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martes, 27 de septiembre de 2016

DISCURSO DIVINO_Revelaciones sobre el Avatar Shirdi Sai_28/09/1990.




Revelaciones sobre el Avatar Sai
28 de Setiembre de 1990.



En la punta de la lengua mora la Diosa de la Prosperidad; allí moran los amigos y parientes; la punta de la lengua forja la esclavitud; la muerte aguarda, en verdad, en la punta de la lengua.

¡Encarnaciones del Amor Divino! Toda la riqueza que el hombre adquiere la obtiene mediante la palabra. Las amistades y relaciones del hombre se establecen mediante la palabra. El hombre forja grilletes mediante la palabra. Por último, hasta la muerte alcanza al hombre mediante la palabra.

En la vida humana, la palabra es extremadamente vital.

Cuando sus palabras son puras, el hombre se santifica. En toda circunstancia, uno debería mantenerse vigilante en el uso de las palabras. La pureza del habla sólo se asegura a través de la compañía de los buenos.

“¿Puede la mente concentrarse en la contemplación de Dios, sin buenas cualidades y buenos pensamientos?

¿Puede construirse una casa sin ladrillos y argamasa?” (Swami recitó un poema telugu) No sólo los hombres, sino todos los seres vivientes están rodeados por los seis enemigos (el deseo, la ira, la lujuria, la codicia, el orgullo y la envidia). De los seis, los principales son Kama (el deseo) y Krodha (la ira). Aunque Kama y Krodha aparecen en dos formas diferentes, Krodha (la ira) se deriva de Kama (el deseo). Incluso la codicia, la lujuria, el orgullo y la envidia son el resultado del deseo. Los seis enemigos son derivaciones del primero, es decir, de Kama (el deseo).

El deseo surge de Apeksha (las expectativas). Estas expectativas se relacionan con los sentidos. Cuando ellas no se cumplen, la decepción se convierte en ira. La ira da lugar a Sammoha (las aberraciones mentales). Estas aberraciones conducen a la pérdida de la memoria (de lo que es correcto e incorrecto). Con la pérdida de la memoria, el intelecto se destruye.

Cuando el intelecto se destruye, todo se pierde. Así, Kama (el deseo sensual) es la causa radical de toda la ruina, la infamia y el pesar. Por lo tanto, es esencial controlar los deseos y llevar una vida de autocontrol.

El advenimiento en Pathri, el lugar de nacimiento de Sai Baba Hoy, no tengo la intención de hablar acerca de Navaratri o Sivaratri. Hoy, Me propongo revelar lo que hasta ahora nadie sabe.

En los antiguos dominios de Nizam, había una aldea remota llamada Pathri. En esa aldea había una pareja de nombre Gangabhavadya y Devagiriamma. Ellos se sentían apenados por la falta de hijos. En respuesta a sus plegarias, un hijo nació el 28 de septiembre de 1835. Hoy es el aniversario de ese día.

Esa criatura era Sai Baba. Como Gangabhavadya había desarrollado un sentimiento de total desapego y renunciamiento, decidió, a pesar de tener un hijo, retirarse al bosque. Devagiriamma, que consideraba a su esposo como a Dios, se determinó a seguirlo y dejó al bebé.

Los primeros años del niño En la misma aldea vivía un faquir sufí. Como tampoco tenía descendencia se hizo cargo de este niño y lo crió en su hogar.

El niño permaneció en la casa del faquir durante cuatro años (de 1835 a 1839). Con el correr del tiempo, el faquir murió. Su esposa, que había prodigado gran afecto al pequeño, estaba desconsolada. Para sumar una preocupación, el niño se estaba comportando mal.

En aquellos días, las diferencias entre hindúes y musulmanes estaban creciendo en forma alarmante. Había un encono considerable entre los miembros de las dos comunidades. El niño acostumbraba visitar un templo hindú y cantar canciones en alabanza de Alá. “¡Mein Allah hoo!” (“Yo soy Dios”). “¡Allah Malik hai!” (“Alá es el Señor Supremo”). Él declamaba así en el templo. Los hindúes solían castigarlo de diferentes modos por su comportamiento indebido. Eso no era todo. A menudo, en la mezquita, recitaba: “¡Rama es Dios!”, “¡Siva es Alá!”. Cantar acerca de Alá en un templo hindú y acerca de Rama y Siva en una mezquita era un proceder enigmático para la gente. Miembros de ambas comunidades fueron a ver a la esposa del faquir y se quejaron por esta conducta del niño. Incapaz de hacerse cargo de la situación, ella entregó el niño a un piadoso erudito de alma elevada llamado Venkusa, que vivía cerca de su casa.

