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viernes, 14 de abril de 2023
AMOR Y LUZ - ABRIL 2023
martes, 11 de abril de 2023
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LA REVELACION
LA REVELACIÓN
17 de Mayo de 1968
Bombay
Conferencia Mundial de las Organizaciones Sathya Sai de Servicio
ESTÁN DEDICADOS A encontrar soluciones a los problemas, argumentos para superar las dudas, medios para impedir que surjan nuevos problemas y nuevas dudas; estos ejercicios, a los cuales todas las Conferencias gustan de dedicarse, no pueden ayudar a la exitosa navegación por el mar del esfuerzo espiritual. Estas discusiones, resoluciones y discursos no son sino frágiles artificios. El mundo está demasiado tempestuoso y agitado para ser aquietado por éstos. Ahora es el momento para una fría y tranquila consideración, no para rápidas y apasionadas especulaciones y decisiones precipitadas.
Necesitan reflexionar una vez más en las eternas lecciones establecidas por los sabios indios del pasado, lecciones que han sido descuidadas e irreverentemente olvidadas en años recientes. Todas las sugerencias y soluciones que hoy surgieron de las discusiones son buenas hasta cierto punto; pero, ¿cómo puede una persona que no sabe nadar enseñar a otra el arte de la natación? ¿Cómo puede alguien cuyo granero está vacío dar caridad? Adquieran las riquezas de la devoción, la fortaleza y la paz antes de aventurarse a aconsejar a otros cómo ganarlas. La India ha sufrido menosprecio y desatención como resultado de la actitud de un creciente número de maestros que no han querido practicar lo que enseñan. Yo sé que ustedes tienen el entusiasmo para llevar mi mensaje a la gente de este país y de otros. Dejen que les recuerde que la mejor manera y la única fructífera de hacerlo es trasladar el mensaje a sus propias vidas. Sus pensamientos, palabras y acciones deben estar saturados con el mensaje. Entonces se expandirán sin esfuerzo y eficazmente y la faz del mundo será transformada.
Los presidentes, vicepresidentes y secretarios de las Organizaciones Sathya Sai de todo el mundo están aquí. Ustedes son los oficiales del Ejército Sai. ¿Cómo pueden guiar a los soldados en la batalla cuando ustedes mismos no conocen los más mínimos detalles del arte de la guerra, cuando ustedes mismos son instrumentos deficientes? Pueden intentar conducir a otros sólo después de practicar las disciplinas a la perfección. Esto es cierto en todos los campos de la actividad humana. La bienaventuranza (ananda) y la paz suprema (prashanti) deben ser adquiridas primero por ustedes mismos para luego poder comunicarlas a otros.
Los maestros de escuela deben ser ellos mismos ejemplo de lo que exigen a los alumnos. Los mismos hombres en posiciones de autoridad que exhortan a los demás a seguir los caminos del amor y la cooperación deben practicar estas virtudes. En la actualidad la gente no está dispuesta a ser conducida y los líderes no tienen capacidad para conducir. El progreso es el resultado de una mutua confianza entre guías y guiados. La intranquilidad que domina ahora en todos los estratos de la población en todas partes se debe a la irresponsabilidad de padres, maestros, gobernantes y líderes, así como de aquellos que ansían obtener algo de ellos.
La recordación del Nombre es una de las disciplinas básicas a las cuales esta Conferencia está dedicando mucha atención. Las escrituras dicen que en esta era de materialismo, es la única esperanza para el hombre. Tukaram le cantaba a La Preciosa Gema del Nombre. Por esto, no deben desechar el Nombre como si fuera un trozo de vidrio o un guijarro. Una vez un niño se encontró una gema brillante y redonda y la utilizaba para jugar canicas por los caminos con sus camaradas. Un comerciante en piedras preciosas acertó a pasar por el camino donde los niños jugaban, y su aguzado ojo topó con la gema. Se acercó, llamó al niño aparte y le ofreció pagarle cincuenta rupias por ella. Si el niño hubiera sabido lo que valían cincuenta rupias, habría conocido el valor de la joya. Fue con su madre y le dijo que un forastero lo había tentado con cincuenta rupias a cambio de la canica con la que jugaba. Ella se sorprendió de que la canica fuera tan costosa y le dijo: "No te alejes con ella; juega dentro del jardín con tus amigos". Cuando el valor fue revelado, se establecieron límites; El comerciante no durmió aquella noche; estaba planeando apoderarse de aquella joya con el fin de venderla a un buen precio a un millonario o un maharaja. Descubrió la casa del niño y se acercó por el camino esperando ver al chico. Cuando lo vio jugando con la joya como si fuera una canica barata, su corazón sufrió un gran dolor. El niño lanzó la gema por el suelo y en ese momento su madre salió de las habitaciones interiores, la gema golpeó sus pies y cayó bajo un arbusto. El comerciante le habló al niño y le ofreció cien rupias por la joya, y después ¡quinientas rupias! El niño corrió hacia su casa llorando, quejándose del forastero que lo asediaba, la madre salió al jardín y le suplicó al comerciante que se fuera. Éste captó la oportunidad que se le presentaba y le dijo que estaba dispuesto a darle hasta mil rupias en ese mismo momento si ella ponía la piedra en sus manos. Al oír esto, ella le prohibió al niño que saliera de la casa a jugar con la piedra, y le dijo que sólo podía jugar en su cuarto. El comerciante no sería ahuyentado con eso. Al día siguiente apareció frente a la casa con diez mil rupias en la mano, ofreciéndolas como pago por la "canica". La madre se negó a venderla, pero ahora la guardó en una caja fuerte asegurada con un candado. Cuando el comerciante volvió, al otro día, con cincuenta mil rupias como oferta, la madre llevó la piedra al banco y la depositó en una caja de seguridad. También ustedes están jugando a las canicas con el nombre de Dios, ignorantes de su valor. Una vez que se den cuenta de él, lo mantendrán en su corazón como el más precioso tesoro. Sepan que el nombre es la llave del éxito en su búsqueda de consuelo, confianza, valor, iluminación y liberación.
En una ocasión hubo una competencia entre los dioses para seleccionar al líder de los Ganas (las huestes divinas que son los asistentes de Shiva). Los participantes tenían que ir alrededor del mundo lo más rápidamente posible y regresar a los pies de Shiva. Los dioses partieron en sus respectivos vehículos. El hijo mayor de Shiva, entusiastamente, también entró a la competencia. ¡Tenía una cabeza de elefante y su vehículo era un ratón! Por consiguiente, estaba en gran desventaja. No había avanzado mucho cuando el sabio Narada apareció ante él y le preguntó: "¿A dónde te diriges?" El muchacho se molestó mucho y fue presa de la ira, porque lo que había sucedido era un mal augurio, doblemente desfavorable para aquellos que realizaban un viaje. Es desfavorable si la primera persona que se encuentra en un viaje es un brahmín solitario. Aunque era el primero entre los brahmines (era el propio hijo de Brahma), ¡Narada era de mal agüero! En segundo lugar es una mala señal si la persona con que uno se cruza le pregunta: ¿A dónde vas? ¡Y ésa fue precisamente la pregunta que Narada le hizo!
Sin embargo, Narada fue capaz de calmar la ira del hijo divino. Hizo que le dijera de su predicamento y de su deseo de ganar. Lo consoló, lo exhortó a que no cediera a la desesperación y le aconsejó: "Rama el nombre es la semilla de donde ha surgido el gigantesco árbol llamado universo. Así, escribe el Nombre sobre la tierra, camina alrededor y después regresa rápidamente a los pies de Shiva pidiéndole el premio". El hijo de Shiva lo hizo así y volvió junto a su padre. Cuando éste le preguntó cómo había podido regresar tan pronto, él le contó la historia de Narada y el consejo que le había dado. Shiva apreció el valor de la guía de Narada y le dio el premio a su hijo, quien fue aclamado como Ganapati (jefe de los Ganas) y Vinayaka (el líder de todos).
El Nombre indudablemente trae la gracia de Dios. Miraba¡, la reina de Rajastán, renunció a su condición real, riquezas, fortuna y familia y se dedicó a la adoración del Señor Giridhara Gopala. Su esposo le llevó una copa de veneno y le ordenó que la bebiera. Ella pronunció el nombre de Krishna mientras la bebía ¡y el veneno se transformó en néctar por la gracia del nombre!
Kirtan es la palabra usada para la recitación o el canto del Nombre y la gloria de Dios. Samkirtan significa el recitar o cantar bien, en voz alta y con alegría y en éxtasis. Podemos distinguir cuatro clases de namasamkirfan: bhava namasamkirtan, guna namasamkirtan, lila namasamkirtan y namasamkirtan sencillo. El primero es el nombre dado a las recitaciones en las cuales se canta el Nombre con uno u otro sentimiento, emoción o actitud mental hacia el Señor. Puede ser una emoción dulce como la que abrumaba a Radha. Ella veía, oía, probaba y obtenía sólo esa dulzura en todos momentos y en todos lugares: "Él es la dulzura misma" (raso va¡ sah). No hacía ninguna distinción entre la naturaleza y el Dios de la naturaleza; todo era Dios, todo era Krishna. Ella sentía, experimentaba y sabía que Krishna estaba siempre presente, en las etapas de vigilia, sueño y sueño profundo. Para ella, la declaración de Krishna de que sus manos, pies, ojos, cara y cabeza estaban en todas partes, era literalmente real. Su adoración de Dios es el supremo ejemplo de ese madhura bhava samkirtan.
