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domingo, 6 de abril de 2014

COMPAÑEROS DE PEREGRINAJE.- N. KASTURI


Discursos dados por Sai Baba


{SB 01} (34 de 35 discursos 1953 a 1960)

Compañeros de peregrinaje (N. Kasturi)


¡COMPAÑEROS DE PEREGRINAJE!





"Estoy aquí para ayudarles desde la primera lección hasta la última", dice Él. También dice: "He venido porque los sadhus y los sadhakas han llamado en agonía pidiendo luz y solaz". iVengan, pues, escuchemos las palabras del Señor!


El poema incluido al comienzo de este libro le dará al lector una idea de la emoción con la cual las palabras de Baba embargan la mente al beber la dulzura, la simpatía y el sentido común que emanan de Él. Su télugu es sencillo y lleno de nectarina música, y lo que he podido captar en mi libreta de notas no es más que una débil, frígida y frágil impresión de esa poderosa y gángica corriente.


Benditos son aquellos que tienen la suerte de tocar el borde de su radiante túnica; por ello creo que ustedes, mis compañeros de peregrinaje que están a sus pies, en todas partes, bajo todos los climas y en todos los santuarios, en cualquier parte donde los buscadores se arrodillan con las manos elevadas o llaman con balbuceante voz y ojos anegados en llanto o se quedan de pie con temor reverencial ante las señales de su esplendor, se sentirán alentados al escuchar este eco de su voz, esta resonancia de su mensaje.


Bhagavan Sri Sathya Sai Baba es el Sai Baba de Shirdi renacido exactamente ocho años después de su Mahasamadhi, como aquel Avatar del Señor lo había prometido. Ya desde muy niño Él daba señales de su advenimiento para salvar al mundo de la injusticia (adharma) y de la falsedad (asathya); en la escuela y después que la hubo dejado para anunciarse como el maestro de los maestros, Él era ya la encarnación del amor y de la sabiduría. Desde el día en que anunció que Él era "Sai Baba del apastamba sutra (sutra o código de apastamba) y del clan de Bharadwaja (Bharadwaja Gotra) que había establecido su hogar en Shirdi", Sathya Sai Baba ha curado, consolado y convertido a miles de aspirantes y ha derramado alegría, aliento y paz a su alrededor. Él declaró a la edad de catorce años que a partir de su trigésimo segundo aniversario estaría dedicado más a la enseñanza (upadesha) que a otra cosa.


Fiel a su profecía sobre sí mismo, Baba ha estado escribiendo y hablando con una generosidad que revela su gracia. He tenido la buena fortuna de asistir a la mayoría de sus discursos desde 1953 y también de traducir sus escritos al inglés para la revista Sanathana Sarathi (el eterno conductor). Éste es el primero de una serie de volúmenes con los discursos de Baba y espero que ustedes les darán buena acogida. Léanlo con frecuencia y estudien las preciosas enseñanzas que contiene. Son las palabras auténticas del Avatar de esta era.


También espero que estas páginas los conduzcan más rápidamente hacia Bhagavan Sri Sathya Sai Baba. iOjalá se saturen conmigo del amor, de la compasión y de la sabiduría que Él encarna y se transformen en un instrumento del gran plan que Él ha venido a desarrollar!


¡Animo y fe, fe y ánimo, amados compañeros! Y un día alcanzaremos a aquel a quien ahora llamamos por diferentes nombres y sentimos en diferentes formas.





N. Kasturti. Prashanti Nilayam, Navarathri, 1962.


A MIS COMPAÑEROS DE PEREGRINAJE




¿Han oído hablar a nuestro Baba? ¿Han oído hablar a nuestro Baba en asambleas públicas en cualquier parte? Él no lo llama discurso; ni así deben llamarlo.


¡Él no levanta la voz, ni arenga ni provoca a las masas, ni despotrica ni flagela; Él no duda, no calcula, no carraspea, ni se detiene ni examina, haciéndole preguntarse por qué ha venido! iÉl no espera ni desvaría recopilando palabras, fabricando notas; Él no pierde un momento decorando su charla con vistosos encajes y adornos, vistiendo textos prestados en reluciente gasa. Él no es orador pomposo, orgulloso, ansioso de aplausos y de publicidad!


¡No da rodeos, ni declama... apenas si... habla! iÉl es la nube de lluvia que trae vida a los sedientos de aquí abajo!


Él habla... Él le habla a usted, y a usted, y a cada uno de ustedes que se han reunido aquí; a cada Arjuna, que con pesado corazón y mano vacía, teme disputar la batalla de la vida; usted siente que Él ha venido para usted, a usted.


¡Lo ven mirar silenciosamente alrededor del estrado! iEl ojo avizor da círculos completos! iQué suerte! iEstá usted allí!


¡El sonríe; lo gana a usted con esa sonrisa! ¡Ya no puede usted quitar los ojos de esa faz, tan atractiva, tan divina! ¡Ya no puede arrancar su corazón de su mano! iEl apretón le reconforta! El silencio se hace más profundo... Aunque miles han estado sentados, esperando durante horas y horas... iQuietud himaláyica, la calma del crepúsculo!