Permaneció en el ashram de Venkusa por doce años desde 1839 hasta 1851. Venkusa sentía un profundo cariño por él. En cada asunto, solía dar prioridad a las opiniones del joven Baba.

Viendo esto, con el correr del tiempo, los miembros del ashram desarrollaron envidia hacia el muchacho.

La llegada de Baba a Shirdi Cierta noche, en 1851, el joven abandonó el ashram y fue a Shirdi, una aldea muy pequeña en ese entonces. Estuvo allí apenas dos meses y luego se dedicó a deambular de un sitio a otro. Después de vagar por muchos años, llegó a Dhupkheda.

Mientras residía en ese lugar, se celebró el matrimonio del hijo del hermano de Chandu Patel. Baba se unió al grupo del casamiento y regresó a Shirdi nuevamente. Eso fue en 1858. Desde ese día, hasta 1918, no se mudó más de Shirdi. Permaneció allí durante 60 años.

En Shirdi, Baba solía conversar con aquellos que venían a él, aconsejarlos sobre sus problemas y transmitirles valor y consuelo con respecto a sus dificultades. De este modo, las actividades de Baba llegaron a ser conocidas en todo el país.

En ese tiempo, había en la zona de Maharashtra un comisionado recaudador de impuestos llamado H.V. Sathe (Hari Vinayak Sathe). Estaba desconsolado por la muerte de su esposa.

El profesor G.G. Narke, amigo de Sathe, fue a su casa, le dijo que no tenía sentido afligirse por la pérdida y que era aconsejable que cambiara de lugar para superar su angustia. Le sugirió que sería bueno tener el darshan de algún santo y lo persuadió para que viajara a Shirdi.

Sathe era una persona bastante extraordinaria. Al llegar a Shirdi, él y Narke tuvieron el darshan de Baba. En varias ocasiones, Baba, mirando a Sathe, reía, cantaba y hacía gestos extraños.

En la mente de Sathe surgieron dudas sobre si Baba era un verdadero sabio o una persona excéntrica. Nadie le mencionó nada a Baba acerca de Sathe. Sathe y Narke simplemente iban a ver a Baba y se sentaban en su presencia. Baba le dijo a Sathe: “No te preocupes por nada. Los cuerpos son como burbujas de agua. No desarrolles ningún apego al cuerpo. Desarrolla tu apego al Dehi (el Espíritu que mora en el interior). Las preocupaciones son nubes pasajeras. Ten valor. Protege a tu hijo”.

El último comentario hacía referencia al hecho de que la esposa de Sathe había muerto después de dar a luz a un niño. Ni siquiera Narke sabía que el niño había sobrevivido. Al oír las palabras de Baba, Sathe comprendió que Baba no era un loco sino un Trikala jnani (alguien que conocía el pasado, el presente y el futuro). Sathe, que tenía pensado quedarse un corto tiempo para tener el darshan de Baba, prolongó su permanencia dos días más.

Por hacer frecuentes visitas a Shirdi, Sathe fue el primero en darse cuenta de que no había comodidades adecuadas allí para aquellos que iban a ver a Baba. El lugar donde se proporcionó alojamiento a los visitantes es “Sathe Wada”. Sathe fue el primero en construir departamentos en Shirdi.

Construcciones en Shirdi Mientras hacía servicio de este modo, Sathe viajó otra vez a Shirdi después de empezar a preguntarse si tenía algún sentido continuar obteniendo ingresos y acumulando riquezas. Al ver a Sathe, Baba le dijo sonriendo: “Pareces estar perdiendo interés en tu trabajo. Te estás preguntando cómo disponer de la riqueza que has adquirido. ¿Por qué dársela a alguien? Úsala para una buena causa. Construye un ‘Koti’ en Shirdi”. Sathe le respondió a Baba: “¡Swami! No soy un millonario. ¿Cómo puedo construir una mansión aquí?”. Baba contestó: “Continúa haciendo tanto como puedas. ¿Por qué temer si Yo estoy aquí?”.

Baba alentó a Sathe de este modo.

