de la Sabiduría en su corazón limpio, ¡ciertamente que puede escapar del renacimiento! El toma el sendero del fuego, agni; el sendero de la llama o luz (archiradi), como ya se dijo, ¡y se funde en Dios (Brahrnan)!

"Aquellos que mueren durante la otra mitad del año, el solsticio de invierno (Dakshinayana), tienen el destino opuesto y su corazón se ve acosado por el humo, la niebla y las nubes. El Sol se oculta y su fulgor no resplandece. Y en la mitad oscura del mes, la Luna decrece, lo que simboliza también la declinación de los pensamientos que se dirigen a Dios. La noche de Luna nueva está envuelta en completa oscuridad; todo impulso espiritual es aniquilado. El denso humo de la ignorancia yace con pesadez sobre la mente. Este es el significado de la expresión `Krishnapaksha'. Aquellos que mueren en ese tiempo tan poco favorable, cosechan un resultado también desfavorable."

 

 

 

 

 

 

CAPITULO

XVIII

 

 

 

"Puesto que el sendero del solsticio de verano (Uttaraya marga) está iluminado por el sagrado esplendor de la Sabiduría, se le alaba como el sendero blanco (Sukla marga). EL sendero del soisticio de invierno es oscuro, lleno de inercia y de ignorancia; por eso se le llama el sendero oscuro (Krishna marga). Aquellos que desechan el cuerpo caminan a lo largo del sendero blanco, alcanzan la etapa de Liberación (moksha), que carece de engaño y que es el asiento y la fuente de la Bienaventuranza de Dios (Brahmananda). Cuando se alcanza este nivel ya no hay que regresar a este mundo de nombres y de formas, a esta arena de seres encarnados. En cambio, aquellos que abandonan el cuerpo durante el solsticio de invierno (Dakshinayana) y avanzan por el sendero oscuro, tendrán que soportar nuevamente esta envoltura física llamada cuerpo (deha), sujeta a nacimiento y muerte.

"El solsticio de verano (Uttarayana), más que un período de tiempo, es más bien un estado mental. Aquellos que se despojan del cuerpo por haber obtenido la gloria del Conocimiento del Ser, avanzan a lo largo del sendero blanco (Uttarayana marga), y los que mueren en la ignorancia de la realidad de su Alma caminan por el sendero de sus ancestros (Pithryana) o el sendero oscuro (Dakshinayana).

"De las cualidades (gunas), la de la virtud (satvaguna) es pura y refulgente; la de la ignorancia (tamoguna) es oscura; por eso se distinguen con los colores opuestos de blanco y negro; por otro lado hay dos nervios sutiles o nadis: Ida y Pingala; Ida a la izquierda y Pingala a la derecha de Sushumna. El del nadi Ida es el sendero lunar y el nadi Pingala es el sendero solar. Los yoguis avanzan por el sendero solar y los demás por el lunar. Este es otro de los misterios inadvertidos.

"El final de todo lo que nace es la muerte; el verdadero Yoga conduce a la desunión; la construcción tiene que terminar en la destrucción de lo que se ha construido. Es ley de la naturaleza que el nacimiento termine en la muerte y que la muerte conduzca al nacimiento. La etapa que no conoce ni ir ni venir es la etapa en que el Brahman universal es visualizado, ya que si Dios (Brahman) lo penetra todo, ¿dónde podrá haber un lugar donde se pueda originar el `ir' y el `venir'?

"No hay que dudar que esa etapa está al alcance de todos. Todos pueden alcanzar esa victoria. No es necesario hacer algún esfuerzo especial, ni tener una extraordinaria fortuna, ni ejecutar algún acto particular. Es suficiente que la mente esté siempre fija en el Supremo (Paramatma) y que se medite sin interrupción en el Señor. Eso limpiará la mente, y el error que la entorpece desaparecerá. Esto por sí mismo comprende la Liberación (Moksha), pues ¿qué es la Liberación (moksha) si no la declinación del error? Quien haya alcanzado ese estado en el que ya no hay engaño logrará el pleno Conocimiento de Dios (Brahman), la etapa en que todo es Brahman, sea cual sea la forma en que muera. A tal persona se le llama sabio (jñam)."

En esto, Arjuna hizo una pregunta. Dijo: "¡Krishna! No comprendo bien el significado de lo que llamas Sabiduría (jñana). ¿Es el conocimiento que se aprende del maestro por el oído? ¿O es el conocimiento extractado de los Sastras? ¿O es el conocimiento impartido por aquellos que son ricos en experiencia verdadera? ¿Cuál de éstos libera al hombre de la esclavitud?"

Krishna replicó: "Las clases de conocimiento que acabas de mencionar son todas útiles en una u otra etapa del desarrollo espiritual; pero ¡por ninguno de esos medios puede uno escapar del ciclo de nacimiento y muerte! Aquello que lo libera a uno se conoce como el conocimiento que uno mismo experimenta (anubhava jñana); sólo ése puede ayudarte a ser libre. El maestro puede ser de alguna ayuda en el proceso; pero no puede mostrarte tu verdadero ser. Tienes que visualizarlo por ti mismo; además, tienes que estar libre de vicios tales como la envidia. Sólo entonces puede alguien ser llamado uno que ha alcanzado el pleno Conocimiento (purna jñani). Quien tenga fe en este Conocimiento, quien esté dedicado a adquirirlo y esté lleno de anhelo por obtenerlo, sólo ése podrá realizarme a Mí.

"Debe además ser sincero, estar libre de envidia y hallarse impregnado de fe. La sinceridad es esencial aun para la ejecución del más sencillo acto del hombre. No solamente el hombre, también el ave y la bestia, el gusano y el virus, todos tienen que ser sinceros para alcanzar el éxito. Cuando no hay sinceridad en la actuación no puede recogerse el fruto de ella.

"¡Arjuna! Yo soy el testigo, es a través de Mi que esta naturaleza (prakrithi), este conglomerado de los cinco elementos llamado `prapancha' y todos estos objetos móviles e inmóviles toman forma. A través de Mí como causa, el `prapancha' se comporta de diversas maneras. Los necios que no pueden comprenderme como el más elevado principio y como el Señor de todos los elementos, cuya voluntad tienen que obedecer, me toman por un mero hombre. Algunos grandes hombres meditan reverentemente en Mi como Dios (Brahman), otros me adoran bajo diversos nombres y en diversas formas; otros más me adoran mediante el sacrificio del conocimiento (jñanayajna) y el sacrificio del Alma (Atmayajna).

"Cualquiera que sea el nombre, cualquiera la forma de la adoración, Yo soy el que recibe puesto que soy la meta de todos. Soy el único; no hay otro. Yo mismo me convierto en el adorado, a través de Mis múltiples Nombres y Formas. No sólo esto; Yo soy el fruto de todas las acciones, el otorgador del fruto, la base, el apuntador, el promotor de todo. ¿Para qué volver a contar y a repetir esto? Soy la fuerza que está detrás del nacimiento, de la existencia, de la muerte y de toda cosa y de toda vida. Soy la causa sin, nacimiento y sin muerte. .

"Realizarme a Mi que soy la causa primordial, eso es en verdad Liberación. Aquel que alcanza esta Liberación es un liberado aun en vida (jivanmuktha). Por tanto, Arjuna, si alguien anhela lograr la Liberación (convertirse en jivanmuktha), tiene que seguir algunas disciplinas sencillas. Es decir, tiene que erradicar completamente el apego al cuerpo."

Al escuchar esto, Muna interrumpió diciendo: "¡Krishna! ¿Te refieres a esta práctica espiritual (sadhana) de completo desapego como una disciplina sencilla? ¿Es tan. fácil de practicar? Hasta los ascetas perfectos lo encuentran difícil ¡y Tú lo recomiendas tan a la ligera a gente como yo! Hablas de ella como si se tratara de una tarea muy sencilla; pero eso me parece un empeño formidable. Siento que me estás poniendo a prueba con tales sugerencias. ¿Puedo alguna vez lograr ese estado? ¿Puedo obtener la Liberación? No tengo ninguna esperanza". Así dijo Muna y se sentó desalentado.

Krishna observaba cómo paulatinamente perdía el valor. Se acercó y dándole unas palmadas en el hombro para tranquilizarlo le dijo: "Arjuna, no necesitas asombrarte y desesperarte tan sólo por eso. No, nadie obtiene la fe en cuanto oye hablar de ella. Uno tiene que adentrarse en ella con ayuda de la razón; entonces se verá que esta disciplina no es tan difícil como se le considera. Para volverse completamente desapegado no es necesario dejarse crecer el pelo, vestir túnicas color ocre, ni torturar el cuerpo hasta convertirlo en un esqueleto. Es suficiente ejecutar todo acto como dedicado al Señor, sin ningún deseo. Este es el secreto de la Liberación.

"El desempeñar todas las actividades de esta manera no es difícil. Sólo que se debe tener fe constante y sinceridad. Por supuesto, éstas son esenciales para cualquier clase de actividad y, así, puedes darte cuenta de que son indispensables también para la actividad espiritual.

"Quienquiera de entre los devotos que me dedique todos sus actos a Mí sin ningún otro pensamiento, quien medite en Mí, me sirva a Mí, me adore a Mí y me recuerde a Mí, ten por cierto que me tendrá siempre con él, siempre proveyéndole en este mundo y en el siguiente; Yo asumo la responsabilidad de su bienestar (yogakshema). ¿Me escuchas?", preguntó Krishna, dándole nuevamente palmadas en el hombro, infundiendo valor en el desfalleciente corazón de Arjuna.

Este aserto respecto de que el Señor garantiza la prosperidad del devoto ha dado lugar a muchos malentendidos. Hasta los pandits  ¡y qué decir de los demás!  han fallado al tratar de captar su verdadero significado. Los comentaristas del Gita propagan esta declaración de maneras muy diversas.

Este sacratísimo concepto es como el ombligo para el cuerpo que es el Gita. El ombligo de Vishnu fue el lugar donde Brahma tuvo Su nacimiento; así, ese verso (sloka) es el ombligo o lugar de nacimiento para aquellos que anhelan el Conocimiento Supremo. Si ese verso (sloka) es observado en la práctica, el Gita entero puede ser comprendido.

Hay un buen número de historias interesantes que circulan respecto a este sloka. Daré un ejemplo: Un pandit estaba dando discursos sobre el Gita en la augusta presencia de un maharaja. Un día le tocó el tumo a este sloka:

 

Ananya chintayantho mam Ye janah paryupasathe Thesham Nithyabhiyukthanam Yogakshemam vahamyaham.

 

A aquellos que sólo me adoran a Mí sin pensar en nadie más con toda devoción doy abundancia y seguridad.

 

El pandit estaba explicando con entusiasmo las múltiples inferencias de este sloka, pero el maharaja movió la cabeza y dijo: "Ese no es el significado correcto", y siguió disputando la validez de cada una de las explicaciones que daba el pandit. El pobre filósofo que había obtenido anteriormente distinciones muy meritorias en la corte de más de un maharaja y había sido honrado con pomposos títulos, sentía como si lo hubieran apuñalado cuando este maharaja calificó de errónea, en presencia de todos los cortesanos, la explicación que él daba a este verso (sloka). Se sintió ofendido; pero haciendo acopio de valor, acometió de nuevo la tarea, y reuniendo toda su erudición, se lanzó con un elocuente discurso sobre el múltiple significado de las palabras yoga y kshema. El maharaja tampoco aprobó esas interpretaciones y le ordenó: "Busca el significado correcto de este verso (sloka) y si logras comprenderlo bien, regresa mañana". Una vez dicho esto, el maharaja se levantó del trono y se dirigió a sus habitaciones interiores.

El pandit perdió el poco valor que le quedaba, se sintió agobiado por el peso de la ansiedad y se tambaleó bajo el efecto de aquel descrédito. Cuando llegó a su casa dejó a un lado el ejemplar del Gita y se tendió sobre el lecho.

Sorprendida al ver esto, su esposa le dijo: "Cuéntame por qué regresaste del palacio con tanto pesar hoy. ¿Qué es exactamente lo que sucedió?" Tan ansiosamente le espetó una pregunta tras otra, que el pandit se vio obligado a relatarle todo lo que había sucedido: las ofensas acumuladas sobre su cabeza y el mandato con el cual el maharaja lo había enviado a casa. La esposa escuchó tranquilamente la descripción de lo que había ocurrido y, después de reflexionar profundamente sobre el incidente, le dijo: "Es verdad lo que dijo el maharaja. La explicación que diste de este sloka no es la correcta. ¿Cómo había de aprobarla el maharaja? La culpa es tuya". A esto, el pandit se levantó iracundo, como una cobra cuando le pisan la cola y rugió: "¿Qué sabes tú, tonta mujer? ¿Soy acaso inferior a ti en inteligencia? ¿Pretendes tú, que pasas todo el tiempo cocinando y sirviendo, saber más que yo? ¡Calla y retirate de mi presencia!"

Pero la dama se mantuvo firme y replicó: "¡Señor! ¿Por qué te lanzas en un ataque tal de ira ante la revelación de una verdad? Repítete a ti mismo el verso (sloka) una vez más y reflexiona sobre su significado. Entonces encontrarás el significado correcto por ti mismo". De esa manera, con la suavidad de sus palabras calmó la mente de su esposo.

El filósofo (pandit) empezó a analizar el significado de cada palabra del sloka aisladamente. "Aquellos que sólo me adoran a Mí" (ananya chinthayantho mam), deliberada y lentamente comenzó a repetir en voz alta los diversos significados. La esposa intervino y dijo: "¿De qué sirve explicar el significado de las palabras? Dime, ¿cuál era tu intención cuando te acercaste a este maharaja? ¿Cuál fue el propósito?" Al oír esto, el pandit se encolerizó y gritó: "¿Cómo he de dirigir esta familia y este hogar? ¿Cómo he de costear el alimento y la bebida, los vestidos y otras cosas para ti y los demás? Es por esto que fui allá; de otro modo, ¿qué negocio habría yo de tener con él?"

La esposa replicó entonces: "Si tan sólo hubieras comprendido lo que el Señor Krishna ha declarado en este sloka, ¡no habría surgido en ti el impulso de ir ante este maharaja! Si El debe ser adorado sin ningún otro pensamiento, si uno solamente debe rendirse ante El, si en todo momento la mente debe estar fija en El, entonces el Señor ha declarado implícitamente en este verso (sloka) que El proveerá todo para el devoto. Tú no has hecho ninguna de esas tres cosas; ¡tú te acercaste al maharaja creyendo que él te proveería de todo! Ahí es donde has ido en contra del significado de este verso y ésa es la razón por la cual el maharaja no aceptó tu explicación".

A1 escuchar esto, el famoso erudito se sentó durante un rato, rumiando las observaciones de su esposa. Se dio cuenta de su falla y no fue al palacio al día siguiente.

En cambio, se sumergió en la adoración de Krishna en su propia casa. Cuando el rey inquirió por qué no había aparecido el pandit, los cortesanos le dijeron que se había quedado en casa. El rey envió un mensajero, pero el pandit rehusó salir y dijo: "No hay necesidad de que yo salga a ver a nadie; mi Krishna me proveerá de todo; El mismo se encargará de mi bienestar (yogakshema). Fui humillado porque no me di cuenta de esto en tanto tiempo, porque estaba cegado por la ansiedad de conocer los múltiples significados de las palabras solamente. Si me entrego a El y me ocupo de adorarlo sin cesar, El mismo me dará todo lo que necesite".

Cuando el súbdito llevó este mensaje a palacio, el maharaja se encaminó a pie a la morada del pandit, y postrándose a sus pies le dijo: "Te agradezco sinceramente que me hayas explicado hoy, con tu ejemplo, el significado del sloka que expusiste ayer". De esa manera el rey enseñó al pandit que cualquier propagación de asuntos espirituales que no salga del crisol de la experiencia es mero oropel y ostentación. ¿Han entendido el punto?

Aun hoy día, muchos hombres eruditos que van por ahí dando discursos sobre el Gita y haciéndole propaganda, no observan sus principios en la práctica; se ocupan simplemente de exponer al mundo la envoltura sin valor, el significado literal, el sentido de las palabras, y nada más. El tratar de difundir el Gita sin practicarlo equivale a arruinar la causa y a desvirtuar el libro sagrado. Alaban el Gita como si fuera el aliento mismo de su vida, como la corona de todas las Escrituras y como si hubiera emanado de los labios del Señor mismo. Muestran tanta reverencia hacia el libro que sus ojos se llenan de lágrimas a la sola mención de su nombre, se lo colocan en la cabeza, lo presionan contra los ojos, lo mantienen en sus altares y le rinden culto con explosiones de expresiva devoción. Todo el respeto, toda la adoración, ¡es sólo para el papel, para el libro!

Si en verdad tuvieran reverencia por las palabras del Señor, por el contenido del libro, se habrían esforzado en ponerlas en práctica, ¿no es así? No; ellos no se esfuerzan, no tienen la más mínima experiencia. Si la tuvieran, ninguno trocaría la difusión de esa experiencia por dinero. Anhelarían solamente la Gracia.

Ni siquiera uno entre un millón de los exponentes del Gita de hoy, aquellos que hablan de su misión de divulgar el Gita, anhelan la Gracia del Señor. No; si tuvieran ese anhelo no estarían pensando en ganancias o dinero.

