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domingo, 25 de agosto de 2024

EL GITA DE SAI BABA - CAPÍTULO X. AMOR Y SACRIFICIO: LA CURA PARA EL DESEO Y EL ENOJO

EL GITA DE SAI BABA

EL CAMINO DE LA AUTOREALIZACIÓN Y

LA LIBERACIÓN EN NUESTRA ERA

DIVINOS DISCURSOS

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

Prashanti Nilayan

Compilado y editado por Al Drucker

CAPÍTULO X. AMOR Y SACRIFICIO: LA CURA PARA EL DESEO Y EL ENOJO

El enojo nace del deseo, y el deseo, de los pensamientos. Por lo tanto, los pensamientos dan lugar tanto al deseo como al enojo. Así como no puedes obtener tela sin hilo, ni hilo sin algodón, no puede haber enojo sin deseo, ni deseo sin pensamientos.

Encarnaciones del amor:

En el Gita, el Maestro tipifica el deseo y el enojo como fuego. Si esto es así de intenso cuando el fuego está allá afuera, tanto más peligroso resulta cuando flamea dentro de nosotros mismos. El fuego del deseo y el enojo tiene el poder de destruir todas las cualidades humanas y de aniquilar la naturaleza divina del hombre, dejando sólo las pasiones demoníacas bullendo en su interior.

El fuego del deseo

La mayoría de las cosas mundanas son finitas, pero el fuego del deseo y el enojo es ilimitado. Le den lo que le den al fuego -sea madera, aceite u otro- jamás se saciará. Si hasta el fuego más intenso se acaba extinguiendo a la larga, el fuego del deseo y el enojo no conoce límite. Tiene un apetito voraz que nunca se agota; no puede ser saciado. Jamás está satisfecho. El fuego del deseo y el enojo no se contenta con nada.

Siendo esa su naturaleza, ¿existe alguna forma de controlarlo? El Señor declaró en el Gita "Puedes conquistar el enojo con amor, y puedes conquistar el deseo mediante la renunciación y el sacrificio." Donde hay amor, no puede haber enojo. Si cultivan el amor, no habrá espacio en su corazón para que germinen el odio ni el enojo. El corazón es como una silla, sólo hay lugar para un ocupante. Por lo tanto, una sola cualidad puede asentarse ahí, y no deja espacio para que otra ocupe el lugar. Deben de hacer su máximo esfuerzo para establecer sólo el amor en su corazón y nada más. Jamás permitan que su corazón se comporte como en el juego de las sillas, ya dando lugar al amor, ya dando lugar al enojo y al odio.

Si quieren conquistar el enojo con amor, tienen que cultivar un tipo de amor elevado. El amor siempre está dispuesto a regalarse y a pasar por alto los defectos y las debilidades de los demás. El amor tiene esa extraordinaria cualidad; vive dando y perdonando, mientras que el ego vive tomando y olvidando. Donde hay amor, no hay cabida para el egoísmo, y donde hay egoísmo, no puede haber amor.

Hagan del amor la fuerza predominante en su vida

No hay absolutamente nada en el mundo que no puedan obtener cuando hay amor en ustedes. El amor puede vencer todos los obstáculos. Por lo tanto, para alcanzar la victoria sobre el enojo, sólo tienen que llenarse de amor y hacer que se vuelva la fuerza predominante en su vida. En cuanto reconozcan que el morador de su corazón es el morador de los demás corazones, que el amado Señor a quien adoran mora en su corazón, y está alojado en los demás corazones, no habrá ninguna posibilidad de que odien o se enojen con nadie. Si el Señor mora en cada corazón, ¿cómo podrían ver a otra persona con desprecio? Por lo que deben de sumergirse en el amor y acogerlo cual prenda indeleble dentro de ustedes.

Como ha dicho Baba, cuando el amor está asociado a los pensamientos, se torna en verdad; cuando el amor entra en sus actividades, sus acciones se vuelven rectas; cuando sus sentimientos están saturados de amor, su corazón reboza paz interior; y cuando dejan que el amor guíe su entendimiento y razón, su inteligencia se llena de respeto y preocupación por la vida, y en ustedes se manifiesta la no violencia.

Así pues, el amor es verdad, es acción correcta, es paz interior, es no violencia. El amor es la corriente que subyace a todas las nobles cualidades. Si sus pensamientos no están llenos de amor, no hay verdad. Si el amor no inspira sus acciones, éstas carecen de rectitud. Si no experimentan amor, no pueden tener paz interior. Y si su entendimiento no está fincado en el amor, en su intelecto no podrá fijarse la no violencia.

Por ello, así como el azúcar es la base de diversos postres, el amor es el ingrediente básico para que haya verdad, rectitud, paz interior y no violencia. El amor es la Divinidad misma. El amor es Dios y Dios es amor. El amor es el poder divino que todo lo mueve. A través del amor pueden fácilmente conquistar el odio y el enojo. Por eso, vivan siempre en amor.

Naturaleza del enojo

El enojo es el causante de muchas dificultades y puede acarrear un sin número de problemas. Puede destruir su dignidad y minar su humanidad. El enojo entra primero de una manera sutil, y paulatinamente va invadiendo todo su ser. Al principio, sólo pide un poco de espacio; parece decir: "hazme aunque sea un lugarcito para sentarme". Pero una vez establecido, sentencia: "Ahora me haré de holgado espacio para quedarme". No le otorgues el más mínimo lugar a tal sentimiento. Una vez que el enojo entre en ustedes, les será imposible desalojarlo. Aunque se amisten con él y le entreguen toda su riqueza, no los dejará en paz. Es un veneno letal; no dejen que ponga ni un pie en ustedes.

Las luces traseras de un carro se encienden para avisar que el carro se va a detener. De igual modo, antes que el enojo explote, los ojos se ponen rojos, los labios tiemblan, y el cuerpo eleva su temperatura. Al experimentar cualquiera de estos síntomas, mejor abandonen inmediatamente el sitio donde se encuentran y permanezcan un rato alejados hasta que se disipe el enojo. Como ya se mencionó, también pueden tomar una ducha de agua fría.

Cuando el enojo llega a las palabras, generalmente lleva a complicaciones mayores. Incluso si su enojo es justificable y están protegiendo la verdad, de todas formas deben de hacerlo con dulzura y cariño para que la persona pueda aceptarla sin sentirse ofendida. Por lo tanto, los devotos deben de controlar el enojo cultivando el amor en su corazón.

El sacrificio conquista al deseo

Veamos ahora cómo manejar el deseo. Para conquistarlo tienen que cultivar el sacrificio, estar dispuesto a renunciar a cosas. Esto no significa que deban alejarse de su familia para irse al bosque; tampoco implica ceder sus propiedades. Cuando toman conciencia de que todas las cosas son defectibles, transitorias y de ayuda ineficaz para que alcancen su meta, dejarán de desearlas.

Aun viviendo como padres de familia inmersos en el mundo, pueden ver la falibilidad de las cosas. Digamos que les encanta el curry y le piden al cocinero que les prepare un guiso aderezado con él. Se sientan a la mesa, traen la comida y cuando están por comenzar a comer con gran deleite, llega corriendo el cocinero y advierte: "¡Cuidado!, no coma, señor, acabo de descubrir que una cuija venenosa cayó en la cazuela y yace muerta en el fondo." Al escucharlo, y conociendo el peligro de comer, cancelan la idea de probar el alimento, por muchas ganas que tuvieran de disfrutarlo.

