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miércoles, 21 de octubre de 2015

DISCURSO DIVINO ATI RUDRA MAHA YAGNA DIA 7 - Lunes 19 de Octubre de 2015 .

Ati Rudra Maha Yagna Día 7: Notas del Discurso Divino del lunes 19 de octubre 2015 .



♥ Om Sri Sai Ram. 


Mientras todos le oramos a Bhagavan para que nos guíe a través de Su mensaje divino, lo percibo sentado en el sillón vistiendo una túnica naranja y repito lo que Él dice. El Señor es la encarnación de la paz y la bondad. Todos los nombres y formas son Suyos. Él es la personificación misma de Sat Chit Ananda -Ser, Conciencia y Bienaventuranza- y de Sathyam Shivam Sundaram, Verdad, Bondad y Belleza. Encarnaciones del Amor Divino. En este muy sagrado día, después de haber escuchado la exposición de las lilas del Señor Krishna y de haber disfrutado de la música de la pareja muy conocida, después de haber escuchado los cantos devocionales, Mi corazón está lleno de Bienaventuranza. Después de escuchar esa dulce historia del Señor y la dulce música, tienen que olvidar su conciencia corporal y disfrutar de la Conciencia Divina. No es correcto pensar que la Bienaventuranza es algo que uno pueda alcanzar más tarde en la vida. En todo momento, dondequiera que estén, pueden experimentar esta Bienaventuranza. La misma no está conectada con el cuerpo físico. En el momento en que sus mentes se apartan del cuerpo y se enfocan en Dios, de inmediato experimentan Bienaventuranza. Yo siempre Me he dirigido a ustedes como Encarnaciones del Amor Divino, el Atma y la Divinidad misma. Todos ustedes son realmente las encarnaciones de la Divinidad disfrutando la maravillosa Bienaventuranza, que es la Verdad Suprema. Ustedes también son las encarnaciones de la Verdad, la Bondad y la Belleza. Cuando enfocan la mente, no en el cuerpo sino en el Principio Divino, de inmediato pueden obtener Bienaventuranza Divina. Esta Bienaventuranza Divina es eterna y permanente, no es transitoria. Los placeres transitorios vienen hoy y se van mañana. El alimento que comen hoy los satisface sólo por hoy y mañana nuevamente sienten hambre y desean ingerir alimentos. La alegría que se deriva de ingerir alimentos no es permanente. Cuando comen para satisfacer el hambre, sin duda obtendrán cierta alegría y felicidad temporarias. Sin embargo, después de cierto tiempo, cuando la comida ha sido digerida, sentirán hambre en el estómago y pensarán en buscar comida. Quizás tengan una cantidad de deseos mundanos. Cuando satisfacen un deseo por un período temporal, sentirán cierta felicidad. Sin embargo, la Bienaventuranza Divina de la experiencia de Dios está allí en todo momento y lugar, es eterna. Tienen que esforzarse por alcanzar esa Bienaventuranza Divina. Hasta los pastores y las pastoras de Brindavan, después de haber comprendido el Principio Divino de Krishna, sintieron deleite amando a Krishna. Una vez que oían pronunciar el nombre de Krishna, ellos solían olvidar su conciencia corporal y disfrutaban de la Bienaventuranza. Todo el tiempo ellos le oraban a Krishna diciendo: “Señor, planta en nuestros áridos corazones las semillas del amor, que llueva el amor en nuestros corazones, que se convierta en ríos de amor y nos lleve al océano de la Bienaventuranza. Oh, Señor, por favor toca Tu flauta. Krishna significa aquel que cultiva los corazones. Con el arado del discernimiento, por favor labra nuestros corazones, quita las malas hierbas de los deseos mundanos, planta las semillas del amor y condúcenos a Ti en Divina Bienaventuranza”. Después de haber venido a Dios, no es correcto aspirar a las cosas pequeñas de la vida. Una vez hubo un templo de Krishna en Brindavan. El gran emperador Krishnadevaraya fue a Brindavan, al templo de Krishna, para tener el darshan de Krishna. En aquella época, esa región era gobernada por un sultán. El sultán pensó: “Ese gran emperador del sur de la India ha venido a mi región y, sin procurar encontrarse conmigo, ha ido a encontrarse con otra persona en Brindavan. Como hay alguien más importante que yo, él va a encontrarse con esa persona y no conmigo”. Sintió curiosidad por saber quién era esa persona y envió a sus mensajeros para averiguar a dónde se estaba dirigiendo Krishnadevaraya. Sus mensajeros fueron a ese lugar disfrazados. Cuando regresaron, le informaron al sultán: “Hay un gran templo allí”. El sultán preguntó quién estaba residiendo en el mandir. El mensajero dijo: “Hay dos personas. El gran