Luego tenemos el vastsalya bhava (sentimiento de la madre por su hijo). Yashoda, la madre adoptiva de Krishna, puede ser tomada como el ideal de esta actitud. Aunque ella había tenido una serie de experiencias de la divinidad de Krishna, prefería servirlo como madre y adorarlo como su hijo.
El anuraga bhava namasamkirtan (el sentimiento del amante por el amado) es ejemplificado mejor y en la forma más pura por las gopis. Ellas instalaron al Señor en sus corazones, se desprendieron de todo apego mundano y vivieron sólo en su contemplación, dedicándole todos sus pensamientos, acciones y palabras a él.
Luego hay el sakhya bhava (sentimiento de compañerismo) namasamkfrtan, como se encuentra en Arjuna, quien creía que Krishna era su más íntimo amigo y cuñado (pues estaba casado con la hermana de Krishna) y confiaba en él como en un camarada. Ésta es también una actividad que los apegará a la Divinidad y sublimará los impulsos inferiores.
Dasya bhava (actitud del sirviente con el amo) namasamkirtan es otro tipo. Servir al Señor como su fiel e incondicional sirviente, éste es el camino de Hanumán en el Ramayana. No tenía voluntad ni deseo que pudiera llamarse propio. Su plegaria era que pudiera ser un instrumento apropiado para los fines de su amo.
La última actitud es shanta bhava namasamkirtan, o sea la alabanza serena y despreocupada del Señor, suceda lo que suceda, sin modificación por los altibajos, soportando todos los caprichos de la fortuna como el juego de Dios. En el Mahabharata encontrarán a Bhishma saturado con esta actitud; él adoraba a Krishna aun cuando Krishna se acercó a él para matarlo.
Otro método de namasamkirtan es recordar las varias hazañas y juegos, los varios actos de gracia y compasión que el Señor ha manifestado en el mundo, mientras se está recitando su Nombre. Esto se llama lila namasamkirtan. Chaitanya y Thyagaraja alcanzaron al Señor por medio de este camino. Otros, al recitar su Nombre, se acuerdan más de la majestad, la gloria, el poder, el misterio, la magnificencia, la generosidad, el Amor con el cual Dios se viste. Esta actitud es considerada como guna namasamkirtan (el canto de los atributos o características). La mayoría de los santos honrados en muchas tierras son de esta categoría. Otra categoría es la de los buscadores que les dan valor a las sílabas y sonidos del nombre como tal, sin importar el significado. Cuando se pronuncia el Nombre, dicen, atrae a Dios y a su gracia hacia el aspirante, sin importar cuál sea la actitud o si se asocia al samkirtan, el lila y el guna o no. El Nombre tiene una fuerza, un poder, una capacidad para redimir, curar y salvar, solo y sin ayuda, afirman.
El nombre Rama fue una vez indicado por el propio Rama (el hijo de Dasarata, el héroe del Ramayana, la encarnación del Señor en la Edad de Threta) como un potente liberador. Cuando Rama pasaba por las selvas con Sita y Lakshmana, los ermitaños que lo reconocían como divino se reunían a su alrededor con la petición de que los iniciara y les diera algún mantra que pudieran repetir para su elevación espiritual. Rama respondió que él era un príncipe en exilio, que iba errando por las selvas y por ello no podía presumir de tener ninguna autoridad para iniciar a ermitaños en el camino espiritual. Iba caminando por los senderos de la selva, y observándolo caminar rápidamente, con Sita inmediatamente detrás de él y Lakshmana después, un anciano ermitaño exclamó: "¡Amigos, vean! ¡Rama nos está iniciando! ¡Él nos esta dando el mantra! Dios está dirigiendo, la naturaleza (su constante acompañante, su sombra) lo sigue, y el individuo como parte del Señor, la ola del océano, está en la retaguardia; él puede ver al Señor sólo si la engañosa naturaleza es propiciada o hecha a un lado. Es en verdad una silenciosa lección de práctica espiritual. Ra es Dios, ma es el individuo que se ha quedado atrás. A es la naturaleza, prakriti. "Rama, Rama" es el mantra que él nos está dando tan graciosamente. Tómenlo y se salvarán. Para mí, no hay otra vía".
Yo estoy enfatizando el nombre de Rama porque el principio de Rama es el Alma. Rama significa "aquello que es placentero y agrada". Ahora bien, el Alma es la fuente de toda alegría; su naturaleza es la bienaventuranza. Además, como lo descubrió Thyagaraja, Rama es el nombre que pueden adoptar tanto los adoradores de Narayana (Vishnú) como los de Shiva. La sílaba Ra es la sílaba clave en el mantra de Narayana (Om Namo NaRAyana) y la sílaba ma es la sílaba clave en el mantra de Shiva (Om NaMAh Shivaya). Los prejuicios y facciones entre los adoradores de las formas de Dios de Narayana y de Shiva carecen de sentido porque ambas representan al Uno Primario Universal. Son distinguibles, podría decirse, por los diferentes objetos divinos que llevan: la concha y la rueda en el caso de Narayana y el pequeño tambor y el tridente en el caso de Shiva. Pero la concha y el tambor simbolizan la posibilidad de alcanzar a Dios por medio de la alabanza y de los cantos audibles; el disco y el tridente simbolizan a Dios como el hacedor y amo del tiempo; son la rueda del tiempo y las puntas del pasado, el presente y el futuro. Narayana es llamado Har¡ y Shiva es llamado Hara, y ambos nombres son derivados de la misma raíz, har, destruir, eliminar, cautivar, atraer, todas las cuales son funciones que asume Dios.
El deber del hombre es santificar sus días y noches con la ininterrumpida recordación del Nombre. Recuérdenlo con alegría, con anhelo. Si lo hacen así, con toda seguridad Dios aparecerá ante ustedes en la forma y con el nombre que le hayan dado como los más bellos y más apropiados. Dios es todos los nombres y todas las formas, la integración de todos éstos en armonioso encanto. Los dioses designados en diferentes religiones y adorados por diferentes comunidades humanas son todos miembros del Dios único que él es realmente. Lo mismo que el cuerpo es el armonioso sistema de los sentidos y los órganos, Dios es la armonía de todas las formas y nombres que el hombre le da. Sólo aquellos que son ignorantes de la gloria de Dios insistirán en un nombre y una forma exclusivos para su adoración y, lo que es peor, condenarán el uso de otros nombres y formas. Puesto que ustedes están asociados a las Organizaciones Sathya Sai, debo advertirles contra esta tonta obstinación. No vayan por allí proclamando que son una secta, distinta y separada de aquellas que adoran a Dios en otras formas y nombres. De este modo estarán limitando al mismo Dios que están exaltando. En su entusiasmo, no proclamen: "Sólo queremos a Sai; el resto no nos importa". Deben convencerse de que todas las formas son las de Sai; todos los nombres son los de Sai. No hay ningún "resto", todos son él mismo.
Deben de haber notado que yo no hablo de Sai en mis discursos, ni canto a Sai durante los bhajans con los cuales concluyo usualmente mis discursos. Y deben de haberse preguntado por qué. Les diré la razón. No quiero que se vaya propagando la impresión de que yo deseo que se difundan este nombre y esta forma. No he venido para establecer un nuevo culto, no quiero que se engañe a la gente sobre este punto. Afirmo que esta forma de Sai es la forma de todos los varios nombres que el hombre usa para la adoración de lo Divino. Así, estoy enseñando que no debe hacerse ninguna distinción entre los nombres de Rama, Krishna, Ishwara, Sai, etcétera, pues todos son míos.
Como yo sé que soy la corriente que ilumina todos los varios focos, soy indiferente a los focos que ustedes consideran tan importantes. Cuando les ponen atención a los focos, empiezan las facciones y nacen las sectas. Los Centros Sathya Sai de Servicio no deben alentar la discordia y las distinciones; deben adorar al Uno que aparece como muchos, a lo divino básico que ilumina todas las lámparas. No tengo la mínima intención de utilizar a los Centros Sai de Servicio para propagar mi nombre y obtener honor para él. ¡No! Estoy contento sólo cuando las empresas y disciplinas espirituales para elevar y purificar al hombre están progresando en todas partes; es sólo por ese medio que mi realidad universal podrá ser revelada. Entonces, no me reduzcan a los límites de un nombre y una forma, cualesquiera que sean. Su meta debe ser ver al mismo Dios en todas las formas adoradas, visualizarlo en todos los nombres; o mejor todavía, estar conscientes de su presencia como el motivador interno de cada ser viviente, de cada partícula de materia. No caigan en el error de considerar a algunos hombres merecedores de respeto y otros no. Sai está en cada uno; así que todos merecen su reverencia y servicio. Propaguen esta verdad. Ésta es la función que les asigno a los Centros de Servicio.
