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domingo, 16 de noviembre de 2014

DISCURSO DIVINO_El mensaje que traigo. En Nairobi , África_4 de julio de 1968.

                        


El mensaje que traigo.


¡Oh, tú, cuya verdadera Realidad es el Atma Divino, recuerda que el primer objetivo de esta existencia humana es visualizar esta Realidad, esta Atma, que es la Verdad! Todas las demás actividades son triviales, las comparten con pájaros y animales; pero, éste es el exclusivo privilegio del hombre. El hombre ha ascendido por todos los niveles de la animalidad en procura de este elevado destino. Los años que transcurren entre nacimiento y muerte son usados en la búsqueda de comida y techo, confort y placer, como lo hacen los animales; al hacerlo el hombre, se está condenando como un tonto. El Creador ha dado al hombre dones muy especiales: Viveka y Vijnana (la facultad de razonar y la facultad de análisis y síntesis). Él debería usar estos dones para descubrir la Verdad sobre sí mismo, en vez de malgastarlos persiguiendo hipótesis sobre el mundo, que se sostienen sólo por un tiempo. Todos los países han nacido y se sustentan por medio de este único mundo. Todos los “cuerpos” son inspirados por el mismo Principio Divino, puestos en movimiento por el mismo Motivador Divino. Los Vedas –que son las escrituras más antiguas– declaran: que Dios es “Sarvabhoota antharatma” (Dios es la realidad interna de todos los Seres). “Isavaasyamidam Sarvam” (Todo está envuelto por Dios). “Vasudevasarvamidam” (Todo esto es Dios, Vasudeva).



El Principio Divino o Atma que está en cada uno de ustedes, igual e iluminador, es como la corriente eléctrica que ilumina los focos frente a Mí, de diferentes colores, de diferentes potencias; el mismo Dios brilla en cada uno, cualquiera que sea su credo o color, nacionalidad o fe. La corriente anima y activa todos los focos de luz; lo Divino anima y activa a todos. Aquellos que ven diferencias están engañados, están como en una neblina, por causa de prejuicios, o egoísmo, u odio o maldad. El amor ve a todos como a una Familia Divina.



Ahora, tengo aquí una guirnalda de flores. Está hecha de muchos cientos de flores, de diferentes tonos y fragancias, pero, aunque sean de muchos colores, tengan muchos nombres, broten de muchas plantas y múltiples lugares, esparciendo innúmeras fragancias, están todas unidas por un hilo, un hilo que las sostiene a todas, que las enhebra a todas. Ese hilo interpenetrante es el Atma, lo Divino, Brahman. El múltiple mundo, el mundo objetivo es el “aspecto flor” de la guirnalda, Dios es el aspecto “hilo”.



¿Cómo se expresa el principio Átmico en el hombre? Como Prema: Amor. Es ésta la razón por la que el Amor es la naturaleza básica del hombre, la cualidad que sostiene al mundo y empuja al hombre hacia delante. Sin amor, el hombre será ciego; el mundo será una oscura y temible jungla. El Amor es la luz que guía los pies del hombre en la selva. Pero, para obtener esa luz, hacen falta la corriente, el cable y el foco. Sathya o Verdad es la corriente, Dharma o Rectitud es el cable; Shanti o Ecuanimidad es el foco. Solamente al obtener estas calificaciones, obtenemos también esa base desde la cual el Amor se torna sublime; de otra manera, se degrada y va transformando al hombre en un ogro sin corazón. Los Vedas han dejado sentado ante el hombre cuatro objetivos, Dharma, Artha,Kama y Moksha; todos estos objetivos son logrables a través del Prema (Amor) regulado por la Verdad, la Rectitud y la Ecuanimidad. Pero el hombre se ha dejado involucrar demasiado en los enredos de los placeres sensuales, como para ganarse estas virtudes. Ha desatendido el objetivo del Dharma o Rectitud, que es la esencia y a la vez el objetivo de Moksha o liberación de la cadena o ciclo de nacimientos y muerte que son los Pies del cuerpo de los Purusharthas. Él está ahora atrapado en las redes de Artha y Kama, el cadáver sin cabeza ni pies ni vida. La elevada enseñanza de los Vedas es que el hombre debe ganarse el Artha o abundancia a través del Dharma o Rectitud que ha olvidado. La abundancia es ahora acumulada de cualquier manera. Los Vedas enseñan que el hombre debía tener un solo Kama o deseo, a saber: Moksha o Liberación, ya que un prisionero no puede tener otra aspiración sino la de quedar libre de sus ataduras. Pero el hombre se está ahogando a sí mismo en vacuos deseos que nunca satisfacen su sed más profunda. Todas las actividades, inestabilidades y temores están causados por este erróneo proceder.