Del mismo modo, deben de reconocer la naturaleza de las cosas de este mundo, percatarse de que siempre están cambiando y un día dejarán de existir. Si ya lo saben, ¿por qué se hacen la ilusión de adquirirlas para disfrutarlas largo tiempo? La comida no es sino la medicina para la enfermedad del hambre. ¿Por qué habría de convertirse en artículo suntuoso de consumo? Cuando les recetan medicinas por estar enfermos ¿acaso se rehúsan a tomarlas porque sepan mal? No; entonces deben de admitir que lo que consumen en el mundo no son sino "medicinas" para las "enfermedades" que padecen.

Cuando la enfermedad remite, disminuye la necesidad de la medicina. Cuando se sienten bien, no hay necesidad de medicinas; pero cuando están enfermos se ven forzados a tomar el medicamento apropiado que curará su malestar. No se pueden rehusar a tomarlo sólo porque tenga mal sabor, y sin embargo pretender curarse. Hoy por hoy van tras comestibles sabrosos que en lugar de curar su mal, les hacen más daño. Celebran haber descubierto cantidad de delicias en el mundo y estar llevando una vida feliz, consumiendo cosas que aparentemente les brindan comodidad y dicha.

 

Mas no representan el goce verdadero, ya que en un futuro pagarán las consecuencias de haber consentido su paladar.

La plaga del deseo y el odio

Imagínense un árbol gigante, frondoso, cargado de flores y frutos. El árbol es imponente y bello. Pero un día el árbol comienza a secarse y sus flores comienzan a caer. ¿Le habrá faltado agua o abono? ¿Lo cuidaron bien? No; se trata de una plaga que atacó la raíz y está destruyendo su belleza. Primero se come la raíz, y después sigue con el árbol. Del mismo modo, si permiten que el deseo y el odio entren en ustedes, un inesperado día se sentirán devastados. Esto es absolutamente cierto.

En el mundo material se toma al hombre rico como alguien importante, pero en el mundo espiritual, la riqueza material no tiene ninguna importancia. La caridad tiene mayor grandeza que todas las posesiones y riquezas del mundo. Sin caridad, la riqueza material no posee ningún valor intrínseco. Hagan de cuenta que tienen cuatro herederos y cada uno reclama parte de la riqueza del padre. El primero es la beneficencia, el segundo es el gobierno, el tercero es un ladrón, y el cuarto es el fuego. Cada uno espera su patrimonio. Si le dejaran toda su fortuna al primer heredero -la beneficencia- no les tocaría nada a los demás. Con todo, al favorecer a la beneficencia, notarán que los demás demandantes respetarán su decisión y no reclamarán nada para sí.

Sabemos, por ejemplo, que el gobierno exenta de impuestos a quienes donan dinero a la beneficencia. Hasta el fuego tendrá miedo ante ustedes, y los ladrones los dejarán en paz. Así que si donan dinero a la beneficencia -que en cierta forma es la hija mayor y natural heredera- los demás, que en otra circunstancia reclamarían lo suyo, respetarán su decisión y no se opondrán a ella. Con todo, si poseen riquezas y no las donan a la beneficencia, el ladrón los tendrá bajo la mira, y el gobierno tratará de sacarles alguna parte. Y si, por alguna razón, éstos los dejan en paz, vendrá el fuego y destruirá sus posesiones cualquier día.

Hagan que las nobles virtudes brillen en ustedes

El Gita ha declarado que la caridad es lo que realmente importa y no la riqueza. De igual modo, lo que cuenta en los seres humanos no es la habilidad para hablar con elocuencia, sino la verdad que se defiende. Si no hay verdad en su discurso, digan lo que digan carecerá de valor. El Gita también asevera que lo importante no es la vida en sí sino el buen carácter. Una vida si no se tiene buen carácter es fútil. Deben de cultivar el buen carácter y ganarse el respeto haciendo que las nobles virtudes brillen en ustedes.

Su deber principal es albergar buenos pensamientos, mostrar una buena conducta, hablar de cosas sanas y llevar una vida edificante. Deben de tener mucho cuidado con las palabras y acciones para no crearse mala fama. Vale más vivir corto tiempo como el cisne, de fama elevada y carácter impecable, que vivir cien años como el mal afamado cuervo, rapiñando a los demás. El Gita ensalza a las almas intachables cuyas vidas rebozan sencillez, bondad.

Las buenas acciones son mucho más importantes que la fuerza física. Un cuerpo no utilizado al servicio a los demás es cuerpo muerto. Usen el cuerpo para servir a la humanidad y no sólo en su propio beneficio, egoístamente. Para superar dicha tendencia, deben desarrollar la vocación de servicio y procurar siempre la oportunidad de servir a los demás. Al hacerlo, sus mismas buenas acciones elevarán el nivel del resto de la humanidad. Es muy difícil llegar a nacer humano. Dediquen pues, tiempo en pensar cómo aprovechar la rara oportunidad que se les dio, y cultiven los buenos hábitos para superar fallas de carácter como el deseo y el enojo, que sólo los hacen desperdiciar la oportunidad de oro que tienen ahora en sus manos.

Hay que reemplazar malos hábitos con buenos hábitos

¿Cuál es la mejor manera de erradicar los malos hábitos ya enraizados y reemplazarlos por otros buenos? He aquí un ejemplo.

Imaginen que un día llega un hermoso perro a su casa, y no saben de quién es. Para que se quede más tiempo el lindo can le dan algo de comer. Al día siguiente, el perro vuelve más o menos a la misma hora; de nuevo le dan de comer, contento de que los visite. De esta suerte, el can regresa todos los días para que lo alimenten. Gradualmente aumenta el apego; ahora el perro entra en su casa, y pasa en ella cada vez más tiempo. Un buen día se dan cuenta de que el animal ya no se va, y a partir de ese momento se queda a vivir con ustedes.

La alegría que experimentaban ante su belleza física no les dura mucho. Cuando la belleza deja de ejercer fascinación, se vuelve una monserga. Pronto se sienten incómodos de que el perro esté ahí todo el tiempo y buscas la forma de deshacerse de él.

Lo primero que deberían de hacer sería preguntarse qué fue lo que hicieron para que el perro se quedara. La razón es que desde el principio lo alimentaron regularmente; lo acariciaron, jugaron con él, y le prestaron atención. La práctica cotidiana se convirtió así en apego entre ustedes y el can. Ahora deberán de idear una estrategia que disuelva el apego y los ayude a deshacerse del animal. Será lo mejor para revertir el proceso que dio lugar al apego y transformó al objeto en algo tan caro.

La práctica regular es el secreto del logro

Si dejan de alimentar al perro unos días y se muestran indiferente a él, sin prestarle atención, pronto el animalito agarrará su camino. Por lo tanto, la práctica es lo más importante. Es a través de la práctica que desarrollaron los apegos y cualidades indeseables, y sólo a través de ella podrán cambiarlos de nuevo. El Gita afirma que la práctica es la base de todo. En el duodécimo verso del capítulo sobre devoción, señala: "Por medio de la práctica podrán adquirir conocimiento, con el conocimiento podrán cultivar la meditación, a través de la meditación desarrollarán la auto renuncia, y cuando alcances la auto renuncia, conquistarán la paz mental." Así pues, todo comienza con la práctica.