A su debido tiempo, el tío materno de Sathe, Kelkar, se estableció en Shirdi. Sathe solía enviar fondos desde Puna y su tío llevaba adelante las construcciones en Shirdi.

De este modo, Baba usó a Sathe como su instrumento. Él consideraba a Sathe como su mano derecha con respecto a todos los asuntos. Como Baba mantenía a Sathe a su lado y confiaba en él para todo, los residentes de Shirdi comenzaron a sentir celos. “Muchos se conforman con no hacer nada ellos mismos, pero no pueden soportar ver a otros haciendo cosas y por eso hablan mal de ellos” (un poema telugu). Muchas personas solían ir a ver a Baba para hablarle mal de Sathe. ¿Cuál es el nombre apropiado para tales chismosos? Se los debería llamar “enemigos de los indigentes” (es decir, perros que ladran).

Un juez para un juez En Shirdi, Baba acostumbraba hacer dos cosas memorables.

Una era recibir dinero de cualquiera que llegara a verlo. Solía pedir Dakshina (ofrenda de dinero); no pedía grandes sumas. Eran dos rupias o cinco rupias. Recibía el dinero y lo daba inmediatamente en presencia de los donantes. No guardaba nada para sí.

Un día, un hombre llamado Pradhan llegó a ver a Baba. Tenía la intención de ofrecerle veinte rupias. En aquella época, no había billetes, sólo monedas de plata; no las monedas de aleación de ahora. Por entonces, cada rupia contenía doce gramos de plata. Pradhan pensó que en lugar de ofrecer tantas monedas de plata sería mejor ofrecer a Baba una moneda de oro. Baba dio vuelta la moneda hacia un lado y hacia otro y comentó:

“¿Cómo es que no he visto una moneda de este tipo antes?”.

Una persona que se hallaba cerca de Baba dijo: “Es una moneda de oro”. Entonces, Baba observó: “No quiero esto. Dame el dinero en rupias”. Preguntó cuánto valía la moneda de oro.

En ese momento valía quince rupias. Pradhan recibió de vuelta la moneda de oro y le dio a Baba quince rupias. Inmediatamente Baba exclamó: “¡Pradhan! ¡Tienes que darme cinco rupias más!”. Pradhan era juez en ese momento. Él y las otras personas que lo rodeaban se preguntaron por qué Baba exigía cinco rupias más cuando la moneda de oro valía quince rupias.

Notando el titubeo de Pradhan, Baba le dijo: “Primero entrégame las cinco rupias y luego piensa acerca de esto”. Pradhan entregó las cinco rupias. Entonces, Baba observó: “¿Cuánto querías ofrecerle a Baba cuando partiste de tu casa? Tenías la intención de dar veinte rupias. Sólo diste quince. Así que Yo tenía derecho a pedir cinco más”. Él admitió que Sai Baba era un buen juez.

De este modo, Baba tenía el hábito de recolectar dinero de aquellos que iban a verlo y luego lo entregaba.
Sai, el Gurú Un día, Baba llamó a Kelkar y le dijo: “Hoy es Gurú Purnima.

Lleva a cabo la Puja (ritual de adoración) al Gurú para mí”. Allí nadie conocía el significado de Puja al Gurú. Kelkar le preguntó qué significaba. Baba le dijo: “¿Quién crees tú que es un gurú?

No lo son los pontífices de la matemática. Tampoco lo son los sanyasins (renunciantes). Sólo Dios es el Gurú (Preceptor)”.

“Brahmanandam Paramasukhadam Kevalam Jnanmurtim Dwandwa-atitam” (Él es la Bienaventuranza Suprema, el dador de Divina felicidad, la encarnación del más elevado Conocimiento Adváitico y Aquel que trasciende toda dualidad. Él es el Supremo Preceptor Divino). “Él es Brahma, Él es Vishnu, Él es Mahesvara, Él es el Supremo Absoluto. Salutaciones a ese Gurú Supremo. El verdadero gurú es aquel que combina las tres formas de la Trinidad, los dioses que presiden sobre la creación, la protección y la disolución. Así, sólo Dios es el verdadero Gurú”, declaró Baba. Al oír esto, Kelkar preguntó: “¿Debo adorar a Brahma, a Vishnu o a Rudra?” Fingiendo ira, Baba declaró: “¡Eh Saitan! ¡Aquí estoy! ¡Ofréceme adoración a Mí!”. De este modo, Baba hizo saber que Él era Brahma, Vishnu y Rudra. Todos los presentes sintieron que Baba era la Divinidad encarnada.