 

 

 

CAPITULO

XIX

 

 

Los conferencistas dedicados a divulgar el Gita se han multiplicado hoy día y, como consecuencia, ha surgido una variedad de interpretaciones, la mayoría muy alejadas de la auténtica, nublando así su verdadero significado. Las interpretaciones tienen la naturaleza y el carácter del exponente. Una vez que se ha formado una opinión, él trata de apuntalarla con argumentos que cree apropiados y probar que todos los demás están equivocados. Luego, repite esa opinión como un loro, en cualquier ocasión; pero el exponente no hace ningún intento para practicar el Gita y hacerlo parte de su vida real. Tales personas pretenden ser grandes intérpretes del Gita y se mueven por doquier, abrumados por el peso de sus credenciales y títulos. De esta manera sólo se arruinan a sí mismos con este engaño y minan la fe que los demás puedan tener en el Gita.

Las palabras de Dios deben ser llevadas a la práctica en la vida real y no ser propagadas sólo con objeto de obtener fama. Pero los tiempos se han vuelto tan intrincados que hoy día aquéllas se utilizan ¡para adquirir publicidad y alabanza! Y los que las escuchan no tienen el cuidado de investigar la moralidad de esos predicadores, ni les interesa comprobar si todos aquellos que elevan al Gita hasta las nubes han saboreado la dulzura de sus enseñanzas. Sus palabras y sus actos están muy alejados entre sí; ellos exhortan a los demás, pero los que son exhortados descubren que ¡ni los mismos maestros siguen la lección! No, ni siquiera uno en un millón.

 Hay algunos que alardean de que tienen el Gita entero en la punta de la lengua; que al momento pueden recitar cualquier verso (sloka) del Gita que se quiera escuchar, con sólo señalárseles el capítulo y el número correspondientes; o bien, pueden citar el capítulo y número donde se encuentra cualquier frase o palabra que se les dé. Me mueven a risa los que hacen alarde de esa clase de erudición. ¡Pobre lengua la que tiene que llevar tanta palabra sobre su punta sin que nada pueda absorber! Un disco de fonógrafo puede repetirlas igual que ellos, y con el mismo beneficio. El llevar a la práctica un verso, seguro que produce mayor beneficio que el aprenderse todos los versos de memoria. Arjuna comprobó la verdad de cada palabra de Krishna, practicándola. Su sinceridad le ayudó a ganar la Gracia de Krishna.

Es una lástima que aún hoy los pandits más eruditos no se den cuenta de la exaltación que produce el poner en práctica una sola palabra del Gita. ¿Qué podemos decir entonces de los incultos, de los ignorantes? Hasta algunos exponentes del Gita muy prestigiosos, pronto traicionan su enseñanza, actuando en forma contraria a su mensaje. Al canto del Señor, cada uno añade una nota a su capricho, tratando de demostrar así el especial giro de su erudición, o su predilección. Consideremos este ejemplo: el verso 10 del capítulo sexto del Gita declara que la codicia, la adquisición, es gran pecado.

Ahora bien, quienes aceptan el Gita como autoridad deberían actuar acordemente, evitando la codicia (parigraha) ¿no es así? No codiciar significa también "aceptar" hasta cierto límite, ¡aun lo que sirva para el sostén del cuerpo y el mantenimiento del Dharma! Sin embargo, el noventa y nueve por ciento de los exponentes del Gita rebasan este límite. La condenación de la codicia se aplica en todas sus formas; no hay circunstancias modificantes ni excepciones. No obstante, hacen colectas y piden contribuciones para sacrificios (gitayajnas), como ofrendas durante el Arathi (la adoración de Dios con la llama del alcanfor), como gastos para conferencias sobre el Gita, como donativo u ofrenda para el gurú. Se venden boletos para las conferencias, como en los espectáculos, como en el teatro y el cine. Las personas que hacen esto no tienen fe en las palabras de Krishna, pues si la tuvieran, no actuarían en forma tan contraria. Si estuvieran convencidas de que aquello es erróneo, no se verían tentados a actuar así.

 Explican el sloka y piensan que su deber está cumplido; no sienten la necesidad de seguir el consejo. Este es el espíritu de los tiempos, pues ésta es la edad de la hipocresía. La gente que escucha y observa a esta clase de exponentes del Gita pierde la fe, primero en el exponente y luego en el Gita mismo. La publicidad que le hacen se disuelve en mera pompa y vanidad.

Las enseñanzas del Gita no reciben el respeto que el libro exige. Millares de personas, cuando ven los libros sagrados como el Gita, el Ramayana, el Bhagavatha, el Bharatha, etc., inclinan sus cabezas ante ellos, los presionan contra sus ojos, los colocan sobre sus cabezas, los mantienen en un lugar especial en el altar y colocando reverentemente algunas flores encima de ellos, se sientan con los ojos cerrados y, con lágrimas deslizándose por sus mejillas, caen postrados ante los libros, y luego se levantan... ¡muy satisfechos de sí mismos! Toda esa reverencia es para el montón de papel, no para el contenido de los libros ni para los temas que tratan.

Lo que la cabeza debe cargar no es el peso del papel sino el mensaje explicado en él. Désele valor, no al libro sino al tema; reverénciese, no el volumen sino el asunto tratado en él. Instálese, no en el altar sino en el corazón. Será solamente entonces cuando la autoridad del Gita será honrada permanentemente, en todo tiempo. La mente no quedará libre de egoísmo o de otros males similares sólo con la observancia de esta reverencia externa, como aprenderlos de memoria, ofrecerles adoración en el altar, sostenerlos sobre la cabeza, presionarlos contra los ojos, etc. Que el mensaje penetre en el corazón, que se ponga en práctica y se saboreará el gozo que produce. Esta es la forma de honrar al Gita.

El más sabroso platillo nunca podrá satisfacer el hambre con sólo colocarlo en la cabeza o presionarlo contra los ojos, o por postrarse ante él. El Gita está en el mismo caso. Es un platillo muy sabroso, lleno de los ricos ingredientes de la devoción, la sabiduría, el karma y el desapego. Cómanlo; bébanlo. Un bocado es suficiente. El hambriento no necesita comer todo el grano que se ha cosechado; basta un puñado de arroz. El sediento no necesita beber hasta dejar seco el río Godavari; un vaso de agua es suficiente.

Quien tiene hambre de Dios no necesita consumir el Gita en su totalidad; puede satisfacerla con practicar un solo sloka.

Una caja de cerillas contiene muchas de ellas. Si se quiere encender una fogata, sólo se necesita una cerilla; puede alimentarse la pequeña llama con cuidado y diligencia, hasta convertirla en una hoguera; no es necesario encender todas las cerillas. Hay setecientas cerillas en el Gita; cada una de ellas puede encender la llama del Conocimiento. Enciendan una sola frotándola sobre la piedra de la experiencia; eso será suficiente.

El Gita tiene que entenderse así para la realización del Ser; ésa es la santa tarea para la cual fue concebido. Es un gran error aplicarlo mal; todos los intentos que se hagan de utilizarlo para adquirir fama y fortuna o títulos y reconocimiento son sólo síntomas de egoísmo, actos sacrílegos. Hay que extraer la fragancia de este libro; ésa es la prueba de la sabiduría; la fragancia es la esencia del libro. Por otra parte, tampoco transformen su cerebro en un libro.

Vean a Dios en la piedra; no cambien a Dios por la piedra. Esa es la visión altamente deseable. La piedra tiene que ser visualizada como divina, llena de Dios; lo que en realidad es. Esta visión es el precioso regalo que Dios ha dado a la gente de este país. Las perlas no flotan sobre las olas del océano; zambúllete profundamente hasta las silentes cuevas del fondo, si es que las deseas. La gente de este país ha buscado a Dios de esta manera durante varias edades.

La práctica de la Acción Correcta (Dharma) es el cuerpo; la realización de Dios es su corazón; ésta es la verdad que ha impulsado a la gente de aquí a seguir adelante y a salvarse. No son esclavos del brillo exterior, del bordado externo, del confort material. Buscan al Atma fundamental con su ojo interno y cultivan el desapego. La gente de la India, que posee este carácter, es sin embargo atraída hoy por el progreso material y la pompa exterior. Esta es una tragedia muy lamentable.

Aquellos que andan por ahí exponiendo el Gita con objeto de ganar dinero se mantienen así alejados de Dios. Podrán ofrecer diversas justificaciones de su conducta, sin duda alguna; pero nadie que tenga verdadera fe en el Gita o que sea un verdadero partidario de su enseñanza podrá aceptar sus explicaciones.

El Gita es recitado para promover la Rectitud (Dharma), no la riqueza; sirve para promover la bondad, no la acumulación de bienes. El hacer una colecta de dinero a favor de un templo para Krishna o para Rama, o para edificar un templo (mandir) o santuario para el Gita, es otra manera de reducir la fe en Dios; construir una casa para el Señor, que es Inmanente y todo lo penetra, resulta absurdo. El corazón es el templo apropiado donde Krishna o el Gita deben quedar instalados. Elevar una estructura artificial, que seguramente será destruida por el tiempo, dedicada al Absoluto, al Eterno, a la Divinidad Indestructible, resultaría, en cambio, muy impropio. Por supuesto, en tanto se alcanza cierto nivel, los templos podrán ser necesarios; pero en ese caso resulta más prudente utilizar, lo mejor que se pueda, los templos antiguos ya existentes. ¡El construir nuevos y arruinar los antiguos es tan necio como matar a la vaca y regalar los zapatos que se hagan con el cuero! El bienestar del mundo puede ser impulsado mediante la renovación de los templos antiguos y no por la construcción de los templos nuevos. Antiguamente, la consagración de un templo a Dios solía hacerse de acuerdo con el estricto ritual sástrico; de ahí que los viejos templos sean más santos. El poder irradiado por ellos confiere a este país la pequeña porción de bienestar del que ahora disfruta.

Los sabios (rishis) del pasado sufrieron penalidades, se desapegaron del mundo y hasta desintegraron su físico en la búsqueda de los secretos de la salvación individual y el mejoramiento social. Ellos nos han legado ciertos códigos de conducta y reglas de vida que son practicables y sencillos. Pero aun éstos son ahora descuidados o incomprendidos y nuevos códigos y nuevas reglas se han impuesto de tal manera que aquéllos, tan preciosos, han quedado relegados al olvido.

Cuando los mayores, los maestros (gurús), los filósofos (pandits) y los eruditos aceptan y hacen honor a estas formas de conducta de reciente creación, ¿cómo puede la India continuar siendo el campo de la Rectitud, el campo del Yoga y el de la renuncia? Esta declinación de los ideales explica por qué esta tierra, que en verdad fue un país lleno de alimentos, que podía nutrir a todos sus hijos, tenga ahora que implorar por alimentos. La sagrada exclamación: "Yo soy Shiva" (Sivoham), resonaba en cada valle, en cada cueva, en cada templo y en la orilla de cada río sagrado; pero ahora el grito es: "¡Estoy muerto! (¡Savoham, Savoham!)"

El país ha perdido su antigua felicidad y está ahora infectado de ansiedad; es el hogar del autoengrandecimiento y sólo persigue la pompa vana. Para contrarrestar estas tendencias, se ha vuelto muy necesaria la divulgación del conocimiento espiritual por personas que efectivamente hayan experimentado la felicidad de las prácticas espirituales y el éxito en y a través de las mismas. Todos y cada uno, desde el sencillo analfabeto hasta el sabio realizado (Paramahamsa), el hombre que ha logrado el dominio de todos sus sentidos, deben reconocer esta necesidad. Todos deben cultivar la fe en el Gita y tomarlo como la auténtica palabra del Señor.

El Señor ha asegurado: "Asumiré la carga de tu bienestar, aquí y en el más allá". El ha asumido esta tarea voluntariamente. Pero para que los mortales y los aspirantes se beneficien con esto, tienen que vivir como se ordena; tienen que adherirse a las líneas de conducta que han sido fijadas. Si no creen haber sido ayudados así, sólo tienen que examinar sus propias vidas y descubrir hasta qué punto han observado los mandamientos de Dios respecto a la reglamentación de la vida. Les falta examinar esto. No consideran el pasado y el futuro; se quejan únicamente del sufrimiento del momento, sin saber que éste es el resultado del descuido en el pasado y la ignorancia del futuro. Esa es la raíz del sufrimiento.

Hay que acordarse de la condición previa contenida en el sloka que dice: "A aquellos que sólo me adoran a Mí sin pensar en nadie más, doy abundancia y seguridad". La última frase es la corona, el fruto final. Esa afirmación es la cabeza; pero ninguna cabeza puede funcionar independientemente de los miembros. El aferrarse a la cabeza solamente, separada del cuello, de los hombros y del resto del cuerpo es como poner nuestra fe en la llave que tenemos en la mano... ¡después que la caja de caudales ha sido robada! ¿De qué sirve la llave después que el tesoro ha desaparecido?

Las condiciones para el cumplimiento de esa afirmación son: meditación en el Señor no perturbada por ningún otro pensamiento, y adoración constante (ananyachinta y upasana). Si la meditación no es ininterrumpida o la adoración no se ofrece con entrega incondicional, ¿qué justificación hay para quejarse de que El no haya asumido la carga?

Uno se entrega a otros; alaba y ensalza a otros; se sumerge en otros pensamientos. ¿Cómo, pues, puede El asumir la carga? Sirven a otros... ¡y apremian al Señor por la recompensa! ¿Cómo puede ser esto lealtad cabal? Si un hombre es el sirviente del rey, tiene que servirle de todo corazón; si sirve al rey pero ama a su familia, eso no puede considerarse lealtad inmutable. Servir a quien se ama, amar a quien se sirve. Ese es el secreto de la rendición (saranagati). Vyasa hizo una primorosa guirnalda; este sloka es la cresta. Es la joya cimera de aquella guirnalda de gemas.

Las palabras abundancia (yoga) y seguridad (kshema) usadas por el Señor aquí, significan: abundancia, adquisición de algo deseable; y seguridad, la preservación de lo que fue adquirido. La disciplina por la cual pueden preservarlo es la meditación exclusiva en el Señor. Esto limpia a la mente y convierte en devoto a quien la practica. El devoto es reconocido por estas cosas: habla del Señor, canta al Señor, ve solamente al Señor, trabaja y dedica su ocio al Señor.

Tales personas no tienen necesidad de efectuar ningún sacrificio u ofrenda; no necesitan ocuparse en meritorios actos de caridad; no necesitan ir de un lugar santo a otro. ¿Por qué habrían de entristecerse por carecer de estas cosas, o quejarse de que el Señor no les dio la oportunidad o los medios de tenerlas? El no insiste en ellas ni lo desea. Ofréndenle lo que surja en sus mentes, purificadas por la práctica espiritual; El gustoso lo acepta todo. Pueden dedicarse a lo que se llama "buenas acciones", pero si la mente no está limpia, si la vasija no es revestida de estaño con el pensamiento de Dios, todas esas acciones se contaminarán y se convertirán en veneno. El exige que el envase esté limpio.

Fíjense ustedes cómo el puñado de arroz quemado que Kuchela le ofreció con una mente pura agradó al Señor. Lean las experiencias de Vidura y Droupadi en las epopeyas y en los Puranas. ¿Qué es lo que ofrecieron al Señor? Vidura le dio una taza de atole (bebida hecha con harina de maíz); Droupadi sólo tuvo un pedacito de hoja que ofrecerle. A la vista son cosas sin valor que no valdrían ni siquiera medio céntimo como precio. Pero, ¡consideren cuánto le dio el Señor a cambio! El no calcula el valor de las cosas. El calcula el sentimiento que movió el acto. Por esto, se les aconseja que purifiquen su sentimiento a fin de ganarse Su Gracia.

CAPITULO

XX

 

 

 

El Gita dice claramente que sólo la flor del corazón (hrudayapushpa) libre de impurezas que crece en el lago Manasa sarovar o en las cristalinas aguas de la mente, merece ser ofrecida a Dios. Es la razón por la cual Krishna dijo a Arjuna: "Mi querido cuñado, cualquier actividad en que te ocupes, cualquier regalo que des, cualquier alimento que tomes, hazlo como una ofrenda dedicada a Mí; hazlo todo con espíritu de dedicación, como un tributo a Dios, pues sólo actos así llegan hasta Mí. No tengo preferencia especial por ningún nombre; todos los nombres son Míos. No conozco ni amigo ni enemigo. Soy el testigo no afectado. Yo resido en todos los que me sirven y hago provenir alegría de ese servicio".

Esto hizo surgir algunas dudas en la mente de Arjuna, que preguntó: "¡Krishna! Dices que no haces ninguna distinción, que no tienes ni amigo ni enemigo; ¿cómo ocurre entonces que algunos son felices y otros infelices, algunos son fuertes de cuerpo y mente, otros débiles y enfermizos, algunos son pobres y otros son ricos? ¿Cuál es la razón que hay detrás de todo esto? Puesto que Tú mismo estás por encima de toda distinción, ¿por qué no puedes mantenerlos a todos en la misma condición? Observando los hechos tales como son, es difícil creer que Tú miras imparcialmente a todos".