Pueden observarme a mí y a mis actividades; vean cómo me adhiero a la rectitud, al orden moral, a la Verdad y a la compasión universal. Esto es lo que quiero que aprendan de mí. Muchos de ustedes me piden un "mensaje" para llevar al Centro del cual son miembros. Bien: MI VIDA Es MI MENSAJE. Y ustedes se adherirán a mi mensaje si viven de una manera tal que sus vidas sean evidencia de la tranquilidad, el valor, la confianza, el deseo de servir a los afligidos; sentimientos y actitudes que mi vida les inspira.
Dios es inmanente en el mundo. Así, traten al mundo amorosamente, como tratarían al Señor del mundo. Krishna sirvió a los Pandavas; él condujo el carro de guerra de Arjuna. Por esto, aunque no era rey, se volvió algo más importante, ¡un forjador de reyes! Sirvan, cualquiera que sea el obstáculo, cualquiera que sea la burla cínica que puedan atraer. Tales personas son inevitables cuando uno está dedicado a hacer el bien. Tomen mi ejemplo.: la alabanza y la calumnia me han acompañado a través de todas las edades. La oposición y los obstáculos sólo tienden a hacer resaltar a los buenos y a fortalecer su resolución. La tortura que su padre le infligió para alejar su mente de Dios sólo ayudó a destacar la inconmovible devoción de Prahlada. La maldad de Ravana sirvió para revelar el poder del arco de Rama. Traidores como Shishupala, Dantavakra, Ravana, Kamsa, son participantes inevitables en cada encarnación. Este Sai Rama también tiene este ancestral acompañamiento. Ahora, también, esta escoria es evidente. Por un lado, la adoración y el homenaje están acumulándose hasta formar una montaña; por el otro, la abjuración y la difamación también se están elevando. Entre los dos, yo los bendigo a ambos con las manos levantadas, pues no me alegro por uno ni me deprimo por el otro, porque los traidores serán recompensados con la corona que merecen; yo seré coronado con mi propia gloria.
¿De qué sirve que ustedes simplemente adoren mi nombre y forma si no intentan cultivar el mismo amor que tengo yo para todos, mi inconmovible ecuanimidad, mi amor, mi paciencia y fortaleza, mi naturaleza siempre feliz?
En sus charlas hablan de los poderes únicos de Sai, los incidentes que son descritos como "milagros" en libros escritos sobre mí por algunas personas. Pero yo les estoy pidiendo que no les den importancia. No exageren su significado; el poder más significativo y más importante, déjenme decírselo, es mi amor. Puedo cambiar el cielo en tierra ola tierra en cielo, pero eso no es la señal del poder divino. El amor y la fortaleza, efectivos, universales, siempre presentes, son la única señal.
Al intentar cultivar y propagar este amor y esta fortaleza, van a encontrarse con problemas y tribulaciones. Deben recibirlos, pues sin ellos no podrá salir a relucir lo mejor que tienen ustedes. Si el oro fuera tan abundante como el polvo, o los diamantes tan fácilmente obtenibles como las piedras, nadie se preocuparía por ellos. Se obtienen sólo después de muchos esfuerzos y gastos; por eso se buscan afanosamente.
Puesto que han venido a este lugar personas devotas de todas las naciones, sólo voy a decirles una cosa. Es indudable que anteriormente se han celebrado conferencias mundiales dedicadas a la religión o a problemas espirituales; y también conferencias de seguidores de los diferentes credos, pero han sido celebradas sólo después de la muerte de los fundadores e inspiradores divinos. Ésta es la primera vez que se efectúa una conferencia mundial de devotos mientras la encarnación está presente delante de ellos, con el cuerpo asumido para este fin, llevando el nombre que ha escogido para sí. Debo hablarles de éste hecho porque noventa y nueve de cada cien personas entre ustedes no conocen mi realidad. Han venido aquí atraídos por sus varias necesidades, un gusto por las cosas espirituales, un deseo de desarrollar las instituciones a las cuales pertenecen, por admiración o afecto, amor o reverencia o debido a un arrebato de entusiasmo por unirse a otros y compartir su propio regocijo.
En verdad, no pueden entender la naturaleza de mi realidad hoy o ni siquiera después de mil años de firme austeridad o ardiente inquisición, aun si toda la humanidad se uniera en ese esfuerzo. Pero en un corto tiempo se podrán enterar de la bienaventuranza que derrama el Principio Divino que ha asumido este sagrado cuerpo y este sagrado nombre. La buena fortuna que les dará esta oportunidad es mucho más grande que la que está a disposición de los anacoretas, monjes, sabios, santos y aun de personalidades que encarnan facetas de esta divina gloria.
Puesto que yo me muevo entre ustedes, como al igual que ustedes y hablo con ustedes, se engañan creyendo que esto no es sino un ejemplo de un ser humano común. Yo también los estoy engañando al cantar con ustedes, hablar con ustedes y dedicarme a actividades con ustedes. Pero en cualquier momento mi divinidad puede serles revelada; deben estar listos, preparados para ese momento. Debido a que la divinidad está recubierta de humanidad, deben esforzarse por superar el engaño (maya) que la esconde de sus ojos.
Ésta es una forma humana, en la cual cada entidad divina, cada principio divino, es decir, todos los nombres y formas dados por el hombre a Dios, están manifiestos. No permitan que la duda los distraiga; si sólo instalan en el altar de su corazón una fe firme en mi divinidad, podrán ganarse una visión de mi realidad. Pero ahora, en vez de esto, están oscilando como el péndulo de un reloj, un momento a la devoción, otro a la incredulidad; así nunca podrán captar la verdad y ganarse la bienaventuranza. Son muy afortunados de tener una oportunidad de experimentar la bienaventuranza de la visión de la forma que es todas las formas de Dios (Sarvadaivatva swarupa) ahora, en esta misma vida.
Quiero llamar su atención sobre otro hecho. En ocasiones anteriores, cuando Dios ha encarnado sobre la Tierra, la dicha de reconocerlo en la encarnación les era otorgada sólo después de que la encarnación física hubiera dejado el mundo, a pesar de muchas evidencias patentes de su gracia. Y la lealtad y devoción que se exigían de los hombres surgían por el miedo y el temor reverencia¡ ante sus poderes y destrezas suprahumanos o ante su autoridad para ordenar y castigar. Pero reflexionen por un momento sobre esta manifestación de Sathya Sai; en esta edad de materialismo rampante, agresiva incredulidad e irreverencia, ¿qué es lo que atrae hacia sí la adoración de millones en el mundo entero? Estarán convencidos de que la razón básica es el hecho de que ésta es la divinidad supramundana en forma humana.
Les repito: cuán afortunados son ustedes que pueden presenciar y ver a todos los países del mundo rindiendo homenaje a la India; pueden oír la adoración del nombre de Sathya Sal que reverbera por el mundo entero, aun durante la existencia de este cuerpo, no en alguna fecha futura sino ahora, mientras está aquí con ustedes, ante ustedes. Y de nuevo podrán presenciar muy pronto la restauración del Sanathana Dharma a su estado genuino y natural, como el dharma establecido en los Vedas para el bien de todos los pueblos del mundo. La revitalización del dharma védico es la voluntad divina de Sai, no únicamente la atracción de gente hacia mí por la manifestación de mi poder y capacidad. No es éste un fenómeno engañoso. Este principio sostendrá la verdad, desarraigará la falsedad y con esa victoria hará que todos ustedes vivan en éxtasis. Ésta es la voluntad divina de Sai.
Algunas personas, incluso aquellas que han llegado a cierto nivel de liderazgo y autoridad, han empezado a cambiar las fórmulas védicas y los principios de la cultura india en su afán de lucro, llegando hasta a venderlas, y los occidentales están inclinados a comprarlas. Estas verdades y descubrimientos no son una mercancía que puede ser vendida y comprada. Por lo tanto, pronto voy a ir a países de Occidente a fin de situarlos en su justo valor y poner un fin a este regateo. Ya las autoridades de universidades de Estados Unidos y los líderes estudiantiles de dichas instituciones han escrito que están deseosos de darme la bienvenida y han establecido programas para mí. Apenas ayer trajeron los pasaportes para mi visita a África, rogándome que visitara esos países pronto; voy a ir a África antes del mes de junio.
Así, utilicen la oportunidad de esta asociación conmigo lo más posible y esfuércense rápidamente y lo mejor que puedan por seguir las directivas que les he dado. Obedecer mis instrucciones es suficiente; les será más benéfico, más que el ascetismo más riguroso. Practiquen la verdad, la rectitud, la paz y el amor, los cuales aprecio mucho; resuelvan mantener esto ideales ante ustedes, siempre, en todos sus pensamientos, palabras y acciones. Esto puede conferirles el supremo bien de la fusión con la suprema sustancia de la Divinidad.