Durante muchos nacimientos, la belleza los ha cautivado; se entregaron al deseo y al enojo hasta que dichas pasiones enraizaron en ustedes. Hoy son ustedes esclavos de sus deseos. Las solas palabras no podrían liberarlos de ellos. Tras practicar el apego largo tiempo, dichos rasgos ya echaron raíces tan poderosas, que aun si las cortasen a ras, retoñarían una y otra vez. Cuando el deseo se vuelve parte suya, sólo revirtiendo el proceso, practicando el desapego y la auto renuncia, es posible deshacerse de tales lacras.

Al comienzo, los deseos resultan atractivos y dulces. Tras cierto periodo, les parecen disgustosos, pero para entonces es muy difícil o hasta imposible deshacerse de ellos. Por eso, es mejor cultivar desde el principio la auto-renuncia y el desapego como parte de su naturaleza, sin dar lugar ni importancia a los deseos. A menos que practiquen la renuncia y puedan resistir a los deseos, no estarán listos para recibir la gracia de Dios.

Un buey o un caballo desbocados, un carro sin frenos o una vida sin control de los sentidos, son todos muy peligrosos. El control de los sentidos es muy importante. Deben de tener bajo estricto control la tendencia de la mente a dispersarse en todas direcciones, persiguiendo deseos. Mente y sentidos deben de estar bajo vigilancia dentro de ciertos límites. Incluso la alegría que se desborda allende ciertos límites puede resultar perjudicial. Para cada cosa existe un límite y un rango de funcionalidad saludable.

Hay que mantener los sentidos dentro de límites normales

La temperatura normal del cuerpo es de 36.5° centígrados, si aumenta incluso un grado es indicativo de posible infección. Sólo estando en el nivel normal, sabemos que el cuerpo está sano. Del mismo modo, la presión normal es 80 -120. Si ésta sube a 90 -150 hay anomalía y es probable que haya enfermedad. De igual manera, el ritmo cardíaco normal es de 75 latidos por minuto; si éstos aumentan, se considera una condición irregular.

Lo mismo rige para los sentidos. Existe un rango de luz adecuado para el funcionamiento de los ojos. Si la luz es demasiado intensa, los ojos no pueden ver y salen lastimados. En cuanto a los oídos; existe también un rango saludable para la audición. Si el nivel del sonido excede dicho rango -por ejemplo, estando cerca de un avión, un tren o un amplificador- la audición se distorsiona. Es decir que los sentidos sólo pueden funcionar dentro de un rango normal de percepción.

Vemos que la vida funciona de modo equiparable a un negocio. Si desean que su negocio crezca ilimitadamente dentro de una compañía limitada, van a enfrentar mucha ansiedad. Por lo mismo deben de restringir su conducta, vivir dentro de ciertos límites. Podemos referirnos a esto como disciplina. La disciplina es indispensable para el progreso espiritual de un individuo. Sin disciplina es probable que la persona caiga al nivel animal. Pero su práctica también debe realizarse con límites. Incluso para poder disfrutar de la vida se necesita de disciplina. Como pueden ver, para todo existe un límite, un tope. Si respetan los límites, no tendrán problema.


El Gita enseña que el deseo y la rabia son los principales obstáculos para la liberación, de manera que templarlos es de vital importancia. Tienen que estar muy al tanto de estos dos enemigos y llegar a controlarlos. Ellos no provienen del exterior; son sus enemigos internos. Si sus enemigos internos les presentan desafío, ¿cómo podrían aspirar a controlar los externos? Si logran mantener su deseo y su enojo bajo control, serán capaces de vencer a sus enemigos externos fácilmente. El Gita enseña que la manera de conquistar el deseo y el enojo es abonando su vida con renuncia, sacrificio y amor.

jueves, 22 de agosto de 2024

EL GITA DE SAI BABA - CAPÍTULO IX. EL DESEO Y EL ENOJO: GEMELOS MALÉFICOS

EL GITA DE SAI BABA

EL CAMINO DE LA AUTOREALIZACIÓN Y

LA LIBERACIÓN EN NUESTRA ERA

DIVINOS DISCURSOS

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

Prashanti Nilayan

Compilado y editado por Al Drucker

CAPÍTULO IX. EL DESEO Y EL ENOJO: GEMELOS MALÉFICOS

Sólo cuando sean capaces de aquietar su mente, podrán superar sus deseos, y sólo cuando logren controlar sus deseos, lograrán dominar el enojo. Por lo tanto, el primer paso para conquistar los deseos y el enojo es liberarse de la mente pensante.

Encarnaciones del amor:

Aquietar la mente es práctica esencial tanto de devotos como de gente ordinaria, pero tal y como el capítulo del Gita sobre devoción señala, acallar los pensamientos es especialmente importante para los devotos. Los pensamientos están cargados de energía y tienen vida propia. Pueden ser más poderosos que el material más fuerte. Comienzan a pensar desde el primer momento en el que nacen. El material del que están hechos los pensamientos es muy sutil; tiene que ver con lo que comen. Por lo tanto, si ingieren comida consagrada, les vendrán pensamientos elevados.

Destruyan los pensamientos impuros con pensamientos puros

Cuando los pensamientos que albergan son puros, sus acciones se santifican, y sus palabras también se santifican. Los pensamientos puros son como una espada filosa pues son capaces de desalojar los pensamientos, sentimientos y acciones impuras, cortándolos en pedazos. Por otro lado, si ingieren alimento no consagrado, florecerán en ustedes sentimientos, pensamientos y acciones impuras. Y no sólo, sino debido al alimento impuro, su cuerpo se debilitará y perderá su capacidad digestiva, y sufrirán todo tipo de achaques.

El Señor enfatiza en el Gita que para que el mundo avance y el potencial espiritual de las personas florezca, es preciso tener un cuerpo sano. Por ello es importante ingerir solamente alimento natural, y purificarlo ofreciéndoselo al Señor, antes de ser consumido.

El pensamiento y los procesos mentales le dan forma a la mente. Si los pensamientos se dirigen al mundo fenoménico, el proceso mental girará en torno a la riqueza y la propiedad, ya que éstas son la base de la vida en el mundo material. Cuando se habla de riqueza, generalmente se habla de posesiones y apegos como el dinero, las casas y la tierra. Otra forma de riqueza es la fama y la posición social. Pero El Gita no considera las posesiones ni Cuadro de texto: 2el estatus social como la verdadera riqueza. El Gita afirma que el carácter y el buen comportamiento es su verdadera riqueza y, sobre todo, que su mayor riqueza radica en el conocimiento de su verdadero ser.

Buen carácter, buen comportamiento y conocimiento del ser

Nombre y fama, propiedad y familia son bienes efímeros que pueden desaparecer incluso estando en vida. Las calamidades y la mala fortuna pueden acarrear la pérdida de nombre, fama, propiedad y familia. Lo que es más, no tendrán relación con ninguna de estas cosas después de la muerte. Entretanto, el buen carácter, el buen comportamiento y las virtudes que los acompañan, no solamente los ayudarán durante su vida sino más allá de esta vida. Serán sus fieles y eternas compañeras. Permanecerán en ustedes para que puedan alcanzar el conocimiento de su verdadero yo, y con esto, conocer al Señor y fundirse con Él.