¡Krishna sonrió ante esta "duda" que preocupaba a Arjuna! Y dijo: "Yo doy expresión solamente a la verdad. Yo no ajusto Mi lenguaje a tu aprobación o desaprobación; ni me da gusto cuando apruebas ni me deprimo cuando desapruebas. Soy el mismo en todos. Pero todos no son lo mismo en Mí. Tú has observado que por las noches de los meses invernales, los aldeanos suelen sentarse alrededor del fuego; pero solamente aquellos que se sientan cerca reciben su calor. Los que se sientan lejos, en cuclillas, tienen además que soportar la oscuridad. Si la gente permanece alejada y se queja de que no recibe el calor y que tiene que sufrir la oscuridad, ¿puede atribuírsele eso a la parcialidad del fuego? No, no tiene sentido inferir de esto que el fuego trata de diferente manera a las distintas personas.

"El esplendor de la Visión Divina es semejante a esto; si quieres percibirlo, tienes que acercártele y permanecer ahí. Todos tienen el mismo derecho de hacerlo, como también de alimentar el fuego, de modo que pueda iluminar y calentar aún más. El fuego es imparcial; hay algunas diferencias en sacar beneficio de él y en hacerlo crecer en mayor y mayor intensidad. Yo soy el esplendor; no tengo ninguna parcialidad. Para experimentarme y obtener Bienaventuranza de Mí, todos tienen la misma oportunidad. Las distinciones y diferencias surgen como resultado de las fallas de los aspirantes. No hay máculas en Mí."

¿Notaron ustedes las amorosas palabras de Krishna? ¿El efluvio de Su Gracia? ¡Cuán ciertas son Sus palabras! Realmente, la gente no acepta que haya faltas en sí misma; pero las busca en los demás. Si el Señor tuviera faltas, ¿cómo podría existir o sobrevivir el mundo? El Señor ve a todos como iguales. Su corazón abraza a todos con Amor; ésa es la razón por la cual el mundo tiene por lo menos un poco de paz y prosperidad. El doctor podrá decir que el paciente no tiene fiebre tan sólo para consolar al enfermo; pero el termómetro no puede mentir. Dios conoce y reacciona al sentimiento interno, no a la apariencia exterior; nunca puede equivocarse ni puede ser engañado. El mundo considera solamente la apariencia externa; se guía solamente por ella. Tú debes vadear el río; sólo entonces podrás conocer la profundidad de la corriente. Come, si quieres conocer el sabor. Cuando la gente emite un juicio sobre la profundidad o el sabor sin vadear ni saborear, ¿cómo pueden ser tomadas como ciertas sus declaraciones? Si el Señor mismo hubiera estado afectado de parcialidad, ¿cómo habría podido otorgar el éxtasis de la fusión con Dios (sayujya) a las doncellas pastoras de Brindavan? ¿Podría haber gustado de los frutos comidos parcialmente por Sabari (una santa que sirvió al Señor Rama)?¿Podría Janaka (personaje del Ramayana) haberse convertido en un autorrealizado? ¿Podría Nandanar (padre adoptivo de Krishna) haber alcanzado la gran Visión del Señor? ¿Podrían PraNada (niño devoto de Vishnu) y Vibhishana (rey de Lanka) haberse acercado al Señor? ¿Habría sido Hanuman (el dios mono del Ramayana) aceptado como el mensajero de Rama? ¿Podría Valmiki haber escrito la gran epopeya del Ramayana? ¿Indican éstos alguna parcialidad en la composición del Señor? ¿O prueban en cambio que El no tiene tal característica? Estos son ejemplos del Amor del Señor, de Su bondad que derrama de manera uniforme sobre todos.

"Mantén tu mente fija en Mí, sé sinceramente devoto Mío, póstrate ante Mí ofreciéndome todos tus pensamientos, palabras y obras; ámame constantemente" ("Manmana bhava, madbhakatho, mad yoji, mam namaskuru"); eso es lo que El ordenó. Asimismo ha indicado que lo que El más desea en ti es una "mente pura" y un "amor inmaculádo".

Inmersos en su condición humana, los hombres no pueden alcanzar la condición divina. Primero tienen que alcanzar la propia naturaleza de Dios para lograr la condición de la Divinidad. Para ver oscuridad, sólo tiene que haber oscuridad; para ver luz, deben tener luz. Para comprender la inteligencia, tienen que ser inteligentes. Si están constantemente ocupados en cosas humanas, ¿cómo pueden alcanzar la gloria de la Divinidad? Para volverse divinos deben tener en la memoria lo divino, actuar de manera divina, conducirse de manera divina. El estado, el ambiente y el sentimiento; todo debe coordinarse para este único propósito. S61o entonces puede captarse el principio.

Es sobre la base de esta verdad que Krishna continuó de esta manera: "¡Arjuna! Los sabios (jñanis) son superiores a los dioses, quienes a su vez son superiores a los hombres; pero estos sabios (jñanis) tampoco pueden captar el pleno significado de Dios. ¿Cómo podrán, pues, los hombres comunes como tú comprenderlo alguna vez?" Ante esta observación disimuladamente sarcástica, Arjuna dobló la cabeza avergonzado y dijo: "Estoy de acuerdo, Krishna. Tú estás más allá de la comprensión de nadie, por inteligente que sea. Eres de una multiplicidad infinita. Estoy convencido. Eres el Absoluto Universal, yo lo sé.

"Creo que Tú has creado el Universo entero y que estás fomentando y presidiendo tanto la evolución como la involución de los mundos y que eres el amo de la Creación, de la preservación y de la destrucción. Tú mismo me lo has dicho y te estaré por siempre agradecido y soy feliz de que me hayas considerado merecedor de ello.

"Pero ahora dime: ¿en cuántas formas te manifiestas dentro de este Universo que Tú mismo has creado? Estoy deseoso de escucharlo de Ti para hacer lo que más convenga para merecer la gracia de estar vivo", dijo Arjuna. "¿Y en cuál de estas diversas formas debo meditar? Dímelo para hacerlo así y salvarme", imploró.

"¡Vaya preguntita ésa!", dijo Krishna, con una sonrisa. "Quizás pensaste que podrías comprender fácilmente la respuesta, si la tuvieras. Bien, puesto que me haces la pregunta, me ablandaré un poco y te daré la respuesta. Escucha cuidadosamente. Yo soy el Atma interna en el corazón de loto de cada ser. Así que si tú crees y normas tu v¡da sobre la base de la creencia de que el Atma interna en cada ser es Mi Ser Supremo (Paramatna), esto será una forma de meditación suficiente para ti. Vela porque esa creencia no se debilite ni se pierda. Aférrate constantemente a ella, practica esa creencia, aplicala a tus obras, palabras y pensamientos. Entonces la experiencia de la unidad, o sea, de que tú eres Yo y de que Yo soy tú, puede lograrse.

"Los cinco elementos, la tierra, el agua, el fuego, el viento y el éter son también formas Mías. Yo soy la actividad que se manifiesta en el Sol, la Luna y las estrellas. Cuando llega una gran destrucción, Yo soy esa fuerza destructora y también la fuerza que vuelve a construir. Lo soy todo, desde lo microscópico hasta lo macroscópico; soy el pasado, el presente y el futuro. Soy las tres regiones y los tres gunas (atributos de la materia) que han modelado al hombre y a la Naturaleza. No hay objeto que no sea Yo; ningún nombre que no sea Mío. La sangre tomada de una parte del cuerpo es igual a la de cualquier otra; así también, lo divino es idéntico en todas partes."

Arjuna juntó las palmas y levantando las manos exclamó: "¡Krishna! Toda la Creación tiene Tu forma. El conocimiento, la riqueza, el poder, la fuerza, la energía y el esplendor son expresiones de Tu gloria, ¿no es así? Pues bien, ¿no me darás la sagrada oportunidad de satisfacer el deseo de mi vida de experimentarte como toda esta Creación, como la Forma Cósmica (Visvarupa), como la forma misma de la Creación? Yo te lo imploro. Te lo ruego postrado a Tus pies".

Conociendo la angustia de su corazón, Krishna replicó: "¡Arjuna! Ciertamente que te complaceré. Pero tus ojos físicos no pueden ver esa gloria. La Forma Cósmica (Visvarupa) no puede ser percibida por la limitada capacidad visual que capta solamente esta naturaleza. Por tanto, te dotaré de visión sobrenatural. Y ahora, ¡mira!" Así dijo El y se manifestó ante Arjuna como la Creación y más aún. ¡Qué misericordia tan grande! ¡Qué experiencia tan grandiosa!

En este punto, hay un detalle sutil en el que los buscadores deben fijarse. Los Vedas, los Sastras y los Puranas (libros de mitología hindú), además de muchos eruditos y santos que tienen el derecho de hablar sobre estos asuntos, todos describen a Dios como algo presente en todas partes y como la realidad interna en todo ser. Basándose en esto, hay algunos que argumentan: "Si El está presente en todas partes y en toda cosa, ¿por qué no es visto por todos?" Para todos los que así arguyen, la respuesta es: ¿cómo puede el ojo físico, compuesto sólo de los cinco elementos, ver más allá de los cinco?

Nada puede iluminar a un objeto que no refleje la luz; pero una llama se ilumina a sí misma y desparrama luz a su alrededor. Dios es Autoluminoso; El lo ilumina todo, está más allá de la Naturaleza, que no es sino una manifestación de Su gloria. De modo que El puede ser visto sólo con el ojo de la sabiduría, un ojo que puede obtenerse únicamente a través de Su Gracia. Por tanto, la adoración a Dios es una parte esencial de la práctica que llevará a este fin; quien no alcanza a verse a sí mismo, jamás podrá lograr ver a otros, ver algo fuera de sí mismo. Dedíquense, pues, a las prácticas espirituales que les asegurarán la Gracia de Dios y mediante esa Gracia, el ojo de la sabiduría les será otorgado. Esa meta es fácil de alcanzar por el sendero de la devoción. Mientras Arjuna experimentaba la visión de Dios en el Universo y de Dios como el Universo, derramaba lágrimas de alegría. "¡Oh Dios Todopoderoso, todos los dioses, Brahma el Creador, todos los sabios y santos, todos los múltiples seres y objetos, móviles e inmóviles! ¡Oh, de Tu aterrorizante rostro surgen llamaradas de luz y se esparcen hasta los más lejanos confines! ¡Cómo desearía conocer el significado de esta forma tan excelsa!", exclamó Arjuna.

"¿Viste, Arjuna? ¿Sabes ahora que Yo soy el Creador, el Sostenedor y el Destructor de toda actividad y de todos los seres y objetos? ¿Te has dado cuenta de que no puedes salvar a nadie en este campo de batalla, y que a nadie puedes matar? Tú no tienes poder para matar ni tienen ellos poder para morir por su propio esfuerzo. Vivir y morir son actos dirigidos por Mi voluntad. Yo llevo encima la carga de la Tierra; Yo la he creado; y Yo la suprimo", dijo Krishna, dándole afectuosas palmadas en la espalda y hablándole con suavidad para atemperar su extática emoción.

Este incidente es un buen ejemplo para ilustrar cómo Dios está obligado por la sinceridad de la devoción y cómo El se inclina para consolar y estimular a Sus devotos. ¡Nada más imaginen! ¿Cómo pudo este Arjuna que tan vacilante y nervioso estaba antes de obtener una demostración ocular, enfrentarse y derrotar como un mortal común y corriente a héroes poderosos y maestros en todas las artes como Bhishma, Drona y Karna? Fueron vencidos por la voluntad del Señor.

Arjuna secó sus lágrimas, juntó las manos en actitud suplicante y dijo: "Oh Señor, veo la Forma Cósmica que nunca antes había visto, ni había oído mencionar, ni había siquiera concebido. Me doy cuenta de que es una verdad. Esas terribles llamaradas de luz me están achicharrando, mi cuerpo se está chamuscando, chirriando bajo el impacto de esa gloria. Preséntate ante mí de nuevo en la dulce y sonriente Forma Tuya; no puedo soportar más esta visión. ¡Padre! Reasume Tu Forma, ¡no puedo seguir viendo esto!", rogó Arjuna.

Su Divina Gracia le hizo condescender. Y dijo: "¡Arjuna! Acabas de ver esta Forma Universal Mía, que es una visión que ningún grado de erudición védica, ni de ascetismo ritualista o de austeridad puede jamás aspirar a percibir. Esto lo logra sólo el devoto que se dedica a Mí con una devoción que no admite la menor distracción (ananyabhakthi). Tales devotos ven únicamente al Señor; cualquier cosa que hagan, la hacen como adoración al Señor. No tienen ninguna otra forma ante sus ojos; ningún otro pensamiento en sus manos. En todo tiempo y en todas partes ellos ven solamente Mi Forma, pronuncian sólo Mi Nombre, piensan solamente en Mí, sienten sólo por Mí o respecto a Mí y están activos únicamente en interés Mío. Tales son, oh Arjuna, quienes logran captar esta visión. Yo en cambio sólo pido esto: devoción inconmovible" (ananyabhkthi).

Arjuna preguntó con una sonrisa y un ligero temblor en sus labios: "¡Señor! Me doy cuenta de que Tú te complaces con una devoción centrada y constante. Pero, ¿te complace la adoración de Ti con Forma o de Ti sin Forma? ¿Cuál te ablanda más y contribuye mejor a obtener Tus bendiciones? ¿Cuál es más fácil para el aspirante y mejor recibida por Ti? Ten la bondad de decírmelo".

Krishna se alegró de que Arjuna le hiciera esta pregunta y le dijo: "No hago ninguna distinción entre las dos. Me siento complacido siendo adorado, siempre y cuando la mente esté saturada de Mí y haya fe constante en cada acto, en cada palabra y en cada pensamiento". Arjuna volvió a preguntar: "¿Son suficientes la pureza del corazón y la fe firme? ¿No constituyen obstáculos para el éxito el sexo o la condición, determinados por la casta o la etapa que se vive?" Krishna reprendió a Arjuna y replicó: "Me sorprende que hagas tales preguntas después de haber pasado por esta experiencia. ¿No te das cuenta de que en aquellos que han fijado su mente en Dios, que descansan en Mí, que soy la personificación de la eterna y pura Verdad, no habrá quedado ni un ápice de identificación del ser con el cuerpo? Si todavía les quedara la conciencia de sexo, de casta o de la etapa de la vida, con el consiguiente orgullo o humildad, eso sólo revelaría que no han entregado sus mentes a Dios. Para aquellos que se han librado del apego, no habrá distracción por motivo de casta, condición, etcétera.

"Pero los códigos de conducta moral prescriptos para las castas (varnadharmas) y para quienes se encuentran en los cuatro estados de la vida  estudiante, jefe de familia, recluso y renunciarte  (ashramadharmas) no obstaculizan en forma alguna la disciplina de fijar la mente en Dios, de purificar a la mente de todo mal, y de adorar al Señor mediante todas las acciones, palabras y pensamientos. Las distinciones de sexo, casta, estado o etapa de la vida afectan únicamente a aquellos que viven en la conciencia del cuerpo como realidad y que actúan como si este mundo fuese absoluto y eterno."

A esto, Arjuna dijo: "¡Krishna! La contemplación de Lo sinForma, sin características, es muy difícil, ¿verdad? Para aquellos que identifican al ser con el cuerpo, ¿puede la adoración del aspecto con Forma de Dios, que está al alcance del hombre común producir la pureza de la mente y la pureza de los instrumentos de la conciencia? Por favor, ilústrame".

 

 

 

 

CAPITULO

XXI

 

 

 

"¡Arjuna! La gente cree que la adoración de Dios con Forma y atributos es suficiente, pero no es así; esa disciplina sólo le será de alguna ayuda; la guiará por el camino durante corto tiempo; pero ¡el Señor no condescenderá a otorgarle la Liberación tan sólo por eso! Pues aquel que busca la Liberación debe primero abandonar el apego por el cuerpo. Sin hacer eso, no puede alcanzarse la etapa del Espíritu Supremo (átmica). La identificación con el cuerpo es expresión de ignorancia. El Alma tiene que ser reconocida como algo distinto de la Naturaleza.

"El deseo por el placer objetivo que se funda en el valor irreal que se atribuye a la Naturaleza, tiene que ser eliminado por medio de la meditación y la austeridad. Cuando ese deseo se pierde, el individuo se vuelve como la copra dentro del coco, que se suelta y queda despegada tanto de la cáscara como de la fibra exterior; ya no germinará ni brotará; quedará para siempre seca sin echarse a perder. Así ese individuo ya no vuelve a tener nacimiento niAa consiguiente muerte. Es decir, se habrá liberado. Convertirse en algo como esa fruta seca dentro del coco es la etapa llamada de Liberación en vida (jivanmuktha).

"La contemplación de la Divinidad `por encima y más allá de todo atributo' es necesaria para el logro de la Liberación en vida. Si esto te resulta difícil o excede tu capacidad, podrás hacer otra cosa. Dedica todo servicio, toda adoración, todo ritual védico y otros votos y vigilias, con todos los frutos que puedas acumular, tan sólo a Mí. Tómame como la meta final, como el objetivo último que transforma todos los actos en adoración; fija tu mente en Mí, medita en Mí; Yo entonces vertiré Mi Gracia y te transportaré a través del océano de la vida; te favoreceré ayudándote a alcanzar la meta que buscas. ¡Arjuna! No es tarea fácil fijar constantemente la mente en Mí. No todos pueden lograr éxito en eso. Por prolongada que sea la práctica, es difícil mantener la mente fija en Mí, sin desviarla hacia otras cosas o ideas.