Sathe deja Shirdi Con el correr de los días, los residentes de Shirdi desarrollaron odio hacia Sathe porque él colectaba todas las ofrendas hechas a Baba en un hundi con el fin de usar el dinero para construir un Mandir. Justo en ese momento, unos ladrones robaron una carroza de plata con caballos de plata que estaba al cuidado de Sathe. Como él estaba a cargo de ella, la gente de Shirdi sospechó que Sathe era cómplice de los ladrones. Un día, uno de los residentes planeó golpear a Sathe con un hacha en el camino. Al enterarse de esto, el tío materno de Sathe lo llamó y lo instó a irse inmediatamente, ya que era demasiado peligroso para él permanecer allí. Le dijo a Sathe que podría adorar a Baba dondequiera que fuese. Con renuencia, Sathe se marchó de Shirdi.

Baba solía preguntar por Sathe con insistencia, pero Sathe no estaba allí. Baba parecía estar sumamente afligido. Sathe era muy cercano y querido para él. Los devotos sintieron que Baba estaba sumamente afectado por la ausencia de Sathe.

Por ese tiempo, los padres de Shyam llegaron a Shirdi con el niño de dos años. El padre de Shyam acababa de jubilarse y decidió establecerse en Shirdi. El nombre del niño era Mohan Shyam. Los padres lo llamaban Mohan, mientras que Baba lo llamaba Shyam. El niño asistió a la escuela de Shirdi y a su debido tiempo completó sus estudios y recibió entrenamiento como maestro. Fue nombrado maestro en Shirdi. La escuela se hallaba contigua a la habitación de Baba. Durante el día, Shyam enseñaba en la escuela. Había un orificio de ventilación en la pared que separaba la habitación de Baba y el salón de clase.

Shyam solía observar a Baba a través del orificio. Notaba que Baba hablaba consigo mismo, enojándose a veces, o riendo para sí, o haciendo otras cosas curiosas. Baba acostumbraba dormir sobre un tablón de cuarenta y cinco centímetros de espesor suspendido del techo. Shyam temía que, mientras dormía, Baba cayera desde su posición elevada pero estrecha.

El interés de Baba por los devotos Una vez reunió valor para preguntarle a Baba, mientras le masajeaba los pies: “¡Swami! Tú no pareces dormir para nada en las noches. Te ríes o hablas solo. ¿Cuál es el secreto de todo esto?”. “¡Necio! ¿Crees que tú eres la única persona que me importa en este mundo? Hay muchas personas que me oran.

Yo hablo con todas ellas”, respondió Baba. “Cuando hago girar mi dedo, estoy haciendo girar sus mentes. Cuando río, me estoy divirtiendo con sus tonterías. Éstas son las cosas que hago por mis devotos, hijo mío”. Shyam le suplicó a Baba: “¡Swami! Mis clases no me ocupan demasiado tiempo. Permíteme quedarme contigo durante el resto del tiempo y servirte”.

Por ese entonces, había una mujer llamada Laxmibai que solía cocinar la comida de Baba. Shyam la ayudaba en la preparación de jowar rotis. A Baba le gustaban mucho los brinjals.

Shyam fue con Laxmibai para aprender a preparar platos de brinjal. Shyam siguió sirviendo a Baba de este modo y sólo él conocía la dicha derivada de tal servicio.

El modo con el que Baba disciplinaba a los devotos Baba solía tener frecuentes accesos de ira. Esto era sólo una apariencia externa. A veces arrojaba un palo a alguien a tres metros de distancia. Shyam, en cierta ocasión le preguntó:

“¡Swami! ¡Le lanzas el palo al hombre con tanta rabia! Suponiendo que algo le pasara y muriera, ¿eso no te traería mala fama?”.

Baba respondió con acritud: “¡Saitan! Cállate. La vida de ese sujeto está en mis manos. Él morirá sólo si Yo lo permito.

Mejor ocúpate de tus propios asuntos. ¿Por qué te preocupas por otros? Ese hombre entrará en razón sólo si me ve actuando de este modo. Si soy indulgente, ellos actuarán en forma altanera”.

De este modo, Baba solía disciplinar a la gente, mediante amenazas y palabras severas. “Sólo con este objeto estoy desplegando ira y con ningún otro propósito”. Baba le reveló este secreto únicamente a Shyam. La vida de Baba es, en verdad, una saga de amor y nada más.