Su auténtica fama no depende de su belleza física o de sus encantos personales. No depende tampoco de sus riquezas ni de su fuerza física. Depende exclusivamente de su buen carácter. En las sagradas escrituras encontrarán la historia de Visvamitra quien, en tiempos pasados, fuera un rey cruel y poderoso que se vanagloriaba de sus proezas físicas. Un día, decidió tomar venganza del sabio Vasistha. Éste, desde luego, basaba su fuerza exclusivamente en la Divinidad. Era un alma elevada que vivía con la conciencia puesta en Dios. Contaba con una protección invisible que le venía por estar inmerso en la Divinidad.

Cuando fue atacado por las flechas y proyectiles letales de Visvamitra, el sabio permaneció sereno. Las flechas que éste le lanzó a Vasistha perdieron poder, como si hubiesen sido lanzadas contra un muro de piedra. Los proyectiles lanzados se hicieron pedazos al momento de tocar el cuerpo de Vasistha, cayendo al suelo.

En efecto, la fuerza física expresa un tipo de debilidad. Sólo el poder que se basa en la Divinidad y está sustentado en la rectitud constituye la fuerza verdadera. Al darse cuenta de ello, Visvamitra se entregó a severas penitencias para llegar al loable nivel espiritual de Vasistha. Tras realizar austeridades por un tiempo, Visvamitra pudo alcanzar el conocimiento de la Divinidad, al punto de que el mismo Vasistha lo reconoció como un sabio consciente de su Divinidad.

Poder divino y poder físico

Los Kauravas -primos malvados que Arjuna y los Pandavas enfrentaron en la 'Gran Guerra'-ascendían a cien hermanos. Ellos basaron su fuerza en el poderío militar. Al final, todos los hermanos murieron en la guerra que ellos mismos habían propiciado; no quedó ni un solo hijo para llevar a cabo los funerales de sus padres cuando éstos fallecieron. ¡Terrible destino! En lugar de procurar la ayuda divina, los hermanos Kauravas se refugiaron en el poderío material, el dinero y la fuerza física de sus combatientes. Por su parte, los hermanos Pandavas se rindieron por completo a Krsna y se acogieron a su gracia.

Cuando Arjuna cayó rendido a los pies de Krsna, éste quedó muy complacido; irguiéndolo le dijo: "Levántate, Arjuna, el poder real radica en la fe. Al final, la justicia y la rectitud siempre triunfan y el egoísmo perece; es la inmutable verdad que se cumple en cada era." El día de la batalla, Krsna le advirtió a Arjuna que aquel que se refugia en el Señor obtiene su gracia, y obtiene éxito en todo lo que emprende. Mientras que quien rehúsa la protección del Señor, no obtiene su gracia y, a la larga, fracasa y queda destruido.

Si aspiran a ganarse la gracia del Señor, tienen que controlar sus deseos mundanos. Todas las actividades que desarrollan en el mundo fenoménico ocurren en el estado de vigilia. Mas, lo que resulta de dichas actividades no es más real que lo que acontece en los sueños. Las mansiones y grandes recintos que ven en sueños se desvanecen en un tris al abrir los ojos. No son ni nunca fueron reales. Las experiencias del estado onírico desaparecen al ingresar a la vigilia, así como las experiencias del estado de vigilia se desvanecen durante el sueño. Pues bien, durante el sueño profundo ¡los dos estados anteriores desaparecen!

Dios yace más allá de los tres mundos

Krsna enseñó en el Gita que existen tres mundos: el físico, el mental y el causal. El mundo mental es una forma sutil del mundo físico, y el mundo causal es una forma más sutil del mundo mental. De estos tres mundos que intervienen en la vigilia, el sueño y el sueño profundo, el mundo causal es el más sutil; y penetra absolutamente todo. Más allá de estos tres mundos, se encuentra el Señor infinito, el principio divino. El principio divino es lo más sutil de lo sutil, lo más diminuto de lo diminuto, y también lo más inmenso entre lo inmenso. Dios es lo más poderoso de todo lo que es poderoso. Nada existe superior a Él. Búsquenlo e instálenlo en su corazón y sálvense. Sepan que lo más poderoso entre lo poderoso es su mismo ser. Esta es la verdad que subyace a la Divinidad. La verdad de ustedes mismos.

El día se compara con el proceso de cicatrización de una herida. Inicialmente sobre la herida se forma una capa de células protectoras. Al tiempo, la herida se cura y la capa protectora se desprende. Cuando tanto la sensación de ser el servidor del Señor como la de ser uno con Él -que nublan al verdadero yo- se desprenden, se ingresa a la etapa final del no dualismo. Es cuando se sumergen en la única verdad: "Yo Soy".

Donde quiera que miren, verán su propio y único ser

Cuando afirman "Soy Él, soy Dios", aún existe cierta dualidad porque se trata de dos entidades, yo y Dios. La no-dualidad no es completa. Al inicio, cuando afirman "Dios mío, soy tu servidor", el Señor es ubicado fuera del servidor; su identidad es claramente distinta. Por otro lado, cuando afirman "Soy Dios", si bien todavía existe traza de dualidad, la distinción no es la que existe entre un sujeto separado del objeto, sino la que hay entre el sujeto y la imagen de sí mismo en el espejo.

Siempre que haya personas distintas o existan entidades separadas, necesariamente se producirán diversas imágenes o reflejos. Pero en la etapa de no-dualismo calificado, ven su imagen en todo, porque ustedes son lo único que existe. Son el ser único, reflejado en distintas imágenes, del mismo modo que la imagen del sol produce múltiples reflejos en distintas vasijas con agua. Así, en la etapa de no-dualismo calificado, se encuentran solos; no hay nadie más. Lo único que aún se interpone entre ustedes y la Divinidad es el espejo. A cada paso perciben su propio reflejo, por eso se sienten cerca de y amados por el Señor, de frente a Él.

Empero, una vez que perciben al Dios único que todo lo impregna, ¿para qué necesitan más imágenes? ¿Puede haber algún lugar donde no se encuentre Él? Cuando el mundo entero se convierte en la morada del Señor omnipresente, ¿en dónde se podría buscar la puerta de entrada a su mansión? Si hubiese una calle separada de la casa, tendría que existir una puerta que da a la calle, pero en realidad no existe tal calle. Cuando el Señor penetra todos los rincones, ¿cómo podría haber un lugar particular en donde buscarlo? No; Dios no reside en ningún lugar en particular.

Una vez que se percatan de que Dios está en todo lugar, todo el tiempo, la percepción de la Divinidad ya no es la de un objeto que se refleja en distintos lugares, sino la percepción de que sólo existen el yo: el único ser inmortal, que mora en todo lugar, plenamente presente en todas las cosas. La percepción del Dios que abarca todo, del uno sin segundo es lo que se llama no-dualismo.