"Podrías por ello preguntar: `¿No contamos con algún otro medio?' Mi respuesta es: 'Sí, sí lo hay'. Aun aquellos que están anhelantes de ocuparse en actos que me complazcan pueden establecerse en la conciencia del Alma y obtener la Liberación. Mediante la oración, la recitación de Mi Nombre, la adoración de la gloria, el servicio, etc., los pecados del pasado pueden quedar borrados y la conciencia interna depurada de impulsos e instintos; entonces la luz de la Sabiduría brillará, conduciendo a la Liberación de las tinieblas."

Es necesario que los lectores reflexionen sobre este punto, pues sólo pesando los pros y los contras es como se llega a conclusiones de valor. Consideren, por ejemplo, la diferencia entre la devoción según la describe el sentir popular y la devoción según la define el Señor. Popularmente, la devoción se describe como una actitud genuina hacia el Señor; pero connota mucho más que esto.

La devoción hacia el Señor es sólo una forma de disciplina para alcanzar la meta. El buscador no debe detenerse en la adquisición de la devoción; debe prestar atención, no tanto a la devoción o amor que él tenga hacia el Señor, ¡sino al Amor y a la Gracia que el Señor le otorgue a él! Debe estar siempre deseoso de descubrir cuál conducta, cuáles actos suyos serán más placenteros para el Señor, aquellos que lo llenen de Bienaventuranza. El indagar, el anhelar eso, el llevar a cabo lo que asegurará este objetivo  ocupándose en actos conducentes a alcanzarlo  ésa es la verdadera devoción.

Pero la gente, en general, no persigue este ideal de devoción ni piensa en sus implicaciones. Prestan atención solamente al amor que el devoto tiene por el Señor, y en su proceso, ¡no prestan mucha atención al Dharma y al karma que el Señor aprueba o aprecia! Por eso Krishna dice: "El karma que complace al Señor es superior al karma que cumple los anhelos del devoto". Lo que sea que el devoto haga, piense, planee u observe, ello debería atraer la Gracia de Dios. No debería sujetarse a su propia voluntad; debería estar de. acuerdo con la voluntad de Dios. El devoto debe poner a prueba cada pensamiento y sentimiento suyo en la piedra de toque de las preferencias declaradas por el Señor.

El Gita declara que aun cuando una persona tenga profunda devoción hacia el Señor, no podrá llamársele devoto si vive sin atender a Sus mandatos; es decir, el Dharma señalado en los Sastras que incorporan Sus órdenes reveladas a los santos y videntes. Es en este sentido que Krishna usa la palabra "pleno de devoción" cuando en el Gita declara: "A aquel que está pleno de devoción, a ese devoto amo Yo" ("Bhakthiman yah sa me priyah").

Por otro lado, cualquiera que sea el acto ejecutado por el devoto, éste no debe sentir que es "su karma"; Krishna dice que debe concebirse como "karma para el Señor por el Señor". Generalmente la gente siente que algunos actos son "suyos" y otros son "del Señor". Esa no es una característica del verdadero devoto. Si todos los actos se experimentan como del Señor, no estarán manchados por el egoísmo o la mácula de "lo mío".

La devoción ha de identificarse como la disciplina que elimina el egoísmo y las limitaciones del "yo" y de "lo mío". Esa es la razón por la cual el devoto es definido por los que saben como "no separado" de Dios. En todo tiempo y bajo cualquier circunstancia, los actos y sentimientos deben estar centrados en Dios. En cambio, si sólo cuando se está agobiado por la miseria, la preocupación y la pérdida, uno clama: "¡Oh Dios! Sálvame, rescátame de esto", y habiendo ya pasado esto, se hunde de nuevo en asuntos objetivos, esclavizado por metas mundanas, muestra una conducta condenable.

Esta es la enseñanza del Gita. No has de adorar a Dios como una medida de emergencia. Cuando la lengua está enferma y no disfruta e,1 alimento, la gente se procura encurtidos picantes; así también, ¡cuando el pesar la aflige, la gente busca a Dios! Esta clase de devoción interesada es común hoy día, quizás debido a la influencia de la hipocresía fundamental de esta era. Una hueca devoción con miras a exhibir la fuerza de su apego por el Señor, por desgracia, es evidente hasta en los "grandes" aspirantes y personas que han renunciado "a todo" por El, a quien consideran como su "todo". Para muchos, la devoción es como un velo que se ponen cuando van en peregrinación, o al acercarse a los mayores o al visitar los templos. Una vez de regreso a casa se despojan del velo y, con él, de todas las ideas y sentimientos de reverencia hacia el Señor.

Estas no son sino actitudes exhibicionistas. La devoción, sin embargo, tiene que ser constante y total; es el establecimiento del espíritu en el Señor, en cualquier situación, en todo momento. Muchos aseveran que todos sus actos los dedican a Dios, pero su actitud demuestra que sólo los están dedicando al cuerpo. En vez de dedicarlos a Dios, los dedican a sí mismos, a los cuerpos con los cuales ellos ignorantemente se identifican. Aseveran: "Esto lo ofrezco a Krishna", pero en realidad es una ofrenda a su hijo. "Esta es una ofrenda a Rama", declaran; pero su ansia revela que es una ofrenda para su agrado (raga), su apego, su pasión. ¿Cómo pueden estos actos ser dignificados por la palabra entrega u ofrenda?

La entrega inspira al cuerpo, a la mente y al lenguaje. Si lo que hablan no es aprobado por la mente y lo que tienen en la mente no es sinceramente puesto en acción, entonces todo se convierte en mera hipocresía. Convénzanse de que el hacedor; el acto y la actuación son todos El. Sean, por tanto, devotos de El, no de la riqueza, de la esposa y de los hijos.

Dondequiera que su mente se adhiera, ahí permanecerá también su devoción. La devoción es pura como las aguas del Ganges; el karma es como el agua del Yamuna. Y el Conocimiento es como el Sarasvati, que fluye secreta y misteriosamente bajo la tierra y se santifica al fundirse con los otros dos. Es la confluencia de estos tres lo que se llama Triveni. Significa tanto la desaparición de la mente como la armonía y el "volverse uno" de los tres gunas, que origina la destrucción del ego.

Sin embargo, hay muchos que ignoran estos hechos fundamentales. Se meten en el agua dos veces al día, ejecutan los ritos de la mañana, del mediodía y de la tarde, rinden culto a los dioses del hogar; con ceniza o pasta de sándalo se dibujan líneas sobre las cejas, los brazos y el pecho; se pintan con azafrán puntos en la cara, usan hilos de cuentas y rosarios alrededor de su cuello; como errantes andan de templo en templo y van de un maestro espiritual a otro. Deambulan por los alrededores de los santuarios. Asisten a muchas conferencias, a recitales puránicos (donde describen los poderes y hechos de Dios) y a lecturas de las Escrituras. Lo que más podemos decir de tales personas es que están ocupadas en buenas actividades; pero no podemos decir que sean devotos.

 La devoción no tiene ninguna relación con el vestido y el habla. Sobre la base de la mera vestimenta y la religiosidad en la expresión, no podemos llamar a una persona "devoto del Señor". La devoción es una cuestión de conciencia interna, de sentimiento, más que de conducta externa. Donde hay humo, puede inferirse que hay fuego. Pero hay algunas clases de fuego que no echan humo, aunque no hay humo que no se origine del fuego. Existe la posibilidad de que se ejecuten actos sin sentimiento; pero no puede decirse que todo sentimiento necesariamente tenga que expresarse por medio de una acción. Aun sin pompa y exhibición, es posible tener sentimientos sinceros. El sentimiento puro es lo importante. La mera actitud pomposa es indudablemente contraria al progreso, ¡si es que se aspira siquiera al progreso!

La pregunta que hizo Arjuna produjo esta respuesta ulterior: "Por supuesto, hay dos clases diferentes de devotos: el adorador de Lo con Forma (saguna bhaktha) y el adorador de Lo sin Forma (nirguna bhaktha). Entre los devotos, el afligido, el buscador de bienes materiales y el inquiridor, todos están anhelantes por los aspectos con Nombre y Forrria de la Divinidad. Del mismo modo que para iniciar un acto propicio se coloca primero el pie derecho, así también debe colocarse el pie derecho de la devoción hacia Lo sin Atributo para lograr la Liberación. Eso es lo "plenamente auspicioso". Esto quiere decir que sólo la práctica enfocada hacia la Divinidad sin Forma da la iluminación. Ambos aspectos tienen valor y son indispensables. ¿Cuánto tiempo se puede tener un pie adentro y otro afuera? Aun cuando eso fuera posible, ¿de qué serviría? Entonces, hay que adoptar la devoción hacia Lo con Forma como práctica, con la devoción a Lo sinForma como la meta por alcanzar".

Pule verse el Universo entero como Dios o pueden verse como separados y distintos. Pero ambos son lo mismo. Puede verse la tela como hilo, o hilo y tela como entidades separadas. Pero, cualquiera que sea el punto de vista, el hilo es tela y la tela es hilo.

Ver al hilo como algo distinto de la tela es como adorar a Dios con atributos. Ver al hilo como incluido en la tela y a la tela como una conjunción de hilo, y a ambos como idénticos, es adorar al aspecto de Dios sin atributos.

Esta devoción no es algo que pueda importarse de alguna otra parte; no es algo que pueda ser provisto por alguien. No crece en la Tierra ni cae del Cielo. Surge dentro de uno mismo; es apego desinteresado al Señor. El apego, el amor que es inherente al hombre, no debería fluir indómito por canales diversos; debería fluir ininterrumpidamente en dirección hacia Dios y entonces se volvería un acto de devoción. Este amor está en todo ser viviente; en aves y bestias, en insectos y gusanos... todos tienen amor inspirándolos, llenándolos en el grado que es el apropiado para cada uno. En síntesis, la Vida es Amor y el Amor es Vida.

Cada miembro de todas las especies vivientes tiene un amor polifacético por sus descendientes, sus ascendientes, sus comodidades y guías, su alimento y bebida, sus alegrías y juegos. Cada uno de estos tipos de amor o apego tiene un nombre distinto y correspondiente según los objetos sobre los cuales se fije. Se le llama afecto cuando se dirige a la descendencia; se le llama compasión cuando se dirige a personas que son menos afortunadas; camaradería cuando fluye hacia iguales; apego cuando se extiende a bienes o lugares; se convierte en fascinación en algunos casos, en amistad en otros. Cuando se dirige hacia los mayores, maestros y ascendientes, se vuelve reverencia, humildad, etc.

Pero la devoción es una palabra que se usa únicamente para designar el amor cuando se dirige al Señor. Cuando este amor se desintegra en muchas corrientes que fluyen en muchas direcciones y hacia muchos puntos, ocasiona solamente pesar, pues entonces se fija en cosas temporales.

Al contrario, si dejan que el amor fluya en forma concentrada hacia el océano de la Gracia del Señor, esta práctica puede llamarse devoción. ¿Por qué desperdiciar la vida en los amargos pantanos (samsara) de lo transitorio? Esfuércense más bien por alcanzar el vasto océano de la Gracia. Ahí se realizan, logran el estado de Existencia Conciencia Bienaventuranza (Sat Chit Ananda) o Dios (Brahman). ¡Cuán sagrada es esta consumación! ¡Cuán plena de felicidad!

Las pastoras se esforzaron y obtuvieron éxito en esta práctica. En cada momento y bajo cualquier condición, cada pensamiento, palabra y obra de las gopikas era dedicado a los Pies de Loto del Señor Krishna. Por eso es que a las gopikas se les llama yoguis. Cuando el mismo Señor Krishna se dirige a las gopis como yoguinis, podrán ustedes juzgar la altura de la práctica espiritual que ellas habían alcanzado.

 

 

 

 

 

CAPITULO

XXII

 

 

 

Arjuna siguió haciendo más preguntas, basándose en las respuestas de Krishna. "Describiste las características del adorador de la Divinidad con atributos. Dijiste que las personas con tales características son yoguis. Me siento en verdad feliz por haber llegado a saber esto. Pero así como los adoradores de lo que tiene atributos poseen ciertas características, asimismo los adoradores de la Divinidad sin atributos también han de tener características por las que puedan ser reconocidos, ¿no es así? Por favor, háblame de ellos; me gustaría saber."

A esto, Nandakumara, el de la forma primorosa, replicó: "¡Arjuna! Los adoradores del aspecto sin atributos tienen que adquirir el completo control de sus sentidos. Luego, deben ser indiferentes a las circunstancias. En tercer lugar, deben servir a otros en la desgracia. Tal ha de ser la naturaleza de los adoradores del Imperecedero".

Los lectores podrían inferir de esto que las características de los adoradores de la Divinidad con atributos y sin ellos son todas idénticas. Arjuna se alegró ante la respuesta de Krishna y exclamó: "Ahora he comprendido claramente este punto, pero quiero que me digas cómo debo proceder, cómo debo actuar para ganar la Gracia del Señor", y se dejó caer a los pies de Krishna. Narayana levantó a Nara (Arjuna) diciéndole: "¡Arjuna! No tienes necesidad de adquirir las características de ninguno de aquéllos. No son fáciles de alcanzar. Yo te diré de otro sendero más fácil que esos dos. Ese sendero seguramente te conferirá Mi Gracia.

"Este sendero se sigue así: establece tu mente y tu inteligencia en Mí. Si no puedes lograr esto por encontrarlo difícil, entonces abandona tu egoísmo y desempeña actividades que sean morales y santas. Si aun esto es demasiado difícil, abandona el apego por los frutos, los resultados de todos tus actos y ofrécemelos a Mí, como ofrenda a Krishna. La ofrenda de tus actos no deberá ser un mero ejercicio verbal. Cuida de actuar mediante tu palabra, tu obra y tu pensamiento, como suele decirse.

"¿Piensas que hasta esto está más allá de tu alcance? Entonces te enfrentarás a las consecuencias." Después de decir todo esto, Krishna permaneció callado durante un rato.

Tomen nota de esto. El aspirante a la Gracia debe tener ante su mente el acto y no su consecuencia, sea ésta beneficiosa o no. Esta es la razón por la cual Gopala dijo que el conocimiento es superior a la firmeza mental, que la meditación es superior al conocimiento, y el abandono del apego por las consecuencias de los actos es superior a la meditación. Un desapego tal, dijo Krishna, otorgará la paz.

"La devoción y el odio son como el fuego y el agua; no pueden vivir juntos. Yo amo a aquellos que no sienten diferencia entre el pesar y la alegría, el afecto y la aversión, lo bueno y lo malo. Si el odio en cualquier forma, y sin importar en cuán pequeña cantidad, reside en el corazón de una persona, ésta no puede ser un devoto, quien ha de estar convencido de que todo es Dios ("Vasudeva sarvam idam"). Es decir, el Atma de cada uno está en todas partes y en todo; esta verdad debe ser realizada, debe actuarse conforme a ella y finalmente, experimentarse. El odiar a otro no es sino despreciarse a sí mismo; el encontrar una falta en otro es encontrar una falta en sí mismo", continuó Krishna.

Los lectores podrían tener una duda sobre este punto. ¿Puede la mera ausencia de odio o de desprecio por otro dotarlo a uno de la conciencia plena de la verdad de que todo esto es Dios? No; la mera ausencia de odio, etc., no puede asegurar que uno va a alcanzar al Morador Interno ni que va a tener la bienaventuranza de reconocerlo. Eso no ganará la Gracia del Señor.

La tarea del labrador que cultiva la tierra es un buen ejemplo de esto; si ponen atención en ello, conocerán la verdad y sus dudas se desvanecerán. Antes de sembrar la semilla en un pedazo de tierra, el labrador quita toda la hierba feraz, las ramas, el chaparral y las demás plantas pequeñas. Pero eso no basta para llegar hasta la recolección de la cosecha. El terreno tiene que ser arado, dividido, regado y preparado para la siembra; luego los brotes tienen que ser nutridos y cuidados hasta que lleguen a su madurez, cuando la siembra estará lista para ser cosechada y almacenada en el granero.

Similarmente, las malezas espinosas del afecto, el odio, la envidia, el orgullo, etc., tienen que ser desenraizadas de la zona del corazón, y el campo tiene que ser arado por medio de "buenas obras". Luego hay que plantar ahí brotes de Bienaventuranza; la siembra tiene que ser nutrida cuidadosamente con disciplina y fe, y al final, como resultado de todo este esfuerzo, la cosecha de Bienaventuranza llenará nuestro granero.

La mera extirpación del odio de nuestro corazón no nos asegurará la Bienaventuranza. También hay que cultivar el Amor. Equivale a decir: desenraizar el odio y plantar el Amor. Si la ausencia de odio asegurara la devoción, entonces el cerro y el montículo, el árbol y la rama, el lodo y la montaña la tendrían, pues ¿a qué odian éstos? Ellos no tienen aversiones. Pero por esa sola razón, ¿acaso le atribuimos devoción a ellos? Por supuesto que no, pues eso sería absurdo. El devoto tiene primero que estar libre de odio y lleno de amor. Además, su amor tiene que expresarse como servicio al afligido y sufriente, declaró Gopala.