Baba pasó muchos años manteniendo a Shyam cerca de él y permitiéndole servirle. Un día, llamó a Pradhan y le pidió que construyera un pequeño depósito. Así, Pradhan fue el primero en dedicarse a la construcción de un Samadhi para Baba.

Era el año 1918. La esposa de Pradhan, que estaba viviendo en su pueblo natal, tuvo un sueño en el que parecía que Baba había muerto. Pradhan estaba en Shirdi. Al despertar, la esposa de Pradhan comenzó a llorar por la muerte de Baba en su sueño. En ese momento oyó una voz en la casa que declaraba:

“No digas que Baba ha muerto. Di que Baba está en estado de Samadhi”. Samadhi significa ecuanimidad. “La vida y la muerte son lo mismo. La dicha y el pesar, la ganancia y la pérdida son lo mismo. Por lo tanto, no hay tal cosa como la muerte”. Esto fue lo que declaró la voz. Cuando ella trataba de descubrir de dónde provenía, recibió un mensaje de su esposo transmitiéndole la noticia de la muerte de Baba. Eso sucedió el día de Vijayadasami (en 1918). Su fecha de nacimiento era el 28 de septiembre (1835). El día de Vijayadasami, abandonó su cuerpo.

Aunque este año, el Vijayadasami cae el 29 de septiembre, en el año del Samadhi de Baba, la fecha era diferente.

El advenimiento de Sai: el misterio Debido al paso del tiempo y a las circunstancias, nadie sabía las fechas exactas del nacimiento y de la muerte de Baba. En este contexto, el misterio relacionado con el nacimiento de Baba debería tenerse en cuenta. Un devoto escribió un poema (sánscrito) en el que ofrecía sus “salutaciones a Aquel nacido en Pathri, que vivió en Dvarakamayi y fue el protector de los devotos”.

Cuando Gangabhavadya y Devagiriamma vivían en la aldea de Pathri, eran adoradores de Isvara y Parvati. No tuvieron hijos por largo tiempo, por lo que intensificaron sus plegarias. Gangabhavadya solía manejar botes cerca de la aldea para ganarse la vida. Una noche en que llovía torrencialmente, Gangabhavadya dejó su casa para cuidar los botes, diciéndole a su esposa que no regresaría esa noche. Después de que el esposo se marchó, luego de una cena temprana, Devagiriamma fue a dormir. A las 9 de la noche golpearon la puerta. Devagiriamma la abrió, pensando que su esposo había regresado. Un hombre muy anciano entró en la casa y le suplicó: “Hace mucho frío afuera. Por favor, madre, permíteme permanecer adentro”. Como mujer piadosa que era, le permitió permanecer en la galería interior y entró luego de echar el cerrojo a la puerta interna.

Un poco más tarde, oyó un golpe en la puerta interna. La abrió. El anciano dijo: “Tengo hambre; dame algo de comer”.

Viendo que no había nada de comida, la mujer mezcló algo de harina con cuajada y se la dio. Después de un rato, nuevamente se oyó otro golpe. Cuando ella abrió la puerta, el anciano dijo:

“Me duelen las piernas. Madre, ¿podrías masajearlas?”. Devagiriamma se dirigió adentro, se sentó en el cuarto de oración y rogó: “¡Oh, Madre! ¿Por qué me estás probando de este modo?

¿Qué debo hacer? ¿Debo servirle o rehusarme?” Saliendo de la casa por la puerta trasera, fue en busca de alguien a quien emplear para prestar este servicio. Nadie estaba disponible. Una vez más, el anciano golpeó la puerta. Al mismo tiempo, una mujer golpeó la puerta trasera y dijo a Devagiriamma:

“Parece que fuiste a mi casa a buscar ayuda femenina. Yo había salido en ese momento. Por favor, dime qué servicio debo prestar”. Sintiéndose feliz porque la Diosa Parvati misma había mandado a la mujer en respuesta a sus plegarias, Devagiriamma envió a la recién llegada a la galería para que sirviera al anciano y cerró la puerta.

El anciano y la mujer no eran otros que Paramesvara y Parvati, la pareja Divina. Paramesvara le dijo a Parvati: “Cumple los deseos de esta dama”. Parvati le dijo a Isvara: “Tú eres el Supremo.