rey Gopal Krisha y Su reina Radharani”. El sultán pensó: “Nunca supe que había un rey y una reina tan importantes en Brindavan. Debo ir a verlos. Krishnadevaraya hace el largo viaje desde el sur de la India y va primero a ese templo. Sin duda ese rey y esa reina son muy importantes”. Con gran sinceridad y devoción, también el sultán se dirigió al templo. Él era muy inocente. Fue a Brindavan con el único deseo de ver a los grandes reyes. Cuando llegó allí, las puertas del templo estaban cerradas. Los sacerdotes habían regresado a sus hogares. Él se lamentó: “Como llegué tarde, no pude tener Su darshan. A menos que tenga Su darshan, no regresaré. Esperaré aquí a que Él venga y me conceda Su darshan”. Era de noche. Él había viajado solo. Se sentó ante las puertas del templo y permaneció allí orando y diciendo: “¿Quiénes son estos grandes reyes? Necesito verlos”. Él no durmió en toda la noche. Se dedicó a recitar sin cesar los nombres de Gopal Maharaja y Radha Maharani. Llegó el amanecer. Él oyó un sonido y, al levantar la vista, vio a Krishna y a Radha saliendo del templo. Al verlos sintió gran deleite. Perdió su conciencia corporal y se sumergió en la Bienaventuranza Divina. Entonces Krishna le preguntó al sultán si él podría hacerle un pequeño favor: “Me voy a dar un baño en el Yamuna. Por favor, guarda todas Mis joyas hasta que regrese”. El sultán obedeció Su orden y permaneció sentado allí con todas las joyas. Tanto Krishna Maharaja como Radharani lo bendijeron profusamente y partieron. Él permaneció sentado allí. Al cabo de un rato llegaron los sacerdotes. Ellos vieron a este caballero, sentado fuera del templo, con sus manos llenas de joyas. No sabían que él era el sultán. Pensaron que era un ladrón. De inmediato supusieron que las joyas pertenecían a Krishna y comenzaron a increparlo. Sin embargo, este caballero estaba lleno de Bienaventuranza. Después de haber visto a Krishna, él había perdido su conciencia corporal y estaba inmerso en la Conciencia Divina. Los sacerdotes lo ridiculizaron y hasta lo golpearon. Él no se conmovió por sus acciones. Uno de los sacerdotes notó que el templo estaba cerrado y pensó: “¿Cómo pudo obtener estas joyas?”. Entonces se dieron cuenta de lo que había ocurrido. Los sacerdotes comprendieron fácilmente que, debido a su gran devoción, Krishna y Radha habían salido del templo, lo habían bendecido y, para demostrarle al mundo que él había tenido Su darshan, habían dejado Sus joyas con él. El sultán no sabía nada acerca de Krishna. Él no había oído hablar del Bhagavatam. Nunca había oído acerca de las lilas de Krishna ni había cantado Bhajans. Sin embargo, con gran amor, él esperó a Krishna y por eso recibió Su darshan. Tampoco uno debe detenerse nunca hasta haber tenido el darshan de Dios. Sin embargo, ¿cómo puede uno tener Su darshan? Hagan lo que hagan, aunque estudien las escrituras, hagan peregrinajes, realicen grandes austeridades, esas cosas no los harán obtener el darshan de Dios. Si tan sólo desarrollan amor, ¡Dios estará allí en el Amor mismo! Si quieren obtener algo, no renuncien a ello hasta haberlo obtenido. Si han deseado algo, no renuncien a su deseo hasta que el mismo se cumpla. Si piden algo, no dejen de pedir hasta haberlo recibido. Si han pensado en algo, no renuncien a ese pensamiento hasta que éste se haya hecho realidad. Sin poder resistir la atracción de su amor, Dios se manifestará antes ustedes. De otro modo, tendrán que desplomarse, sin conciencia corporal. Eso es lo que tienen que hacer. Retroceder a mitad de camino no es la característica de un devoto. Cuando dicen que quieren a Dios, no deben decirlo sólo con los labios. ¡No cejen en sus esfuerzos hasta haber obtenido a Dios! Sin importar las dificultades y obstáculos que puedan enfrentar, supérenlos con gran valor y determinación y obtengan a Dios. Una persona sincera obtendrá sabiduría. Shabda es tener tanto Fe como Amor. Entre los seis tipos de tesoros espirituales, el más importante es Shabda. Esto surge del corazón y no de la mente. Sólo cuando aspiren a alcanzar a Dios de todo corazón encontrarán a Dios. Por lo tanto, la senda más fácil y sutil para alcanzar a Dios es a través de la devoción. Si tienen verdadera devoción no habrá ninguna otra emoción. Olvidarán todas las cualidades negativas como el dolor, el pesar y la angustia cuando tengan devoción. A pesar de todos los obstáculos y penurias, Mira cantaba sin cesar el nombre de