Arjuna escuchaba todo esto con gran atención. Luego preguntó: "¡Krishna! ¿Es suficiente la ejecución de estas tres acciones? ¿O hay alguna otra que deba seguirse y practicarse? Por favor, dime". Krishna replicó: "Con sólo plantar los vástagos no es suficiente; el campo tiene que ser regado y abonado. La extirpación del odio y la siembra del Amor en su lugar habrán logrado solamente completar la primera etapa. Tan pronto como aparezcan los brotes, deben efectuarse los dos procesos siguientes: la eliminación del sentimiento de `lo mío' (nirmamakara) y del ego (nirahamkara). Estos actos son como el riego y el abono y son esenciales para alcanzar el éxito en la cosecha de la Bienaventuranza.

"Esto quiere decir que tienes que librarte de los sentimientos del `yo' y de `lo mío', que no son distintos uno del otro, más bien el segundo brota del primero, y ambos surgen de la ignorancia de la verdad fundamental; por tanto, una vez eliminada la sonrió y dijo: "¡Qué pregunta tan tonta! Al inquirir y conocer la naturaleza del campo, el propio pesar queda destruido. Conociendo la naturaleza del conocedor se adquiere felicidad. Esta felicidad se denomina también Liberación" (moksha).

Krishna calló y se quedó en silencio. Pero Arjuna, que es el representante de toda la humanidad en el campo de la batalla que se libra entre los impulsos más elevados y los más bajos, volvió a inquirir: "¡Krishna! ¿Quién experimenta ambos sentimientos: la destrucción del pesar y el logro de la felicidad? ¿Es el individuo o es el cuerpo? Por favor, aclara".

Krishna replicó: "¡Arjuna! El cuerpo está asociado con los gunas o atributos tamas, rajas y satva; así, el individuo, en contactocon aquél, se identifica con el cuerpo e imagina que está experimentando pesar y alegría, que son las consecuencias de los gunas. El Ser Interno (Purusha) o conocedor no tiene relación verdadera con los gunas; es sólo un testigo. Cuando el hierro se pone en contacto con el fuego, adquiere el poder de quemar; pero no es el hierro lo que quema; es el fuego. Por su contacto con la naturaleza, el Ser o morador interno (Purusha) aparece como el hacedor y el experimentador.

"Por tanto, no es propio inferir que el individuo tiene pesar y alegría por el solo hecho de ocupar el cuerpo, que es el vehículo de los gunas. La tierra sustenta y ayuda a la semilla a crecer hasta convertirse en árbol, o hasta deteriorarse. Es el guna de la tierra lo que ocasiona estos dos resultados. Así también, la semilla del verdadero conocimiento del Alma individual crece y florece en el verdadero conocimiento de Dios en el cuerpo, que es el principio tierra. Así como el estiércol y el agua son esenciales para que el árbol florezca y dé fruto, así la verdad, la paz, la ecuanimidad y el autocontrol son esenciales para el florecimiento del espíritu en la Sabiduría del Alma (átmica). Los atributos o gunas de la Naturaleza le hacen adoptar múltiples formas.

"Piensa en este punto y entonces todo el problema se te aclarará. El hombre es feliz en un determinado momento, miserable en otro; tiene miedo en una ocasión y se siente valiente en otra. ¿Por qué? Porque así está estructurado por los gunas. ¿Dices que no? Entonces, ¿cómo puedes explicar estos cambios? Sólo ellos pueden transformar así al hombre, llevándolo de una fase a otra.

"Si los tres gunas, satva, rajas y tamas, están parejamente equilibrados, entonces no habrá cambio en él. Mas esto nunca sucede; siempre están fuera de equilibrio. Cuando uno es el dominante y los otros quedan latentes, entonces la Naturaleza obliga al individuo a asumir muchos aspectos. Los gunas representan los tres aspectos de la naturaleza humana. El rajas es el apego que genera deseos y crea el anhelo de disfrutar el mundo de los objetos materiales que es `visto'; fomenta el deseo por el placer físico y el celestial. El tamas no puede captar la realidad, de ahí que fácilmente malinterprete y tome lo falso por verdadero. Conduce a las personas a la negligencia y al error; ata en vez de liberar. El satva controla la causa del pesar y la tristeza; estimula a la gente a seguir el sendero de la alegría y la felicidad verdaderas. Por tanto, concentrarse y no sentirse afectado por ninguno de estos tres atributos constituye la base de la pureza y de la constancia. "

Tengan ustedes limpia la bombilla del quinqué y la luz será brillante. Pónganle una bombilla multicolor y su luz se atenuará. Si, en cambio, la lámpara se mete dentro de una olla de barro, la oscuridad seguirá como antes. El quinqué es el mismo, pero la olla en que se encuentra impide que dé iluminación. El satva es la lámpara que brilla con claridad a través de una bombilla transparente; el rajas es la bombilla de muchos colores que hace que la luz se vea tenue y débil; y el tamas es la olla de barro dentro de la cual la lámpara es totalmente ineficaz.

El satva es el conocimiento del Atma; el rajas está empañado hasta cierto punto, pues el humo ensucia la bombilla y atenúa la luz, y también agita la llama de la lámpara, que ya no es recta ni inmóvil; y el tamas es la ocultación de la luz o del conocimiento, que es la naturaleza misma del hombre.

 

 

 

 

CAPITULO

XXIII

 

 

 

"Los tres gunas, satva, rajas y tamas, sufren varios cambios, combinaciones y modificaciones, y se manifiestan como toda esta Creación, este Universo, esta Naturaleza (Prakrithi). Por tanto, la Naturaleza está sujeta a cambios; no es fija ni verdadera. Pero el Atma es la conciencia (chaitanga) que es fulgor puro; por eso no está expuesta a manchas ni a modificaciones. El cuerpo es Naturaleza (Prakrithi); el intelecto (buddhi) y la mente (manas) también pertenecen a la Naturaleza y por esta razón, también difieren según el grado de exceso o falta en uno u otro de los gunas.

"La cualidad de satva es constante, pura, desinteresada, ligera; de ahí que quienes posean esta característica no tengan ni deseos ni necesidades y estén listos para adquirir el Conocimiento del Atma. Aquellos con la cualidad de rajas estarán ocupados en actos matizados con un dejo de ego. Podrán tener el impulso de servir a los demás, pero ese impulso los empujará hacia adelante para ganar fama y enorgullecerse de sus logros. Anhelarán su propio bien a la par que el bien de los demás. Aquellos que están dotados de la cualidad de tamas están subyugados por las tinieblas de la ignorancia, y así andan a tientas, sin saber lo que es correcto y lo que es erróneo.

"Cualquiera de estos tres gunas hace a la persona incapaz de realizar la más elevada Realidad, que libera al individuo fusionándolo con lo universal. Puesto que la persona está inmersa en la Naturaleza, cree que está experimentando los gunas que constituyen la Naturaleza. Pero eso es una ilusión, y para destruir esa ilusión se hace necesario inquirir sobre la calidad y las características del campo (kshetra) o Naturaleza. Para el principiante y el aspirante, la investigación del Conocimiento y de lo conocido es esencial; pero el sabio (jñani) tiene que prestar más atención a estos gunas. Lo conocido es la realidad, la experiencia de la divina base de todo."

Arjuna escuchó con atención todo esto y al final preguntó: "¡Oh Señor! ¿Cuáles son las cualidades que debe tener un sabio?" Krishna contestó: "¡Partha! Debe tener las veinte virtudes en buena medida. Preguntarás cuáles son. Te las diré; escucha. Pero no concluyas por esto que teniéndolas todas se alcanza la meta. La meta es la inmortalidad (amrita tattva) y sólo puede alcanzarse mediante la propia visión de Dios (Brahmasakshatkara), el experimentar a Dios (Brahman) como `todo esto en verdad es Brahman' ("Sarvan Khalvidam Brahman"). Cuando el Conocimiento es pleno, el `conocedor se convierte en lo conocido' ("Brahmavid Brahmaiva Bhavati").

"Para esta consumación, hay que purificarse por medio de las virtudes. Entonces lo conocido puede ser experimentado y la realización alcanzada. Por ello, primero te hablaré de esto: la virtud primero, luego la victoria. ¡Cuán espléndido sendero! ¡Buscar a Brahman sin asegurarse primero de una vida moral y virtuosa es como desear una llama de luz sin tener lámpara ni mecha ni aceite! Adquiere estos tres elementos y luego enciende la lámpara y así obtendrás la luz. De igual modo se obtiene la luz del Conocimiento o realización de Dios.

"Hay un punto aquí que los aspirantes tienen que notar cuidadosamente. La lámpara, la mecha y el aceite tienen que estar en proporción. Si la mecha es demasiado grande para la lámpara o demasiado pequeña, si el aceite es demasiado o muy poco para la mecha, si la lámpara es demasiado pequeña o demasiado grande para el aceite o la mecha, la llama no arderá con el brillo necesario para producir una luz intensa. Puede obtenerse una luz clara y constante solamente cuando los tres componentes están en la proporción adecuada. Los tres gunas también deben estar en equilibrio para rendir el máximo de resultado, el resultado de la Liberación. Estos gunas son ataduras; el hombre está atado por ellos como una vaca con las patas delanteras y traseras amarradas y con el cuello y los cuernos sujetos por una tercera cuerda. Los gunas son como esas tres ataduras. ¿Cómo podría la pobre bestia moverse libremente estando así sujeta? El satva es una cuerda de oro, el rajas una cuerda de cobre y el tamas una cuerda de hierro; las tres atan con efectividad a pesar de la diferencia en el costo del material del que están hechas. Como ataduras, las tres son obstáculos para la libertad de movimientos."

Arjuna preguntó: "¡Oh Señor! Tú dijiste que veinte virtudes eran esenciales para merecer el Conocimiento. ¿Cuáles son? Por favor, descríbemelas con algún detalle". Krishna dijo: "¡Arjuna! Estoy muy complacido por tu interés. Escucha.

"La primera virtud es la carencia de orgullo, la humildad (amanitva). Mientras tengas orgullo no podrás obtener el Conocimiento. La conducta del hombre debería ser como la conducta del agua: cualquiera que sea el color del recipiente donde se vierta, lo absorberá sin hacer valer nunca su propio color. Es humilde y sin presunción. Pero la conducta del hombre es muy otra. Cuando hace el más pequeño servicio o dona la más pequeña suma, inmediatamente siente ansias de que la gente lo sepa. Para esto, él mismo se encarga de andarlo pregonando por ahí o de que otro lo publique. La carencia de tal orgullo y ambición es lo que se considera humildad.

"Ahora, la segunda: la modestia o ausencia de vanidad (adambhitvam). Esta es una gran virtud en el hombre. Significa la carencia de toda pretensión, pompa, alarde de ser grande cuando no se es; no sostener que uno tiene poder cuando no tiene nada y que tiene autoridad cuando no posee tal atributo."

Aquí los lectores notarán un punto relevante. El mundo de hoy está lleno de esta falsa pretensión, de esta hipocresía. Sea cual fuere el campo de actividad que observemos, descubriremos este lamentable defecto. Los gobiernos de las naciones están en manos de gente que simula autoridad, poder y capacidad. Aquellos que no tienen ningún conocimiento pretenden saberlo todo. Los que no tienen a nadie en su casa, ni siquiera para que les ayuden, presumen de tener un séquito enorme.

"En toda actividad, la hipocresía es el paso primerísimo. Esto arruina al hombre en todos los campos, igual que la plaga destructora de la siembra. Si ésta se elimina por completo, el mundo se salvará del desastre. El fingimiento te hará perder este mundo y el siguiente. Resulta dañoso en todo tiempo y en todo lugar. No le queda bien ni al hombre común; ¿cómo podría entonces ser bueno para el que aspira a la vida espiritual?

"La tercera virtud es la No Violencia (ahimsa). Esta es también una virtud importante. La violencia (himsa) no es simplemente física; significa aún más: la constituyen también el dolor mental que se inflige, la ansiedad o la preocupación que se causa a otros con nuestras acciones y palabras. Si te abstienes de causarles dolor físico a los demás, no puede considerarse que sólo por eso poseas esa cualidad. Tus actividades no deben causar ningún sufrimiento; deben ser altruistas tus pensamientos, palabras y obras y deben estar todos exentos de cualquier intención de causar dolor.

"Luego tenemos la paciencia o tolerancia (kshama) como la cuarta virtud (kshanthi o sahana). Debes considerar como irreal el mal que otros te hagan, la pérdida que por ellos sufras, el odio que te demuestren. Juzga estos hechos como juzgarías un espejismo. Es decir, debes desarrollar ese grado de paciencia o fortaleza. No se trata de soportar impotente el mal que otros te hacen nada más que por estar imposibilitado para desquitarte, sino de mostrar un comportamiento exterior que sea la expresión de la paz que reina en el corazón (kshanti). Es verdad que mucha gente soporta el daño que otros le ocasionan porque carece de apoyo físico, económico o popular; su sufrimiento no puede considerarse como verdadera indulgencia (kshama).

"Enseguida consideremos la quinta: la Rectitud, la integridad, la sinceridad (rijutvam). Significa la concordancia entre acción, palabra y pensamiento; esto se aplica tanto a la actividad secular como a la espiritual. Esta es una faceta de la segunda virtud, la modestia.

"La sexta es el servicio reverente ofrecido al maestro espiritual (acharyopasana). Promoverá el afecto por el discípulo y este último se beneficiará grandemente. Pero el maestro que no tenga una meta sólo desviará al discípulo hacia la perdición. El maestro debe derramar su gracia sobre el discípulo tan libre y espontáneamente como la vaca ofrece su leche al becerro. La enseñanza del gurú es la fuente y el sostén del discípulo para alcanzar a Dios y lograr la Liberación.

"La séptima virtud es la pureza de corazón (soucham), no sólo la pulcritud externa, sino la interna. ¿Y qué es la pulcritud interna? La ausencia de apego, de odio, de deseo, de descontento, de lujuria y de ira; y la presencia de cualidades buenas, es decir, divinas. El agua lava el cuerpo, la verdad limpia la mente; el conocimiento limpia la facultad razonadora; el individuo es purificado por la penitencia y la disciplina.

"La octava virtud se llama constancia, firmeza de la fe, ausencia de volubilidad o de vacilación (sthairyam). El aspirante debe aferrarse a aquello en lo cual ha puesto su fe como algo conducente a su progreso espiritual. No debe brincar de un ideal a otro, cambiando de meta día a día. A esto también se le llama completa, exclusiva dedicación a Dios (diksha). La volubilidad es producto de la debilidad, una debilidad que debe evitarse escrupulosamente.

"La novena en la lista es el control de los sentidos (indriyanigvaha). Convéncete de que los sentidos deben servir a tus intereses superiores, no de que tú debes servir a los intereses de los sentidos. No seas el esclavo de los sentidos; mejor hazlos tus esclavos.

"Enseguida, la décima virtud: el desapego (vairagyam), la renunciación, la pérdida del apetito por el sonido, el tacto, la forma, el sabor, el olor, etc. Los sentidos se precipitan tras estas sensaciones, pues les causan placer y les proporcionan un goce temporal. Pero a los sentidos no les interesa el deseo por la Liberación de tipo sublime. El Atma puede ser descubierta únicamente mediante la búsqueda de lo sublime.

"La undécima virtud es el altruismo (anahamkara). El egoísmo es el criadero de todos los vicios y faltas. El individuo egocéntrico no presta atención alguna a lo recto o lo erróneo, a lo bueno o lo malo, a lo divino o lo perverso; no le interesan, ni quiere saber nada de ellos. Es completamente ignorante de la Rectitud (Dharma) y la moral. No se atendrá a la justicia. Estar desprovisto de esta venenosa cualidad significa estar dotado de generosidad (anahamkara). El ego es un enemigo disfrazado de amigo.

"La siguiente virtud consiste en saber darse cuenta del inevitable ciclo de nacimientos y muertes, de la senilidad y la enfermedad, del sufrimiento y el mal, así como de otras señales de la temporalidad de este mundo y de la vida que transcurre en él. Aunque la gente observa que estas cosas les suceden a ellos mismos tanto como a los demás, no investigan las razones de por qué suceden ni los métodos para escapar de ellas. Ese es el gran. misterio, lo inexplicable.

"Si vas a la raíz del problema, te darás cuenta de que por rnás que logres evitar muchos sucesos, no podrás escapar a la rnuerte. Lo que el hombre ahora concibe como felicidad es, en realidad, sólo desdicha disfrazada. Así que comprende la verdad de estas cosas y reflexiona sobre las fallas del razonamiento que te mantiene engañado. Luego, como resultado, se fortalecerá el desapego, y mediante eso, alcanzarás el Conocimiento. Por tanto, ¡oh Arjuna!, libérate del nacimiento, la muerte, la senilidad, la enfermedad y la pesadumbre." Así habló Krishna exhortando a Arjuna con mucho afecto.