Por favor, Tú mismo derrama tu gracia sobre ella”. Isvara dijo: “Yo vine a probarla. Tú viniste en respuesta a sus plegarias. Por lo tanto, debes bendecirla”. Nuevamente se oyó un golpe en la puerta. Esta vez, Devagiriamma la abrió prontamente, debido a la presencia de otra mujer en la casa. Parvati y Paramesvara aparecieron ante ella en su forma Divina. Incapaz de contener su alegría, Devagiriamma cayó a Sus pies. Entonces, Parvati la bendijo diciendo: “Te concedo un hijo para mantener el linaje y una hija para Kanyakadana (una hija para ser ofrecida en matrimonio)”. Devagiriamma cayó a los pies de Isvara, quien le dijo: “Estoy inmensamente complacido con tu devoción. Yo mismo naceré como tu tercer hijo”. Cuando Devagiriamma se levantó, la pareja Divina ya no estaba allí. Extasiada, debido a esta experiencia, Devagiriamma esperó el regreso de su esposo por la mañana para relatarle toda la historia.

El esposo volvió a la mañana. Luego de esperar su llegada ansiosamente, ella le relató todo lo que había ocurrido la noche anterior. Él dijo: “¡Devagiri! ¡Qué es este cuento fantástico! Ha sido un sueño. ¡Parvati y Paramesvara apareciendo ante ti y dándote darshan! ¡Es pura fantasía!”. Gangabhavadya desechó todo el episodio como increíble y fantasioso.

Sin embargo, a medida que pasaron los años, Devagiriamma quedó encinta y nació un hijo. Un año después nació una hija.

Gangabhavadya quedó convencido de que el nacimiento de los dos niños era el resultado de las bendiciones conferidas por Parvati y Paramesvara. Le dijo a su esposa: “Tú tuviste la buena fortuna de ser bendecida por la pareja Divina. Yo no tuve esa suerte”. Cuando Devagiriamma concibió otro hijo, Gangabhavadya comenzó a sentir el impulso de dejar el hogar e ir en busca de la pareja Divina. Le anunció a su esposa que marcharía al bosque a hacer penitencia. Como esposa devota que era, Devagiriamma decidió seguirlo, aunque se hallaba en el noveno mes de embarazo. Después de avanzar cierta distancia, ella comenzó a sentir los dolores del parto. Dio a luz a un niño. Envolviendo al bebé en un trozo de tela, lo dejó a un costado del camino y siguió a su esposo.

Dadas estas circunstancias, nadie supo quiénes eran los padres del niño. El faquir que lo encontró lo llevó a su casa y lo cuidó. La historia de la vida de Baba es conocida sólo a partir de su llegada a Shirdi.

La diferencia entre devotos y discípulos En una ocasión, en 1917, Baba llamó a Abdul Baba, a Nana Chandorkar, a Mhalsapati, a Das Ganu y a otros y comenzó a preguntarle a cada uno: “¿Saben ustedes quiénes son?”. Cada uno respondió: “Soy tu sishya (discípulo)”. Baba dijo: “¡Tonterías! No usen más ese término. Yo no tengo discípulos en este mundo.

Tengo innumerables devotos. Ustedes no reconocen la diferencia entre un discípulo y un devoto. Cualquiera puede ser un devoto, pero ése no es el caso de un discípulo. Un discípulo es aquel que cumple implícitamente los mandatos del gurú (el preceptor). La señal del sishya es la devoción total por el preceptor.

Sólo el hombre que dice ‘Yo no tengo a nadie en el mundo más que al preceptor’ es un discípulo. ¿En qué medida han respetado ustedes mis preceptos? ¿Qué derecho tienen a declarar que son mis discípulos? Sólo el que me sigue como mi sombra puede declarar que es mi discípulo. El devoto es aquel que le ora al Señor dondequiera que se encuentre. Por lo tanto, hay una gran diferencia entre un discípulo y un devoto. El discípulo y el preceptor son como dos cuerpos con un solo espíritu.

El discípulo no debe sentirse separado del preceptor. Debe sentir: ‘Tú y yo somos uno’. No se encuentran tales discípulos en el mundo. Hay millones de devotos, pero no discípulos”.