Krishna. Su esposo quería que ella renunciara a su devoción a Krishna y que estuviera consagrada a él. Ella jamás renunció a su devoción por Krishna. Como nuestro Badri (Sri Badri Narayanan), ella también llevaba donde iba las memorias de Krishna. Ella dijo: “Sólo existe Krishna, Gopala, para mí, y nadie más. Mi esposo es Krishna, el que lleva la corona de plumas de pavo real. Rana no es mi esposo. Mi Señor es Krishna mismo”. Ella abandonó su palacio y se dirigió a Brindavan, cantándole a Krishna. ¿Qué cantaba ella? “Oh, mente, vayamos a las orillas del Ganges y el Yamuna”. Las lágrimas de Bienaventuranza de los dos ojos son el Ganges y el Yamuna. Cuando ustedes cantan con devoción, lágrimas de Bienaventuranza descienden por sus mejillas; ellas son el Ganges y el Yamuna. El lugar de Krishna es el entrecejo. Ella continuó cantando y finalmente llegó a Brindavan. Buscó a Krishna pero no pudo encontrarlo. Se sentía muy desgraciada por no poder ver a Krishna pero continuó cantando y llegó a Brindavan. Como poseía una gran determinación, ella pensó: “No me rendiré hasta haber tenido el darshan de Krishna”. Ella llegó al templo y se sintió tan cansada que se desplomó, golpeándose la cabeza con las puertas del templo de Krishna. De inmediato tuvo el darshan de Krishna. Entonces ella comprendió que no debía buscar a Krishna en algún otro lugar. “¡Krishna está dentro de mí! Él es mi Conciencia Divina, Él es mi Atma Divina. ¡Él está dentro de mí! Busque donde busque a Krishna, finalmente lo veré dentro de mí.” Ella amaba y adoraba tanto a Krishna que por esa razón pudo alcanzarlo. Ella no tenía ningún apego. No tenía ningún apego a la vida familiar. Sólo tenía un apego: el apego a Krishna. Ayer, el expositor del Bhagavatam dijo que los nueve planetas no le harán daño a uno si uno tiene el planeta Krishna. Krishnagraha o anugraha significa Gracia Divina. Si ustedes tienen la gracia divina ningún graha (planeta) puede causarles dificultades. Por lo tanto, siempre tienen que orar por la Gracia Divina. Hasta que realicen a Dios, su vida entera será un desperdicio. Tienen que esforzarse por realizar a Dios dentro de sí. Él tiene sed de amor. Dondequiera que hay amor, Él va corriendo hacia allí. Cuando Krishna robaba mantequilla, la comía y huía, Yashoda no podía encontrarlo en ninguna parte. Sin embargo, veía las pisadas de Krishna en el suelo. Allí estaba la impresión del pie izquierdo y el derecho. Cuando ella seguía las huellas del pie izquierdo y el pie derecho de Krishna, podía encontrarlo. Cuando Yo dejé este mundo, dejé las huellas de Mi pie izquierdo y Mi pie derecho en esta tierra. ¿Qué son estas huellas del pie izquierdo y el derecho? La huella izquierda es el amor y la derecha es el servicio. Si siguen Mis huellas de amor y servicio, sin duda Me alcanzarán. Por lo tanto, amen a todos y sirvan a todos. Entonces se fundirán en Mí. Dios no está en otra parte. Él está dentro de ustedes. Para alcanzarlo, necesitan seguir Sus enseñanzas y Sus huellas de Amor y Servicio. Amor y Servicio, y nada más. Ayuden siempre. Nunca hieran. Amen a Todos Sirvan a Todos. ¿Puede uno caminar con un pie? En absoluto. El pie izquierdo debe unirse al pie derecho. Donde hay amor, el servicio le seguirá. Cuando practiquen el amor y el servicio en sus vidas alcanzarán a Krishna. Siguiendo esta senda de amor y servicio, realizarán a Dios dentro de sí y disfrutarán de Bienaventuranza. La encarnación de Sat Chit Ananda no está en ninguna otra parte. Es su verdadera naturaleza de Sat Chit Ananda. Yo no soy la mente, ni la mente subconsciente, ni el ego ni los cinco sentidos. Yo soy Chit Ananda, la Bienaventuranza de la Conciencia. Cuando canten el mantra “Yo no soy el cuerpo, yo soy el Atma”, de inmediato realizarán su Verdadera Naturaleza. EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD: Por favor recuerden que éstos son solo apuntes, pequeños bocadillos saludables del discurso pronunciado por SUKSHMA BABA en Muddenahalli, para ayudarnos a actuar como Dios (SER DIOS). Esto NO es el discurso completo, palabra por palabra. Estos apuntes tampoco transmiten el sentimiento divino o la energía divina que fluyen en abundancia en ese momento. Si quieren recibir esa Energía Divina, palabra por palabra, de Corazón a Corazón, vayan hacia su interior o asistan a estos discursos. Disfruten de estos humildes apuntes. Traducción: Mercedes Wesley

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