No son pecadores, son Dios

Como parte de su liturgia tradicional, la gente en ocasiones repite: "Señor, soy un pecador, mi alma está llena de pecado, he pecado." Pero ¿quién es ese que peca? ¿Puede una persona estar separada del Señor? ¿Puede haber una persona así? Tales afirmaciones sobre pecar y ser un pecador no son una práctica recomendable para el devoto. En su lugar deberían de pensar "En verdad, soy Dios. No soy diferente de Dios. Soy la paz misma. Soy el amor eterno. Soy la dicha pura sin fin". Mantén dichas ideas y pensamientos en tu mente y alcanzarás tu meta.

En el Gita, el Señor habla de las cualidades que un devoto debería de tener, e instruye "No sientan odio hacia ninguna criatura viviente". En efecto, si encaran la dicha y la desgracia de igual modo, no surgirá odio en absoluto. Si reconocen que el mismo principio trascendental ha encarnado en cada ser humano y en cada criatura, el odio no tendrá cabida. Si toman conciencia de que la divinidad reside en cada individuo, ¿cómo podrían sentir odio hacia nadie? Pero ¿dónde está ese "otro"? Se preguntarán a quién realmente se dirige la frase "No experimenten odio hacia nadie". ¿Se dirigirá hacia quienes han tomado conciencia del principio trascendental que existe tanto en ellos como en los demás? Ciertamente no. El mandato es para los que no han descubierto la profunda verdad de la unidad que subyace a todos los seres.

Cuadro de texto: 5El dulce camino del servidor

Experimentan inmensa alegría cuando abrazan la identidad de servidores del Señor. Pronto los inunda la dicha de estar inmersos en su dulzura, y no desean abandonar dicho estado jamás. A veces imaginan que si algún día tuvieran que dejar de ser servidores de Dios para ingresar al estado del 'Yo Soy', no podrían continuar disfrutando de su dulzura; después de todo el azúcar no conoce su propia dulzura. Les preocupa pensar que al volverse uno con el azúcar, no podrían seguir disfrutando de lo dulce. Puesto que en tanto sus servidores pueden paladear la dulzura del Señor, tal vez prefieran permanecer en dicha etapa para degustar su dulce néctar, en lugar de hacerse uno con Él.

Por ejemplo, Hanuman, el gran devoto de Dios experimentó la suprema dicha por su determinación inquebrantable de servir a Rama. Pero, ¿cuánto tiempo puede durar dicho gozo? Durará mientras reciban la gracia del Señor y permanezcan junto a Él. Si por acaso llegaran a separarse de Él, seguramente se sentirían profundamente abrumados.

En la etapa de no-dualismo calificado, no surge la cuestión del sufrimiento, porque en ese estado de exaltación, permanecen continuamente en el Señor, y la sensación de separación o sufrimiento simplemente no tiene cabida. En la etapa de servidores aún cabe la posibilidad de que el Señor y el servidor se separen, pero en la segunda etapa -de no-dualismo calificado- su dicha ya no puede ser interrumpida, ya que la separación ya no puede tener lugar.

Control del deseo y el enojo

Si desean alcanzar la verdad ulterior de su ser y sumergirse en la dicha de su propio principio divino, necesitan adquirir total control sobre sus deseos. En el momento que surja un pensamiento, tienen que indagar su naturaleza y preguntarse ¿este pensamiento es deseable o perjudicial para mi avance espiritual? Los devotos deben de ser muy cautelosos desde el principio, para que los pensamientos lóbregos no sedimenten en su mente. Para la mayoría de las personas es imposible no pensar. Mas, si acaso surgen pensamientos negativos, lo menos que pueden hacer es no albergarlos ni acogerlos.

Transformen inmediatamente los pensamientos negativos en sacros. De igual modo, emprendan solamente buenas acciones y aprovechen cualquier oportunidad para transformar sus acciones en adoración, consagrándolas al Señor. Al transformar todo pensamiento en un pensamiento noble, y todo trabajo en adoración, verán avances en su camino espiritual. Al controlar sus pensamientos, podrán asimismo ganar control sobre su ira.

Muchos individuos sufren accesos de rabia, y se preguntan cuál será la mejor manera de controlarla una vez que los domina. Lo mejor es hacer lo siguiente: una vez que se den cuenta de que están sintiendo rabia, sólo ríanse en voz alta; o vayan al baño y dense una ducha fría. También pueden tomarse un vaso de agua fresca y relajarse en un lugar fresco. Cuando estén enojados, es muy efectivo salirse de donde se encuentran y cambiar de sitio.

 

Si con las medidas anteriores aún no logran controlarse, párense frente al espejo y vean su cara. Al mirarse, sentirán tanto disgusto que en el momento podrán controlar su furia.

Otra cosa que pueden hacer cuando sientan enojo es indagar qué lo motivó y si se justifica Recuerden que, si alguien va a salir lastimado con su enojo, estarán cometiendo un pecado, lo que no es bueno para ustedes. Recurrir a cualquiera de los métodos mencionados, les será muy difícil. Sólo recuerden detener la lengua antes de que, por la ira, se active y deje salir una andanada de palabras hirientes. Tómense su tiempo y piénsenlo dos veces. El enojo debilita de muchas maneras a la persona que busca superarse espiritualmente. Si se esfuerzan en controlarlo al momento, su esfuerzo fortalecerá su cuerpo y purificará su mente.

Atracción y repulsión

El Gita asevera que una persona débil jamás podrá auto realizarse. Por consiguiente, para llegar a conocer su 'yo' verdadero, es importante que logren el control de sus apegos y repulsiones, sus deseos y su enojo. Dichos pares de opuestos emergen del principio básico de atracción y repulsión inherentes al psiquismo humano, así como a los objetos fenoménicos. La atracción y la repulsión están implicadas en todo lo que constituye su mundo. Dichos impulsos son los que los mantienen atrapados en él, y mientras se sigan ocupando del mundo, la luz de la verdad no ha de brillar para ustedes. Por lo tanto, tienen que eliminar de su corazón la atracción y la repulsión por las cosas externas, para que el conocimiento del 'yo' verdadero florezca en ustedes.

Cuando el conocimiento sagrado del atora se manifieste en ustedes, tendrán paz. La fragancia de la paz se esparcirá a su alrededor, abarcando a quienes los vean y los toquen. Empero, si hay en ustedes sentimientos, pensamientos y acciones negativas, empañarán su corazón e infectarán a otros con su veneno. Buenos o malos, los pensamientos que se alojan en su pecho envolverán a quienes los rodean y pronto ellos emularán los mismos sentimientos.

A menudo es difícil distinguir entre lo bueno y lo malo. La verdadera diferencia no radica en la apariencia exterior ni en las etiquetas, sino en la pureza interior y las intenciones. Si sostienen una rosa en la mano derecha -que en Oriente es considerada la mano pura- la fragancia de la flor no sólo los envolverá a ustedes sino a quienes están alrededor. Si toman la misma rosa en su mano izquierda -que en Oriente es considerada la mano impura- la rosa seguirá esparciendo su aroma. Puede ser que hagan la distinción entre la mano izquierda y la derecha, más la fragancia no hace tal distinción. La fragancia envuelve con la misma delicia a quienes están cerca, se tome con la mano impura que con la pura.

Del mismo modo, si son creyentes o ateos, eso es algo que alude a sus creencias personales. Mas para Dios, mientras sus pensamientos sean puros y hagan cosas buenas y pronuncien buenas palabras, ustedes le serán caros, aunque sean ateos. El Señor declaró en El Gita "Quien alcance el control de sus deseos, aplaque su enojo y doblegue su atracción y repulsión por las personas y las cosas de este mundo, en verdad me es caro".