Baba y Shyam, el único discípulo Al oír esto, Shyam sintió un profundo dolor. Pensó para sí:

“Nada me interesa, salvo servir a tus pies”. Entonces, Baba entró en otra habitación y llamó a Shyam. “En el mundo entero, para mí tú eres el único discípulo. Todos los demás son sólo devotos”. En ese momento, Shyam cayó a los pies de Baba y exclamó: “Sólo Tú, sólo Tú” (eres mi refugio) y exhaló su último aliento.

En sus más de 82 años de vida, Baba jamás había derramado una lágrima en presencia de los devotos. Cuando Shyam murió, Baba derramó tres lágrimas. Los devotos presentes allí dijeron: “¡Swami! ¿Por qué te sientes tan apesadumbrado? Todos están en tus manos”. Baba respondió: “¡Queridos hijos! No siento ningún pesar. Casi todos sus pecados ya habían sido borrados.

Con estas tres lágrimas que derramé, los pecados restantes (de Shyam) han sido lavados”.

Todo cuanto Baba decía o hacía era únicamente para el bien de los devotos. Hacia el final, Abdul Baba fue a ver a Baba, quien le dijo: “Yo apareceré nuevamente y te daré darshan”.

“¿Cuándo será eso?”, preguntó Abdul. Baba le respondió: “Será dentro de ocho años”.

“El primer advenimiento de Sai fue en Maharashtra. El segundo advenimiento será en Madrás”, dijo Baba. Debe recordarse que cuando esta forma (Sathya Sai) hizo Su advenimiento, Andhra Pradesh era parte de la presidencia de Madrás.

El advenimiento de Sathya Sai después de Shirdi Sai Cuando se le preguntó en qué forma tendría lugar el próximo advenimiento, Shirdi Baba le dijo únicamente a Abdul Baba:

“Yo daré darshan con el nombre de Sathya para sostener la Verdad”. Ése es el advenimiento presente.

Los dos cuerpos son diferentes, pero la Divinidad es una. El primer advenimiento fue para revelar la Divinidad. El segundo advenimiento es para despertar la Divinidad (en los seres humanos).

El próximo advenimiento será para propagar la Divinidad.

Los tres Sai son: Shirdi Sai, Sathya Sai y Prema Sai.

La razón por la que estoy relatando todo esto es que hoy es el día del nacimiento de Shirdi Baba (28 de septiembre de 1835).

Baba alcanzó el Samadhi en 1918. Los cuerpos son transitorios.

Estas vestiduras son asumidas sólo por el bien de los devotos.

Amenos que la Divinidad venga con una forma, nadie puede desarrollar fe en lo Sin Forma. La Divinidad en forma humana es la preparación para comprender al Absoluto Sin Forma.

La verdad acerca de Dios no puede ser comprendida por nadie.

Él es infinitamente vasto. Es más diminuto que el átomo.

Nadie puede saber qué es el macrocosmos y qué es el microcosmos.

A causa de este misterio, un devoto cantó:

¿Puede alguien descifrar tu misterio, oh, Krishna?

Tú eres más vasto que lo más vasto; Tú eres más sutil que el átomo.

Los innumerables seres en el mundo No pueden comprender tu desconcertante misterio.

¿Cómo puede alguien conocer Tu forma Cósmica Infinita, oh, Krishna?

Eso no es todo.

Entre los grandes ladrones, Tú eres el más grande.

¿Cómo puede alguien conocerte, oh, Krishna?

Los ladrones comunes se llevan el dinero y las riquezas. Sin embargo, este extraordinario ladrón Divino roba los corazones de la gente. Por lo tanto, cuando Dios es descrito como Chitta Chora (el que roba los corazones) o Bada Chitta Chora (el mayor ladrón de corazones), el apelativo no es despectivo sino encantador.

Si llaman a alguien ‘¡Tú, ladrón!’, él se enojará. Sin embargo, cuando cantan ‘Chitta chora Yasoda ke Bal’ (¡Oh, ladrón de los corazones, muy amado por Yasoda!), todos se regocijan. El chitta chora confiere deleite a aquellos cuyos corazones roba, pero el vita chora (el que les roba su riqueza) les causa aflicción.

Los ladrones mundanos les roban su riqueza, pero el Señor les roba sus corazones.

Por lo tanto, no es fácil para nadie comprender el modo con que actúa el Señor. Cuando uno no puede comprender el modo con que actúa el Señor, es mejor guardar silencio y al menos evitar complacerse en graves interpretaciones falsas. Por eso, traten de comprender el modo con que Dios actúa y mediante la devoción y la adoración esfuércense por experimentar lo Divino.