Conferencia Mundial de las Organizaciones Sathya Sai de Servicio
Bombay, 17 V 68
lunes, 10 de abril de 2023
DISCURSOS DIVINOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA Por Sri Sathya Sai Baba
DISCURSOS DIVINOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA Por Sri Sathya Sai Baba Recuerden al Señor – Olvídense del mundo
Por Sri Sathya Sai Baba
Recuerden al Señor – Olvídense del mundo
De todas las valiosas cosas del mundo, la más preciosa es el tiempo. Cada cual puede pensar para sí mismo respecto a cómo estamos empleando este precioso recurso. El deber primordial del hombre es el ofrecer su cuerpo, su trabajo y su tiempo al Señor, quien es la encarnación misma del tiempo.
El tiempo que ha pasado se ha perdido para siempre. La salud que a veces se desperdicia y se pierde, puede recuperarse con ayuda de las medicinas, pero para el tiempo que se ha malgastado no hay forma alguna de hacerlo volver para emplearlo de nuevo. Debemos poner todo nuestro empeño para usar correctamente este tiempo tan valioso. El tiempo es infinito y sigue adelante eternamente. Y el tiempo que se nos otorga no es sino una fracción infinitesimal de ese tiempo. Desperdiciamos nuestra vida creyendo que el mundo fenoménico es verdadero y, en consecuencia, gastamos nuestro limitado tiempo para disfrutar de los placeres del mundo fenoménico.
Si reflexionamos, aunque sea por unos instantes, en lo que hemos logrado y en la forma en que empleamos nuestro tiempo, lamentaremos no haberlo utilizado de mejor manera. Cuando nace una persona, clama "Koham, Koham", ¿Quién soy yo? Si malgastamos toda nuestra vida sólo para mantener nuestra existencia física, ¿cuándo llegaremos a entender quiénes somos realmente? En nuestra vida hay un significado bastante más profundo que el mero cuidado del cuerpo. Debemos iniciar nuestra vida con el "¿Koham?", ¿Quién soy yo?, y deberíamos terminarla con "¡Soham!", ¡Yo soy Aquello! Uno debe llegar a reconocer que, en sí mismo es la Divinidad y, de ese modo, concluir su vida en Prashanti, la Paz suprema. Desgraciadamente, el hombre pone toda su atención en los goces que puede tener en el presente, y no piensa en lo que sucederá más adelante. Se ha estado concentrando en obtener resultados inmediatos de sus acciones actuales, mas no ha pensado nunca en las consecuencias que se producirán en el futuro.
Malgastamos nuestro tiempo, sin pensar en el perjuicio que podríamos sufrir en el futuro. No podemos saber en qué momento, en qué lugar y bajo qué circunstancias puede presentarse el peligro en nuestro camino. Es por ello que debemos santificar ahora el tiempo del que disponemos, usarlo adecuadamente, reconociendo lo sagrado y precioso que es.
Puede que estemos preparados para ofrecer millones de dólares por la compra de lo que sea que se nos ponga por delante, mas no hay suma alguna de dinero que pueda comprar la recuperación del tiempo que ya ha pasado. La juventud es el período más precioso y más sagrado de la vida humana. Ella nos ofrece la dorada oportunidad de utilizar correctamente nuestro tiempo y de santificar nuestra vida. En la vida humana, al igual que las aguas que corren en un río, la época de la juventud no puede hacerse retornar. La juventud actual debería reconocer este hecho y emplear su tiempo de manera correcta, así llegarán a ganar la plenitud en la vida. Vivan sus vidas reconociendo la importancia del tiempo y manteniéndose conscientes de los muchos aspectos de la rueda del tiempo. Piensen anticipadamente en lo que pueda ocurrir en el futuro, manteniendo siempre a la vista la meta de vuestras vidas.
En el capítulo sobre el Bhakti Yoga del Gita, se dice que el tiempo es el elemento más importante de la vida de una persona. El Gita Acharya ha enseñado que incluso aunque no lleguen a desarrollar un alto sentido del desapego, si pueden llevar a cabo todos sus trabajos y deberes como formas de culto, ofreciéndole todo al Señor, llegarán a alcanzar la plenitud de sus vidas. Él le dijo a Arjuna: "Arjuna, cumple con tu deber. Cuando debas luchar, lucha. Pero lucha pensando en Mí, ya que de ese modo no será pecado. Si Me has ofrecido todo y Me tienes firmemente afincado en tu corazón, no sufrirás ninguna de las consecuencias de tus acciones. No se te pide que te retires a la foresta para llevar a cabo penitencias y Tapas, ni que te dediques al Sannyãsa renunciando a todas tus relaciones. No tienes necesidad de renunciar a tu familia ni a tu hogar ni a todas tus propiedades. Todo lo que veas, todo lo que digas, todo lo que oigas, todo lo que pienses, todo lo que hagas, hazlo como trabajo Mío y ofrécemelo. Ofréceme tu mente y tu inteligencia. Esta es la manera adecuada de santificar tu tiempo. Si conduces así tu vida, no tendrás que hacerle frente a problema alguno".
Lamentablemente, uno no encuentra en el hombre de hoy esta capacidad de renunciación y esta firmeza de propósito y de fe, como para ofrecerle su mente y su intelecto a Dios. Sin embargo, debemos desarrollar esta fe. La gente educada de hoy, el ciudadano actual, carece de una visión empapada en fe. Nadie puede albergar la esperanza de poder prever, en base a sus propias acciones, en base a sus méritos y desmerecimientos, el tipo de vida que le espera en el futuro, en qué circunstancias o en qué lugar en particular se va a encontrar. Nadie, salvo el Señor, puede saber estas cosas. Él lo sabe. Si ustedes renuncian a todo, Él les protegerá en cualquier situación. Un devoto ha de desarrollar firmeza y fortaleza mental. Cualquiera sea el trabajo que hagan, deben contar con una fuerte determinación y una resolución firme. Sin ello no podrán lograr ni lo más ínfimo.
Debemos establecer al Señor en nuestro corazón y decirle: "Bien, querido Señor. Resides en el Universo todo, mas, no obstante, estás en mi corazón, y haciendo uso de todos mis poderes Te mantendré allí. Cierto es que Tú eres lo más grande de lo grande, mas eres también lo más pequeño de lo pequeño. Y en aquella pequeña forma resides en mi corazón". Si tenemos una fe así de fuerte en nosotros, y una fuerte determinación para establecer a Dios en el sitial de nuestro corazón, Le alcanzaremos ciertamente.
Un cierto rey llamado Bhagiratha, logró que el Ganges fluyera desde Kailash a la tierra, debido a que tenía una tal firmeza y determinación y a que había hecho la promesa de ayudar a sus antepasados a alcanzar el Cielo. También Gautama Buda fue capaz de alcanzar el Nirvana mediante una firme determinación y mucha penitencia. Un buen día, habiéndose enterado que Buda estaba pidiendo limosna, su padre le mandó un mensaje diciendo: "Oh hijo mío, mis abuelos fueron emperadores y reyes, y también lo fue mi padre, también yo soy rey, así como lo eres tú. He llegado a saber que tú, un rey, descendiente de tan ilustre linaje, has estado mendigando alimento. No hay carencia de bienes o de riquezas en este reino, ni falta de lujos. Puedes tener todo lo que quieras.
Sufro de indecible dolor desde que supe que tú, que puedes gozar de todos los lujos, de deliciosos alimentos y de las comodidades de un palacio real, te has dedicado a mendigar, que duermes sobre el duro suelo y que llevas la incómoda vida de un mendigo. Por favor, retorna al palacio. Te daré la bienvenida y lo arreglaré todo para tu regreso. Si lo haces, hasta el reino será tuyo".
Buda quien escuchó todo ello con absoluto desapego, le contestó a la persona que trajo el mensaje: "Por favor, dile al rey: Si, mi abuelo fue rey, mi padre es un rey y yo también lo fui. Mas ahora soy un Sannyasi y creo que mis padres reales son Sannyasis y que también lo fueron mis ancestros.
Si quieres que regrese, tendrás que responder primero a estas preguntas: ¿Tienes el poder de salvarme de la muerte? ¿Puedes garantizarme una salud perfecta? ¿Tienes la capacidad de evitar que se abatan sobre mí la vejez y la senilidad? ¿Tienes la capacidad de mantener alejadas de mí las enfermedades y de prevenir que me sobrevenga algún mal? ¿Tienes el poder de liberarme de todos estos males? Si me puedes dar las respuestas correctas, regresaré de inmediato al palacio."