 

El carácter es lo importante, no las creencias

La filosofía inda clasifica a la gente en dos: los creyentes y los no creyentes. Pero ante la Divinidad, más que las creencias, lo que cuenta es la virtud del hombre. Prahlada, hijo de un rey demonio, fue uno de los mayores devotos del Señor. Su padre y maestros lo pusieron en bastantes apuros al tratar de contaminarlo con atributos demoníacos. Sin embargo, a pesar de haber nacido demonio, Prahlada siempre exhibió un carácter noble y virtuoso. A pesar de las dificultades que atravesó, pudo disfrutar la dicha de su ser inmortal y reconocer la presencia de Dios en su corazón. Prahlada significa 'el que es continuamente feliz'. Por eso, si piensan constantemente en el Señor, la dicha se expandirá en ustedes y se volverán uno con Él.

Al inicio de su travesía espiritual, tienen que hacer un esfuerzo particular para controlar sus deseos, su enojo, sus apegos y su odio. Esto hará que el principio de la Divinidad brille en ustedes. Controlar el deseo y el enojo es una práctica fundamental, y es la tarea primordial de todo devoto. Cuando lleguen a controlar el deseo, el enojo, el apego y el odio, podrán enderezar su vida y alcanzar su meta. Pero si permiten que dichos sentimientos permanezcan en ustedes, sea cual fuere la práctica espiritual que realicen, será en vano y habrán desperdiciado su vida.

sábado, 17 de agosto de 2024

EL GITA DE SAI BABA - CAPÍTULO VIII. SÓLO PODRÁNALCANZAR A DIOS A TRAVÉS DEL AMOR

 

EL GITA DE SAI BABA

EL CAMINO DE LA AUTOREALIZACIÓN Y

LA LIBERACIÓN EN NUESTRA ERA

DIVINOS DISCURSOS

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

Prashanti Nilayan

Compilado y editado por Al Drucker

CAPÍTULO VIII. SÓLO PODRÁN ALCANZAR A DIOS A TRAVÉS DEL AMOR

El Señor declaró en El Gita: "Cuando piensen constantemente en mí con amor, los bendeciré con el don del discernimiento espiritual. Ello los llevará a la unión permanente conmigo. Se los prometo."

Encarnaciones del amor:

El buddhi es la capacidad discriminatoria mediante la cual pueden diferenciar lo real de lo irreal, lo permanente de lo cambiante. Este discernimiento espiritual le viene sólo a quienes han cultivado la devoción por lo divino y están henchidos de amor por Dios. La devoción es el camino magno para llegar a la sabiduría. En verdad, es el único camino que conduce al auto conocimiento. La devoción clama por la gracia de Dios. El Señor declaró en el duodécimo capítulo del Gita: "El que es mi devoto, en verdad me es muy caro."

Devoción

¿Qué es devoción? Es el amor que fluye de continuo hacia Dios. Cuando tu amor fluya hacia las personas o hacia las cosas pasajeras y mundanas, no se le podrá llamar devoción porque no es, en realidad, sino una forma de apego. Mas, cuando su amor fluya incesantemente hacia Dios -el principio inmutable subyacente al mundo cambiante- su amor se volverá devoción.

Inicialmente, desarrollan devoción acercándose y volcándose hacia Dios. Más adelante, refuerzan su amor fomentando el sentimiento de ser devotos o servidores del Señor y rindiéndose a su voluntad. A medida que su amor por Dios se fortalece, ingresan a la etapa en la que se sienten estrechamente vinculados a Dios y experimentan su presencia todo el tiempo. Por último, su travesía espiritual es coronada cuando realizan la verdad de que ustedes son Dios, y afirman: "Dios y yo somos uno."

En el aspecto práctico, la devoción asume dos formas. La primera reviste la devoción en forma de actividades y rituales que realiza el practicante, tales como la tradicional adoración, ofrendas, peregrinaciones, asistir a ceremonias religiosas, entonar salmos, estudiar la liturgia, etc., que son formas ordinarias de devoción. El Señor enseña en El Gita que dichas prácticas pueden ser consideradas modalidades inferiores de devoción. Mas, cuando su adoración los absorbe por completo en Dios, y se manifiesta en cada acción que realizan en el día, y desarrollan un carácter impecable, entonces su devoción es muy elevada, y complace grandemente al Señor.

Por lo tanto, existe una clara distinción entre la devoción que le es particularmente cara al Señor, y la devoción común y corriente. Esta última recurre a objetos del mundo fenoménico para hacer adoración, como las flores, por ejemplo. Pero ¿de dónde vienen dichos objetos? ¿Acaso los construyeron ustedes? ¿Creaste ustedes las flores? No; las creó el Señor. ¿En qué, pues, radica, el sacrificio de ofrecerle al Señor lo que Él mismo ha creado? Dichas ofrendas no los llevarán demasiado lejos en su senda espiritual. Empero, ofrecer con profundo fervor las sagradas flores de su corazón -que nada tienen que ver con el mundo- al Señor, que mora en su corazón, es en verdad la más alta forma de devoción. Es el tipo de devoción a la que deben de aspirar.

La meditación y la devoción son una y la misma

Se puede también entender esta elevada forma de devoción como una meditación ininterrumpida, centrada sólo en Dios. En el saber popular, la meditación consiste en concentrarse en un objeto para, a través de él, alcanzar un mayor nivel de conciencia. Pero ésta no es la aproximación correcta. La verdadera meditación significa centrarse en Dios y sólo en Dios. Por lo tanto, la meditación y la devoción en realidad son lo mismo. Ambas son el proceso de concentrarse en Dios, con exclusión de todo lo demás. Sin la meditación o la devoción es imposible llegar a percibir a Dios en todas y cada una de las cosas existentes y, por consiguiente, de obtener el verdadero conocimiento espiritual.

La gente añora el fruto, mas no podrá alcanzarlo sin antes tener la flor. Primero aparece el botón, luego surgirá el fruto. La devoción es equiparable a la flor. Si no desarrollan primero la flor inquebrantable de su amor a Dios, y no la dejan desabrochar, les será imposible obtener el fruto de la sabiduría espiritual. La flor del amor puede expresarse de diferentes maneras, como se ejemplifica a continuación.

El padre de familia y el monje

Había dos devotos que profesaban el más completo amor a Dios. Uno de ellos era padre de familia y el otro, un monje renunciante. El padre de familia se sentía sirviente del Señor; continuamente practicaba la renuncia total. Lo magnífico de la etapa de servidor de Dios es que al practicar la humildad y la entrega, el ego desaparece rápidamente. Mientras haya egoísmo en ustedes, no podrán llegar al elevado conocimiento del ser supremo.

El egoísmo está en todas partes. Incluso Arjuna, con quien Krsna tuvo larga amistad, y a quien tanto alentó, tuvo sentimientos egoístas toda la vida. No fue hasta que Arjuna tiró su arco y se rindió por completo al Señor diciendo: "Ordena, Señor, haré lo que digas", que Krsna le reveló la altísima sabiduría del Gita.