Premaswarupulaara. iOh! iEncarnaciones del amor divino! iHa llegado la hora dorada! iLa puerta del cielo se abre! iLa voz es dulce como la miel reunida por abejas divinas de árboles Parijatha! ¡Su llamada es clara como un clarín! iOh! iQué emoción, qué arrobo llena el alma, fluyendo como el Ganges, liberando a los atados, produciendo una rica cosecha al correcto arado y sembrado; manando e hinchándose como los saltos de Gersoppa dando gran fuerza para mover la rueda!


Su palabra es una cascada, límpida y pura, enseña, nunca predica, deshace todos los nudos, acalla las preguntas antes de que surjan en la mente; define, refina, consuela a los atormentados.


Exige, sí, demanda el doblegamiento del orgullo, no perdona a ninguno, sea gobernante o sirviente; riñe, regaña al tonto y al fanático; bromea e incita, burlándose de todos los engaños; cita de lo que El ha dicho en edades pasadas, detalla los hechos de su encarnación.


Resplandeciente poesía, espontánea, sublime, que pinta cuadros de la verdad trascendental, parábola, proverbio, de brillantez relumbrante, en el tintineante, rutilante, campanilleante télugu, cada hora un minuto, cada minuto un segundo; cada palabra un mantra; cada frase, un sutra; una oración, un Gayatri; un discurso, un Upanishad.


¡Pues Él no es un pozo o estanque o río! iÉl es el océano de la divina sabiduría! iOh! Sus palabras derraman merced como rocío matinal en cada jiva que se despierta del sueño.


¡Él nutre vuestras raíces y apura la savia, hace germinar los brotes, pinta los pétalos, los perfuma, invitando a las abejas, madura los capullos, con cada palabra suya! ¡Helo aquí! ¡La magia de su palabra, como una infinitesimal semilla cae sobre su corazón de roca! ¡Y maravilla de las maravillas! ¡Ahí germina; germina y echa hojas! Las sedosas y medio ciegas raicitas se enroscan alrededor de la piedra rozándola, empujándola, pidiendo de mamar y finalmente logran crecer; y convirtiéndose en árbol rompen la roca de su corazón como un jarrón de arcilla!


¡Su charla la encontrarán refrescante, no gélida; caliente, no quemante; una lluvia, no una inundación; curativa para los enfermos y los corazones llorosos; confortante, no secante; no un tóxico sino un tónico; suavizante y calmante; toda realidad y no ficción!


Cada oración derrama alegría y disipa la oscuridad, provoca la atención, compele al acuerdo, elimina el desaliento, repele la pereza, atrae mas cerca, desprende de otras ataduras, imparte valor, y funde creencias, no impone ninguna doctrina, crea acuerdos en todos los pleitos, informa (de manera encantadora), nunca hace daño, desarma, selecciona a los que responden, eleva a los desesperados.


Destaca el "hacer, comportarse y vivir". Apela al "sentir, creer y actuar".


Llama a todos los escuchas a que desdeñen toda imitación, disputando en vano, el ciego conduciendo al ciego, tocando al paraíso a través del poder y las riquezas, o alardeando ser ramas del árbol familiar, y buscando la paz en las ganancias y despilfarros, y deseando y jadeando, y amontonando y guardando.


Al escucharlo hablar, usted silenciosamente decide dar un paso hacia adelante en el camino del peregrinaje; ¡abra sus alas y planee cielo arriba! Sienta que es un león que ha sido engañado creyéndose oveja; ¡un diamante engarzado en sucio plomo! No emprende ninguna batalla, no exaspera a ningún enemigo, Él recibe a todos los sedientos o hambrientos, o cojos, o ciegos, a los que suben y a los que resbalan, levanta a los encorvados, abraza a los desanimados.


Mitiga el dolor, asegura de su gracia, Él nos recuerda a todos el camino que hemos perdido.


Describe la alegría al final del viaje, abre nuestros ojos, fortalece nuestros miembros; alienta al que lucha, buscando su camino, despierta a los dormidos, haciendo que los sentados se pongan de pie, que los que están de pie caminen; que los caminantes lleguen a la meta.


Proclama, revela, anuncia, afirma su advenimiento, para nuestra carga asumir, redime a los errantes, levanta a los caídos, cura a los enfermos; recalca la verdad, mina la falsedad, ¡ah! ¿Qué es esto? ¡Qué suerte! gracia!


Aun mientras habla, su gracia florece en cantos, ¡oh! ¡Qué maravilloso canto! Nos enseña a orar tranquilizando toda esa furiosa ola, fortalece los nervios y la voluntad, entona nuestra alma con dharma, sathya y prema.


¡Y cuando Él se detiene y usted abre los ojos, los encuentra llenos de lágrimas! su vecino llora como un niño por su madre, pero ¿por qué? Mire y vea: ¡se ha ido del estrado! Siéntase orgulloso por haber tenido tal oportunidad. Desde ese momento, lo sé, de seguro será usted un alma ascendente y venturosa.


Arjuna, retomando las armas para la batalla ¡Con Krishna conduciendo los caballos derecho! ¡Qué suerte para usted el haberle oído hablar!





N. Kasturi. Poema leído en la santa presencia el 16-10-1958.


FUENTE: http://www.saibabadice.org/1/int02.htm



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