Se dice que el nacimiento es triste, que también es triste la vida como así mismo el final. Por ello debemos ser extremadamente cuidadosos. Buda le contestó de manera correcta a su padre, porque, después de haber visto todas las tristezas de la vida y después de haber visto sufrir a tanta gente, uno no puede continuar solazándose en la ignorancia y la ilusión. Ello sería una absoluta estupidez. En el limitado tiempo de que disponemos, debemos darnos cuenta de nuestra propia verdad y descubrir nuestra real naturaleza. Esta es la meta y el objetivo más importante de la vida. Nuestro cuerpo se compone de cinco elementos y, algún día, perecerá.
El Residente en nuestro cuerpo es la única entidad permanente. Cuando inquirimos en la verdad, nos daremos cuenta que no hay nada que signifique vejez o muerte para el Yo residente en nuestro interior. Si podemos llegar a entender que este Residente es Dios, habríamos llegado a conocer la verdad.
Cuando expresan "esto es mío", están declarando que son diferentes de aquello que señalan como vuestro. Cuando dicen 'este es mi pañuelo', afirman vuestra condición de ser diferentes del pañuelo. De modo que con esta expresión, el pañuelo está disociado de su dueño. Cuando dicen "este es mi cuerpo", significa que dan lugar a que sea algo distinto y separado del cuerpo. El cuerpo se les ha otorgado para que tengan la oportunidad de realizar lo que verdaderamente son, para que puedan reconocer a su Residente interno. Sin un cuerpo, no tendrían la posibilidad de conocerlo a Él, no podrían llevar a cabo actividad alguna ni seguir ningún Karma. Todos los Karmas no pueden sino llevarse a cabo con la ayuda del cuerpo. Nuestro cuerpo está compuesto por los cinco Karma-Indriyas, los cinco Jnana lndriyas, los cinco Pranas y las cinco Koshas. De modo que el cuerpo consiste de veinte principios. Si suman a ellos la mente, el intelecto, el corazón y el ego, vemos que con el Atma residente se llega a un total de 25 principios, los que conforman a un individuo. El conocimiento del cuerpo y del Espíritu que reside dentro de él, se conoce como Samkhya.
Los necios que nacen en Mãyã (ilusión) y crecen en Mãyã, jamás lo reconocen por lo que es. Todo el mundo es Mãyã, todo apego es Mãyã, la vida familiar es Mãyã, la muerte es Mãyã, todo lo que ven y piensan es Mãyã. Esta vida misma, es Mãyã.
¿En dónde están todos esos reyes y emperadores y todas esas personas que se sentían tan orgullosas de sus logros? Todos han sido desmenuzados por las ruedas del tiempo. Días, meses, años y yugas se han fundido unos en otros. El tiempo es un continuo fluir, y en este fluir son arrastrados todos, todo objeto y toda persona.
El único pilar que el tiempo no puede arrastrar consigo y que puede cuidar de todos es el Señor. Solamente Él puede proteger a cada ser. El representa el único embalse para este río del tiempo. Este es el secreto de la vida. Y aquel que reconoce este secreto es un ser humano verdadero. Este es el gran principio de la humanidad. La forma correcta de gozar de la vida es el creer en el Señor y aferrarse a Él y no creer en el mundo desechando nuestro apego a él.
De modo que, en primer término, no deberíamos olvidarnos del Señor. En segundo término, no deberíamos creer en el mundo y, en tercer lugar, no deberíamos tenerle miedo a la muerte, estos representan los tres principios más importantes de la vida.
El Bhakti Yoga enseñó las características y atributos de un verdadero devoto. Un devoto verdadero deberá presentar 64 cualidades, mas resulta imposible para cualquier individuo aislado tener todos estos atributos. Si podemos llevar a la práctica uno de estos 64 atributos, ello será suficiente. Uno debería tener una fe inconmovible en el Señor. Si puede mantener esta firme fe en Él, no requerirá de nada más. En una caja de cerillas puede haber 50 de ellas. Si desean fuego, bastará con que froten una, no será necesario que utilicen las 50 que contiene la caja. De manera similar, de estos 64 atributos, bastará con que uno solo se practique a la perfección. El más importante de los atributos es Prema. Swami ha dicho a menudo: "El Amor es Dios y Dios es Amor. Vivan en el Amor". Si uno vive en el amor y gracias a ello llega a estar inmerso en la Divinidad, el Señor se hará cargo de todo lo demás. "Cuando tienen este tipo de devoción, Me son caros" declaró el Señor Krishna. El Bhakti no consiste en las formalidades ritualísticas como la adoración, el cantar Bhajans, dedicarse al Japam o al Dhyana. Se refiere a esta profunda fe en el Señor.
Existen cuatro tipos de devotos: el Arthi, el Arthãrthi, el Jijnasu y el Jnani. El Arthi se refiere a aquel que le reza al Señor cuando tiene dificultades o sufre pruebas o tribulaciones; sólo en esos momentos se acuerda del Señor y le reza. El segundo tipo de devoto es el Arthãrthi. Este es aquel que le implora al Señor para obtener posición y poder, pedirle progenie y larga vida y la obtención de diferentes manifestaciones de riqueza, como propiedades, bienes, ganado, oro, dinero y cosas por el estilo: estos son los principales intereses del Arthãrthi. No obstante, nuestra verdadera riqueza la constituye la sabiduría, nuestros bienes los representa la buena conducta y el carácter es nuestra posesión más valiosa. Apetecemos los groseros objetos del mundo, sin darnos cuenta del sutil significado y sentido de lo que representan. El tercer tipo de devoto es el Jijnasu. Este está siempre ocupado en inquirir en los principios de la espiritualidad. ¿En dónde está Dios? ¿Quién es Dios? Cuál es nuestra relación? ¿Quién soy yo? Todas estas indagaciones constituyen el Tattva Jnana, el principio del conocimiento espiritual. En primer lugar debemos descubrir ¿Quién soy yo? ¿De dónde provino este mundo? ¿Cuál es mi meta? Los tres son factores importantes. El Jijnasu trata de comprender estos tres aspectos acercándose a las grandes personas, escuchando y sirviéndolas, o estudiando las escrituras.
Ese paso inicial del prestar oído, que constituye un conocimiento indirecto, debe ser seguido por el observar, que constituye el conocimiento directo. Cuando ha llegado a absorber plenamente en sí las enseñanzas, abandona la etapa del Jijnasu y pasa a la del Jnana. ¿A qué se refiere Jnana? ¿Representa al conocimiento secular? No. Ello implicaría únicamente el conocimiento del mundo. Eso no es Jnana que es el verdadero conocimiento espiritual, el tipo de conocimiento trascendental. Jnana es sabiduría; se refiere a la experiencia de la Unidad, la experiencia del Uno sin Segundo. El experimentar cosas que son solamente externas, producirá sufrimiento.
Aquí viene una historia que ilustra los cuatro tipos de devoción que se han enumerado. Había una vez un hombre acaudalado que tenía cuatro esposas. Tuvo que viajar al extranjero por un asunto importante, y pasó algunos meses fuera. Antes de volver a casa, le escribió una carta a cada una de sus esposas. En ella mencionaba que estaría de regreso en algunas semanas y les pedía que, si había algo que desearan de ese país en particular, le hicieran llegar una lista y él les traería todo lo que quisieran. La cuarta mujer era la menor y, siendo una jovencita, tenía muchos deseos. Le escribió: "Querido Señor, por favor tráeme joyas finas, saris y los artículos que estén de última moda por allá". Al recibir la misiva, el marido arregló de inmediato para conseguir lo que le pedía. La tercera mujer era infeliz, se trataba de una mujer de mala salud. De modo que sólo mandó una lista de medicamentos, explicando que su salud no estaba de todo bien y que le gustaría tener algunos remedios extranjeros para probar si la hacían sentirse mejor.
La segunda mujer tenía ciertas aspiraciones e inclinaciones espirituales. Ella le escribió solicitándole algunos libros que pudieran existir en aquel país sobre la vida de grandes hombres, santos y almas esclarecidas, pidiéndole que se los trajera. La primera mujer escribió: "Queridísimo, no necesito nada. Estaré muy feliz con el solo hecho de que vuelvas sano y salvo". Todo lo que le habían pedido, el marido lo trajo. Para su cuarta mujer, la más joven, el marido trajo joyas y bellos saris. Para la tercera, trajo los últimos medicamentos y tónicos. Para la segunda, trajo bellos ejemplares de las escrituras y otros libros sagrados. Y luego se fue para estar junto a su primera mujer la que sólo lo quería a él y nada más. Las otras tres sintieron celos de la primera, debido a que el marido había ido a quedarse con ella. "¿Qué significa ésto?" – se preguntaron – "Después de todo el tiempo que ha estado fuera, no ha venido ni una sola vez a visitarnos. ¡Vamos a preguntarle cual es la razón que tiene para no hacerlo!" El marido les respondió: "Le he dado a cada una de ustedes exactamente lo que me pidió. Una me pidió las mejores joyas, y las traje. Otra pidió medicamentos, y los traje. Otra me pidió libros sagrados, y le entregué los libros. Mas una de ustedes me quería a mí, y ahora ella me tiene!"