Luego habló del desinterés por los objetos, de la carencia de anhelos (asakti o anasakti). La codicia por poseer las cosas que se presentan a la vista es motivada por el egoísmo. "He de tener esto." "He de ser orgulloso dueño de esta cosa tan valiosa." Así es como el egoísmo incita. Es como una cuerda que lo ata a uno fuertemente a los objetos. Retiren la mente de ellos y considérenlo todo como diversas manifestaciones de la gloria del Señor. Amen todas las cosas como expresiones de Su gloria, pero no se engañen con la creencia de que el poseerlas los hará felices. Eso es una ilusión. No les dediquen su vida; utilícenlas sólo para satisfacer sus necesidades según y cuando sea necesario; eso es todo. El que esa clase de impulsos malsanos los motiven será un gran obstáculo en su progreso hacia la Liberación. Todo lo que hayan adquirido como su propiedad tendrá que ser abandonado algún día. No podrán llevarse consigo en la última jornada ni siquiera una hojita de hierba o una pizca de polvo. Mantengan esta verdad siempre presente en la mente y entonces podrán alcanzar la realidad.

Antes de nacer, no se tiene ninguna relación con este mundo ni con sus objetos materiales. Después de la muerte, tanto éstos como los amigos y los parientes también desaparecen. La estancia aquí es sólo un juego que se juega en un intervalo. El fascinarse con esta feria de tres días es en verdad una tontería. El deseo mancha la mente y vuelve al hombre incapaz de logros superiores. Los aspirantes que buscan la Liberación y la Realización deben sustraerse al deseo, pues como la grasa, se queda adherido y resulta difícil de quitar una vez que se tuvo contacto con él.

Después de esto, tiene que prestarse atención también a otra virtud: el estado de ecuanimidad, de serena paz en la alegría y el pesar, en la prosperidad y en la adversidad, en la felicidad y en el sufrimiento (samatvasthiti). Esta es la decimoquinta virtud del que ha alcanzado el Conocimiento. El sentirse exaltado o deprimido por el éxito o la derrota, por la ganancia o la pérdida, por el honor o el deshonor, es una actitud inútil. Acéptenlo todo por igual, como proveniente de la Gracia de Dios como Su ofrenda. Así como usan zapatos para caminar sobre las espinas, o sostienen el paraguas para no mojarse con la lluvia, o duermen dentro de un mosquitero para evitar las picaduras de los insectos, así también ármense de una mente inconmovible que confíe en la Gracia del Señor y soporten con ecuanimidad tanto la alabanza como la censura, la derrota como la victoria, el placer como el dolor. Para vivir con gallardía, se considera esencial tener una mente inalterable.

"La siguiente cualidad es la devoción sin ningún otro pensamiento o sentimiento (ananyabhakthi). Cuando el sufrimiento te domina, entonces corres hacia Dios. Cuando te acosa el peligro (sankata) buscas refugio en el Señor de Venkata (otro nombre de Vishnu). Cuando la alegría vuelve, entonces lo echas por la borda. Cuando te encuentras vencido por la fiebre, con el apetito perdido y la lengua amarga, sientes el deseo por algún encurtido picante; pero cuando la fiebre cede y vuelves a la normalidad, ya no gustas del mismo encurtido. La devoción no es un bálsamo temporal. Es la ininterrumpida contemplación de Dios sin que ningún otro pensamiento o sentimiento se interponga. Cualquiera que sea la actividad, diversión o plática, debe estar saturada de amor a Dios (ananyabhakthi).

"Después viene el vivir en soledad (ekanthavasam). Debe a uno gustarle estar solo. Esto no significa mantener el cuerpo en algún lugar solitario, alejado de los sitios frecuentados por los demás hombres. Debe haber soledad y silencio en la mente; todos sus ocupantes deben ser obligados a desalojarla. La mente deberá quedar sin contenido, apartada del mundo objetivo."

La virtud décimoctava que ayuda a promover el Conocimiento se dice que es la ausencia de interés por la compañía de los demás; es decir, la ausencia del deseo de mezclarse con gente que se preocupa por los asuntos concernientes al mundo de los objetos. Se puede lograr ecuanimidad estando entre animales salvajes; pero es difícil lograrla mientras se está entre hombres de mentalidad mundana. La vida espiritual se verá afectada por la compañía que uno mantenga. Los hombres buenos te permiten conservarte bueno; los hombres malos te arrastran hacia la maldad.

Por supuesto, es difícil descubrir quiénes son buenos y quiénes malos, para luego establecerse entre los buenos. Por eso resulta aconsejable evitar a la gente y concentrarse cada uno en su práctica espiritual. La mente humana es como el hierro: si cae en el lodo, se enmohece y se desintegra; si cae en la lumbre, pierde la escoria y se vuelve puro. Por lo tanto, es mejor aún que el hombre se asocie a la compañía de los sabios que permanecer en la soledad. Fíjense ustedes cómo Narada, que era hijo de una sirvienta, se convirtió en sabio (rishi) porque gozó de la compañía de hombres buenos, y Ratnakara (Valmiki), que era un cruel cazador, con la compañía de los siete sabios quedó transformado en "el primero entre los poetas" (Adikavi). Las malas compañías son sumamente nocivas. Una esfera de hierro al rojo vivo puede causar más daño que la misma llama del fuego; un hombre pecaminoso debe ser eludido más enérgicamente que el pecado mismo. Los aspirantes tienen que ser cuidadosos de sus compañías.

La virtud décimonovena es "darse cuenta de la distinción entre el `Ser' (Atma) y el `No Ser' (Anatma)". Fijen su conciencia siempre en la realidad del Alma y descarten el cuerpo y los sentidos como entes irreales y perecederos. El Atma es lo eterno; así que establézcanse únicamente en eso y no en las ilusiones transitorias o en los objetos que no son átmicos. La vida es una lucha por alcanzar la victoria sobre la ilusión que nos obsesiona: "Soy el Atma eterna en ti y en todo. Así que fija la mente en Mí y entra a la lucha confiado en la victoria".

La vigésima y última virtud que hay que obtener es la visión de la verdadera naturaleza de "Eso" (tattvajñana darshanam), el Principio Universal respecto del cual lo particular es tan sólo una sombra. Significa que el aspirante debe tener un deseo intenso por visualizar lo Universal.

De las veinte virtudes mencionadas, si se hacen esfuerzos sinceros por lograr siquiera dos o tres, el resto le vendrá al buscador como natural consecuencia. Ningún esfuerzo especial es necesario para obtenerlas. A medida que se progresa en el sendero, uno adquiere no solamente las veinte antes mencionadas sino un número aún mayor de virtudes. Las veinte que se mencionan aquí son las más destacadas, eso es todo. La práctica basada en estas virtudes lo lleva a uno fácilmente hasta la meta ideal. Por eso las recalcó Krishna.

Equipado con ellas, uno puede realizar el Ser; no debe haber duda en ello, puesto que conducen al conocimiento de que el cuerpo, los sentidos, la inteligencia y la conciencia interna están afiliados al aspecto de la Naturaleza o Prakrithi. Y aquel que es distinto de todo es el conocedor (purusha). El conocedor es aquel que se da cuenta del campo (kshetrajña). Cuando uno se vuelve capaz de distinguir entre purusha y prakrithi, o lo que es lo mismo, entre "el que ve el campo y el campo" se convierte en testigo y queda libre de toda sombra de necesidad o de deseo.

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO

XXIV

 

 

 

Darse uno cuenta de que se es solamente el testigo de todo lo que sucede constituye el secreto de la autorrealización. La realización del ser se efectúa cuando se alcanza el conocimiento de que "yo soy la verdad de mí", o de que "yo me he conocido a mí mismo", o de que "todos son una sola Atma", o de que "he experimentado que lo individual y lo universal no son distintos". Esto es lo que cada persona tiene que descubrir por sí misma; el mero ascetismo sin ese descubrimiento, es tan sólo pérdida de tiempo y de energía. El hombre no es solamente un animal. Tiene en sí mismo la chispa de lo Divino y no debería permitir que se apagara.

¡Aún más! Aunque los sentidos estén funcionando, éstos se mueven sólo por la presencia del Atma. Cuando sale el Sol, los pájaros emprenden el vuelo, las flores se entreabren, la comunidad humana comienza sus diversas actividades. El Sol no se ocupa directamente de ninguno de estos actos en particular; es el impulsor y nada más. El Sol no es la causa; es el activador, el testigo, el que ve. Está por encima y más allá de todo esto. No se basa en el hombre o la bestia, en el ave o en la flor, ni está atado a ellos.

Las aves cruzan el Cielo pero no dejan huella de su trayectoria. Así, tampoco importa cuántas impresiones sensoriales crucen el cielo interno del corazón, porque no debe permitirse que dejen ninguna impresión. El corazón no se afectará porque vuelen a través de él.

Pero el hombre ve solamente la superestructura de la construcción y no la base. En la guirnalda, nadie observa el hilo que mantiene juntas las flores; la existencia del hilo puede conocerse únicamente mediante la investigación y la inquisición. La base es el hilo; las flores dependen de él y cuelgan unidas como guirnalda en virtud de él.

Para comprender esto mejor, tomemos otro ejemplo. Las ollas, cacerolas, platos y cubetas están hechos todos de barro; pero aunque hay barro en todos estos objetos, el barro es solamente barro. No es ni olla ni vasija ni plato ni cubeta. Así también en el Atma, que es la base, no hay ninguna característica de olla, vasija, plato o cubeta; sin embargo, el Atma existe en las cualidades o como la propia forma de las mismas (gunasvarupa). Es el Atma que es confundida con los gunas, porque se la concibe como limitada y con nombre y forma. El Atma es la única realidad que persiste a través de todos los nombres y formas, como el barro es la única sustancia en todas las ollas y vasijas. Mediante esta clase de indagación, se fortalece la convicción de que la base y sustancia de todo es el Atma o el Conocedor (Parabrahman).

Entonces Arjuna preguntó a Krishna: "¿Es en verdad muy difícil conocer el Atma básica, esa realidad interna de todas las cosas? Está en todas partes, ¡pero en ninguna es visible! Es el meollo interno de todo, ¡pero ni siquiera puede hacerse contacto con él! ¿Cuál es la causa de este misterio?"

Krishna replicó: "¡Arjuna! No has comprendido todavía. El Atma es más sutil que lo más sutil y por eso es difícil de conocer. Tú conoces los cinco elementos, ¿no es así? Tierra, agua, fuego, viento y éter. De éstos, cada elemento subsecuente es más sutil que el anterior. La tierra tiene cinco cualidades: sonido, tacto, forma, sabor y olor; el agua tiene todas éstas excepto el olor; el fuego tiene sólo tres: sonido, tacto y forma; el viento tiene solamente dos cualidades: sonido y tacto; y el último, el cielo o éter, tiene solamente sonido. Esta es la razón por la cual cada uno de éstos es más sutil que el anterior y también más extensamente diseminado. El éter está por doquier, penetrando en y a través de todo porque tiene solamente una característica. ¡Cuánto más sutil ha de ser el Atma, que no tiene ninguna cualidad ni característica! ¡Imagina cuán inmanente y universal será! Aquellos que tienen mentalidad inclinada hacia lo objetivo no pueden captar este fenómeno; sólo aquellos que poseen una mente subjetiva pueden encontrar la solución.

 "La fe puede llegar solamente a aquellos que pueden razonar sobre estas cosas. Es una estocada fatal para los que ladran, en tiempo y fuera de tiempo, que Dios no puede estar inmamente en todo porque no puede ser percibido. No creen que Dios está por encima y más allá de las cualidades triviales con las que quieren medirlo. Es una lástima, en verdad. Tienden a ser tan bajos como sus pensamientos. Esa es una ley inexorable. Dios está tan cerca de ti como tú de El; si te mantienes alejado, El también permanecerá alejado."

Hay en los Puranas algunos muy buenos ejemplos de esta verdad. Hiranyakasipu (el rey de los demonios) buscó a Dios en todas las cosas y llegó a la conclusión de que no estaba en ninguna parte. Prahlada, por otra parte, creía que podría encontrársele donde fuese buscado y, así, ¡Dios se le apareció adentro de un impenetrable y duro pilar de hierro! Prahlada estaba cerca de Dios, y por eso Dios estaba cerca de él.

La vaca lleva en la ubre la sagrada y sustentadora leche; pero, inconsciente de ello, ¡corre tras el agua en la que el arroz fue lavado! Así, el hombre tampoco advierte que el Señor está dentro de él como su propia Atma ni hace esfuerzo alguno por descubrirlo a El, que es su misma realidad, sino que, con sus imperfectos y engañosos sentidos, corre tras el muy inferior goce que obtiene de los objetos fugaces. ¡Qué ignorancia tan colosal!

Gozarse en la multiplicidad es ignorancia; visualizar la unidad es señal de sabiduría (jñana). Solamente "aquellos que están muertos a la realidad" (jñana savam) ven esto como "muchos". Solamente los divinos (sivam) ven los aparentemente "muchos" como "uno". Todo lo que se designa como "Aquello" que debe conocerse (jñeya), el Atma, el Conocedor y el Absoluto Universal (Parabrahman) es ese "uno". Esto se le enseñó a Arjuna para que pudiera experimentar la Bienaventuranza que se deriva de ello.

¡Lectores! Así como los ríos tienen al mar como meta, asimismo los individuos tienen a Brahman como la meta suya. La felicidad permanente no podrá nunca ser adquirida por el individuo "consciente" de los objetos "materiales". La Liberación es la adquisición de la felicidad permanente; también se le llama "el alcanzar a Brahman". La devoción fija y exclusiva por la Divinidad sólo puede venirle a quien no tenga ningún apego por la loca fantasmagoría de nombres y formas que suele llamarse "mundo". Sólo así puede obtenerse el Conocimiento del Alma (Atmajñana). El mundo es el instrumento para lograr la renunciación; ésa es la razón de que sea tan tentador y traicionero. Aquel que ve al mundo como un instrumento para escapar de sus mismas garras es un verdadero vedantino.

Generalmente, la palabra "urdhva" se toma como significativa de "arriba", "alto", etc. Pero si al mundo se le considera como un árbol, entonces éste tiene las raíces en Brahman, es decir: ¡las raíces están hacia arriba y las ramas hacia abajo! Esto fue enseñado por Krishna a Arjuna de esta manera: "El árbol del ciclo de nacimientos y muertes o de la vida es muy peculiar y muy distinto de los árboles del mundo. Los árboles que ves en el mundo tienen las ramas arriba y las raíces abajo. El árbol `asvattha' de la vida, en cambio, tiene las raíces arriba y las ramas abajo. Es un árbol invertido".

Arjuna interrumpió con una pregunta. "¿Cómo se le dio el nombre de asvattha? Significa el baniano (Ficus religiosa), ¿no es así? ¿Por qué el árbol de la vida fue llamado así? ¿Por qué no fue designado con algún otro nombre?" ¡Raro nombre para un árbol raro! "Escucha. `Asvattha' significa impermanente (anithya), transitorio; también significa `el árbol baniano'. Sus flores y frutos no sirven ni para olerse ni para ser comidos. Sin embargo, sus hojas están temblando incesantemente movidas por el viento. Por eso se le llama también `hojas temblorosas' (chaladala). Los objetos mundanos también están siempre moviéndose, son inconstantes, siempre están cambiando de posición. Para que la gente comprenda esta verdad y se esfuerce por hacerla suya, es por lo que se le llama `asvattha'.

"Esta disquisición es para que el hombre desarrolle la visión superior y anhele tener fe constante en Brahman. El mundo objetivo puede ser realmente comprendido sólo mediante dos clases de exámenes: el externo y el interno. Hay un razonamiento que ata y un razonamiento que libera. Quien ve al mundo como mundo, ve erróneamente; quien lo ve como el Supremo, ve correctamente. El mundo es el efecto; tiene una causa y no puede ser diferente de ésta. Es sólo una mutación de Dios lo que lo constituye. Los millones de seres son las ramas, ramitas y hojas; la semilla es Brahman, en la que todo el árbol está resumido. Aquel que sabe esto, conoce los Vedas."

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO

XXV

 

 

 

"¡Krishna! Tú dices que quienes reconocen al mundo como mero mundo no pueden decir que conocen los Vedas; tienen que reconocerlo como Dios, como el Alma Suprema (Paramatma). El mundo es un efecto; así que no puede ser diferente de la causa. ¿Cómo es esto posible? El mundo visto por nosotros está sujeto a crecimiento y declinación. Dios es, al contrario, eterno, verdadero, inafectado por el cambio. No puede haber afinidad entre el agua y el fuego, ¿no es así? ¿Cómo podrían estos dos elementos ser uno solo? Por favor, dime; me sentiré feliz con escucharte", dijo Arjuna.

"¡Pues bien, Arjuna! En el mundo cognoscible, cada cosa individual exhibe su característica, su guna. El guna depende del dueño, del poseedor. Hay una base para las características poseídas por cada objeto y por cada ser en el mundo. Esta base es el Atma. Fija tu atención en la base inmutable, no en las fluctuantes manifestaciones; si no, estarás como empantanado. Lo mismo que la semilla es la base para el tronco, las ramas, las ramitas, los vástagos, las hojas y las flores de un árbol, la naturaleza o mundo (prakrithi o prapancha) es el árbol que surge de la semilla que es el Atma; el mundo es la permutación y combinación de los cinco elementos que están latentes en la base, el Atma. Considera al Atma, que es la base, como esencial; pues es con su manifestación que el mundo se expresa. Quien haya captado esta verdad mediante una disciplina constante, merecerá el nombre de `aquel que domina los Vedas' (vedavid).