Pues bien, aquel hombre había comenzado su devoción aseverando humildemente: "Soy tu sirviente, Señor, no soy más que un instrumento tuyo"; así expresaba su inquebrantable amor a Dios. Por su parte, el monje manifestaba su amor a Dios viéndolo en cada lugar a donde iba, en cada persona y en cosa que veía a su paso. Se repetía de continuo: "A dondequiera que volteo solo veo a Dios. Todo lo que veo fue creado por Él y está penetrado por su espíritu. Toda persona con la que me topo es Dios. En verdad soy Dios."

Por circunstancias diversas, aquellos hombres adoptaron distinto camino para superar el embrujo de la ilusión. El padre de familia, al asumirse como servidor de Dios, redujo más y más su ego, hasta que éste se adelgazó tanto que pudo escapar de las garras del tigre de la maya o ilusión, que lo aprisionaban. Al liberarse del ego se hizo libre. Por lo que al monje se refiere, los grilletes de ilusión que lo sujetaban se rompieron en pedazos en cuanto trascendió las limitaciones del ego, al absorberse en la convicción de que "Sólo hay Dios en todo lugar. Todo es Dios. También soy Dios. Soy Dios verdaderamente." Por el amor que ambos le tenían a Dios, cada uno a su manera pudo trascender el poder de la ilusión.

Soy Dios

Si desarrollan la excelsa idea de que son Dios, nada los podrá perturbar; ni se interpondrá en su camino. Desde luego, no basta con repetir las palabras. Primero tienen que rebasar la conciencia corporal y alcanzar un firme control de los sentidos. Al mismo tiempo, deben desarrollar un intenso amor por Dios y vivir su amor identificándose con la divinidad. Ello los elevará a la suprema sabiduría. O bien, pueden expresar su amor a Dios asumiéndose como sus servidores. Ello removerá rápidamente el egoísmo de su corazón, llenándolo de dicha.

Son tres los peldaños que deberán remontarse en el camino para realizarse en Dios. Inicialmente dirán: "Soy devoto de Dios." Aquí hay dos entidades: una es Dios, otra es el devoto. Aquí el devoto piensa en Dios como alguien que existe fuera de él; entonces su idea es llegar a encontrarlo, acercarse a Él y permanecer cerca de Él. Mas, a lo largo del camino, llegan a encontrarse con Dios cara a cara, y afirman: "Señor, te pertenezco." En esta etapa, le declaran a Dios "Soy tuyo"; y se sienten cercanos a Él. En la última etapa, el devoto se reconoce uno con Dios y declara: "Dios mío, somos uno y el mismo."

La etapa en la que declaran "Soy servidor de Dios", y en la que conciben a Dios como una entidad exterior a ustedes, es llamada dualismo. La segunda etapa, en la que ven a Dios de frente y declaran: "Señor, soy tu devoto", y lo sienten dentro de ustedes, corresponde a la etapa de dualismo no calificado. La tercera etapa, en la que la verdad última se revela y declaran: "Dios mío, yo soy Tú y Tú eres yo", se considera el no dualismo. Queda eliminada la separación entre el devoto y Dios.

 

De la forma a la no forma

Inician la travesía en la etapa dualista hasta desembocar en la etapa de no dualismo. Comienzan el camino espiritual practicando la forma tradicional de devoción, adorando al Dios con forma y atributos, mediante rituales y objetos externos. Pero no tardan en pasar a concebir al Dios sin forma, en su aspecto absoluto. Así pues, de inicio desarrollan su espiritualidad como servidores de Dios, para a la postre llegar a identificarse completamente con Él.

Piensen de momento en un gran círculo; e imaginen que pegado a él se encuentra otro de mucho menor tamaño. Tomen el círculo grande como Dios, y el menor como un alma individual. En el dualismo, el individuo es diferente de Dios. Si desplazan el círculo menor hacia adentro del círculo grande, ingresan al dualismo no calificado, donde el individuo es parte de la Divinidad; existe en Dios. ¿Qué significa entonces que el individuo se funda totalmente en Dios? En este caso el círculo pequeño tiene que expandirse más y más hasta alcanzar la dimensión del círculo mayor. Entonces, ya no es posible distinguir un círculo de otro; el hombre se ha fundido en Dios. Es el no dualismo cabal.

Ríndanse a la Divinidad interior

En el camino devocional, la entrega total es lo que expande el alma individual y la lleva a fundirse en Dios. No es sino cuando renuncian a su individualidad, rindiéndose a la Divinidad interior, que se despejan sus debilidades y pueden alcanzar una apertura de mente que culminará en su fusión con Dios. ¿Cómo pueden llegar a entender su naturaleza divina? ¿Cómo pueden reconocer la Divinidad interior para acatar sus instrucciones? Sólo mediante la práctica regular ella podrá revelarse a ustedes.

Para adquirir incluso las destrezas más básicas en el mundo, se requiere de práctica, se trate de leer, escribir, caminar o hablar. Todas las habilidades se adquieren practicando. Si comienzan a practicar tempranamente, podrán a la larga conquistar el último escalafón. Es decir, adquirirán el conocimiento supremo que los ha de liberar.

Hay dos tipos de conocimiento: uno es el conocimiento espiritual; el otro el conocimiento del mundo. El conocimiento ordinario indaga las propiedades de los objetos asociados al mundo. Pero la comprensión del principio último y el sentido profundo de cada objeto es el conocimiento espiritual, llamado también sabiduría. Se trata de una gran cualidad que debe de cultivarse. Para llegar a entender los aspectos más profundos de la materia, primero es preciso obtener sabiduría.

Para obtener sabiduría, el cuerpo debe de emplearse con inteligencia y se deben de mantener los sentidos bajo control. Sin el cuerpo no es posible desarrollar ninguna actividad. Para todo tipo de trabajo y actividad, se necesita el cuerpo, que es la base de cualquier práctica. Usen su cuerpo para alcanzar su meta y realicen actividades que beneficien a los demás. He aquí un ejemplo.

 

Transformen los deseos en sabiduría

Consideren por un momento que salieron a un día de campo, y llevaron consigo los enseres necesarios para cocinar y preparar los alimentos. Antes de comenzar a preparar la comida, agarran tres piedras y las colocan debajo de la cazuela. Luego agregan agua a la cazuela y echan el arroz. Y entre las piedras, encienden el fuego.

¿Qué objeto tiene encender fuego bajo la cazuela? El calor del fuego cocinará el arroz que está dentro. Sin ésta, el arroz no podría cocinarse directamente al fuego, ni se podría guisar. El calor del fuego se transmite a la cazuela, de la cazuela se comunica al agua, y del agua llega finalmente al arroz. Es así como el arroz se cuece y pueden disfrutar del alimento.

En el bosque de la vida, buscan dicha. Ello puede compararse a la comida que preparan. Las tres piedras para la hornilla son las tres cualidades básicas: inercia, acción y pureza, que subyacen a toda fenomenología y actividad humana. Su cuerpo es la cazuela. Sus sentimientos y deseos son el agua y su anhelo espiritual y aspiraciones equivalen al arroz. El fuego que encienden es la práctica purificadora para adquirir sabiduría. El fuego, encendido cierto tiempo, debe de aplicarse al cuerpo, y a través del cuerpo, a los sentimientos y deseos; a su vez éstos se cocinan y transmutan en anhelos espirituales elevados. Finalmente, el proceso resulta en el producto ya cocinado, el alimento espiritual, el conocimiento del verdadero 'yo' al que aspiran. Dicho conocimiento les garantizará la dicha eterna.