El cuerpo humano, con todas sus habilidades y potencialidades, es un valioso regalo de Dios. Debe ser usado como una balsa para cruzar el océano del Samsara (el flujo de cambio y nacimiento, crecimiento, declinación y muerte), que se encuentra entre la Esclavitud y la Liberación. Despierten a este deber primario, lo antes posible, cuando aún sus facultades mentales y físicas están ágiles, cuando su poder de discernimiento es todavía agudo. No posterguen el viaje, ya que la balsa puede perder su capacidad de flotar, pueden tener la carga de la enfermedad que clamará por atención. Piensen en la alegría suprema que podrán derivar del hecho de acercarse a las costas del mar de la Liberación, resolver botar el barco y navergar por ese mar. Las alegrías que llegan a través de los sentidos que proveen al cuerpo, son infinitesimales comparadas con ese gozo. Naveguen sobre las aguas del Samsara, a salvo. No tendrán ningún problema, aunque el bote permanezca por años y años en las aguas. ¡Pero los problemas pueden envolverlos, una vez que las aguas se meten adentro del bote! Estén en el Samsara, mas no permitan que el Samsara esté en ustedes. Es decir, eviten los apegos, sean sólo testigos, no anhelen el fruto de ninguno de sus actos, tomen la ponderación o la culpa, la pérdida o la ganancia, la alegría o pena, con la misma gracia. Floten, no se hundan. Los placeres de los sentidos son triviales, no vale la pena preocuparse por ellos. Persigan fines nobles, grandes ideales. Los sabios han descubierto las disciplinas que los mantendrán inafectados y desapegados, apréndanlas. Practíquenlas y ganen la armoniosa paz. El cuerpo puede ser comparado con un carro. El caballo que tira del carro es la mente. Prestar más atención al mantenimiento del cuerpo es como poner el carro delante del caballo. Sin equilibrio mental, ecuanimidad y paz, uno no puede lograr salud física. La mente ata, la mente afloja los nudos. “Mana eva manushyanam karanam bandha mokshayoh”. Por ello, les aconsejo prestar especial atención al entrenamiento de la mente.



El cuerpo puede estar reclinado en un blando sofá, en un cuarto con aire acondicionado, pero si la mente no está entrenada para permanecer en paz y la agitan temores imaginarios, ansiedades y codicia, la “frescura” sólo será a nivel de la piel. En hogares y escuelas, el entrenamiento de las mentes de los jóvenes debe ser emprendido por los mayores, quienes a su vez deben estar preparados para esta tarea, mediante una práctica firme en meditación, repetición del Nombre de Dios, silencio, etc.



En cada hogar, todos los días se debe fijar un cierto período de tiempo, a la mañana y a la tarde, para tener pensamientos elevados, lecturas espirituales, cantar la gloria de Dios, etc. Realmente hablando, uno debiera dedicar todo su tiempo de vida a Dios, todo pensamiento, palabra y obra, de modo que como un primer paso, unos pocos minutos deben ser dedicados a Su adoración y gradualmente, la dulzura de la atmósfera les irá dando deseos y los persuadirá de ir dedicando más y más tiempo a ello. Recuerden, vivir para lograr a Dios en la vida. Todos tienen derecho a esa consumación. Todos tienen la potencialidad de ser conscientes de la Verdad y experimentarla, ya que ustedes son la Verdad. No pierdan la fe. No se minimicen. Son Divinos, aunque aparentan ser humanos e inclusive a veces caen en la animalidad o peor aún.