Este marido es el Señor mismo y las cuatro mujeres pueden compararse a los cuatro tipos de devotos. El Señor siempre les dará aquello que pidan. Y cualquiera que no pida sino al Señor, Él vendrá y residirá en su corazón. Dios es el árbol de los deseos cumplidos. Dios es la vaca celestial. Responderá a los pedidos de todos. Es omnisciente y omnipresente. De hecho, este mundo mismo puede ser comparado con el árbol que concede los deseos. A través de este mundo es que el Señor satisface a todos, cualesquiera sean sus deseos. Mas el hombre no ha reconocido este hecho.
El mundo entero es una creación de Dios y está penetrado de Su Voluntad. Dios está en todas partes. No guarden malos pensamientos para nadie. Mantengan un completo control sobre sus sentidos y alberguen sólo buenos pensamientos. No importa si somos viejos o jóvenes, deberíamos tener sólo buenos pensamientos y llevar una buena vida. Este es el verdadero significado de "humanidad". La palabra Nara que significa hombre, representa aquello que no puede ser destruido, sino que retornará al Señor. "Ra" se refiere a la destrucción. "Nara" significa el que no será destruido. Él es el hijo de la Inmortalidad. Y es así que los Upanishads han declarado: "No eres una criatura mortal, tu esencia es inmortal". Al hombre también se le llama Manava. "Ma" se refiere a la ignorancia "Na" se refiere a no y "Va", a la conducta. Significa aquel que se conduce sin mostrar ignorancia. Mas hoy en día todos se comportan de manera estúpida. Carecemos de todo sentido apropiado para el término "hombre".
Se dice que "la muerte es más dulce que la ceguera de la ignorancia". Debemos lograr que la ignorancia se torne en un factor distante, por medio de la adquisición de la sabiduría. Si quieren alejar la oscuridad deben traer la luz. Si quieren lograr la sabiduría, deben ganarse la Gracia de Dios. Una vez que hayan ganado la Gracia, vuestra ignorancia será arrasada. Thyagaraja dijo: "Rama, si tengo Tu Gracia, ¿qué pueden hacerme estos planetas?" La vida del hombre se basa sobre los seis enemigos: lujuria, orgullo, ira, codicia, envidia y egoísmo; su vida se fundamenta por completo en la Gracia del Señor. Debido a ello debemos pensar en profundidad y tratar de entender este principio de la sabiduría, y aspirar a ganar la Gracia de Dios. De ese modo estaríamos estableciendo un ejemplo para todo el mundo. Recuerden esto: En todo lugar y en cualquier circunstancia, piensen siempre en el Señor. No hay mayor Sadhana que este en la era de Kali. Ocúpense en la repetición constante del sagrado nombre del Señor.
Fuente: Extracto del Discurso Divino pronunciado por Bhagavan el 18/8/1984
viernes, 17 de marzo de 2023
DISCURSOS DIVINOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA por Sri Sathya Sai Baba – Llegan a Dios sólo a través del Amor
DISCURSOS DIVINOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA por Sri Sathya Sai Baba – Llegan a Dios sólo a través del Amor
por Sri Sathya Sai Baba
Llegan a Dios sólo a través del Amor
Gita Acharya ha dicho: "A todo aquel que Me recuerde amorosamente y Me adore, lo llevaré Conmigo y le otorgaré Buddhi Yoga, el Yoga de la Inteligencia. Esta es Mi promesa".
El Buddhi Yoga se refiere a aquella facultad de la discriminación que es capaz de distinguir Atma de Anatma, el Yo del No-Yo, lo que es permanente de lo que es transitorio y cambiante. Esta facultad discriminatoria llega a adquirirla únicamente la gente que ha desarrollado la devoción sagrada y que está llena de amor por el Señor.También para alcanzar la Sabiduría, el camino principal lo representa la devoción; en verdad, esta es la única senda hacia el más alto conocimiento espiritual. El Señor ha proclamado, en el Capítulo 12 del Gita, que: "Aquel que es devoto Mío, Me es caro". ¿Qué es la devoción? Ella es el permanente fluir del amor hacia el Señor. Cuando el amor fluye hacia cosas pasajeras, no es devoción, sino una forma de apego. Mas, cuando fluye hacia la entidad permanente, se transforma en devoción. La devoción se inicia con una actitud en la que uno siente que es el servidor de Dios, Dasoham, y va progresando hacia el principio según el cual se identifica directamente con el Señor, lo que constituye la etapa de Soham, 'Yo soy El, yo y el Señor somos Uno.
En la práctica, la devoción puede asumir dos formas principales. Una, representa el tipo de devoción que se refiere a ciertas actividades de culto y a rituales que llevan a cabo los devotos, como el adorar al Señor con diferentes tipos de ofrendas, el visitar lugares importantes de peregrinación, el bañarse en los ríos sagrados y otros por el estilo.Todos estos son ejemplos del tipo de devoción común. Gita Acharya, sin embargo, no acepta esto como la única senda de la devoción. Hay aún una forma superior de devoción que podría denominarse en realidad 'la verdadera devoción', la que se asocia con el desarrollar un carácter inmaculado y con estar constantemente inmerso en un amor total por el Señor. Ella es Parabhakti, la devoción trascendental.Y es así que debemos distinguir entre Bhakti, la devoción común y Parabhakti, la devoción trascendental o suprema.
La devoción común hace uso de cosas y artículos del mundo fenoménico para el culto al Señor, como flores y hojas, por ejemplo. ¿De dónde provienen estas cosas? ¿Han creado ustedes estas flores? ¿Han sido capaces de fabricarlas? No.Todas han sido creadas por el Señor, son Su Creación. ¿Dónde está, entonces, el sacrificio, si le ofrecen al Señor cosas que Él mismo ha creado? El Gita ha mostrado que el tomar las cosas creadas por el Señor y ofrecérselas a Él mismo, no puede sino ser considerado como una forma muy común de devoción. Mas el ofrecerle al Señor la sagrada flor del corazón, que no guarda relación con el mundo, y hacerlo con amorosa adoración, ello constituye Parabhakti, la más elevada devoción. Esta es la devoción que deben anhelar.
En este contexto necesitamos inquirir también en la diferencia que existe entre Jnanam, conocimiento, y Dhyanam, meditación. Sin la meditación no es posible adquirir conocimiento verdadero. Sin embargo, al mismo tiempo, sin habernos dado cuenta primero de la existencia del Conocimiento superior, tampoco podemos entrar en verdad a la etapa de la meditación. Y en una situación así, ¿cómo podemos comenzar? En la concepción popular de la palabra 'meditación', significa concentrarse en algún objeto y, a través de ese objeto, alcanzar la fase final. Mas, este no es el enfoque correcto de la meditación. Hablando etimológicamente, la palabra Tvayi Chinthãyam explica el origen de Dhyanam o meditación.Tvayi Chinthãyam se refiere al meditar en Dios Mismo, lo que también podría llamarse devoción. De modo que meditación y devoción son realmente lo mismo; ambas implican el proceso de concentrarse en el Señor y de pensar solamente en Él. Sin este tipo de meditación o devoción resultará imposible llegar a alcanzar alguna vez el ilimitado esplendor del Señor.
Anhelamos obtener los frutos, y estos son ciertamente importantes, pero no podremos tener frutos si antes no tenemos la flor. Primero brotará la flor y luego viene el fruto. De manera similar, la devoción podría compararse con la flor. Sin desarrollar primero nuestra devoción y permitirle que florezca, será imposible que adquiramos el fruto del conocimiento espiritual o sabiduría. En la etapa de la flor, el devoto ha de considerarse a sí mismo como Dasoham: 'Soy tu servidor, oh Señor …' De ahí ha de seguir hacia la etapa de Soham: 'Yo soy Él , soy Brahman, soy Eso'. Este fue el camino por el que el gran sabio Vidyaranya comenzó su Sadhana, teniendo como punto de partida el Dasoham, 'yo soy el servidor del Señor'. Gradualmente, al ir pasando el tiempo, su Sadhana progresó de Dasoham a Soham, 'Yo soy Él, ¡Soy el Señor Mismo!' Una vez, cuando Vidyaranya discutía sobre el Sadhana con sus discípulos, éstos le preguntaron: "Swami, nos has enseñado a decir siempre 'soy el servidor del Señor, Dasoham, Dasoham', pero ahora tú repites únicamente 'Soham, Soham, yo soy Aquello' y 'Shivoham, soy Shiva, soy el Señor'.