 

"Pero sin una indagación profunda, sin discriminar entre lo real y lo irreal, si uno erróneamente toma lo que ve como si fuera lo único duradero y así lo arguye, estará siguiendo un camino errado por completo. ¿Cómo puede alcanzar la meta? ¿Cómo puede lograr el conocimiento de la realidad? El anhelo por conocer esta realidad viene de los atributos dirigidos hacia Dios. Los que se inclinan hacia lo demoníaco conforman la tendencia opuesta, que mueve al hombre a suponer que ha obtenido el conocimiento cuando no es así, error que lo mantiene alejado de todo intento de saber y lo induce a establecer lo falso como verdadero."

En cuanto el Señor terminó de decir esto, Arjuna levantó la cabeza con asombro y dijo: "¡Gopala! Estuviste diciendo hasta ahora que el Atma es la base para todas las características y para todos los seres; es decir, estabas diciendo que Tú eras esa base. Mientras tanto, ¡empezaste a hablar de dos distintas naturalezas, la Divina y la demoníaca! Estoy confundido. Me siento indeciso para decidir cuál aceptar y cuál rechazar".

"¡Arjuna! Tu pregunta es más extraña aún. Dices que Yo nunca digo una palabra que no tenga significado ni hago obra alguna sin propósito; sin embargo, ¡te preocupas por el problema de saber cuál de Mis declaraciones has de aceptar y cuál rechazar! Esto demuestra insensata ansiedad y vacilación. Mi querido cuñado, los devas (dioses) y los asuras (demonios) no son dos grupos distintos y separados; se les divide así con base en la distinción de sus características. Pues bien, las características de los gunas son artificiales; no son dos grupos distintos y separados; se les divide así con base en la distinción de sus características. Pues bien, las características de los gunas son artificiales; no son de la misma esencia de la conciencia de la cual ya te he hablado. El alfarero hace ollas, vasijas y platos. Estos no son esencialmente partes del barro con el cual se han modelado. La olla, la vasija y el plato son formas artificiales del barro. Los nombres también son artificiales; estos nombres y formas son los gunas o características. La sustancia o base es el barro; las figuras, nombres, formas, manifestaciones y expresiones son las ollas, vasijas y platos. El barro es natural; las ollas, vasijas y platos son artificiales. Considera que el barro, la base, es Mi propia Forma, la Realidad. Los nombres y formas, las expresiones, las ollas, etc., no están en Mí; pero Yo sí estoy en ellos. Yo no tengo gunas pero sí estoy en los gunas, fíjate en esto. Por lo tanto, no trates de mantener separado el barro de las vasijas como dos entidades distintas. Eso no es correcto. Y tampoco es posible."

"¡Krishna! ¿Cuál es la relación entre Tu Realidad, Tu Verdad (swabhava) y Tu propia Forma (svarupa), la Naturaleza (Prakrithi), el mundo objetivo?"

"Ya te he dicho que los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter son Mis atributos (svabhara). ¿Qué otra cosa es este mundo objetivo si no la combinación de esos cinco élementos? ¿De qué otra manera puedes llamarlo?"

"¡Krishna! Sin los cinco elementos nada puede existir en este mundo, ¿no es así? Entonces, ¿cómo puedo negarlos? La existencia está ligada a ellos."

"Puesto que aceptas los cinco elementos, tienes que aceptar también la quíntupla proliferación de cada elemento, que hace un total de veinticinco principios (tattvas). Solamente cuatro elementos, la tierra, el agua, el fuego y el aire son evidentes y perceptibles; pero el éter o cielo es la base para todos ellos. Así también, la mente (manas), el intelecto (buddhi), la conciencia (chittam) y el ego o `yo' (ahamkara), son conocidos por la experiencia; pero la conciencia interna (antahkarana) que es su base, sólo puede ser inferida. Todas las cosas de que somos conscientes no son sino manifestaciones de algo de lo cual no estamos conscientes. Derivan su fuerza y apoyo de lo invisible. Esta base no percibida y de la que tú no te das cuenta, soy Yo mismo, el Alma. Todo está basado en Mí.

"Aquello que está sobre la base está sujeto a cambio: a crecimiento, deterioro y modificación. Pero la base, por el contrario, deberá considerarse inmutable. Por ejemplo, consideremos la Luna y su reflejo en el agua. La imagen de la Luna en el agua no es fija; se mueve y tiembla. Es el agua lo que se mueve y tiembla, no la Luna que está en lo alto. La gente ignorante, que es como los niños, infiere que la Luna misma se está moviendo. La transferencia de las características de lo efímero a lo permanente es la cualidad demoníaca fundamental. El reconocimiento de la Eternidad y de la Verdad es la base (adhara) aun en lo impermanente (adheya), es la verdadera cualidad Divina, la Naturaleza dirigida hacia Dios."

Arjuna escuchó todo esto atentamente y con fijeza. Luego inquirió: "¡Madhava! Tú dijiste que la cualidad inherente a la Naturaleza es lo que distingue a estos dos conceptos. ¿Cuáles son las cualidades que constituyen la naturaleza demoníaca y cuáles la Divina? Por favor, aclara esto."

Krishna replicó: "¡Arjuna! Siempre estoy presto a aclarar; sólo necesito oyentes que sean constantes y asiduos. Escucha esto con atención fija: 1) intrepidez, 2) pureza de las emociones, 3) conciencia de la unidad de toda la Creación, 4) caridad, 5) control de los sentidos, 6) sacrificio, 7) estudio, 8) ascetismo, 9) honradez, 10) no violencia, 11) integridad, 12) ecuanimidad, ausencia de ira o resentimiento, 13) desapego, 14) paz interna, 15) abstención de murmurar y de expresarse mal de otros, 16) conmiseración, 17) ausencia de codicia, 18) dulzura y suavidad al hablar, 19) temor por los actos no correctos (no dhármicos), 20) ausencia de fluctuaciones de la mente, 21) valor en la adversidad con paciencia y fortaleza, 22) firmeza, 23) limpieza, 24) la inocuidad y 25) humildad; estas veinticinco santas cualidades son los rasgos de las prendas divinas (daivasampath)."

El orgullo, la pompa, la vanidad, la ira, la brusquedad y la ausencia de discernimiento son los componentes de la dotación demoníaca del hombre. Las personas que tienen estas cualidades están imbuidas del carácter demoníaco. Aunque por su apariencia exterior son humanos, sin embargo no merecen ese nombre. A los que poseen las cualidades mencionadas por Krishna se les conoce como hombres con cualidades divinas. Los que tienen los atributos demoníacos se conocen como humanos demoníacos.

Algunos hombres se consideran a sí mismos como en parte divinos, pero... ¿tienen todos los atributos que deberían caracterizarlos, o tienen por lo menos compasión, moralidad, disposición para servir a los demás, ecuanimidad? Si los tienen, por lo menos en pequeña medida, pueden considerarse como divinos. En cambio, si la serie completa de cualidades demoníacas es evidente en ellos, ¿cómo podría aceptarse literalmente su declaración? Es mera vanidad pretenderlo. La vanidad y la pompa jamás pueden clasificarse como divinas; son incuestionablemente demoníacas.

Cada uno puede fácilmente analizarse a sí mismo y decidir a qué clase pertenece. La clase no se determina por la apariencia física, las posesiones, la posición social o la autoridad. Por ejemplo, considera a Ravana. Tenía forma humana, era emperador, era más grande que Kubera, el Señor de la Riqueza; pero, ¿puede considerársele siquiera como parcialmente divino por estas razones? No. Se le cataloga como un demonio, en base a los gunas que tenía.

Tres cualidades forman la base fundamental de todas las naturalezas demoníacas. Son la lujuria, la ira y la codicia. Ellas destruyen al ser y fomentan el demonio en el hombre. Tienen que ser dominadas y vencidas por las divinas cualidades del desapego, de la ecuanimidad y de la renunciación, que son los guerreros en quienes hemos de confiar en esta batalla. Aliéntese a estos guerreros y ellos en un instante acabarán con las fuerzas de influencia demoníaca. Cualquier vestigio de los tres enemigos, la lujuria, la ira y la codicia, que haya quedado en el lugar que sea sin haber sido eliminada, constituye un peligro en potencia; por eso hay que reducirlos a cenizas. Esto conducirá al éxito verdadero en la lucha por alcanzar la meta.

Los deseos y apegos son como las raíces del árbol de la vida. Cuando las raíces se cortan de cuajo, el árbol muere, y la rapidez de su deterioro depende de lo rápido y efectivo del corte. Seguirán brotando retoños si una sola raíz queda sana. No se secará ni morirá. Quítese hasta la última raíz; entonces el árbol perecerá y se convertirá en leña seca. El alarde de los hombres que dicen que han destruido todas las raíces resulta vano... ¡si el árbol está verde y sigue creciendo! Así también, la ilusión que ha estado en posesión del individuo perecerá según la manera como desenraice el deseo que lo ata.

Algunos se dedican a la meditación después de reducir, sólo hasta cierto punto, unos cuantos impulsos y deseos. No logran una concentración completa. Tampoco son zarandeados por agitaciones incontroladas. Quedan cautivos en el nivel intermedio. ¿Cuál es la razón de este estado de cosas? La concentración plena puede venir únicamente por el control completo del deseo. De ahí que se diga que el deseo, la ira y la codicia son demonios que hostigan al hombre, demonios que asumen formas temibles y repugnantes.

Pero no es una calamidad el tener caras repugnantes o formas que asustan. Cuando más, podrá llamársele "repulsivo", eso es todo. Es el carácter repulsivo, la naturaleza repugnante, lo que marca la calamidad. Una persona podrá ser bella en apariencia y tener una conversación amena que resulte grata al oído; pero no puede considerársele tan sólo por estas razones como divinamente dotada ,o nacida con cualidades divinas. Si la naturaleza demoníaca bulle aun imperceptiblemente en ella, su belleza física y la dulzura de su voz no bastan para darle derecho a la Divinidad. Las palabras que dice se vulgarizan y se convierten... ¡en martillazos y puñaladas! Así, las cualidades demoníacas y las divinas se refieren a las cualidades que conforman la naturaleza y la conducta del individuo, y no a la forma física o a la apariencia.

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO

XXVI

 

 

 

"¡Krishna! Tú dices que la naturaleza divina y la demoníaca del hombre son la consecuencia de actos y sentimientos que hicieron impacto en el individuo en nacimientos anteriores. Puesto que es imposible escapar a tales impactos, ¿cuál es la suerte de aquellos que son condenados a llevar a cuestas esta carga? ¿Hay algún medio para evitar esto? ¿Pueden mitigarse sus consecuencias? Si existe alguna manera, por favor dímela para poder salvarme." Arjona preguntó de esta manera con el propósito de obtener del Señor el remedio para toda la humanidad.

Krishna dio la respuesta inmediata. "No hay escasez de medios. Escucha. Hay tres clases de gunas: el satva, el rajas y el tamas. Están basados en la conciencia interna (anthakarana). Esto depende también de los alimentos que se ingieran. Tú eres lo que comes: tus actividades modelan tu naturaleza. Así que por lo menos en este nacimiento, mediante la regulación del alimento y de la actividad, el hombre puede vencer las tendencias demoníacas que prevalecen en él. Puede alentar las tendencias sátvicas o santas por medio de su propio esfuerzo." Este consejo fue dado amorosamente por el Señor al ansioso inquiridor Arjona.

Arjona se emocionó por la alegría que le causó escuchar que el hombre posee los medios para salvarse a sí mismo y se sentía impaciente por informarse más aún. Krishna desparramó Su gracia con una sonrisa encantadora y condescendió a responder. "¡Arjona! El alimento es la principal fuerza formativa. La mente impura ensombrece el brillo de la excelencia moral; ¿cómo podría un lago de aguas turbias dar reflejos con claridad? Lo Divino no puede ser reflejado en la mente malvada o viciosa. El alimento hace al hombre fuerte de cuerpo; el cuerpo está íntimamente conectado con la mente. La fuerza de la mente depende también de la fuerza del cuerpo. La conducta moral, los buenos hábitos y el esfuerzo espiritual dependen de la calidad del alimento; la enfermedad, la debilidad mental y la pereza espiritual son el resultado de una alimentación defectuosa."

"¡Krishna!", expresó Arjuna, "te ruego me digas los constituyentes del alimento sátvico, del rajásico y del tamásico".

"¡Arjuna! El alimento, para ser sátvico, debe ser capaz de fortalecer a la mente tanto como al cuerpo. No debe ser demasiado salado, demasiado picante, demasiado amargo, demasiado dulce ni demasiado agrio. No deberá tomarse mientras esté hirviendo. El alimento que aviva las llamas de la sed también debe ser evitado. El principio general es que debe haber un límite, una restricción. El alimento cocinado en agua no deberá usarse al día siguiente; se vuelve dañino. Aun las cosas fritas deberán consumirse antes que adquieran olores desagradables.

"El alimento rajásico es lo opuesto del sátvico. Es demasiado salado, demasiado dulce, demasiado picante... demasiado agrio, demasiado oloroso. Un alimento tal excita e intoxica."

"Señor, perdóname si parezco impertinente; pregunto por el deseo de saber, eso es todo. Por el mero cambio de los hábitos de alimentación, ¿puede cambiarse el carácter de un guna por otro? ¿O tiene que hacerse algo más para complementar el proceso de purificación? Dime, si es que hay algo más."

"¡Mi querido cuñado! Si la transformación del carácter fuera tan fácil, entonces la maldad y el vicio, tan característicos de la naturaleza demoníaca, hubieran podido ser erradicados de la faz de la Tierra en un abrir y cerrar de ojos. Por supuesto, hay otras cosas más que tienen que hacerse. Escucha. Hay tres `purezas' que deben observarse: pureza de los alimentos; pureza de los utensilios con los que se prepara el alimento; y pureza de las personas que sirven los alimentos preparados.

"No es suficiente que las provisiones sean puras y de buena calidad. Deben haber sido obtenidas por medios honestos; ninguna ganancia deshonesta, injusta, falsa, debería usarse para la manutención propia. Estas provisiones están contaminadas desde su origen. Tanto el origen como el curso y la meta final deben ser igualmente puros. El utensilio debe estar limpio, libre de impurezas. La persona que sirve debe ser no solamente limpia en el vestir sino limpia de hábitos, de carácter y de conducta. Debe estar libre de odio, de ira, de preocupación e indiferencia mientras sirve los platillos; debe estar contenta y tranquila. Y debe ser humilde y llena de amor. Mientras atienda a los comensales, no debe permitir que en su mente moren ideas malas o viciosas. La limpieza o el encanto meramente físicos no son ninguna compensación para los pensamientos y los hábitos malos. El aspirante que quiere tener concentración ha de ser cuidadoso respecto de estas restricciones. De otra manera, durante la meditación, las sutiles influencias de los malos pensamientos del cocinero y de los sirvientes rondarán a su alrededor. Debe tenerse cuidado de que haya solamente individuos virtuosos cerca suyo. El encanto exterior, la excelencia profesional, los salarios reducidos no deberían constituir factores para que se prejuzgara en favor de cocineros y ayudantes peligrosos. Examina cuidadosamente sus hábitos y su carácter. El alimento que comes es un constituyente muy importante del material físico y mental con que tienes que luchar en el campo espiritual. La pureza de la mente puede y tiene que ser completada por la pureza del cuerpo así como por la pureza en esa importante función suya, el habla. Esa es la verdadera austeridad o `tapas': tanto física, como mental y verbal.

"I_a mente debe estar libre de ansiedad, de preocupación, de odio, de temor, de codicia y de orgullo. Debe estar saturada de amor hacia todos los seres. Tiene que morar en Dios. Tiene que ser refrenada para que no persiga los placeres objetivos. A ningún pensamiento inferior debería permitírsele entrar en ella; todos los pensamientos deben estar dirigidos a buscar la elevación del individuo hacia los planos superiores. Esta es la práctica de la austeridad apropiada para la mente.

"Ahora, para practicar la austeridad o `tapas' físico, usa el cuerpo y su fuerza y capacidades para dar servicio a los demás, para adorar al Señor, para cantar Su gloria, para visitar los lugares santificados por Su nombre, para hacer ejercicios regulados por el control del aliento; para mantener los sentidos alejados de caminos peligrosos y para caminar por el sendero que conduce hacia Dios. El servicio a los enfermos y a los que están en desgracia, la observancia de los códigos de moral y los actos de beneficencia, deben hacerlo sacrosanto.

"El `tapas' verbal también tiene que cumplirse. Evita hablar demasiado; abstente de hacer aseveraciones falsas; no gustes de la murmuración y la maledicencia; nunca hables con dureza; habla con suavidad y dulzura; habla con el recuerdo de Dios siempre presente en el fondo de tu mente.

"Si una sola de estas tres acciones, el tapas físico, el tapas mental y el tapas verbal está ausente, la refulgencia del Alma (Atmajyothi) no podrá irradiar su luz. Tanto la lámpara como la mecha y el aceite son esenciales para tener luz; el cuerpo es la lámpara, la mente es el aceite y la lengua es la mecha. Los tres tienen que estar en buenas condiciones.