Su corazón no podría llegar a la sabiduría espiritual directamente, 'en seco', sin atravesar antes el proceso de cocción. Con el cuerpo y mediante acciones meritorias deben de consumir sus deseos y transformarlos en anhelos espirituales. Ello los llevará a conquistar al fin el más alto conocimiento.

Renuncien al fruto de la acción

La manera correcta de meditar es llevando a cabo lenta pero firmemente el control de los deseos y practicando constantemente el amor a Dios. Al controlar los órganos de los sentidos y los deseos, se puede realizar toda actividad de manera natural y espontánea, sin esperar obtener nada a cambio. De hecho, no es posible realizar nada sin que algo suceda. Cada vez que emprenden una actividad, sobreviene alguna consecuencia o resultado necesariamente. Se trata del fruto de la acción. El Gita no enseña, pues, que no hay frutos, sino enseña a no apegarse a los mismos. Consecuencias siempre habrá, mas no deben de hacer las cosas por los frutos que obtendrán. Trabajen simplemente porque es su deber, y porque es la voluntad de Dios.

Al realizar su deber, eventualmente sobrevendrán deseos y también habrá resultados o frutos. No hay problema con eso. Continúen cumpliendo con su deber. El Gita no dice que las acciones no alcanzarán ningún fruto. Quienes no han entendido lo que significa sacrificar los frutos de la acción están renunciando a la acción misma. Mas no es así; la acción debe de ser emprendida. Lo que El Gita enseña es la renuncia en la acción, y no renunciar a la acción.

 

Mientras no se cueza la comida, habrá necesidad de fuego. Hasta que no comprendan el secreto del trabajo, y el de renunciar a los frutos del trabajo, tendrán que seguir emprendiendo acciones y llevando a cabo sus deberes.

El amor: base de toda práctica espiritual

El carácter noble y el buen comportamiento ponen de manifiesto la verdad interior de una persona; dicha verdad se basa en el amor. Ya sea que se esfuercen en sacrificar los frutos de sus acciones, o en contemplar la omnipresencia del Señor, o en practicar la indagación interior para llegar a la sabiduría, la base de todas esas prácticas espirituales es el amor. Hay cinco valores humanos fundamentales que distinguen a la persona noble y son: verdad, rectitud, paz interior, amor y no violencia. Dichos valores no están separados unos de otros. Todos derivan esencialmente de uno de estos cinco, el amor, que es el valor primordial.

Cuando el amor impregna los pensamientos, ellos se vuelven verdaderos. Cuando el amor se manifiesta en la acción, ésta se vuelve recta. Cuando los sentimientos están saturados de amor, traen consigo la paz interior. El significado mismo de la palabra paz es amor. Cuando su entendimiento está embebido de amor, deriva en no violencia. El amor es la corriente que subyace a dichas cualidades.

Otra manera de expresarlo es que cuando impregnan cada uno de sus pensamientos con amor, se sumergen en la verdad. Cuando practican el amor en su vida cotidiana, ésta se vuelve recta. Cuando experimentan amor de continuo, su vida transcurre con gran paz. Y cuando hacen propio el principio divino, se convierten en la no violencia misma. En el Gita, el capítulo sobre devoción reza: "Llénate de amor y usa el amor para alcanzarme. De este modo, me serás caro y cercano."

Queridos devotos: sus manos son pequeñas, pero con sus manitas intentan servirme. Sus ojos son chiquitos, pero con sus ojos intentan abarcar mi vastedad. Sus orejas son pequeñas, pero con sus orejitas tratan de atender mi palabra sagrada. Sus pies son chiquitos, y con ellos intentan llegar hasta mí.

Sin embargo, servirme con sus manitas no les redituará gran cosa. Contemplar mi infinita forma no les será de gran beneficio. El escuchar mis divinas palabras no los llevará lejos. Y acercarse a mi presencia con sus piececitos no les aportará mucho. Pero existe algo que puede ser de gran impacto y tendrá un efecto significativo: ¡Instálenme permanentemente en su corazón! Una vez que me guarden en su corazón, ninguna de las otras prácticas tendrá importancia.

Sea cual fuere el tipo de adoración que realicen, sepan que el uso que han dado a sus ojos, sus oídos, sus manos y sus pies, sólo les sirvió para controlar la mente. Mas, cuando invitan al Señor a entrar en su corazón, el control de la mente y los sentidos se torna sencillo. La mente y los sentidos se apaciguan por sí mismos. Entonces no tendrán necesidad de hacer un esfuerzo especial para sacrificar los frutos de su acción. Krsna afirmó: "Una vez que empiezan a pensar sólo en mí, y fijan sus pensamientos exclusivamente en mí, automáticamente Yo cuido de todo lo demás." Para permanecer centrados exclusivamente en el Señor, deben desarrollar la firme determinación e inquebrantable fe en que el Señor siempre está presente en ustedes, y que su corazón es su morada.

Llenen su corazón de amor y fe

Dios siempre es pleno y completo. Para alcanzar la misma plenitud deben de alcanzar la fe total. Sean cuales fueren sus pensamientos, llénenlos de Dios. Piensen en Él con el corazón rebosante de amor y fe; y lo alcanzarán. En el Gita, el Señor declaró que le será caro al Señor quien lo adore con todas sus fuerzas. Eso significa verlo en todo y en todo lugar. El Gita nos instruye a no odiar nada ni a nadie en toda la creación, porque Él mora en cada nombre y en cada forma creados. Cuando sientan que el amor recorre su ser, se tornarán muy caros a Dios.

Todas las cualidades nobles ya existen con pleno esplendor en cada ser humano, pero muy pocos son los que hacen algún esfuerzo para reconocerlo. Pierden su tiempo a procura de acciones externas, en el mundo. También es preciso emprender la acción interior; ésta los ayudará a alcanzar su meta. Por ejemplo, hacen adoración mediante rituales externos, mas también deben de hacer adoración interior, ofreciéndole a Dios las flores de su corazón. Entonces su vida alcanzará unidad y armonía. Cuando realicen la unidad de toda su actividad, interna y externa, su vida será santificada y podrán sentirse plenos en todo lo que hagan.

El amor es la más importante de las cualidades humanas

En el camino de la devoción, se ha dicho que el amor es la base de todo. Es la cualidad más importante que desarrollar. Todos sus pensamientos deben de inspirarse en el amor, así la verdad se fincará por sí sola en su corazón. Todas sus acciones deben de estar saturadas de amor, entonces la rectitud se manifestará naturalmente en todos sus emprendimientos. Sus sentimientos deben de estar impregnados de amor, entonces podrán disfrutar de inmensa paz. Su entendimiento debe de llenarse de amor, entonces no podrán odiar ni lastimar a nadie. Por lo tanto, el amor es la base fundamental para la paz mental. El amor es donde nace la verdad. El amor es el cimiento de la rectitud y la no violencia. Por eso Baba afirma a menudo "El amor es Dios. Dios es amor."

La esencia de la enseñanza del camino de la devoción es desarrollar y practicar el amor desinteresado. Su entendimiento se abrirá y podrá florecer entonces su grandeza interior.