¿Cuál es la razón para este cambio? ¿Se trata de una etapa diferente de devoción? El Gurú replicó: "Queridos hijos.Toda mi vida repetía orando 'Dasoham, oh Señor yo soy tu servidor, soy tu servidor', mas un buen día, Chittachora, el ladrón de corazones, vino y se robó el 'Da', entró en mi corazón y se llevó consigo el 'Da' de Dasoham, dejándome sólo Soham. Más adelante vino a mí en un sueño y me dijo: 'Para empezar, tuviste que comenzar tu Sadhana con Dasoham; pero a medida que has progresado, fuiste acercándote cada vez más a Mí. Ahora has llegado a ser muy querido y cercano a Mí, de modo que puedes utilizar Soham. Simplemente, repite constantemente Soham, porque tú y Yo hemos llegado a ser Uno ahora".
Otro ejemplo de este Sadhana es el caso de dos devotos de Ramakrishna Paramhamsa. Uno era un Grihastha, un devoto que llevaba una vida familiar, y el otro era un Sannyasi. Nagamahãsaya era el devoto con familia, y Vivekananda era el Sannyasi. Nagamahãsaya practicaba siempre el principio de Dasoham. Cualquier devoto que comience desde la etapa de Dasoham, verá que su egoísmo desaparece rápidamente. En tanto se mantenga el egoísmo, ninguna persona podrá aspirar al sagrado conocimiento del Atma. Incluso fue asi para Arjuna. Aunque Krishna estuvo como su amigo a su lado y lo estimuló durante toda su vida, no fue sino hasta que Arjuna arrojara su arco Gãndiva, renunciara a su Ahamkara, su egoísmo, y se entregara por completo al Señor, diciendo 'Ordena, oh Señor, que haré todo lo que Tú digas', que Krishna le entregó el Gita y le enseñó la más elevada Sabiduría. Mientras quede alguna traza de egoísmo, uno no puede alcanzar el nivel del Atma ni puede realizar el Paramatma Swarupa, la Realidad Suprema. Una vez que se ha obtenido la Gracia del Señor, se hace imposible seguir guardando egoísmo, porque ¿cómo podrían coexistir la luz y la oscuridad en un mismo lugar y al mismo tiempo? Ello es imposible.
Fue así que Nagamahãsaya comenzó desde el humilde inicio que se asocia con 'Dasoham, Dasoham, yo soy Tu servidor, soy Tu servidor'. Por otra parte, Vivekananda expandió grandemente su mente por medio de la constante repetición de 'Shivoham, Shivoham, yo soy Shiva, yo soy Eso'. Vidyaranya Swami ha dicho que Nagamahãsaya y Vivekananda adoptaron sendas diferentes para sobreponerse al poder de la ilusión, debido a las circunstancias de sus vidas y experiencias. Nagamahãsaya, el jefe de familia, siguió la senda de Dasoham, se fue empequeñeciendo y empequeñeciendo, hasta que se hizo tan diminuto que se liberó por completo de las garras del tigre de Mãyã que lo había tomado. De esta manera, se liberó perdiendo su ego.
En el caso de Vivekananda, los grilletes de Mãyã que lo atenazaban se rompieron, luego que se expandiera tan enormemente con su 'Shivoham, Shivoham, yo soy Shiva, yo soy Shiva'.
Cualquier persona que desarrolle dentro de sí la sagrada y excelsa idea de 'Yo soy Dios, soy Dios', no será importunada por ninguna cosa, nada podrá interponerse en su camino. Es obvio que de nada vale el simplemente enunciar esto en palabras, ellas deben provenir de la experiencia real. Uno debería llegar a sobrepasar la conciencia corporal y mantener bajo un control firme a los sentidos. Luego, al identificarse de manera continua con el Señor, podrá, con el tiempo, adquirir la Sabiduría Suprema. O, como hemos visto, también puede seguir la senda de Dasoham, mediante la cual remueve el egoísmo de su corazón, con lo que podrá llenarse de bienaventuranza.
Existen tres caminos sucesivos en el sendero hacia la realización de Dios. Ellos son Dvaita, Dualismo; Vishistadvaita, No-Dualismo Calificado; y Advaita, No-dualismo. Inicialmente, el devoto declara 'yo soy un devoto del Señor'. Aquí nos encontramos con dos entidades, una es Dios y la otra es el devoto. Respecto a Dios se cree que está lejos en algún lugar, en tanto que la actitud y el enfoque del devoto es tratar de encontrarLe, de aproximarse a Él y de llegar a estar muy cerca de Él. Esto representa la etapa de Dvaita. El devoto va progresando paulatinamente por esta senda, hasta que, a su debido tiempo, llega a encontrarse cara a cara con Dios; entonces le dirá: 'Señor, soy Tu devoto'. En esta segunda etapa, se para frente al Señor y declara que es Su devoto. Mas en la tercera etapa, la de Advaita, puede declarar: 'Yo soy Tú y Tú eres yo mismo. Ambos somos Uno'.
De modo que comenzamos nuestro trayecto en la etapa del dualismo y terminamos, finalmente, en la etapa del no-dualismo. Emprendemos nuestro sadhana con el tipo más común de devoción, rindiéndole culto al Señor con forma y atributos, haciendo uso de rituales y formas exteriorizadas de culto. Empero, a menos que empecemos con los aspectos Sakara y Saguna de Dios, vale decir con forma y atributos, jamás podremos llegar a realizar el Nirakara y el Nirguna, el aspecto Absoluto y Sin Forma de la Divinidad. Es por ello que, inicialmente, nos desarrollamos espiritualmente haciéndonos servidores del Señor.Y entonces, eventualmente, podremos llegar a identificarnos completamente con Él.
Piensen, por un instante, en un círculo muy grande y que, a su lado y separado de él , hay otro círculo, uno mucho más pequeño. Podemos imaginar que el círculo grande es Dios y que el pequeño es el Jiva, el alma individual. Aquí el Jiva es algo separado y diferente de Dios: esto es Dvaita, dualismo. Si corremos el círculo pequeño como para sobreponerlo al mayor, tenemos Vishistadvaita, No-Dualismo Calificado: ahora el Jiva es parte de la Divinidad, existe en Dios. ¿Y qué significaría entonces que el Jiva llegue a fusionarse por completo con el Señor? El pequeño círculo debe ampliarse y hacerse cada vez más grande hasta que se haya expandido plenamente al tamaño del círculo mayor. Llegado a ese punto, ambos círculos resultan indistinguibles el uno del otro: Jiva y Deva son Uno, el hombre se ha fundido en Dios. Esto es Advaita, el no-dualismo pleno.
En la senda de la devoción, es Prapatti, la rendición absoluta, lo que hace que el Jiva Tattva se expanda y se fusione en el Deva Tattva, el Principio de Dios. Será únicamente cuando reconozcamos y entendamos este Principio de la Divinidad que le es inherente al hombre, que nuestras flaquezas nos abandonarán y que desarrollaremos la amplitud mental que culmine en la fusión en el Señor. ¿Cómo podemos lograr este entendimiento de nuestra naturaleza divina? ¿Cómo podemos reconocer la Divinidad dentro de nosotros? Solamente a través de una práctica constante, a través del Abhyasa llegaremos a esa realización. Para llegar a adquirir hasta la más mínima habilidad en el mundo, debemos dedicarnos a una práctica constante con el objeto de perfeccionarnos.Ya sea para leer o escribir, para aprender a caminar o a comer … todo esto requiere más que nada de práctica. Si comenzamos nuestra práctica en la etapa inicial, podremos, eventualmente, llegar a la final.Y en este caso, el último paso significará la adquisición del conocimiento supremo que nos hará libres.
Existen dos tipos de conocimiento. Uno se refiere a lo espiritual y el otro al del mundo físico. El inquirir en las diversas propiedades de un objeto representa el conocimiento común asociado con el mundo. Mas el entender los principios internos y el significado de cada objeto que existe o haya existido en el mundo representa el conocimiento espiritual, ello es lo que podríamos denominar sabiduría. Sin esta sabiduría, sin este entendimiento espiritual como base, no nos es posible lograr un verdadero conocimiento del mundo. De modo que, incluso para llegar al conocimiento del mundo requeriremos del conocimiento espiritual.
Y bien, sin este cuerpo no es posible realizar actividad alguna. Para todos los tipos de trabajo y para todas las actividades se necesita del cuerpo, él constituye la base de toda práctica. El cuerpo debe usarse con el propósito de alcanzar nuestra meta y para llevar a cabo aquellas actividades que sean de utilidad para otros. Para que los niños presentes puedan entender fácilmente estos conceptos, imaginemos por un momento que hemos ido a un picnic a un bosque y que hemos llevado todos los artículos necesarios para cocinar y preparar nuestro alimento. Antes de comenzar los preparativos, reunimos tres piedras y las arreglamos como para darle una base a las vasijas para cocinar. Despues ponemos algo de agua en las vasijas y luego agregamos el arroz. Debajo de la vasija, entre las piedras, encendemos un fuego. ¿Cuál es el propósito del fuego debajo de la vasija? Con su calor coceremos el arroz que hay en ella. Si no tenemos la vasija y tuviéramos que poner el arroz directamente en el fuego, no obtendriamos la comida que deseamos. El calor del fuego se transmite a la vasija, de ella al agua y del agua actúa sobre el arroz. De este modo se cocerá el arroz y podremos degustar nuestra comida.