Discurso en el Mandir de Prashanti, el 28 de septiembre de 1990.




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Dia de Sai Baba de Shirdi


“Cumpre com teu dever, não tenhas medo em absoluto, afirma tua mente e tem fé em Minhas palavras. Se Minhas lilas, milagres, histórias, ações e palavras forem escritas, a ignorância desaparecerá e, se forem escutadas com atenção e devoção, a consciência da existência mundana se reduzirá; se o homem se afunda profundamente em Minhas histórias, obterá preciosas jóias de conhecimento.


Se um homem pronuncia Meu nome com amor, outorgarei seus desejos, aumentarei sua devoção. Se cantar com seriedade Minha vida e Minhas ações, Eu o acompanharei pela frente, atrás e de todos os lados. Creiam-me que se alguém canta Minhas lilas, Minhas histórias, Eu lhe darei alegria infinita e contentamento duradouro. É Minha característica especial liberar qualquer pessoa que se entrega por completo a Mim, que Me adora fielmente, que Me recorda e medita constantemente em Mim. “ (Sai Baba de Shirdi)






“Escutar as histórias dos santos é, de alguma forma, estar em sua companhia. A importância da companhia dos santos é muito grande... Se não praticam nenhum outro sadhana como cantar o Nome de Deus, adorá-Lo, mas se refugiam nos santos de todo o coração, eles os conduzirão com segurança pelo oceano da existência mundana. É por essa razão que os santos se manifestam neste mundo. Mesmo os rios sagrados tais como o Ganges, o Godavari e outros, que lavam os pecados do mundo, desejam que os santos venham a eles para banharem-se e os purificarem Esta é a grandiosidade dos santos.” (Sai Baba de Shirdi)






Devotos e Discípulos


Em 1971, Baba chamou certa vez a Abdul Baba, Nana Chandorkar, Mhalsapati, Das Ganu e outros e começou a perguntar a cada um deles: “Vocês sabem quem são?” Cada um respondeu: “Eu sou teu sishya (discípulo)”. Baba disse: “Que tolice! Não voltem a usar esse termo; não tenho discípulos neste mundo, tenho inúmeros devotos. Vocês não reconhecem a diferença entre um discípulo e um devoto. Qualquer um pode ser um devoto, mas não é o caso com o discípulo. Um discípulo é aquele que realiza totalmente as orientações do guru (o preceptor). A característica do sishya é a devoção total para o guru. Somente é um discípulo aquele que diz: ‘Não tenho ninguém neste mundo, além de meu Mestre’. O quanto vocês têm respeitado Meus mandatos? Com que direito dizem vocês serem meus discípulos? Somente aquele que Me segue como minha sombra pode dizer que é meu discípulo. O devoto é aquele que reza ao Senhor onde quer que esteja. Portanto, há uma grande diferença entre um discípulo e um devoto. O discípulo e o mestre são como dois corpos em um espírito. O discípulo não deve ter sentimento de separação do mestre. Deve sentir: “eu e tu somos um”. Discípulos assim não se encontram no mundo. Há milhões de devotos, mas não discípulos”.






Baba e Shyam


Ao ouvir isso, Shyam sentiu uma dor profunda e pensou consigo mesmo: “Além de servir a teus pés, não tenho nenhuma preocupação”. Baba entrou depois em outro quarto, chamou Shyam e lhe disse: “No mundo inteiro, para mim tu és o único discípulo, todos os outros são somente devotos.” Nesse momento, Shyam caiu a seus pés e disse em voz alta: “Somente Tu és meu refúgio”, e exalou seu último suspiro.






Em toda a sua vida, mais de oitenta anos, Baba jamais havia derramado uma lágrima em presença de seus devotos. Quando Shyam faleceu derramou três lágrimas. Os devotos que estavam com ele lhe disseram: “Swami, por que te sentes tão aflito? Estamos todos em tuas mãos”. Baba respondeu: “Queridos filhos, não estou aflito. Quase todos os pecados de Shyam já haviam sido expiados; com as lágrimas que derramei seus pecados restantes já foram lavados”. Tudo o que Baba dizia ou fazia era unicamente para o bem de seus devotos. 


(Divino Discurso de Bhagavan, em 28/09/1990) (Sanathana Sarathi, Nov 1990)


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