"Algunas personas piadosas consideran que los actos de caridad son también tapas físicos. Es bueno que piensen así. Pero cuando se hace la caridad hay que hacerla después de reflexionar sobre el lugar, el tiempo y la naturaleza del beneficiario. Por ejemplo, los donativos para escuelas deberían hacerse en lugares donde hasta entonces no ha habido ninguna; los hospitales deben establecerse en zonas donde las enfermedades están difundidas; el hambre de la gente debe ser satisfecha en donde las inundaciones o sequías han causado condiciones de hambruna. Hay que tomar en cuenta la naturaleza y la condición del beneficiario al impartir la enseñanza de la moral y sabiduría divinas mientras se hacen servicios de diferentes clases. Aquel acto caritativo que le quita a una persona la deficiencia que le es más perjudicial para su progreso es el llamado sátvico."

"Krishna", interrumpió Arjuna, "¿puedo hacer aquí una preguntó? La caridad, como quiera que se:haga, es caridad, ¿no es así? ¿Por qué distingues Tú entre sátvjca, rajásica y tamásica? ¿Existen tales clases de caridades?"

Krishna contestó: "Por supuesto que las hay. Entre aquellos que hacen donativos para caridad, la mayoría están anhelantes de obtener por ello nombre y fama; ése es el motivo del acto que realizan. Buscan algo en compensación de lo que ofrecen. Muy pocos son los que desean la Gracia del. Señor y nada más. Los regalos que se hacen con ese solo objetivo, el recibir la Gracia del Señor, son sátvicos. Los regalos que se han hecho esperando algo en compensación como fama y publicidad, estimación pública y poder, o entregados con petulancia, o de mala gana, o bajo presión, éstos deben clasificarse como rajásicos.

"La caridad debe darse con reverencia y con fe. No debería arrojarse nada más a la cara del beneficiario. Ni debería darse a persona que no la merezca, o en un momento inoportuno. Más alimento para el que está sobrealimentado resulta una carga, no un favor. Los hospitales establecidos en lugares inaccesibles son tan inútiles como la caridad tirada a la calle. Tal caridad sin beneficio y desperdiciada es llamada tamásica.

"Cuando uno se dedica a hacer caridad, tiene que estar muy vigilante. No debería brindarse a cualquiera que la pida; ni debe derramarse en toda clase de lugares. Ten cuidado de recordar las tres clases que te he mencionado, y luego actúa como te parezca más apropiado. El regalo que hicieres no debe ser para obtener nombre y fama; ni debe tener ningún motivo de pompa o publicidad; debe tener un buen motivo y ser útil. En todos los actos la actitud sátvica es la mejor. Esta actitud debe interpenetrar todas las cosas que se ven, que se oigan y que se digan."

Arjuna, que estaba escuchando todo esto con la cabeza baja y con gran concentración, embelesado con la dulzura del semblante del Señor, le preguntó así: "¿Qué es exactamente el verdadero escuchar y el verdadero ver? Por favor, dímelo detalladamente y entonces podré seguir tus instrucciones". Le rogó a Krishna en un tono tan suplicante que el Señor sonrió amablemente.

Krishna le dio palmadas en el hombro y dijo: "El escuchar sátvico es oír las historias, las experiencias y los mensajes de los sabios y santos que tuvieron aspiración por Dios y lo realizaron. La vista sátvica es la forma de mirar a los adoradores del Señor, las imágenes de los santos y de los sabios e incluye el hecho de asistir a festivales en los templos. La vista rajásica consiste en ver escenas de lujo, cuadros de goce sensual, de pomposa espectacularidad, de exhibición de poder y posición, y de ostentación y autoridad ególatra. El regodearse con la descripción de escenas e incidentes sensuales, con la demostración de poder y autoridad, con la afirmación de poderío y valentía son actos que deben clasificarse como de audición rajásica. Otros se complacen en escuchar aventuras horripilantes, cuentos de gente malvada y de acciones viciosas. Tales son los individuos tamásicos. Admiran la crueldad y las tácticas aterradoras y se complacen en mantener presentes tales escenas. Adoran a los dioses demoníacos sedientos de sangre y se encantan con relatos de fantasmas y de fuerzas misteriosas".

¡Queridos lectores! Esta es la esencia de la enseñanza del Bhagavad Gita. Sus cuerpos y vidas están basados en el alimento; están sustentados por el alimento (arma). Así, es el alimento el que decide el nivel del logro y determina que sea elevado o bajo. Hoy día se pone énfasis en la disciplina y en la conducta regulada, sin hacer referencia al alimento. Por grande y erudita que sea una persona, por mucha que sea la atención que preste a las enseñanzas del Vedanta y se esfuerce por difundirlas, si descuida el estricto código fijado para el alimento, que es la base misma del cuerpo y de sus funciones, no podrá lograr el éxito. Se descuida la pureza de los alimentos, del cocinero y de los que sirven lo que ha preparado. Quedan contentos en cuanto sus estómagos se llenan, en cuanto se satisface el hambre. ¡El primer templo que visitan al romper el alba es el restaurante en donde ofrecen idli (preparación de arroz con especias) y sambar (especie de caldo de vegetales muy picante) al Alma llena de dulzura y Bienaventuranza (Atmarama)! ¿Cómo pueden estos glotones lograr ninguna concentración? La pureza en la preparación, la pureza de las provisiones y la pureza en el servicio... ¿cómo podrían considerarse garantizadas en los restaurantes? ¿Quién les presta atención? No ponen atención a esto y la gente se queja en voz alta ¡que no tienen éxito en la concentración!... y sufren una confusión mayor. El efecto deseado se alcanzará únicamente cuando las causas apropiadas funcionen bien. Si se cocinan cosas amargas, ¿cómo puede el platillo acabado ser dulce?

El alimento y la diversión están, ambos, muy cuidadosamente regulados en el Gita, pero poca atención se pone a esta enseñanza y no se la considera tan esencial. Hay personas por todas partes que juran por el Gita, que hacen exposición de su contenido durante horas y horas y que predican sobre él... pero muy pocas ponen en práctica sus enseñanzas. Los versos colman sus cabezas, pero ellos son incapaces de enfrentarse a los reveses con buen ánimo y filosofía. La felicidad y la paz pueden lograrse únicamente cuando el alimento y la diversión son limpios y depurados.

Las tinieblas y la luz no pueden coexistir; el deseo (kama) y Rama no pueden estar juntos en el mismo sitio; son como el fuego y el agua. ¿Cómo puede uno librarse de una mala reacción si se tiene al Gita en una mano mientras que en la otra se sostiene una taza de té o de café, o un cigarrillo encendido o una pizca de rapé? Algunos hasta tratan de justificar sus indisciplinadas vidas declarando que no obstante lo que coman, la manera como lo coman y el lugar donde lo coman, ¡el alimento se vuelve puro y aceptable en virtud del vehemente fuego del conocimiento (jñana) que tienen dentro de sí!

¿Cómo puede un fruto amargo convertirse en dulce por el solo hecho de sumergirlo en varios ríos sagrados? ¿Cómo pueden aquellas personas que simplemente hablan del Gita saturarse de la dulzura de su mensaje? Lo que en realidad sucede es que aquellos que escuchan tales hipocresías pierden hasta la poca fe que tenían en nuestras Escrituras y se convierten en escépticos endurecidos.

¿Cómo puede esperarse que una persona que se sienta incapacitada para restringir y regular sus hábitos de alimentación restrinja y regule sus sentidos? Si no puede limitar y controlar sus alimentos, ¿cómo puede limitar y controlar los sentidos? ¿Cómo puede el que es demasiado débil para subir una escalera, ascender a las alturas celestiales? Cuando un hombre es la impotente víctima del café, de los cigarrillos o del rapé, ¿cómo puede reunir fuerza y valor para vencer a enemigos más poderosos como son la ira, la lujuria y la codicia? Si no puede renunciar a la inmundicia, ¿cómo puede renunciar al deseo? Dominen la lengua y luego podrán dominar al sexo. Ambos están firmemente intercomunicados, tan cerca el uno del otro como los ojos y los pies.

 

 

 

 

 

CAPITULO

XVII

 

 

Así como el saludable brillo del cuerpo se oculta a la vista con las ropas que lo cubren, así el Alma individual, oscurecida por el, ego, no puede revelar el esplendor del verdadero Conocimiento de Dios (Brahman) que es su más preciada posesión. Pues el egoísmo está en la raíz de todo mal, de todos los defectos, de todas las deficiencias. Nace del deseo. Queden ustedes libres también del egoísmo.

La carencia de deseo es realmente la anulación del ego. ¿Y qué es la Liberación si no la supresión de la atadura con el ego? Uno merece la Liberación cuando se aleja de la atadura del deseo. Los hombres se ocupan, en todas partes, en actividades que son motivadas solamente por el deseo de beneficiarse con los resultados y se abstienen de aquellos actos que no producen beneficio. Pero el Gita condena ambas actitudes. Pues ya sea que se persiga o no una consecuencia, no se puede escapar a la obligación de ser activo. El hombre no puede abandonar completamente la actividad. ¿Cómo, entonces, puede el hombre evitar quedar cautivo en la red de las consecuencias? El Gita enseña que el desechar todo apego al fruto del karma es la práctica más elevada que se haya creado para este propósito.

Cada acto produce una consecuencia, ya sea deseado o rechazado, esperado o no, si no inmediatamente, por lo menos después de algún tiempo. Es inevitable. La consecuencia puede ser buena o mala; pero si el acto se dedica al Señor, ni una ni otra afectarán al actor. Mediante el sacramento de la dedicación, el acto es transmutado a un orden más elevado y se convierte en divino, santo, sagrado. Por otra parte, los actos ejecutados bajo la inspiración del ego estarán preñados de ataduras.

Quienes sinceramente buscan realizar a Dios, para alcanzarlo tendrán que quedar libres de la mancha del deseo. Porque al estar desprovistos de los sentimientos del "yo" y de lo "mío", entonces logran la salvación. Esa es la meta de la vida. Esa etapa no conoce alegría ni tristeza; está por encima y más allá de ambas. Krishna quiso que su amigo y devoto Arjuna alcanzara ese estado y por eso se esforzó en salvarlo, enseñándole los medios mediante una diversidad de métodos. Además, lo usó como instrumento a fin de que recibiera este precioso don para el bien de toda la humanidad.

Antes de concluir el consejo sagrado, Krishna se dirigió a Arjuna y dijo: "Abandona todos los dharmas o deberes y ríndete a Mí. Yo te libraré de todo pecado". Es decir, abandona todo el egoísmo y el orgullo, las posesiones y los sentimientos del "yo" y de "lo mío". Destruye la identificación del ser con el cuerpo, que es solamente su jaula o su prisión; afírmate en la creencia de que todo esto es el Supremo (Paramatma) y nada más. Así que no hay otra cosa que hacer sino inclinarse ante Su voluntad y rendirse a Su plan. El hombre tiene que abandonar las actividades gemelas de comisión y omisión, de resolver y de rehusar. Tiene que seguir los mandatos del Señor; tiene que aceptar Su voluntad, ser feliz dondequiera que El le haya colocado y como quiera que lo haya formado. Debe mantenerse alejado de la indagación respecto de lo apropiado o inapropiado de sus actos y ejecutarlos como prácticas de adoración al Señor y por las cuales no se espera recompensa. Esa es la suma de su deber.

Algunos aburridos vedantinos, cargados de rosarios, aprovechan esta enseñanza de Krishna para abandonar todos los dharmas y, con la seguridad de que El ha de librarlos de todo pecado, ociosamente estiran las piernas y se quedan tendidos con los ojos cerrados. Se desentienden de sus deberes legítimos y comen, duermen y vagan como quieren o pueden. No hacen distinción entre lo que es bueno y lo que es malo, y su excusa es que el Señor les ha recomendado trascender al Dharma. Cuando sus mayores o algún otro buscador experimentado duda de su conducta, alguno de aquéllos responde: "¡Qué lástima que aun ustedes hayan de errar así! ¿No saben lo que el Señor dijo en el Gita? Yo he aceptado como base de mi conducta Su mandato de `abandonar todo Dharma'. No necesito el consejo de personas con menor autoridad". Se sienten muy orgullosos de su devoción y ortodoxia. Esas personas seleccionan entre las palabras del Señor solamente aquellas que favorecen a sus inclinaciones y las que no concuerdan con sus intereses son muy convenientemente pasadas por alto, puesto que resultan molestas, aunque se trate de porciones inseparables del mismo mandamiento. Soslayan la parte vital del mismo mandamiento, a pesar de su pretensión de ser firmes seguidores del Gita.

"Abandonando todos los dharmas, entrégate sólo a Mí", dice el Señor. ¿Se han entregado ellos así? No. ¿Tienen por lo menos el profundo anhelo de Liberación? No, pues si lo tuvieran, no habrían descuidado sus legítimos deberes ni habrían cedido a las demandas de alimento y de sueño. Hombres tales son gloriosos únicamente en murmuración; son grandes solamente en oropel. No ponen en práctica el mandato del Señor. Son demasiado ociosos para hacerlo. Ni siquiera un átomo de esfuerzo espiritual puede verse que hagan.

Los verdaderos aspirantes pueden discernir sobre las valiosas verdades de las palabras divinas pronunciadas por el Señor:

 

Sarna dharman parithyajya Mamekam saranam uraja Aham tua sarna papebhyo Mokshayishyami, ma suchah.

 

Renuncia a todo Dharma y refúgiate sólo en Mí; Yo te libraré de todo pecado, no te aflijas.

 

Noten ustedes que el Señor dijo: "Renuncia a todo Dharma" y no "renuncia a todo karma". ¿Cuál es entonces el significado de esta declaración? Significa: "Ejecuta todos los actos ordenados por el Señor, o para Su glorificación, sin dejarte envolver y perder en discusiones de Dharma y no Dharma".

Aunque ustedes saben que no tienen nada que adquirir, puesto que han depositado toda su confianza en el Señor y viven solamente para ofrendarse a El, aun así, como Janaka y otros, tienen ustedes que ocuparse en alguna actividad para el bienestar del mundo. El Atma que es inmanente a todo ser no es distinta del Atma que hay en ustedes. Por lo tanto, promuevan con entusiasmo el bienestar de todos los seres. Ejecuten todos los actos señalados en los Sastras y en las Escrituras para este propósito, y con espíritu de dedicación, sin esperar los frutos de los mismos. Este es el verdadero karma sin deseo por el fruto del mismo.

Comprendan bien el Gita y, observando sus mandamientos, establézcanse en la actitud del no deseo por el fruto del karma (la acción). Desempeñen todos sus deberes como actos de adoración a Dios. Esa es la única tarea que deben realizar. Dejen el fruto, la consecuencia, el resultado, a El. Entonces recibirán la Gracia de Dios (Hari) y sus vidas en este mundo se santificarán y habrá valido la pena vivirlas.

Para aquellos que siguen el sendero de la Rectitud (Dharma), la victoria final es segura, a pesar de las diversas dificultades que puedan encontrar en el camino. Los que se alejan del sendero de la Rectitud (Dharma) podrán tener riqueza y comodidad durante mucho tiempo, pero finalmente serán alcanzados por el desastre. Los Kurús y los Pandavas son los más brillantes testigos de esta verdad.

Los Kurús, hundidos en la acción incorrecta (adharma), estaban tan cegados por su orgullo que sometieron a los buenos Pandavas a toda variedad de torturas; pero eso los hizo ir a la destrucción total. Tenían el apoyo de toda clase de partidarios, pero como no obtuvieron la fuerza de la Gracia del Señor, fueron abandonados por el destino y cayeron en la ruina sin remedio. El Bharatha (la gente dedicada al servicio y elevación de lo divino en los hombres) enseña a toda la gente de Bharat (la tierra que tiene apego al Señor) esta lección. Nada puede igualar la Gracia de Dios, ni siquiera el más poderoso arsenal. Ese es el mensaje más valioso que contiene.

La mansión del Gita es la mansión de la Verdad y del Dharma, erigida sobre el suelo de la India para beneficio del mundo. Estúdienlo con fe y devoción. Experimenten los efectos curativos y restauradores de sus enseñanzas poniéndolas en práctica. Para quien así lo haga, el Alma impregnada por Dios con eterna alegría (Atmaráma), el Atma que es un manantial pleno de dulzura y Bienaventuranza, estará siempre presente como realidad. El Señor derramará sobre él Sus favores en un santiamén. Oren al Señor que contiene en Sí mismo todos los catorce mundos y seguramente podrán ustedes convertirse en dueños de los ocho tesoros que otorgan la felicidad aquí abajo; y algo que es más deseable aún: producen la beatitud (kaivalya) que es la fuente de la Felicidad, de la Verdad y del Conocimiento permanente.

¿Por qué andar vagando en busca de mantequilla clarificada (ghee) cuando ya se tiene? Adquieran la mantequilla, es decir, la Gracia del Señor, mediante la implícita obediencia de las reglas de vida impuestas por El. Cuando esta Gracia se obtiene, ya no necesitan implorar expresamente por la Liberación. El sabe mejor lo que han de recibir y cuándo. El les conferirá lo que merecen y lo que les es benéfico. Anhélenlo, sufran por El y entonces no tendrán necesidad de buscar la Liberación. Si se hace esto sin ningún otro pensamiento, El destruirá todo pecado. Sujétense a El, que los puede hacer inmortales, como hizo con Arjuna. Quien busque escapar de este ciclo de nacimientos y de muertes tiene que obedecer el mandato del Señor según está indicado en el Gita, y rendirse ante E(. Entonces se verá coronado por el éxito en todo lo que emprenda. Entonces habrá alcanzado la victoria.