En esta jungla de la vida buscamos la felicidad, la que puede ser comparada con la comida que estábamos preparando. Las tres piedras representan las cualidades de Satva, Rajas y Tamas. Nuestro cuerpo puede ser considerado como la vasija. Nuestros sentimientos y deseos son el agua y nuestros anhelos y aspiraciones espirituales, el arroz. El fuego que hemos encendido entre las tres piedras es el Sadhana purificador que se usa para adquirir la sabiduría. Este fuego purificador debe serle aplicado al cuerpo y, a través del cuerpo, a los sentimientos y deseos; a su vez, estos serán cocinados y transmutados en el más alto anhelo espiritual que, finalmente, desembocará en el producto cocinado, el alimento espiritual, el Atma Jnana, que ha sido nuestra aspiración. No nos es posible llegar a esta sabiduría espiritual de manera directa, en el corazón, sin pasar primero por este proceso del cocido. A través del cuerpo y de nuestros buenos sentimientos debemos calcinar los deseos, transformarlos en anhelos espirituales que son los que conducen a la realización del más elevado conocimiento.
La aplicación correcta de la práctica de la meditación es el gradual, lento y seguro control de todos nuestros deseos. Mediante el control de nuestros órganos sensoriales y de nuestros deseos, se hace posible llevar a cabo todas nuestras actividades de manera natural y espontánea, sin esperar cosechar los frutos de nuestro trabajo. En la actualidad, resulta imposible realizar un trabajo sin frutos; cada vez que emprendemos alguna actividad, la seguirá necesariamente alguna consecuencia o fruto. Se ha dicho " ma-phalesu y no na-paleshu" lo que significa, no pienses en ello como 'sin frutos', sino como 'desinterés en los frutos'. Siempre habrá frutos, pero no trabajamos para obtenerlos, consideramos que es nuestro deber el trabajar. Mientras cumplimos con nuestro deber, se producirán incidentalmente algunos deseos y también algunos resultados, en otras palabras, algunos frutos. Nada de malo hay en ello. Simplemente, seguimos cumpliendo con nuestro deber. El Gita no ha enseñado que las acciones carecerán de frutos. Mas hay gente que, por no haber comprendido correctamente el sentido de desechar los frutos de la acción, ha procedido a renunciar a la acción misma. No obstante es necesario seguir emprendiendo acciones. Hasta que se haya cocido el alimento, se requiere del fuego. Hasta que no hayamos entendido el secreto interior del trabajo y el del renunciar a los frutos de este, deberemos continuar sumidos en actividades y en el cumplimiento de nuestros deberes.
Ya sea respecto del trabajo, del sacrificio de los frutos del trabajo o del adquirir sabiduría, la base y raíz de todo es el amor. Un carácter noble y un comportamiento correcto revelan la verdad interior de una persona, y esta verdad se basa en el amor. La verdad, la paz, la rectitud y la no violencia – Sathya, Shanti, Dharma y Ahimsa- no existen por separado.Todas dependen esencialmente del amor. Cuando el amor penetra en nuestros pensamientos, se convierte en verdad.
Cuando el amor se manifiesta en forma de acción, se convierte en rectitud o justicia, Dharma. Cuando nuestros sentimientos se saturan de amor, ello se manifiesta automáticamente como paz. El significado mismo de la palabra paz, es amor. Cuando llenamos nuestro entendimiento de amor, se vuelve Ahimsa. El practicar el amor es Dharma, el pensar en el amor es Sathya, el sentir el amor es Shanti y el comprender plenamente el amor es Ahimsa. Respecto de todos estos valores, es el amor el que fluye como corriente subterránea, uniendolos. En el Buddhi Yoga que ha sido enseñado en el capítulo de Bhakti Yoga, se dice: 'Haz uso de este amor para alcanzarMe .Y, para hacer uso de este amor, debes llenarte de amor tú mismo, y de ese modo desarrollarás la cercanía a Mí'.
Queridos devotos, vuestras manos son muy pequeñas, mas con esas diminutas manos Me están sirviendo a Mí. Vuestros ojos son pequeños y Mi creación es muy vasta, mas con vuestros ojos están tratando de ver todo este vasto universo. Vuestros oídos son pequeños, mas con esos oídos escuchan Mis palabras y Mis sonidos.Vuestros pequeños pies recorren el camino hasta Mi presencia. Sin embargo, el sólo llegar hasta Mi no responde plenamente a vuestro propósito. El meramente servirme con vuestras dos manos no alcanzará para mucho. El solo mirar a Mi vasto mundo con vuestros dos ojos, no servirá de mucho.Y el escuchar Mis Divinas palabras con vuestros oídos no les llevará muy lejos. Mas hay algo que pueden hacer que puede producir un gran impacto, un efecto verdaderamente significativo: ello es que Me instalen permanentemente en vuestro corazón. Una vez que Me hayan llevado a vuestro corazón, todas las demás actividades dejarán de ser importantes.
Y bien, sean cuales fueren las actividades que hayan emprendido como culto, usando vuestras ojos, oídos, manos y pies, ellas habrán servido únicamente para controlar la mente. Mas, cuando inviten al Señor a entrar en vuestro corazón, se hará fácil el control de la mente y de los sentidos.Tanto la mente como los sentidos se calmarán por sí mismos. No se requerirá de esfuerzos especiales para sacrificar el fruto de la acción. Una vez que comiencen a pensar en Mí y a centrar sus pensamientos sólo en Mí, Yo me haré cargo, automáticamente, de todo lo demás. Para llegar a este estado, deben tomar una firme determinación. Si no llegan a tener una fe inconmovible y plena, les será imposible alcanzar la dicha que se deriva de esto.
Dios es siempre pleno y completo, y para alcanzar a un Señor tal deben tener una fe plena. Si Él es pleno y completo y ustedes no lo son, no se puede desarrollar la fuerza ligadora que los mantenga unidos a Él. Para alcanzar ese amor pleno y completo que es el Señor, también tienen que tener un corazón pleno, lleno de fe y lleno de amor. En cambio, si están llenos de dudas, estarían traicionando a este puro principio del amor y vuestras dudas mancharían al Señor mismo, que es omnisciente, omnipotente y omnipresente y que sabe de cada pensamiento vuestro.Todo pensamiento que tengan, llénenlo con Él. Piensen en Él, con un corazón saturado de amor y de fe, y, entonces, ciertamente Lo alcanzarán. En el Gita, Él ha dicho que llegarán a serle caros cuando lo adoren plenamente, con todo el corazón.Y ello significa el verle en todas partes y en todo. El Gita proclama "Adveshta Sarva Bhutanam", No odies a nadie y a nada en la Creación, porque Él está en cada nombre y cada forma.
La persona que ha llegado a dominar todos los tipos de educación con este sentimiento de amor impregnando todo su ser, Me es muy querida.Todas las cualidades nobles se encuentran en plenitud en el hombre, sin embargo, no hacemos esfuerzo alguno para llegar a ser conscientes de ellas. Ocupamos todo nuestro tiempo solamente en actividades seculares. No obstante, debemos emprender aquellas actividades que nos ayuden a alcanzar nuestra meta. Cualquiera sea el culto que llevemos a cabo exteriormente, también tendremos que realizarlo interiormente. Así se logrará la unidad entre lo interior y lo exterior y llegaremos a experimentar la armonía y la plenitud. Una vez que comprendamos esto, nuestra vida será santificada.
En el Bhakti Yoga, el Yoga de la Devoción, se ha enseñado que el amor es la base de todo; él es, aisladamente, la más importante de las cualidades que han de ser desarrolladas.Todos nuestros pensamientos deberán llegar a estar inmersos en esta cualidad del amor, ya que así se establecerá, naturalmente, la verdad en nuestro corazón.Todos nuestros actos han de estar saturados de amor, y así se manifestará, naturalmente, el Dharma en todas nuestras empresas.Todos nuestros sentimientos han de estar empapados de amor, pues de este modo hemos de gozar de inmensa paz.Todo nuestro entendimiento ha de estar lleno de amor, y no podremos odiar ni lastimar a nadie ni a nada. De modo que el amor es la base misma de la paz mental. El amor es la cuna misma de la Verdad. El amor es el cimiento mismo del Dharma y el Ahimsa.Y es por ello, que Swami repite a menudo que 'El Amor es Dios y Dios es Amor'. La esencia de las enseñanzas del Bhakti Yoga consiste en desarrollar y practicar este amor; al practicar el amor, nuestra mente se expandirá y, de este modo, llegará a desarrollar plenamente toda la grandeza que nos es inherente.
Fuente: Del Discurso Divino pronunciado el 10/8/1984.





































