Desarrollen Amor, compartan ese Amor con todos. ¿Cómo pueden tratar a una persona diferentemente, o hacer distingos entre ellas, cuando ambas son de la misma Esencia Divina? Si olvidan esta Divinidad básica, surge el odio, la envidia asoma su cabeza. Vean al mismo Atma en todos y amen. Es su amor, su propio Atma.



¡Oh! Ustedes, Premaswarupas, Encarnaciones del Amor, han estado sentados acá, a la intemperie, bajo difíciles condiciones, por horas, esperando esta oportunidad de verme y de escucharme, prolongando Mi Discurso, sólo para satisfacer la pasión de ustedes. Cuando percibo el Prema, siento deseos de compartirlo y permitirles compartir Mi Prema, sin que medien las palabras. He venido a ustedes sólo para encender la luz del Amor en sus corazones y tratar de que brille con intensidad mayor. No he venido a apoyar ningúnDharma en particular, como el Dharma Hindú, ni he venido en misión de publicidad a favor de ninguna secta o credo, ni para atraer discípulos y devotos a Mi rebaño, ni para acumular seguidores para ninguna doctrina. He venido a contarles sobre esta Fe unitaria, este principio Átmico, este Amor Universal, esta omniabarcante esencia Divina. EsteDharma de Prema, esta Obligación de Amor.





Todos los Dharmas y Religiones enseñan una disciplina básica: Chiththa shuddhi, la limpieza de la mente, la erradicación de las manchas de la pequeñez y el egoísmo de la mente. Toda religión enseña al hombre cómo llevar su mente con la Gloria de Dios y cómo remover de ahí en más, la pequeñez de la vanidad. Pone énfasis en el desapego y el discernimiento, enseña al hombre a alcanzar los senderos más elevados hacia la liberación de las ataduras.



Yo deseo que ustedes crean que todos los corazones están motivados por el único Dios, que todos los credos glorifican al único Dios, y que todos los Nombres y Formas denotan también a ese Único Dios, cuya mejor adoración se logra por medio del Amor. Cultiven ese eka-bhava, actitud de unicidad, de no distingos entre hombres de todos los credos, todos los países, todos los continentes. Éste es el mensaje de Amor que Yo traigo. Éste es el Mensaje que deseo les llegue al corazón.



Cultiven Amor, vivan en el Amor, esparzan Amor; ése es el ejercicio espiritual que redundará en los más altos dividendos. Para crear Amor, echen profundas raíces y desarrollen amplias ramas que den cobijo a los amistosos y a los no amistosos. Deben además seguir otra disciplina, a saber, reciten el Nombre de Dios, recuerden Su Majestad y Su Gloria, Su Gracia y Su Poder. Él tiene un millón de nombres, ha sido adorado en todos los lenguajes del mundo, pero, aun así Su Gloria no ha sido totalmente descripta. Seleccionen cualquier nombre, el que más les atraiga. Todos los días, cuando despierten para los deberes del día, reciten ese Nombre, mediten en esa forma; tengan el Nombre y la Forma como compañía, como inspiración, como guía y guardián durante los quehaceres de todo el día. Cuando se retiren a la noche, ofrezcan agradecido homenaje a Dios en esa Forma y con ese Nombre por estar con ustedes, todo el día; haciendo eso crecerán en pureza y en fuerza, a cada momento, no dudarán ni fracasarán.



Debo darles un consejo más. Esfuércense siempre para promover la alegría de sus compatriotas es este continente y para compartir esa alegría. Bharatha es la tierra así llamada porque la gente allí tiene rathi o devoción a Bhagavan o Dios. Están dedicados a Dios y a todos los hijos de Dios. Temen al pecado, están deseosos de lograr Jñana(sabiduría). De modo que, estoy feliz de entregarles este Mensaje: “Propónganse hacer el esfuerzo de reconocer su propia Realidad. Propónganse recordar el Nombre de Dios y vivir en la inspiración de ese recuerdo. Cultiven el Amor y compartan ese Amor con todos”.



Los bendigo y deseo que logren el éxito en este esfuerzo y deriven felicidad de ahí en más.





Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

Discurso en el Encuentro Público en Nairobi - África

4 de julio de 1968.





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